Un curso de milagros-Las divagaciones mentales

Un curso de milagros-Las divagaciones mentales.Hay dos secciones en el Capítulo 2: «Miedo y conflicto» y «Causa y efecto»,que realmente tienen mucho que ver con la quejas que Helen le hacía a Jesús de algo.


Era algo que le preocupaba o le angustiaba y que le generaba miedo.

La respuesta de Jesús, fue que él no podía quitarle el miedo porque su mente había fabricado ese miedo.

Pero que la podía ayudar,ayudándole a retirar las condiciones que condujeron al miedo,dicha causa es el estar dispuesta a estar separada.

Un curso de milagros-Las divagaciones mentales
Un curso de milagros-Las divagaciones mentales
Cuando Jesús le hablaba así, siempre quería decir que ella eligió separarse de él. Y cuando eligió separarse de Jesús y de su amor,le entró miedo, y entonces la bola del ego tan solo empezó a cobrar impulso.

En el pasaje de «Miedo y conflicto» es donde Jesús le dice a Helen que era demasiado tolerante con las divagaciones de su mente y que condonaba pasivamente sus creaciones falsas .

Ambas frases en esencia se refieren a la proyección: ese es el divagar de la mente.

Un curso de milagros-Las divagaciones mentales
Un curso de milagros-Las divagaciones mentales

Creemos que escuchando al ego podemos escapar de nuestra responsabilidad

Helen y todos nosotros elegimos escuchar el consejo del ego: que podíamos escapar de nuestra culpabilidad por separarnos del Amor, por traicionar al Amor.

No solo en el instante ontológico,cuando todos como un solo Hijo elegimos creer que el Amor de Dios no era suficiente y que nos podía ir mejor.

Todos revivimos ese instante en que el terror ocupó el lugar del amor, y como no existe el tiempo lineal, revivimos ese instante no santo una y otra vez, sin parar.

El ego nos dice pues que la manera de escapar de esta tremenda carga de culpabilidad , es tomar el pecado en nuestra mente y deshacernos de él mediante la proyección, para que el pecado ya no esté en mi mente.

Escapar de la culpa en la mente
Escapar de la culpa en la mente

Elegimos escuchar al ego en vez del Espíritu Santo,y ahora andamos errantes por el mundo, lo proyectamos hacia fuera y lo depositamos en el cuerpo de algún otro.

Esa es la divagación de la mente, donde nuestra atención se aparta de nuestra mente tomadora de decisiones, que se equivocó l mundo del ego, donde nos encontramos rodeados de pecadores y buscamos juzgarlos y culparlos o atribuir a ellos o a fuerzas externas la razón por la que estamos disgustados,por la que estamos enojados, por la que estamos ofendidos, por la que estamos deprimidos,por la que estamos angustiados, por la que estamos temerosos.

Eso le decía Jesús a Helen: «eres demasiado tolerante con creer que las causas de tu aflicción… —sea cual sea la forma—residen en algo externo a ti». Hay un pasaje posterior en el Texto que dice: «Entre las numerosas causas de tu sufrimiento, nunca pensaste que tu culpabilidad era una de ellas».

Básicamente, la decisión de nuestra mente a favor de la culpabilidad es la causa de todo el sufrimiento que experimentamos.

Esto se debe a que el cuerpo literalmente no es nada , siendo simplemente una proyección de la mente, el cuerpo no siente.

¿Por qué experimentamos sufrimiento?

Experimentamos sufrimiento, dolor y miedo, pero se debe a que somos demasiado tolerantes con nuestras proyecciones.

Creemos que lo que proyectamos es real y que aquello sobre lo que proyectamos es real (es decir,el pecaminoso mundo que nos lastima: sean personas, causas supuestamente naturales o cualquier otra cosa).

Creaciones falsas

Esto también implicaría las creaciones falsas de nuestra mente. El término «creación falsa» solo aparece en los primeros capítulos del Texto, yuxtapuesto con nuestras creaciones verdaderas, que son las extensiones de nuestro espíritu. Lo que el ego fabrica es creado falsamente.

Un curso de milagros-Las divagaciones mentales
Un curso de milagros-Las divagaciones mentales
Eso significa el término. En última instancia creamos falsamente el mundo, inventamos todo el universo físico y luego fabricamos todos los detalles que transcurren en nuestro mundo personal a los que les atribuimos causalidad y decimos: «Estoy disgustado porque…», y todos tenemos una larga lista de «porqués».

La causa de nuestra aflicción

Lo que Jesús le decía pues a Helen desde el inicio de su labor como escriba del Curso y lo que nos dice a todos sus estudiantes, es que la causa de nuestra aflicción solo reside en la decisión descaminada de nuestra mente.

Eso le decía Jesús a Helen: «Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente.Has elegido no prestar atención al hecho de que has elegido separarte de mí y de mi amor, y la culpa que eso te genera te ha orillado a proyectarla sobre otras personas, echándoles la culpa de tu miedo».

Todo miedo proviene de la decisión de la mente de ser culpable. Y puesto que la culpa exige un castigo, nos entra miedo del castigo que según el ego merecemos por lo pecaminosos que somos.

De modo que Jesús toma la causa que está fuera , la trae para dentro .

Decimos:«No estoy disgustado por lo que el mundo ha hecho , sino tan solo porque mi mente eligió al maestro equivocado».

Ya sé que sé

Ahora sé cuál es la causa de mi aflicción y cuan simple es la solución, toda la responsabilidad recae sobre mí y ahora soy consciente de esa responsabilidad.

De hecho todo el sentido del Curso es ayudarnos a hacer justamente eso.

Así que estos mensajes iniciales dirigidos a Helen realmente tenían por objeto ayudarle a revertir su atención del mundo a su mente y utilizar el poder de esta para hacer una elección distinta.

A eso se refiere Jesús precisamente al final cuando dice «Elige de nuevo».

Esa es la llamada que nos hace siempre:que no atribuyamos la causa de nuestra aflicción a nada externo a nuestra mente tomadora de decisiones.
Un tema principal del Curso, que de hecho es la esencia del perdón, es que miremos al ego y que lo miremos sin juzgarlo.

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