Tenemos miedo del amor-UCDM

  • silvina 

Tenemos miedo del amor-UCDM.Nos sentimos culpables por eso, por aquello que nos acusamos de haber hecho. Lo proyectamos.Empezamos a atribuir nuestro desasosiego a otras personas, y nos valemos de las mentiras y los cuentos del ego,para sostener lo que hemos hecho.

Tenemos miedo del amor-UCDM
Tenemos miedo del amor-UCDM

Tenemos miedo al Amor de Dios porque,en esa Presencia, el yo individual y especial no puede existir. Cuando nos da miedo ese amor y nos retiramos de él, al rechazarlo, el ego nos acusa de pecado. Este pecado conduce a la experiencia de culpa, de horror por lo que hemos hecho: dijimos a Dios que Su Amor no es suficiente;

Le tenemos miedo al castigo

Crucificamos a Su Hijo Cristo, al establecer un falso yo, un hijo falso para ocupar Su lugar .

Por eso nos aterra el castigo inevitable en vista de lo que creemos haber hecho a Dios y de lo que Él a Su vez nos hará.

El ego nos aconseja que la única manera de liberarnos de esta culpa es que la proyectemos y veamos el pecado y la culpa en el mundo que nos rodea: en personas, en lugares, en cosas, en eventos, en circunstancias,en genes, en vidas pasadas o futuras, llámense como se llamen, pero que veamos que la experiencia de desasosiego, de no estar en armonía con nosotros mismos, de sentir dolor, depresión y desesperación, que todos estos sentimientos se deben a causas externas.

Vemos el problema ahí fuera

Una vez que proyectamos la causa de nuestro desasosiego —que es la creencia en el pecado, en el ego— una vez que la proyectamos,que la situamos fuera de nosotros, el ego hace que un velo de olvido o de negación cubra nuestras mentes, para que no tengamos memoria de lo que precedió a este sentimiento de malestar.

Tenemos miedo del amor-UCDM
Tenemos miedo del amor-UCDM

Lo único que sabemos es que no estamos contentos. No estamos en paz. Sentimos dolor. Estamos sufriendo psicológica o físicamente, y, por lo tanto, algo o alguien afuera de nosotros es el responsable.

Luego, lo que sucede es que construimos todas estas mentiras y cuentos, esta edificación masiva de desinformación que sostendrá la aseveración de que el mundo nos hizo esto, y nos la creemos entre más presentamos la evidencia—la evidencia aparente— de por qué estamos alterados.

Nos sentimos víctimas

Y todos andamos casi desde que nacemos,con estas cicatrices emocionales o a veces físicas, para demostrar el abuso,el maltrato, el desamor, el rechazo, el descuido que hemos sufrido.

Queremos llamar la atención

Las llevamos a cuestas,deseosos de mostrárselas a cualquiera en cualquier momento, en cualquier lugar.

De hecho, la demencia es tal que estamos dispuestos a gastar grandes sumas de dinero para pagar a terapeutas —yo fui uno de ellos—para que oigan nuestras tristes historias y que refuercen cuán gravemente se abusó de nosotros.

Todo es inventado

Todo esto, por supuesto, es inventado, porque la mentira radica realmente en que el mundo no es responsable de mi angustia o de mi desasosiego.

Yo soy el responsable, y el «yo» responsable es mi mente tomadora de decisiones, que es la causa de que me sienta infeliz o deprimido o culpable, o de que no pueda sostener una relación satisfactoria, de que no pueda conservar un empleo adecuado.

Todos los problemas que cremos tener

Todos los problemas que me acosan en este mundo y que considero problemas que me ocasionan dolor, solo se deben al error —que por supuesto no es pecado— al error cometido por mi tomador de decisiones, al elegir al maestro equivocado. Es eso.

Pero todo ello está sepultado bajo nubes y más nubes de ofuscamiento y complejidad, para que yo crea que el mundo exterior es realmente responsable de mí, y construyo todas estas mentiras y cuentos.

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