Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

  • silvina 

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros-Hay una línea hacia el final de la sección «La «dinámica» del ego» en el capítulo 11,que dice: «Si no te habla de Cristo, es que tú no le hablaste de Cristo a él». Esta línea es de suma importancia cuando se entiende cabalmente, porque sortea el aferramiento del ego al enojo,sus intentos de justificarlo y sus reacciones basadas en ese enojo.

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Si acusas a alguien de no ser como Cristo contigo, de no ser bondadoso, no ser amoroso, no ser generoso, no ser sensible, si de eso lo acusas,solo podría ser que primero tú no fuiste como Cristo con él. No nos referimos a la conducta, a la forma,sino a los pensamientos en tu mente.
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Es muy importante recordar que, cuando se usa la palabra «percepción» (o se habla del concepto),siempre es interpretación. En otras palabras, percepción nunca es lo que ven los ojos del cuerpo ni lo que oyen los oídos. Siempre es lo que la mente indica al cerebro que haga con los datos sensoriales que se importan al cuerpo. La percepción nunca es un hecho.Siempre es una interpretación. Mis ojos podrán ver que me atacas físicamente a mí o a alguien con quien me identifico, o que me dices algo sin bondad.

Víctima y victimario

Pero, si estoy en mi mente correcta,lo interpretaría como nos instruye el Curso, sobre todo en el capítulo 12, que veamos que tu aparente ataque es en realidad una expresión de tu temor, que es una petición del amor que has negado, y podríamos agregar: un amor que no crees merecer. Si estoy en mi mente errónea, sin embargo, aprovecharé tu aparente ataque y diré: «Sí, es un ataque.Tú eres el pecador. Yo soy la víctima del pecado, lo cual significa que no hay pecado en mí».

Pues, según la lógica del ego, siempre es uno o el otro. Si tú eres el pecador, yo he de estar libre de pecado. Dios te castigará a ti por ser el culpable, y no a mí. Mis pensamientos culpables, basados en la pecaminosidad que percibo en mí, pasarán inadvertidos por Dios;no habrá constancia de ellos, y quedarán impunes, pues Él ya encontró al pecador (que eres tú).Tú eres el pecador, en vez de que yo lo sea.

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Si me dices algo sin bondad, y respondo de forma defensiva, sin bondad, es solo porque primero me acusé yo de no ser bondadoso con Dios(originalmente, en aquel instante ontológico) y, por lo tanto, me he acusado de no serlo contigo y con todos los demás. Otro aspecto importante de toda la teoría del Curso es que el tiempo no es lineal. No hay pasado, presente y futuro. Todo está sucediendo a la vez.

¿Qué estoy eligiendo en este preciso instante?

Nuestro pensamiento original de atacar a Dios se está eligiendo ahora mismo. Ese pensamiento original que fabricó todo el universo físico se está eligiendo ahora mismo, y cualquier ira—y luego culpabilidad y miedo consecuentes— que todos experimentamos como un solo Hijo en ese momento ontológico original, continúa aún ahora. Si en este preciso instante he elegido al ego, en vez de elegir a Jesús o al Espíritu Santo de maestro, he de sentirme culpable porque,una vez más, le he dicho a Dios que se vaya al cuerno, que Su Amor no me basta.

Adopto al ego y su sistema de pensamiento. Parte de mí siente culpa porque me recuerda la culpabilidad original que, repito, es continua. Esa culpa se vuelve tan intolerable que debo proyectarla hacia fuera,con la mágica esperanza de que las ideas abandonen su fuente y de que el pecado no esté en mí,pues ahora está en ti. Siempre estamos al acecho, con la mirada circulando a todas horas,a la espera de que alguien cruce la línea que siempre trazamos en la arena, esperando contra toda esperanza encontrar a alguien. 

Se trata de una decisión

Y en nuestro mundo, claro que no es difícil encontrar a alguien que haga algo que podamos juzgar, ya sea algún conductor en la carretera,alguien que se nos cuele en la cola del supermercado, alguien que nos diga algo desprovisto de bondad, etc. Siempre habrá alguien o algo que podamos culpar de lo infelices que nos sentimos. Y nunca reconocemos (porque no queremos recordarlo)que la única causa de nuestra infelicidad, de sentir una inquietud interna, de no sentir el Amor y la paz de Dios por dentro, la única causa es la decisión de nuestra mente a favor del ego.

Esa es la causa. Y una vez que hemos tomado esa decisión, hemos de sentir culpa.Y una vez que sentimos culpa, debemos negarla y proyectarla hacia fuera. Así que, cuando te acuso de no ser como Cristo conmigo («si no te habla de Cristo»), si de eso te acuso, que —repito—es independiente de lo que tú digas o de lo que tus acciones expresen, si de eso te acuso,y hago que tú seas el pecador, en lugar de ver que estás pidiendo amor, solo ha de ser porque primero yo no fui como Cristo contigo y con todos los demás.
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Ir a la causa

Igual que, con todo en Un curso de milagros, nuestro propósito siempre es traer nuestras percepciones del exterior y retornarlas al interior. Se nos dice que la proyección da lugar a la percepción.Se nos dice dos veces en el Texto, que lo que percibo afuera es una proyección de lo que primero hice real en mi interior. Si percibo culpa y pecado en ti, ha de ser porque los proyecté de la decisión de mi mente de hacerme pecador y culpable.

Por lo tanto, lo que tú me hayas hecho, el aparente ataque que hayas perpetrado, ahora se convierte en un aula de clases para mí, en el que aprendo que lo que percibo afuera es una proyección de lo que está adentro,y esto me remite a mi mente tomadora de decisiones, para que pueda elegir otra opción.

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