La nube del no saber-Sexta Parte

La nube del no saber-Sexta Parte.Una prueba de que los que piensan que el motivo más perfecto de la humildad
es la comprensión de la bajeza del hombre están en un error.


Créeme cuando te digo que existe la humildad perfecta y que con la gracia de Dios puede ser tuya en esta vida.

La nube del no saber-Sexta Parte
La nube del no saber-Sexta Parte

Insisto en esto porque algunos enseñan erróneamente que no existe mayor humildad que la ocasionada por el pensamiento de la desdichada condición humana y el recuerdo de la vida pecadora del pasado.

Concedo de grado que para los que están habituados al pecado (como yo mismo he estado) esto es muy cierto.

Y hasta que el gran orín del pecado mortal sea raído en el sacramento de la Penitencia.

Nada es más necesario y valioso en la enseñanza de la humildad que el pensamiento de nuestro miserable estado y de nuestros pecados pasados.

Pero esta actitud no es auténtica para quienes nunca han pecado gravemente, con pleno conocimiento y consentimiento.

Son como niños inocentes que sólo han caído por fragilidad e ignorancia.

Pero incluso estos inocentes,especialmente si están iniciados en el camino de la oración contemplativa, tienen motivos para ser humildes.

También nosotros, después de haber satisfecho adecuadamente y de habernos arrepentido de nuestros pecados en la confesión y habiendo sido arrastrados por la gracia a la oración contemplativa, tenemos motivos para ser humildes.

Algo que va mucho más lejos del motivo imperfecto que mencioné más arriba nos mantendrá humildes.

Pues la bondad y el amor de Dios es una razón tan por encima del propio conocimiento como la vida de nuestra Señora
está por encima de la vida del penitente más pecador en la santa Iglesia.

La nube del no saber-Sexta Parte
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O como la vida de Cristo está por encima de cualquier otro ser humano; o la vida de un ángel, que no puede experimentar la debilidad humana, está por encima de la vida del hombre más débil de la tierra.


Si no hubiera otra razón para la humildad más que la pobreza de la condición humana, entonces me preguntaría por qué los que nunca han experimentado la corrupción del pecado habrían de ser humildes.

Pues, con toda seguridad, nuestro Señor Jesucristo, nuestra Señora, los santos y los ángeles del cielo están para siempre libres del pecado y de sus efectos.

Sin embargo, nuestro Señor Jesucristo mismo nos llama a la perfección de toda virtud en el Evangelio cuando dice que debemos ser perfectos por gracia como él lo es por naturaleza.

Y así este llamamiento ha de incluir la virtud de la humildad.

Que un pecador verdaderamente convertido y llamado a la contemplación llega a la perfección del modo más rápido a través de la contemplación; que este es el camino más seguro para obtener de Dios el perdón del pecado.


No importa que el hombre haya pecado mucho, ya que puede arrepentirse y enmendar su vida.


Y si siente que la gracia de Dios le arrastra a la vida contemplativa (habiendo seguido fielmente la dirección de su padre y consejero espiritual).

Que nadie se atreva a llamarle presuntuoso por querer alcanzar a Dios en la oscuridad de esa nube del no-saber con el humilde deseo de su amor.

¿No dijo nuestro Señor a María, que representa a todos los pecadores arrepentidos llamados a la contemplación: «tus pecados te son perdonados»?.

La nube del no saber-Sexta Parte
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¿Piensas que dijo esto sólo porque ella se acordaba siempre de sus pecados pasados?

¿O por la humildad que sentía a la vista de su miseria?

¿O porque su dolor era grande?

No, fue porque «amó mucho».


Graba bien esto.

Pues en ello puedes ver lo poderoso que es con la ayuda de Dios ese secreto amor contemplativo.

Es más poderoso, te lo aseguro, que cualquier otra cosa.

Pero, al mismo tiempo, María estaba llena de remordimiento, lloró mucho sus pecados pasados y estaba profundamente humillada ante el pensamiento de su vileza.

En el mismo sentido, nosotros que hemos sido tan miserables y habituales pecadores durante toda nuestra vida deberíamos lamentar nuestro pasado y ser totalmente humildes al recordar nuestro infeliz estado.

Pero, ¿cómo?

Sin duda el camino de María es el mejor.

Ciertamente nunca cesó de sentir un constante dolor por sus pecados y durante toda su vida los llevó como una gran carga secreta en su corazón.

Sin embargo, la Escritura testifica que su más hondo dolor no fue tanto por sus malas obras como por su falta de amor.

Si, y por esto desfallecía con un ansia y tristeza transidas de dolor que le llevaban casi al trance de la muerte, pues aunque su amor era muy grande a ella le parecía muy pequeño.

No has de sorprenderte por esto.

Es el estilo de todos los verdaderos amantes.

Cuanto más aman, más desean amar.

En su corazón conocía con absoluta certeza que era el más miserable de todos los pecadores.

Se daba cuenta de que sus malas obras le habían separado del Dios a quien tanto amaba y por eso mismo desfallecía ahora, enferma como estaba por su falta de amor.

¿Y qué hizo?

¿Piensas que entonces bajó desde las alturas de su gran deseo a lo hondo de su mala vida buceando en ese fétido cieno y en el lodazal de sus pecados, examinándolos uno a uno en sus mínimos detalles a fin de medir su dolor y sus lágrimas más eficazmente?


No, ciertamente.

¿Por qué?

Porque Dios mismo, en las profundidades de su espíritu, le enseñó con su gracia la inutilidad de esta actitud.

Con las solas lágrimas podría haberse despertado más pronto a nuevos pecados que a un perdón seguro de su pasado.


Por eso, dirigió apresuradamente su amor y deseo hacia esa nube del no-saber y aprendió a amarle, sin verle a la clara luz de la razón ni sentir su presencia en el goce sensible de la devoción.


Tan absorta estaba en el amor que con frecuencia olvidaba si había sido pecadora o inocente.


Si, pienso que se enamoró tanto de la divinidad del Señor que apenas se daba cuenta de la belleza de su presencia humana cuando estaba sentado junto a ella, hablando y enseñando.

Por el relato evangélico se diría que llegó a olvidarse de todo, tanto de lo material como de lo espiritual.

Que un verdadero contemplativo no ha de mezclarse en la vida activa ni preocuparse de lo que está a su alrededor ni siquiera defenderse contra los que le critican.


En el Evangelio de san Lucas leemos que nuestro Señor entró a casa de Marta, y mientras ella se puso inmediatamente a prepararle la comida, su hermana María no hizo otra cosa que estar sentada a sus pies.

Estaba tan embelesada escuchándole que no prestaba atención a lo que hacía Marta.

Ciertamente las tareas de Marta eran santas e importantes. (Son, en efecto, las obras del primer grado de la vida activa).

Pero María no les daba importancia.

Ni se daba cuenta tampoco del aspecto humano de nuestro Señor, de la belleza de su cuerpo mortal, o de la dulzura de su voz y conversación humanas, si bien esta podría haber sido una obra más santa y mejor.

(Representa el segundo grado de la vida activa y el primero de la vida contemplativa).

Pero se olvidó de todo esto y estaba totalmente absorta en la altísima sabiduría de Dios oculta en la oscuridad de su
humanidad.


María se volvió a Jesús con todo el amor de su corazón, inmóvil ante lo que veía u oía hablar y hacer en torno a ella.

Se sentó en perfecta calma, con el amor gozoso y secreto de su corazón disparado, hacia esa nube del no-saber entre ella y su Dios.

Pues, como he dicho antes, nunca hubo ni habrá criatura tan pura o tan profundamente inmersa en la amorosa contemplación de Dios que no se acerque a él en esta vida a través de esta suave y maravillosa nube del no-saber.


Y fue esta misma nube donde María dirigió el oculto anhelo de su amante corazón.

¿Por qué?


Porque es la parte mejor y más santa de la vida contemplativa que es posible al hombre y no la hubiera cambiado por nada de esta tierra.

Aun cuando Marta se quejara a Jesús, regañándole por no ordenarle que se levantase y la ayudase en la tarea…

María permanecía allí muy quieta e imperturbable,sin mostrar el más mínimo resentimiento contra Marta por su regaño.

Pero esto en realidad no ha de sorprendernos, pues estaba totalmente absorta en otra actividad, totalmente desconocida para María, y no tenía tiempo de comunicárselo a su hermana o de defenderse.La nube del no saber-Sexta Parte


¿No ves, amigo mío, que todo este incidente relativo a Jesús y a las dos hermanas era una lección para las personas activas y contemplativas de la Iglesia de todos los tiempos?

María representa la vida contemplativa, y todos los contemplativos deberían modelar sus vidas en la suya.

Marta representa la vida activa, y todas las personas activas deberían tomarla como su guía.La nube del no saber-Sexta Parte

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La nube del no saber-Quinta parte

La nube del no saber-Quinta parte.Que el hombre ha de valorar con precisión sus pensamientos e inclinaciones
y evitar una actitud de descuido con respecto al pecado venial.


No digo esto porque me preocupe el que tú o cualquier otra persona de oración se halle realmente bajo el peso de la culpa de pecados como estos.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

Mi intención es poner de relieve la importancia que tiene para ti el percatarte de tus pensamientos y deseos.

Y hacerlo tan pronto como surgen, ya que has de aprender a rechazar el más mínimo de ellos que pudiera conducirte al pecado.

Te prevengo que una persona que no vigila y controla sus pensamientos, aun cuando no sean pecaminosos en sus primeros movimientos, terminará por no dar importancia a los pecados leves.

Es imposible evitar todas las faltas y caídas en esta vida, pero la falta de cuidado en torno a pequeños pecados deliberados es algo intolerable para quien busca verdaderamente la perfección.

Pues normalmente la negligencia en los pecados leves abre la puerta a la probabilidad del pecado mortal.

Que en la contemplación queda destruido el pecado y se fomenta toda clase de bien.


Así, pues, para mantenerte firme y evitar las trampas, mantente en la senda en que estás.

Deja que tu incesante deseo golpee en la nube del no-saber que se interpone entre ti y tu Dios.

Penetra esa nube con el agudo dardo de tu amor, rechaza el pensamiento de todo lo que sea inferior a Dios y no dejes esta obra por nada.

La misma obra contemplativa del amor llegará a curarte de todas las raíces del pecado.

Ayuna cuanto quieras, mantente en vigilia hasta bien entrada la noche,levántate antes de la aurora, disciplina tu cuerpo.

Y, si te es permitido -que no lo es-, sácate los ojos, arráncate la lengua, tapa tus oídos y nariz.

Y prescinde de tus miembros; si, castiga tu cuerpo con toda clase de disciplina y seguirás sin conseguir nada.

El deseo y la tendencia hacia el pecado permanecerían en tu corazón.


Todavía más, si lloraras en perpetuo llanto tus pecados y la Pasión de Cristo y ponderaras incesantemente los goces del cielo, ¿crees que te haría algún bien?

Mucho bien, no me cabe la menor duda.

Estoy seguro de que aprovecharías y crecerías en la gracia, pero en comparación con el ciego impulso del amor, todo esto es muy poco.

Pues la obra contemplativa del amor es la mejor parte y pertenece a María.

Es totalmente completa en si misma, mientras que todas las demás disciplinas y ejercicios son de poco valor sin ella.


La obra del amor no sólo cura las raíces del pecado, sino que fomenta la bondad práctica.


Cuando es auténtica verás que eres sensible a toda necesidad y que respondes con una generosidad desprovista de toda intención egoísta.

Todo lo que trates de hacer sin este amor será ciertamente imperfecto, pues es seguro que se echará a perder por ulteriores motivos.


La bondad auténtica se manifiesta en una manera habitual de obrar bien.

Y de responder adecuadamente en cada situación, según se presenta; está movida siempre por el deseo de agradar a Dios.

Solo él es la fuente pura de todo bien, y si alguna persona se ve motivada por algo distinto de Dios, aun cuando Dios sea el primero, entonces su virtud es imperfecta.

Esto es evidente en el caso de dos virtudes en particular, la humildad y el amor fraterno.

Quien adquiere estos hábitos y actitudes no necesita otros, pues en ellos poseerá todos los demás.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

De la naturaleza de la humildad; cuándo es perfecta y cuándo es imperfecta.


Consideremos, pues, la virtud de la humildad de forma que puedas entender por qué es perfecta cuando Dios solo es su fuente y por qué es imperfecta cuando surge de otra fuente aun cuando Dios pudiera ser la principal.

Trataré de explicar primero lo que es la humildad en si misma y después será más fácil captar la diferencia.


Un hombre es humilde cuando permanece en la verdad con un conocimiento y apreciación de sí mismo tal cual es.

Y de hecho, cualquiera que se vea y experimente tal como real y verdaderamente es, no tendrá dificultad alguna en ser humilde, pues dos cosas le aparecerán muy claras.


En primer lugar, verá claramente la degradación, miseria y flaqueza de la condición humana,fruto del pecado original.

De estos efectos del pecado original el hombre nunca se verá totalmente libre en esta vida, por santo que llegue a ser.

En segundo lugar, tendrá que reconocer la bondad trascendente de Dios tal como es en sí mismo y en su rebosante y superabundante amor hacia el hombre.

Ante tan gran bondad y amor la naturaleza tiembla, los sabios tartamudean como locos, y los ángeles y santos quedan cegados por su gloria.

Tan abrumadora es la revelación de la naturaleza de Dios, que si su poder no los sostuviera, no me atrevo a pensar qué sucedería.


La humildad engendrada por este conocimiento experimental de la bondad y del amor de Dios la llamo perfecta, porque es una actitud que el hombre mantendrá incluso en la eternidad.

Pero la humildad que surge de una comprensión realista de la condición humana la considero imperfecta.

Porque no sólo desaparecerá en la muerte juntamente con su causa, sino que en esta misma vida no siempre será operativa.

Pues a veces las personas muy avanzadas en la vida contemplativa pueden recibir de Dios tal gracia que de repente se sientan totalmente fuera de si mismas y sin pensar o preocuparse por si son santas o pecadoras.

Los contemplativos ya adelantados pueden experimentar esto con mayor o menor frecuencia.

Según la sabiduría de Dios, pero en cualquier caso, a mi juicio, es un fenómeno pasajero.

Durante este tiempo, sin embargo, aunque pueden perder todo interés o preocupación por sus pecados o virtudes, no pierden el sentido del inmenso amor y bondad de Dios y por tanto, tienen humildad perfecta.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

Por otra parte, sí el primer motivo es operativo, aunque sea de modo secundario, sólo tienen humildad imperfecta.

No estoy sugiriendo,sin embargo, que se dé de lado el primer motivo.

No quiera Dios que me entiendas mal,pues estoy convencido de que las dos cosas son provechosas y necesarias en esta vida.

Que en esta vida la humildad imperfecta ha de preceder a la perfecta.


Si hablo de la humildad imperfecta no lo hago porque dé poca importancia al verdadero autoconocimiento.


Aunque se juntaran todos los ángeles y santos del cielo con todos los miembros de la Iglesia en la tierra, situados en todos los grados de la santidad cristiana.

Y rogaran por mi crecimiento en la humildad, estoy cierto que no me aprovecharía tanto ni me llevaría tan rápido a la perfección de esta virtud, como un poco de autoconocimiento.

Ciertamente, es imposible llegar a la perfecta humildad sin él.


Por tanto, no huyas del sudor y de la fatiga que supone el conseguir un verdadero autoconocimiento,pues estoy seguro de que cuando lo hayas adquirido llegarás muy pronto al conocimiento experiencial de la bondad y del amor de Dios.

No un conocimiento completo, naturalmente.

Pues eso no es posible al hombre; ni siquiera tan completo al que poseerás en la alegría de la eternidad,pero si un conocimiento tan completo como es posible al hombre en esta vida.


Mi propósito al explicar los dos tipos de humildad no es ponerte en seguimiento de la perfecta con desprecio de la imperfecta. No, y confío en que nunca harás esto.

Mi intención es simplemente ayudarte a apreciar la excelsa dignidad de la obra contemplativa del amor, en comparación con cualquier otra posible con la ayuda de la gracia.

Pues el amor secreto de un corazón puro que presiona sobre esa nube oscura del no-saber que está entre ti y tu Dios de una manera oculta pero cierta incluye en si mismo la perfecta humildad sin ayuda de ideas concretas o claras.

Quería además que apreciaras la excelencia de la humildad perfecta de forma que la mantuvieras ante tu
corazón como un acicate a tu amor.

Esto es importante para nosotros dos.

Y finalmente, me he esforzado por explicar todo esto porque creo que un conocimiento pleno sobre la perfecta humildad por si mismo te hará más humilde.

Pues pienso a menudo que la ignorancia de los dos grados de humildad ocasiona una buena dosis de orgullo. La nube del no saber-Quinta parte

Es muy posible que un poco de gusto de lo que he llamado humildad imperfecta pudiera llevarte a creer que ya eres humilde a la perfección.

Te engañarías a ti mismo y lo que es más, habrías caído en el fétido cieno de la presunción.

Esfuérzate, pues, por conseguir esta virtud en toda su perfección.

Cuando una persona la experimenta no pecará ni entonces ni durante mucho tiempo.La nube del no saber-Quinta parte

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Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay

Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay. Es muy fácil -y lo que todos hacemos o hemos hecho- es adherirnos a una ideología que nos ofrezca el sentido de la vida de un modo pasivo para nosotros, ya hecho y prefabricado.

Puede ser en sí mismo excelente.

Pero aunque el sentido de la vida que dicha ideología nos brinde sea cierto, para nosotros es falso porque el sentido de la vida sólo es auténtico cuando uno lo descubre por sí mismo de un modo directo, inmediato, personal.

Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay
Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay

Mientras sea algo que nos venga dado de fuera, aunque en sí sea excelente.

Siempre será una cosa de segunda mano, ajena, extraña y lejana a nosotros mismos.

Ahora bien, el sentido de la vida no puede ser algo que esté alejado de nosotros.

Sino que es nuestro mismo ser esencial aprehendido y captado en su dinámica, a través de nuestra mente consciente.

La vida tiene en sí misma su razón de ser y su mensaje.

Que no consiste en explicaciones que se puedan dar desde fuera, por ser éstas siempre abstracciones y por lo tanto un alejamiento del vivir en sí mismo.

El objetivo de la vida, en cada instante de su manifestación.


Si nosotros pudiéramos vivir continuamente centrados.

Tomaríamos conciencia de cada momento de nuestro vivir, la vida para nosotros se llenaría de sentido y de plenitud.

Esto que digo, de momento puede parecer también una fórmula más que ofrezco.

Y por eso, en cuanto fórmula, hemos de evitar el adherirnos a ella de un modo ciego, o como consecuencia de unos razonamientos, por atractivos y sugestivos que sean.

Así, pues, incluso desde esta perspectiva que planteamos, es preciso hacer una investigación directa, personal.

Para que la investigación se convierta en autotransformación y, por lo tanto, en autodescubrimiento.


Dijimos que los ideales tienen lados excelentes, magníficos, pero que también encierran a veces un aspecto negativo.

Y que por eso hemos de aprender a buscar un sentido a la vida, que sea auténtico, pleno, amplio, que no encierre contradicciones, en el que quepa todo fenómeno.

De forma que no nos haga falta volvernos de espaldas para no mirar ciertas cosas porque no encajan con la ideología que se nos ha dado.

Es preciso que el sentido de la vida que andamos buscando sea válido para todo lo que hay en ella.

Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay
Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay

Lo mismo para las desgracias, las inmoralidades, las injusticias, el mal, el dolor, que para el bien y el bienestar.

De modo que todo encuentre su razón de ser, y esté encajado dentro de una unidad.

También decíamos que hemos de aprender a descubrir el ideal, mirando directamente la vida, tanto la vida en derredor como la vida en nosotros.

Es cierto que mirando la vida que nos rodea no podremos saber directamente cuál es su sentido.

Porque lo que podemos observar a nuestro alrededor no es propiamente la vida, sino sus manifestaciones externas y fenoménicas; precisamente las manifestaciones que la ciencia estudia.

Sin embargo, hemos de observar todo lo que llega a nosotros para ver si con todos estos datos podemos vislumbrar alguna explicación que nos proporcione cierta luz sobre el sentido auténtico de la vida.


Pero sobre todo hemos de aprender a mirar en nosotros mismos.

Pues la vida, no como concepto abstracto o teórico, sino como experiencia directa e inmediata, de cada uno de los momentos, es algo interno, muy íntimo, que tenemos que mirar y ver en nosotros mismos.


Por lo tanto haremos distinción entre estos dos aspectos:

La vida externa, la vida que nos rodea, que en el fondo no es más que una serie de manifestaciones fenoménicas.

Y la vida interna, tal como se expresa en nosotros y como nosotros la experimentamos a través de una serie de manifestaciones de tipo subjetivo.

Los dos aspectos han de complementarse.

Y no puede ocurrir de ningún modo que los datos que nos dé la observación externa de la vida se contradigan en absoluto con los que nos proporcione nuestra conciencia interna.

Pues los dos son manifestaciones de la misma vida y, por lo tanto, el sentido ha de ser idéntico para ambos.

Si miramos la vida que nos rodea -y al decir esto me refiero a todo cuanto tiene vida: vegetales, animales, hombres, grupos sociales, etc….

Podremos observar que todo sigue un ciclo claro, evidente: nacimiento, desarrollo, plenitud, madurez, reproducción, declinación, muerte.

Todo ser vivo sigue esta curva evolutiva e involutiva.


Si observamos la vida que nos rodea desde un punto de, vista más amplio, en un ciclo más largo, con perspectiva histórica, podemos advertir exactamente el mismo fenómeno:

Nacimiento de una cultura, de un grupo, de unos valores: desarrollo, plenitud, irradiación, decaimiento y desaparición.

Y todo cuanto estudia la ciencia, como cuanto observan nuestros sentidos, no se refiere más que a los fenómenos particulares que se producen en cada fase de este ciclo permanente que se da en la naturaleza.

Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay
Descubrir el objetivo de la vida por mi mismo-Antonio Blay


Es un proceso que se verifica constantemente.

Parece como si toda la naturaleza estuviese organizada para asegurar este proceso.

Si la estudiamos, atentamente veremos que hay en ella una inteligencia extraordinaria.

Y que esta se manifiesta primeramente en los cuidados primorosos.
Y en las verdaderas filigranas con que se prodiga para asegurar ese proceso de reproducción.
De nacimiento y protección del nuevo ser cuando aún es pequeño.

Y para proporcionarle luego todos los medios de subsistencia mientras dura su fase de crecimiento.

y, en fin, para que nada falte al feliz desenvolvimiento de cada una de las fases.

Esto nos dice el estudio de la naturaleza, en los reinos vegetal y animal.

En la vida humana podemos observar exactamente lo mismo.

Para nosotros el ser que nace tiene un carácter sagrado.

Hay algo en nosotros que nos hace mirar con sumo respeto a ese ser pequeñito que, de momento, no nos trae más que molestias, pero que por otro lado tiene un encanto, un atractivo y una grandeza extraordinarios.

Hay en nosotros un sentido innato de protección de la vida incipiente y de obligación de cuidar de aquella vida.

De un modo u otro en toda la gama inmensa de formas de vida que existen, observamos siempre lo mismo.

Examinando la vida sin ninguna ideología preconcebida, la lección o plan aparente que nos revela la naturaleza parece consistir en procurar que cada individuo, que cada forma de vida, se desarrolle y alcance su plenitud.

Y al mismo tiempo en asegurar la supervivencia de la especie de manera que el proceso continúe sin interrupción.


Esto lo vemos en todos los planos de la existencia, lo mismo en el reino vegetal y animal, como en lo relativo a la vida humana y a sus diversas manifestaciones sociales y culturales.

Lo mismo se trate de individuos aislados, como de colectividades, grupos o culturas.

Siempre el mismo proceso repetido incansablemente.

Todo nace, se desarrolla, alcanza su plenitud y muere.


¿Pero qué significa esa plenitud?

Observando la evolución histórica de los grupos humanos comprobamos que esa evolución sigue invariablemente un proceso en el que cada vez las formas van adquiriendo una mayor complejidad.

Es decir, también mayor amplitud, mayor finura, mayor precisión en sus mecanismos de ajuste y de adaptación.

No sólo dentro de cada vida o de cada grupo particular, sino a través de toda la línea evolutiva en su conjunto se ve que las formas de vida avanzan.

Y se perfeccionan, alcanzando grados cada vez más elevados, y dando lugar, a pesar de algunos retrocesos momentáneos, a una mayor perfección de las especies y de los grupos.


En una palabra, siempre percibimos que la vida, tanto de los individuos, como de los animales y plantas está ordenada a que las formas nazcan, crezcan, lleguen a su plenitud y después desaparezcan para luego convertirse en nuevas formas.

Se parece esto un poco el juego de las aguas en las fuentes luminosas.

El agua sube, adquiere una configuración y entonces esa misma agua cae para volver otra vez a subir y tomar de nuevo las mismas formas o similares.

El proceso de la vida es muy parecido.

Es como si todo estuviera subordinado a mantener una plenitud de formas, un juego incesante de creación de nodos de vida.

Detrás de toda esta creación y recreación, de este ir y venir, se adivina una constante que es la vida misma.

Ella es lo permanente, las formas son las variantes, su manifestación accidental.

Como si el único argumento central fuese vida: vida que se manifiesta a través de las formas.

Exactamente como el agua que se expresa en mil caprichosas figuras.

Nosotros vemos las formas y decimos: ¡qué fuente tan bonita!; pero en realidad lo que tiene más consistencia allí es el agua, esa agua que va cambiando constantemente, no el cambio o la forma, que de por sí es efímera.


Todos a primera vista podemos deducir si miramos las cosas sin demasiadas ideas preconcebidas.

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Características del ideal correcto-Antonio Blay

Características del ideal correcto-Antonio Blay. La filosofía o el sentido de la vida que hemos de descubrir ha de ser compatible con todos los aspectos de la vida.

Generalmente el ideal va hacia un sector determinado y prescinde de todo lo que está fuera y hasta tiende a negarlo.

Características del ideal correcto-Antonio Blay
Características del ideal correcto-Antonio Blay

A mi parecer no hay posibilidad de tener un ideal correcto, una visión justa, una perspectiva auténtica y verdadera, si en ese ideal no están incluidos todos los aspectos de la vida.

Es un problema muy parecido a la visión que tenemos o que se nos ha dado de Dios.

Es una visión de Dios estupenda que ojalá la viviéramos de verdad.

Pero es una visión parcial hecha a la medida de un niño pequeño que necesita protección y seguridad.

Todos los valores religiosos que conservamos -si ustedes se fijan- se basan en el amor.

Pero en un amor concebido siempre en el sentido de protección personal, que nos hace salir de los apuros, de los problemas, de las dificultades, proporcionándonos de este modo un bienestar personal.


Pero como contraste con esta visión parcial ocurre que nuestra vida práctica nos ofrece unas experiencias muy desagradables.

Que no podemos comprenderlas ni integrarlas en nuestro ideal.

Así cuando a una madre se le muere un hijo, o asistimos a una gravísima desgracia, o a una catástrofe inesperada en la que mueren gran cantidad de personas.

¿Qué sucede entonces, qué ocurre con esa noción de Dios que cuida de la criatura y la protege de un modo personal?

Sí -nos dicen- «es la voluntad de Dios», «es una prueba», «es un castigo».

Se pueden dar muchas razones, pero en nuestra experiencia interior estos hechos no quedan aclarados.

Porque sólo tenemos experiencia de una relación de hijo a padre para con Dios, relación de protección, de seguridad.

Y cuando sobreviene una desgracia, se nos rompe la idea de protección en ese sentido personal al que estábamos aferrados.

Pues vemos que allí ha habido una no-protección aparente, una vida impotente que se trunca, un padre que muere y deja a la familia tal vez abandonada, en la miseria.

Mil desgracias.

En fin, que son hechos reales de cada día y que no podemos soslayar.

Entonces, ¿qué pasa con nuestra noción de Dios?

Nos sentimos confusos, tan confusos como cuando tenemos un problema importante y le pedimos a Dios en la oración que nos solucione y precisamente de la manera que nosotros hemos concebido como la única solución satisfactoria.

Y aunque ponemos todo nuestro desespero y nuestra perseverancia en esa oración, vemos que el problema no se soluciona como nosotros queríamos.

En estos casos, tan frecuentes como reales, ¿qué ocurre con nuestra noción de Dios?

¿Esa noción que hemos ido asociando todos nuestros ideales de bondad, de protección, de seguridad personal?

Entonces comprobamos que esa noción no se ajusta a la realidad cruda que se desprende de un modo directo y sin subterfugios de los hechos.

¿Y por qué ocurre esto?

Porque nuestra idea de Dios no es correcta.


Por eso digo que nuestro ideal de la vida ha de incluir todos los aspectos de la realidad, no abarcar sólo un sector sin querer ver el resto.

Ni tampoco tratar de explicar la realidad buscando unas razones que pueden ser ciertas.

Pero que, por el hecho de no vivirlas, no son verdad para mí.


Esto supone que hemos de llegar a un ideal que no sea fruto de una simple aceptación o conformidad externa.

Sino que brote de una actitud interior total que ve y comprende la razón de ser positiva de todas las cosas.


Sólo entonces, cuando yo mismo vaya viendo si hay o no hay sentido en las cosas, y cuál es ese sentido, y todo lo vaya experimentando directa e inmediatamente en mi propio ser.

Entonces el ideal que descubra será auténtico, a prueba de cualquier circunstancia, porque será un ideal que me lo habrá dado la vida misma vivida con totalidad.

Características del ideal correcto-Antonio Blay
Características del ideal correcto-Antonio Blay

Será realmente la representación exacta de mi ser en el mundo.


El ir descubriendo todo esto puede parecer un trabajo arduo y difícil.

Aún más, de momento lo único que se puede hacer es plantearse el problema tal como ahora tino lo ve y lo vive.

En realidad esta es la postura de partida más correcta.

Sin embargo, es posible sugerir caminos para acercarse cada vez más a esa experiencia capital, a ese; descubrimiento directo y evidente de la verdad de la vida.

Todo hombre es capaz de llegar a ese descubrimiento.

Y lo es en la medida en que siente una necesidad verdadera, una inquietud más o menos profunda por llegar a conseguirlo.

Una cosa que podríamos hacer con este fin es pasar revista a las teorías materialistas y espiritualistas que pretenden darnos una visión de la vida.

Pero en realidad esto no tiene importancia para nuestro objetivo.

Tanto en unas como en otras, aparte de sus ventajas relativas, podemos encontrar varios inconvenientes.


Así la persona que vive de acuerdo con el sentido materialista -y hay muchas personas que se dicen religiosas y viven de este modo.

Es decir, que externamente se adhieren a una forma religiosa.

Pero que en su vida práctica siguen de hecho un ideal exclusivamente materialista- tiene más acusados determinados rasgos psicológicos.

Uno de ellos es el de poseer un sentido realista extraordinario, una aptitud más desarrollada para la concreción, para la acción dentro del mundo material.

En general, diríamos que es capaz de hacer cosas.

Tiende a verlas, por lo menos las que se refieren a su propia experiencia, de un modo muy claro, muy preciso, y sabe manejarlas bien para conseguir resultados.

En este sentido, digo, su capacidad de realización es extraordinaria.


Pero esta cualidad tiene sus inconvenientes.

El principal es que la vida de estas personas carece de sentido.

Hay una serie de cualidades que no desarrolla nunca y que, no obstante, están en su interior: valores espirituales, reales, auténticos, no simples ideas teóricas.

Sino una capacidad real de alcanzar experiencias y estados intrínsecamente espirituales.

Y no las desarrolla a causa de su propia actitud, porque él mismo se está mutilando.

Además esa misma actitud materialista le impide encontrar un sentido general de la vida.

Puede conocer las leyes de la materia, su mecanismo, pero no sabe profundizar en la existencia, en tanto que fenómeno complejo más rico.

Así no le queda más remedio que decir: los valores que llamamos intelectuales, morales y espirituales son una manifestación más de la materia.

Y de este modo se deja escapar el verdadero sentido de la existencia.

Porque nunca lo que es una manifestación de la materia puede darnos su razón de ser.

La razón, la idea, la filosofía en este caso no sería más que un producto de la materia y si sólo es un producto, justamente en esta medida no puede darnos la explicación.

Es más, el significado mismo del sentido de la vida resultaría absurdo.

Pues este sentido sería siempre menos importante que la materia por ser un subproducto de la misma.


Las personas que viven siguiendo una teoría espiritualista de verdad -no los que se adhieren sólo imaginativamente a ellas-, poseen una serie de cualidades estupendas.

¿Cuáles son estas cualidades?

Desarrollan sus facultades, dinamizan su energía interior y actualizan unos valores que están en nosotros y que solamente se pueden desarrollar si se vive en función de dichos valores.


Pero en cambio tiene el inconveniente de que tienden, en general, a delimitar su perspectiva de la vida negando o disminuyendo otros valores reales.

Y muchas veces también a convertir la vida espiritual en una compensación de las experiencias reales desagradables que experimentan en la vida concreta.

En lugar de vivir las experiencias hasta el fondo, de conocerlas y manejarlas bien.

Sucede con frecuencia que ante las dificultades que les plantea la vida se refugian en los valores de tipo espiritual para conseguir un éxito que no pueden obtener en el orden material.

Características del ideal correcto-Antonio Blay
Características del ideal correcto-Antonio Blay

Y en este sentido, podemos afirmar que huyen de muchas situaciones, evadiéndose de un nivel real a otro de tipo ideal.

En nuestra búsqueda de la verdad de la vida hemos de prescindir tanto de las ideologías de tipo material corno espiritual.

Esa separación que la gente hace entre lo material y lo espiritual desaparece cuando uno busca la experiencia de su propia vida, porque ésta no hace separación artificial entre materia y espíritu.

La vida es, ciertamente, un fenómeno muy rico, muy complejo, pero único.

Las separaciones que introducimos son siempre producto de la mente que tiende a especular, pero que no está viviendo de verdad, sino que se sitúa fuera como simple espectadora.

La mente puede especular, puede razonar.

Pero es preciso que en el momento de hacerlo no se separe del proceso dinámico de la vida, sino que permanezca integrada en las fuentes de la vida de donde brota y de la que forma parte.

Hemos de aprender a descubrir el sentido de la vida abriéndonos mentalmente hacia dentro.

Para que sea la vida misma, desde dentro de nosotros mismos, la que nos dé el verdadero sentido de todo cuanto existe.

La vida arrastra consigo un conjunto de fenómenos energéticos.

Y estos se están produciendo en nosotros en todos los niveles de nuestra personalidad.

Desde el más elemental y material, hasta el más elevado y espiritual y que están constantemente en funcionamiento.

Si aprendemos a mantenernos abiertos a ese proceso vivo que está teniendo lugar siempre en nuestro interior, iremos viendo .

Y descubriendo, de un modo constante, sin pensar, sin especular, qué es eso que llamamos vida, cuál es la realidad que está detrás de esos fenómenos.

Porque toda vida vivida conscientemente se convierte en sabiduría.

Para vivir así hay que hacer pasar la vida de un modo directo por la mente, prescindiendo de la representación de ideas, pensamientos, juicios o teorías.

¿Qué quiere decir que una cosa se convierte para mí en realidad vivida de un modo inmediato?

Cuando me hago daño, cuando tengo un dolor de muelas, o cuando hablo, vivo estas realidades directamente.

Pues de la misma manera se puede llegar a un conocimiento evidente, inmediato de lo que es el sentido de la vida, de lo que ella busca y quiere.Características del ideal correcto-Antonio Blay

¿Qué es la Vida?

Es decir, de la verdad que no es sino la contraparte intelectual de ese conjunto de fenómenos energéticos y dé conciencia que llamamos vida.


Para llegar aquí, evidentemente, hay que realizar un trabajo, largo muchas veces, pero en el que cada paso está recompensado, cada esfuerzo obtiene su fruto inmediato.

Un camino de aprender y desaprender

Quizá no sean fáciles estas soluciones como pudiera serlo el hecho de rechazar una teoría o el de adherirme a otra que me parezca más cómoda o más atractiva.

Pero en cambio uno aprende a trazarse un caminó que será permanente, aprende a ser él mismo su propio camino.

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Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte.(T-13.X.3: 1) En cualquier unión con un hermano en la que busques echarle tu culpa sobre él.

O compartirla con él o percibir la suya propia, te sentirás culpable.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte

Puedes ver que Jesús está apelando a la base de todos los motivos humanos, intereses egoístas

Diciendo que te sentirás mejor si dejas de proyectar tu culpa en otras personas. 

Parte del proceso de aprendizaje de este curso es comenzar a sentir lo cierto que es y lo miserable que se siente al condenar, criticar o juzgar a otras personas. 

Si no sientes el dolor de eso, significa que todavía te estás defendiendo, así que no te fuerces y no te juzgues.

 Simplemente reconozca que todavía tiene demasiado miedo de la verdad de la Expiación, de lo que significa ser un verdadero Hijo de Dios, que todos somos uno.

Reconoce que todavía te encanta odiar; todavía te encanta enfadarte.

 Y todavía quieres castigar a las personas “malvadas” que están ahí afuera o en tu propia vida. 

Y no sientes que haya nada malo en eso.

 Solo tenga en cuenta que eso es un hecho en este momento.

Cuando empiece a darse cuenta de que no está bien, estará motivado para hacer el cambio. 

Al menos puedes ser consciente de lo que es el proceso y saber a dónde te lleva el viaje.

Que te está ayudando a comenzar a darte cuenta de lo horrible que se siente cuando te enojas con alguien. 

Parece sentirse bien, pero al final se siente horrible. 

Realmente se siente horrible cuando te salgas con la tuya manipulando y seduciendo a alguien para que te dé lo que quieres. 

Existe ese triunfo momentáneo, por ejemplo, si logras un negocio inteligente, obtienes a los demás y haces un gran negocio para ti. 

Estás triunfante.

 Gastas todo el dinero, invitas a cenar a tu cónyuge, etc. 

Es genial, pero ten en cuenta que en algún lugar de tu interior sabes que has hecho trampa.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte

 Puede que no hayas hecho trampa en términos de la letra de la ley.

En otras ocasiones he mencionado que en la década de 1920 Freud dijo que la razón por la que el marxismo fracasará es que Marx no entendía el egoísmo que es inherente a todo ser humano.

La idea de compartir por igual sin intereses separados, dijo, fracasará debido al odio y la codicia que están enterrados en todos. 

Nunca funcionará. 

Freud no estaba interesado en el sistema económico como tal; estaba diciendo que el ideal de que todas las personas tuvieran lo que necesitan y compartirían de la misma manera nunca funcionaría. 

Entonces, no te sientas mal cuando te pongas en contacto con esto en ti mismo. 

Sin embargo, tenga en cuenta que es imposible criticar a otra persona sin sentir dolor usted mismo.

 Y si no sientes el dolor es porque todavía estás muy bien defendido, pero al menos has aprendido algo.

 Por encima de todo, este curso requiere una gran honestidad, para que realmente puedas estar consciente de lo que está sucediendo en ti mismo.

La idea de ser honesto contigo mismo es mirar, pero sin condenarte y sin intentar justificar lo que estás haciendo. 

Simplemente diga que todavía no ha llegado. 

Todavía tienes demasiado miedo para soltar la defensa contra tu culpa.

Y es por eso que todavía se siente bien cuando obtienes lo que quieres, ya sea en una relación amorosa especial o golpeando al otro chico y sintiéndote justificado al hacerlo. .

(T-13.X.3: 2-3) Tampoco encontrarás satisfacción y paz con él, porque tu unión con él no es real. 

Verás culpa en esa relación porque la pusiste ahí.

Esto no tiene nada que ver con lo que haces, sino solo con lo que hago contigo. 

Si percibo culpa en ti, eso no tiene nada que ver con tu comportamiento, tiene que ver solo con mi percepción.

 Veo culpa allí porque la puse allí, porque si estuviera en mi sano juicio, vería tu ataque como una llamada de amor, no digna de juicio, sino de amor a cambio.

 Si no veo eso y veo la culpa y el pecado en su lugar, es porque lo puse allí.

 Quiero verlo ahí. 

Recuerda, la proyección genera percepción .

Lo que percibo en el exterior proviene de lo que primero percibí y realicé por dentro.

(T-13.X.3: 4-5) Es inevitable que quienes sufren la culpa intenten desplazarla, porque creen en ella. 

Sin embargo, aunque sufren, no mirarán hacia adentro y lo dejarán ir.



Estamos viendo lo mismo una y otra vez, así que si te lo perdiste la primera o la décima vez, lo obtendrás la vigésima vez, con suerte. 

Todos en este mundo sufren. 

Este es un lugar de sufrimiento. 

La Introducción a este capítulo, que no leí, lo deja muy, muy claro. 

Cualquiera que no crea que este es un lugar de sufrimiento no está prestando atención. 

Este no es un lugar feliz. Incluso podríamos decir que uno de los propósitos de Jesús como nuestro maestro es convencernos de que este mundo no es un lugar feliz.

 Esa es la motivación para querer dejarlo, no a través de la muerte, sino cambiando de opinión al respecto.



(T-13.X.3: 6-7) No pueden saber que aman y no pueden entender qué es amar. 

Su principal preocupación es percibir la fuente de culpa fuera de ellos mismos, más allá de su propio control.



Lo mismo una vez más.

 Nuestra preocupación en todas las relaciones es que tengamos un objeto sobre el cual proyectar nuestra culpa, que podamos desplazar o proyectar nuestra culpa de nuestra mente y ponerla en otra persona.

 Una vez que está ahí, lo que sucede no es culpa nuestra. 

Nuevamente, en este nivel no somos responsables de lo que hacen los demás, pero siempre somos responsables de la forma en que percibimos lo que hacen los demás. 

Jesús deja muy claro en el Curso que la percepción , un término que usa en todo momento, es interpretación.

La percepción no es lo que nuestros ojos físicos ven o nuestros oídos oyen. 

Es la forma en que interpretamos lo que ven nuestros ojos y oyen nuestros oídos.

 Es el significado que le damos.

 O lo vemos como un medio para demostrar que todos somos iguales, que todos dejamos este sueño como uno solo, o lo vemos como un medio para demostrar que todos somos diferentes.

Y dejamos este mundo sin nadie más: es uno u otro .



(T-13.X.11: 1-4) No puedes entablar relaciones reales con ninguno de los Hijos de Dios a menos que los ames a todos por igual. 

El amor no es especial. 

Si seleccionas parte de la Filiación por tu amor, estás imponiendo culpa en todas tus relaciones y haciéndolas irreales. 

Puedes amar solo como Dios ama.


Esta es una afirmación extrema, pero debe ser cierta si considera lo que está involucrado.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte

 Si amo a todos menos a una persona, lo que estoy haciendo es hacer que la culpa sea real primero en mí.

Lo que significa que estoy haciendo que la separación sea real primero en mí mismo, y luego la proyecto y la veo en otra persona. 

Incluso si amo a todos los demás o creo que amo a todos los demás, no amo a ninguno de ellos porque he hecho que la separación sea real.

La separación, como el amor, es total. 

Recuerde, siempre es uno o el otro, y cada uno de ellos es un sistema de pensamiento total. 

O la separación es real o el amor es real, y el amor significa unidad.


Esto es lo que Jesús quiere decir justo al final del texto, en la gloriosa visión final, cuando dice que “ni una mancha de oscuridad queda aún para ocultar el rostro de Cristo a nadie” (T-31.VIII.12: 5). ). 

Entonces, lo que está diciendo es que no se puede amar verdaderamente como Dios ama a menos que su amor lo abarque todo. 

Si abarca a todos menos uno, entonces los ha excluido a todos. 

Una vez más, esto no tiene la intención de traer culpa a su vida; está destinado a decir:

Ya has traído la culpa a tu vida, así que déjame ayudarte a descubrir todas las raíces de esto y ver exactamente dónde está y cuán insidioso es.

Y déjame ayudarte a hacer esto mostrándote cómo ver tu culpa y tu necesidad de excluir, sin juzgarte a ti mismo.

Y sin sentirte culpable por haber elegido la culpa.

Permíteme ayudarte a explorar contigo todas las relaciones que tienes, y déjame ayudarte a descubrir todas las pequeñas semillas de culpa, todas las semillas de odio que están allí. 

Permíteme ayudarte a purificarte de la ilusión de que realmente puedes amar a algunas personas sin amar a otras personas .


Una vez más, no estamos hablando de forma; estamos hablando de contenido. 

Ese es también el problema del nacionalismo, y de identificarse con un grupo o secta específico (racial, económico, social, político, religioso, etc.) .

Porque siempre abrazarás a las personas que están de acuerdo contigo, a las personas que forman parte de tu grupo, sin preocuparse por nadie más. 

Una de las críticas que los europeos hacen a los estadounidenses es que no tenemos conocimiento de nada de lo que sucede en ningún otro lugar del mundo. 

Por lo general, no nos importa lo que sucede en cualquier otro lugar del mundo porque solo nos preocupamos por nosotros mismos, excepto en lo que respecta a nuestros intereses nacionales.

 Ese no es el caso en otros países, pero ciertamente es el caso aquí. 

Eso es solo un ejemplo. 

Por lo general, nos preocupamos por lo que sucede en nuestra propia familia y no por las familias de los demás. 

Queremos que nuestra propia familia tenga lo suficiente para comer, pero si otra familia no lo hace, ¡bien duro!

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo cuarta parte

 ¡Es su sueño! 

Ese es el tipo deUna distorsión del Curso de Milagros que continúa con los estudiantes del Curso.

Lo que esto está diciendo es que, a nivel de forma.

Obviamente tenemos que prestar más atención a nuestra familia que a las familias de otros.

Pero eso no significa que tengamos que excluir a las familias de otras personas de nuestra preocupación.

 “Preocupación” no significa “preocupación”.

Sino más bien darnos cuenta de que todos estamos en este mismo barco demente como uno solo. 

En nuestras mentes, no podemos escapar de este barco a menos que nos vayamos todos juntos.

 No puedo tomar la decisión por ti, pero la decisión que tome debe ser una decisión que abarque a todos. 

Por tanto, eso es lo que hacemos. 

Practicamos con relaciones que son específicas e importantes para nosotros, las relaciones más cercanas a nosotros. 

Sin embargo, el propósito de practicar con estas relaciones es aprender a generalizar. 

Hay una buena declaración sobre la generalización en la introducción al libro de trabajo. 

Todo el propósito del aprendizaje es generalizar. 

Aprendemos ciertas lecciones específicas y luego las generalizamos.

 Cuando estudiamos aritmética, aprendimos ciertas operaciones específicas: cómo dividir, sumar, restar y multiplicar. 

Una vez que aprendimos esos principios, podemos generalizar y multiplicar, sumar, restar y dividir cualquier número del universo. 

No tuvimos que hacerlo con todos los números del universo; aprendimos los principios, y luegopodría hacer eso con cualquier número que nos dieran.

Aplicar el perdón



Bueno, en cierto sentido eso es lo que hacemos con nuestro trabajo con el Curso: aprendemos los principios del perdón en relaciones específicas, en todas las relaciones obvias en nuestra vida. 

A partir de ahí, si realmente hacemos esto con el Espíritu Santo o con Jesús, esas lecciones de revertir la proyección.

Y reclamar la responsabilidad por la culpa que ponemos en la relación se generalizarán a todas las relaciones. 

Luego, cada vez que una nueva persona llega a nuestra vida, o leemos sobre una persona en las noticias, aplicaremos las mismas lecciones y observaremos la forma en que reaccionamos.

Aplicarlo en todo

 Ya sea que estemos hablando de un presidente, un primer ministro o la persona que acaba de mudarse a la casa de al lado.

Aplicaremos exactamente los mismos principios que aprendimos con nuestro cónyuge, hijos, padres, colegas, amigos, amantes, etc. aprender con ellos podremos utilizar con todos.

Luego miramos para ver cómo no queremos hacer eso. 

La idea es simplemente traer esa resistencia al amor de Jesús y pedirle que nos ayude a ver esto y entender por qué tenemos tanto miedo, etc.

(T-13.X.11: 5-6) No busque amar a diferencia de Él, porque no hay amor aparte del Suyo. 

Hasta que reconozca que esto es cierto, no tendrá idea de cómo es el amor.



El hecho es que no queremos amar como Dios lo ama.

Porque Dios no ama a las personas, no ama a las personas, simplemente ama, pero esa debe ser la meta. 

Una de las cargas que Jesús tiene como nuestro maestro es convencernos de que lo mejor para nosotros es aprender a amar como él lo ama. 

Eso es muy difícil, especialmente cuando no queremos hacer eso.

La idea, una vez más, es poder mirar esa resistencia en nosotros mismos sin culpa, juicio o miedo, y decir:

“Sí, todavía no he llegado. Ahí es donde quiero estar, pero sé que sí. tampoco quiero estar ahí “. 

Solo sé consciente de la contradicción en ti mismo y vive con ella. 

No intente resolverlo o arreglarlo. 

Vive con ello. 

Entonces, de repente, vendrá la respuesta y la resistencia desaparecerá, porque en algún nivel del que quizás no seas consciente, tomaste la decisión de dejar ir la resistencia y el miedo. 

Debes al menos reconocer a qué te resistes: no quieres amar como Dios ama.



(T-13.X.11: 7) Nadie que condena a un hermano puede verse a sí mismo como inocente y en la paz de Dios.

Como no quiero verme “sin culpa y en la paz de Dios”, lo que hago es condenar. 

Ahora entiendo por qué lo hago, porque en la paz de Dios no existo. 

Tengo que dejar mi especialidad y singularidad fuera de la puerta.

(T-13.X.11: 8) Si no tiene culpa y está en paz y no lo ve, está delirando y no se ha mirado a sí mismo.

Muy a menudo en el Curso, como en este pasaje, Jesús usa específicamente términos psiquiátricos. 

El delirio es un estado psicótico. 

La diferencia entre alucinaciones , una palabra que también usa, y delirios , es que las alucinaciones son perceptivas: escuchas, ves y hueles cosas que no existen. 

Son alucinaciones. 

El pensamiento delirante es cuando tienes pensamientos locos, como creer que alguien está dispuesto a matarte: escuchas un ruido afuera (el viento silba entre los árboles).

E inmediatamente piensas que hay gente afuera de la casa conspirando para destruirte. 

Ese es un pensamiento delirante.



Aquí Jesús está diciendo que como la verdad es que eres inocente y estás en paz como Hijo de Dios, el hecho de que no lo reconozcas, que no lo veas, es una ilusión.

Porque estás negando lo que hay y inventando un realidad para ti que no es verdad. 

Si bien en este curso Jesús nunca usa las palabras psicótico y esquizofrénico , sí usa la palabra loco . 

El nunca usa la palabra paranoico, pero nos describe a todos a través de la dinámica de un esquizofrénico paranoico. 

Dice que literalmente somos psicóticos, que vemos cosas que no existen, es decir, un mundo. 

Escuchamos voces de otras personas que no están allí, y creemos que todos quieren atraparnos, incluido Dios. 

No se podría pedir una mejor descripción de la esquizofrenia paranoide.



(T-13.X.11: 9-11) A él [a la persona que niega quién es] le digo:

Contempla al Hijo de Dios, contempla su pureza y quédate quieto. 

En silencio, mire su santidad y ofrezca gracias a su Padre porque nunca lo ha tocado ninguna culpa.



El Hijo de Dios al que está diciendo que “contemplemos” es el Hijo de Dios en la persona con la que estamos en una relación, así como en nosotros mismos.

 No podemos mirar la santidad en nuestro hermano hasta que primero veamos el hecho de que lo hemos hecho impío. 

Esto es realmente un atractivo para nosotros: esto es lo que quieres; y si quieres verte libre de culpa y en paz, entonces debes estar dispuesto a ver eso en tus hermanos. 

La forma en que lo verás en otras personas es primero ser consciente de cuánto no quieres para verlo en otras personas.

 Nuevamente, todo lo que hemos estado discutiendo explica por qué es así. 

No queremos verlo en otras personas porque queremos mantener viva la separación.



(T-13.X.12: 1) Ninguna ilusión que jamás hayas tenido contra él ha tocado su inocencia de ninguna manera.

En otras palabras, no se ha cambiado ni una nota en la canción de inocencia del cielo.

 No pasó nada. 

El Hijo de Dios es tan inocente como lo era antes de la separación, como lo es ahora después de la separación. 

Nada ha cambiado.

(T-13.X.12: 2-6) Su brillante pureza, completamente libre de culpa y completamente amorosa, brilla dentro de ti. Mirámoslo juntos y amémoslo. 

Porque enamorada de él está tu inocencia.

 Pero mírate a ti mismo, y la alegría y el aprecio por lo que ves eliminarán la culpa para siempre.

 Te doy gracias, Padre, por la pureza de tu Santísimo Hijo, a quien has creado sin culpa para siempre.

Esa es una oración que también dice al final del texto. 

La conclusión de todo esto es que debemos ser conscientes de que primero tomamos la decisión por la culpa; necesitamos entender por qué tomamos la decisión por la culpa.

Y lo que esa elección por la culpa ha producido en nosotros:

….los terribles efectos de hacernos totalmente infelices, miserables y enfermos. 

Finalmente, debemos reconocer que esto no es lo que queremos y recordar Quiénes somos como verdaderos hijos de la inocencia y la paz. 

Lo que nos ayuda a lograrlo es mirar a otras personas primero.

Y ser conscientes de cuánto las hemos envuelto en la oscuridad de nuestra propia culpa.

 Ahora queremos quitar ese sudario, no tanto de ellos, sino de nosotros mismos, reconociendo al fin que es un Hijo de Dios inocente, no muchos, y que la inocencia abraza a todos.personas, no solo algunas de ellas. 

No pueden ser muchos hijos; deben ser todos hijos.

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Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte.(T-13.X.1: 1) Está acostumbrado a la idea de que la mente puede ver la fuente del dolor donde no está.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

De eso se trata todo este mundo. 

La fuente del dolor está en la decisión de nuestra mente de ser culpables.

Pero estamos acostumbrados, entrenados condicionalmente.

Porque así es como hicimos el mundo, a ver la fuente de la culpa y el dolor en algún lugar del mundo. 

Anteriormente me referí a una línea del Capítulo 27 que dice que de todas las muchas causas de nuestro dolor, nunca pensamos que nuestra culpa fuera una de ellas (T-27.VII.7: 4). 

Eso es lo que Jesús está diciendo aquí.

T-13.X.1: 2) El servicio dudoso de tal desplazamiento es ocultar la verdadera fuente de culpa y mantener fuera de tu conciencia la percepción completa de que es una locura.

El ego no quiere que veamos que la culpa es una locura.

 Es por eso que nunca quiere que volvamos a nuestras mentes, porque si lo hiciéramos y miráramos por segunda vez nuestra decisión de hacer que la culpa sea real, diríamos que esto es una locura. 

Para asegurarse de que eso nunca vuelva a suceder, el ego ideó esta brillante estrategia para hacernos inconscientes. 

Es por eso que existe un universo físico. 

El propósito lo es todo. 

El propósito del mundo es ocultarnos la fuente de nuestro malestar, que no es realmente nuestra culpa, sino nuestra decisión de ser culpables

(T-13.X.1: 3) El desplazamiento siempre se mantiene por la ilusión de que la fuente de la culpa, de la que se desvía la atención [la mente] , debe ser verdadera.

 Y debe ser temeroso, o no habrías desplazado la culpa a lo que creías que era menos temeroso.



Esto, en cierto sentido, es lo mismo que decía antes, “las defensas hacen lo que defenderían” (T-17.IV.7: 1). 

El mismo hecho de que tenga que defender mi culpa proyectándola sobre ti me dice que esta culpa dentro de mí es terrible, es aterradora y debe evitarse a toda costa. 

Refuerza precisamente aquello de lo que estoy tratando de protegerme.



(T-13.X.1: 4) Por lo tanto, está dispuesto a examinar todo tipo de “fuentes” …

Y las “fuentes” se ponen entre comillas porque las fuentes que estamos dispuestos a examinar no son las fuentes. 

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

Siempre se considera que las fuentes están en el mundo: por lo tanto, estamos enfermos no por culpa, sino por una enfermedad, por un germen.

Estoy molesto no por mi culpa, sino por lo que me acaba de decir.



(T-13.X.1: 4) Por lo tanto, está dispuesto a considerar todo tipo de “fuentes”, siempre que no sean la fuente más profunda con la que no tengan ninguna relación real.

El ego sonríe con gran aprobación y otorga muchas subvenciones para todo tipo de personas en todos los ámbitos de la vida .

Y para que el gobierno y la ciencia estudien este mundo en todas las formas y formas.

Y encuentren todas las fuentes de nuestra falta de armonía, descontento y enfermedad. , descontento, malestar, etc. la razón es que todos estos efectos aún más el ego del que nos mantiene lejos de la verdadera fuente de nuestra culpa.

Y nuestro dolor, que, una vez más, es la mente de la decisión de ser culpable.



(T-13.X.2: 1-2) Las ideas locas no tienen relaciones reales, porque es por eso que son locas. 

Ninguna relación real puede basarse en la culpa, o incluso retener una parte de ella para estropear su pureza.

Lo que Jesús está contrastando ahora son las relaciones reales — más adelante llamadas relaciones santas — y las relaciones irreales, que son relaciones especiales

Una relación especial es irreal porque no existe una relación real entre las dos personas.

 Las personas son vistas como separadas y como existiendo en un campo de batalla; puede que en realidad no se las vea de esa manera.

Pero ciertamente eso es lo que Jesús quiere decir: yo tengo lo que tú quieres y tú tienes lo que yo quiero, así que sentémonos y negociemos y vea quién puede sacar más provecho renunciando al mínimo.

 Eso es lo que son las relaciones. 

En el capítulo 16 de la sección “La elección para la finalización”, Jesús describe este altar donde las personas se sientan y negocian entre sí, tratando de apoderarse del yo del otro. 

¡Es horrible! 

De hecho, saben que eso es lo que son todas las negociaciones en los negocios y en la política. 

Todos son un intento de ceder lo menos posible y obtener tanto como sea posible a cambio. 

Hay personas que son muy buenas en esto y otras que no, pero siempre es lo mismo. 

Eso es lo especial.



Básicamente, lo que sucede en todas las relaciones especiales, independientemente de su forma, es que quiero deshacerme de mi culpa, que es lo que guardo en lo más profundo de mí mismo.

Y la única forma en que puedo deshacerme de ella es dártela. .

 Y cuando te lo doy, te vuelves culpable, y como ya hemos visto, entonces me vuelvo inocente, porque es lo uno o lo otro..

 La palabra “igual” no existe en el vocabulario del ego; la palabra “diferente” sí.

Así como en el vocabulario del Espíritu Santo la palabra “diferente” no aparece, pero sí “igual”. 

En el mundo del ego no somos iguales. 

Tú lo tienes o yo lo tengo, pero los dos no lo tenemos, porque los dos no podemos tenerlo. 

Tiene que ser que tú lo tienes y yo no, o yo lo tengo y tú no. 

El tesoro secreto, la “perla de valor incalculable”, ese es el término bíblico que se usa en la sección “Las leyes del caos” en el capítulo 23, es “inocencia” o especialidad, porque no es inocencia real.

 Quiero la inocencia, pero ¿cómo puedo ser inocente cuando soy culpable?

 Por lo tanto, proyecto la culpa sobre ti y, al hacerlo, tomo tu inocencia. 

Ahora eres culpable y yo soy inocente. 

Y, por supuesto, lo que hace que las relaciones sean fascinantes es que tú me estás haciendo lo mismo. 

Puede haber ocasiones en las que ambos pensemos que hemos ganado, pero no hay relación entre dos personas. 

Ese es el punto que Jesús está haciendo aquí, porque no estamos compartiendo nada.



La relación santa sólo tiene que existir en la mente de una de las dos personas porque no existe entre dos cuerpos, no hay dos cuerpos. 

Está solo en la mente. 

En la relación santa, la relación se percibe como entre dos personas que comparten el mismo interés.

 En la relación especial, irreal o impía, se percibe que las dos personas tienen los mismos intereses opuestos. 

Es lo mismo, pero se expresa como opuesto; los dos queremos lo mismo, pero los dos no podemos tenerlo:

quiero tu inocencia; quieres mi inocencia, lo que significa que siempre somos percibidos como diferentes. 

En la relación santa, se nos percibe como deseando lo mismo: la verdadera inocencia de Cristo que no ve separación.



(T-13.X.2: 3) Para todas las relaciones que la culpa ha tocado se utilizan pero para evitar a la persona y la culpa.

No estoy interesado en ti como mi hermano o hermana en Cristo.

 Solo me interesa darte mi culpa para que tú la tengas y yo no.

 Ese es el propósito. 

Por eso hicimos el mundo como lo hicimos. 

Desde el principio, la vida física comienza con nuestro nacimiento absolutamente puro e inocente, al menos eso es lo que dice la mitología, y luego somos hechos para ser miserables. 

Estamos hechos para ser mezquinos, egoístas, codiciosos, manipuladores, y así sucesivamente, todas esas cosas “maravillosas”. 

Pero nos convencemos de que el mundo nos hizo así porque creemos que nacimos angelicales e inocentes; alguien más nos hace culpables. 

Ahora estamos justificados para devolver esa culpa y reclamar nuestra inocencia. 

De eso se trata el mundo entero. 

De eso se trata la “vida”, siempre que sigamos lo que dice el ego.

(T-13.X.2: 4-5) ¡Qué relaciones extrañas has hecho con este extraño propósito! Y olvidaste que las relaciones reales son santas y no puedes usarlas en absoluto.

La relación real es simplemente la aceptación de la Santidad de Cristo en ti y la Santidad de Cristo en mí. 

Lo que viene primero, por supuesto, es que acepto el ego loco en ti y el ego loco en mí, y es el mismo ego loco. 

Por lo tanto, ambos compartimos la misma locura y ambos compartimos la misma necesidad de despertar del sueño de la locura. 

Solo entonces nos daremos cuenta de que todos compartimos el mismo Cristo, la misma naturaleza como espíritu.

(T-13.X.2: 6) Sólo los usa el Espíritu Santo, y es eso lo que los purifica.

El Espíritu Santo los usa como aulas.

 En relaciones especiales, te estoy usando: quiero obtener algo de ti y pagar lo menos posible por ello. 

La relación santa ocurre cuando le pido ayuda al Espíritu Santo para transformar mi relación especial.

 Él usa eso como el salón de clases para ayudarme a darme cuenta de que lo que estoy percibiendo en ti es una proyección de lo que primero hice real en mí.

(T-13.X.2: 7-8) Si desplaza su culpa sobre ellos, el Espíritu Santo no puede usarlos. 

Porque, al adelantarse para sus propios fines lo que debería haberle dado, Él no puede usarlo para su liberación.

Esta es una súplica de Jesús a todos nosotros:

“Por favor, pídeme que te ayude con tus relaciones porque no puedo ayudarte de otra manera”. 

Todas las relaciones son horribles y las hacemos cada vez más horribles.

 Entonces él está diciendo:

“Por favor, ven a mí y déjame ayudarte a usarlos como aulas en las que puedas aprender a curarte tú mismo, lo que también actuará como un instrumento de curación para la otra persona.

Déjame ayudarte a ver la situación y la relación de manera diferente “. 

Todo este curso es una expresión de lo que quiere enseñarnos. 

Quiere que cada uno de nosotros estudie lo que él da aquí, comprenda cuáles son los principios y luego le pida que nos ayude a usar e implementar estos principios en nuestras relaciones diarias. 

De lo contrario, no significa absolutamente nada.

(T-13.X.2: 9-10) Nadie que se uniera de alguna manera con alguien para su salvación individual lo encontrará en esa extraña relación. No se comparte, por lo que no es real.

En otras palabras, la salvación no es individual. 

Como dice el libro de ejercicios:

“Cuando me sané, no me sanaré solo” (L-pI.137).

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

 Sea lo que sea de lo que quiero ser salvo en mí mismo, debe ser compartido con ustedes.

 Ahora, de lo que quiero ser salvado, desde el punto de vista de mi ego, es de mi dolor, el dolor de mi soledad, mi enfermedad, mi depresión, lo que sea. 

Y entonces te uso a ti, y el “tú” podría ser una persona, un animal, una cosa, una sustancia o cualquier cosa en el mundo. 

Te utilizo como medio para lograr esta salvación individual de mi dolor. 

No estoy interesado en ti.

Solo me interesa lo que puedes hacer por mí.

 Ahora bien, a veces esto es muy sutil; otras veces está a la vista. Lo que Jesús está diciendo es que esto nunca funcionará, y no puede ayudarnos con esto. 

Él puede ayudarnos solo a través de nuestra disposición, comprensión, y aceptación del hecho de que los intereses deben ser compartidos; de lo contrario, nunca nos harán felices. 

Todos compartimos la misma necesidad, la liberación de la culpa, de despertar de este loco sueño de dolor.

Debemos darnos cuenta de que esto debe hacerse sin atacar a los demás.Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

 La relación no se resuelve entre dos personas distintas.

 Esto no es consejería matrimonial o terapia de pareja ni nada por el estilo. 

Se resuelve entre cada uno de nosotros y el Espíritu Santo o Jesús. 

Ahí es donde se resuelve en el contexto de una relación con otra persona. 

Eso es lo que nos permitirá generalizar muy rápidamente desde la curación de una relación hasta donde todas las relaciones se curarán porque nos daremos cuenta de que todo es el mismo problema.

 Llevamos ese mismo problema al mismo Maestro adentro y Su respuesta es siempre la misma.

 No veas el interés de la otra persona como algo separado del tuyo.

Un curso de milagros nos ayuda a tener un contexto teórico de por qué esto es así. 

Todo el sistema de pensamiento del ego comenzó con la creencia en intereses separados. 

Puede que sea lo mejor para Dios que me quede con Él, pero lo mejor para mí es no quedarme con Él. 

Es lo uno o lo otro: como no me preocupo por Él, sólo me preocupo por mí, voy a cuidar de mí, y así lo hago, y comienzo todo este horrible, espantoso sueño. 

Eso es lo que lo inició y eso es lo que mantiene todo en marcha. Siempre es uno u otro.

Entonces, cuando Jesús dice, es “juntos, o nada en absoluto” (T-19.IV-D.12: 8), o la salvación es una empresa colaborativa “(T-4.VI.8: 2), o” el arca de la paz se entra de dos en dos “(T-20.IV.6: 5), no está hablando literalmente de tener que tener a otra persona contigo.

Lo que quiere decir es que tu mente no puede recordar el cielo a expensas de otra persona.

No puedes encontrar la paz golpeando a otra persona o usando o manipulando a alguien.

En tu mente, debes ir con tu hermano.

No hay forma de que puedas encontrar la paz de Dios y recordar quién eres como Hijo de Dios si excluyes a alguien, porque excluir una parte de la Filiación es excluir el todo.

Eso es muy lindo de decir y es un sentimiento encantador, pero es muy difícil, como todos sabemos, vivir eso realmente.

Y la idea, una vez más, no es sentirse culpable cuando no lo vives, sino ser muy consciente de que no lo estás viviendo. 

El Curso te da la comprensión de por qué no lo estás viviendo: es el miedo a lo que significa estar de vuelta en la luz.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo Tercera parte

 Cuando estás en la luz, nadie está excluido.

 El círculo de la Expiación abarca a todas las personas, no solo a las buenas. 

Tiene que abarcar a todas las personas si es verdaderamente correctivo y curativo.

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Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte.(T-13.IX.7: 1) La culpa te ciega, porque mientras veas un punto de culpa dentro de ti, no verás la luz.

La primera forma en que vemos la culpa como cegadora es que mientras seamos culpables estamos envueltos en esta oscuridad y no vemos la luz.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte

La segunda forma es la que vamos a ver en la siguiente oración:

(T-13.IX.7: 2-3) Y al proyectarla [la culpa] el mundo parece oscuro y envuelto en tu culpa. Le arrojas un velo oscuro y no puedes verlo porque no puedes mirar hacia adentro.

 Primero hacemos que la culpa sea real porque le tenemos miedo a la luz.

 La individualidad no existe en la luz; solo existe y prospera en la oscuridad.

Entonces nos aterroriza tanto la culpa en nuestras mentes que la proyectamos, y ahora vivimos en un mundo oscurecido.

Para negar la oscuridad hacemos un sol, entonces el sol nos da luz, y luego inventamos bombillas y tenemos electricidad.

Todo esto es luz artificial.

Esta no es la luz de Cristo o la luz que brilla desde los Grandes Rayos.

Todos estos son intentos de ocultar la oscuridad de nuestra vida aquí.

Eso es el amor especial: un intento de ocultar el dolor de lo que realmente significa vivir fuera del Cielo.

La negación se expresa en estar con otra persona, una sustancia o cualquier otra cosa que nos haga sentir bien.

Eso es lo que le dice a Dios, No necesito tu Amor, porque tengo esto.

 Tengo un cuerpo cálido a mi lado. Tengo una botella tibia a mi lado.

 Tengo una droga caliente en mí.

Tengo tarta de manzana caliente dentro de mí.

 No importa lo que sea, siempre que sea reconfortante.

 Lo que estamos haciendo es burlarse del rostro de Dios, diciéndole que no lo necesitamos.

También le decimos a Jesús que no lo necesitamos, porque tenemos lo que necesitamos.

 Hay una fila en Hamlet donde Hamlet dice: “Aquí el metal es más atractivo”.

Le decimos a Dios y a Jesús:

“Encontré algo más atractivo que el amor que me estás ofreciendo”.

Eso solo nos hace sentir aún más culpables, y la culpa se vuelve cada vez más pesada en nosotros.

Lo que significa que tenemos que negarla cada vez más, lo que significa que necesitamos más especialidad, más cosas, más objetos y más cuerpos cálidos.

Seguimos y seguimos, y no hay fin.

 El deseo del ego por la culpa y la especialidad es insaciable.

 Nunca se saciará.

Lo único que lo acabará es elegir contra el ego; entonces todo se detiene.

 El ego es como una gran boca: solo quiere ser llenado y llenado y llenado, y nunca es suficiente.

 Una vez más, lo que pone fin a este loco, loco ciclo es simplemente darse cuenta de que es una locura, luego decir que hay algo más y luego tomar la otra decisión.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte
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(T-13.IX.7: 4) Tienes miedo de lo que verías allí

El ego nos dice, como cité antes, “no mires hacia adentro porque tus ojos se iluminarán en el pecado” .

Aquí Jesús está hablando de la culpa, pero no está ahí.

Este es el otro lado.La voz de la Expiación:

¿Por qué estás tan molesto?

No pasó nada.

No dejaste a Dios; esto es solo una pesadilla. No pasó nada.

Pero, nuevamente, debemos entender y reconocer nuestra resistencia a escuchar esa Voz, porque si no pasa nada, no estamos aquí.

Entonces, para preservar nuestra identidad aquí, tenemos que quitar esa luz.

 Lo que Jesús está tratando de decirnos es que lo que hemos optado es terrible y lo que nos ofrece es maravilloso. Ahí es donde se encuentra la verdadera paz.

(T-13.IX.7: 5-6) La cosa a la que temes se ha ido.

Si mirasen dentro, verían solo la Expiación, brillando en silencio y en paz sobre el altar de su Padre.

El “altar” es siempre la mente, la parte de nuestra mente que elige.

Jesús está diciendo que invirtamos nuestra elección original.

Cometimos un error cuando elegimos la culpa en lugar de la Expiación, y ahora podemos cambiar de opinión.

 Él nos promete que cuando miremos hacia adentro no veremos la culpa; simplemente veremos la luz de la Expiación brillando que nos recuerda gentilmente que nada sucedió:

“Estás en casa en Dios, [todavía] soñando con el exilio …” (T-10.1.2: 1). Y el sueño ya se acabó.

(T-13.IX.8: 1-2) No tengas miedo de mirar hacia adentro. 

El ego te dice que todo está oscuro por la culpa dentro de ti y te pide que no mires.

Esa es la misma idea que abre la Lección 93:

“Crees que eres el hogar del mal, las tinieblas y el pecado”.

De nuevo, es este pensamiento no mires hacia adentro— el que escuchamos al principio, el que nos llevó a mirar hacia afuera.

Pero no había un “sin”, así que tuvimos que hacer uno.

Ese es el mundo.

(T-13.IX.8: 3-4) En cambio, [el ego] te pide que mires a tus hermanos y veas la culpa en ellos. 

Sin embargo, esto no se puede hacer sin permanecer ciego.

Podemos ver con qué sencillez y claridad se afirma todo esto.

 Lo que tiene que poder hacer es recordar esto a medida que avanza en su vida diaria y comienza a emitir juicios.

Ya sea que lo esté haciendo en términos de eventos mundiales actuales o en términos de eventos actuales en su hogar o lugar de trabajo.

(T-13.IX.8: 5) Porque aquellos que ven a sus hermanos en la oscuridad, y culpables en la oscuridad en la que los envuelven, tienen demasiado miedo para mirar la luz interior.

Tenemos miedo de la luz interior.

 Lo cubrimos con la culpa, y luego tomamos la culpa y la ponemos fuera de nosotros.

Y volvemos a representar esto una y otra y otra vez.

(T-13.IX.8: 6) Dentro de ti no está lo que crees que está ahí, y en lo que pones tu fe.

Ponemos nuestra fe, el poder de la creencia de nuestra mente, en el ego y luego en el la historia del pecado, la culpa y el miedo del ego.

(T-13.IX.8: 7-10) Dentro de ti está la santa señal de la fe perfecta que tu Padre tiene en ti.

 Él no te valora como tú. 

Él se conoce a sí mismo y conoce la verdad en ti.

 Él sabe que no hay diferencia, porque no conoce las diferencias.

Ese es el problema.

Dios no conoce las diferencias, lo que significa que no tenemos una identidad diferente.

No estamos separados de Él; no somos distintos de él.

 Una de las cosas que la gente siempre ha encontrado tan reconfortante acerca de la Biblia es, por ejemplo, que en la Biblia Dios sabe de nosotros como individuos.

A la gente le gusta escuchar eso.

Y obviamente nos hace sentir muy especiales si Dios nos ama más que a los lirios del campo o los gorriones.

¡Qué maravilloso que Dios cuente cada cabello de nuestra cabeza!

 Es maravilloso creer que Dios se preocupa personalmente por nosotros.

Ese no es el Dios del Curso. Ese no es el Dios real.

No queremos que nos digan que Dios no sabe de nosotros.

 De eso se trata el miedo a la Expiación.

(T-13.IX.8: 11-12) ¿Puedes ver la culpa donde Dios sabe que hay perfecta inocencia? 

Puedes negar Su conocimiento, pero no puedes cambiarlo.

Este tema se repite una y otra vez en Un curso de milagros .

 Dentro de la ilusión tenemos el poder de alejar el conocimiento, alejar el Cielo, alejar a Dios.

 Pero eso no tiene ningún efecto sobre Dios.

Y nuestra relación con Él como Su único Hijo, totalmente unificado dentro de Él, nunca ha cambiado.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo segunda parte
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(T-13.IX.8: 13) Mire, entonces, la luz que Él colocó dentro de usted, y aprenda que lo que temía que estuviera allí ha sido reemplazado por amor. 

Lo que nos permite hacer eso es primero proyectar nuestra culpa y miedo en otras personas, luego acudir a Jesús en busca de ayuda.

La ayuda viene al hacernos ver de manera diferente lo que hemos percibido erróneamente.

Jesús está diciendo que debes mirar, con su guía amorosa, lo que ves en la otra persona, lo que estás condenando en la otra persona, lo que estás codiciando en la otra persona.

Y lo verás como una proyección. de lo que primero has hecho realidad en ti mismo: la culpa, la creencia en la escasez, la creencia en la escasez.

Entonces, lo que hace es traer nuestra atención del mundo hacia adentro.

  Comienza donde creemos que estamos, que es en el mundo, en relaciones que están llenas de victimización, uno u otro , matar o morir, todas nuestras relaciones especiales.

La forma en que Jesús nos ayuda es que miremos a través de sus ojos y lo escuchemos decir:

“No hay nada aquí afuera: lo que estás viendo es un sueño.

Déjame ayudarte a entender el origen del sueño.

Comenzó cuando elegiste contra Amor de Dios y eligió la culpa en su lugar “.

Luego, pasa por todo lo que acabamos de pasar.

De eso se trata todo este Curso.

Esa es la única esperanza

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Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte.(T-13.IX.5: 1) No lo condenes por su culpabilidad,pues,su culpabilidad reside en el pensamiento secreto de que él te ha hecho lo mismo a ti.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte
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Todos caminan por este mundo cargados de culpa.

…así que al atacar a los demás les estás diciendo que tienen razón, que este es un lugar de ataque y defensa, de culpa y ataque. 

Cuando atacamos a otros, los criticamos, reforzamos su culpa o les hacemos temerosos, les estamos diciendo que el sistema de pensamiento del ego está vivo y bien en ellos y en nosotros.

Lo que implícitamente significa que no hay nada más. 

Como explica Jesús en un par de lugares al principio del texto, no podemos hacer culpables a otros porque esa es su decisión; pero podemos reforzar la decisión que otros han tomado.

 De eso es de lo que está hablando aquí.

 No somos responsables de los egos de otras personas o de lo que hacen sus egos, pero ciertamente somos responsables de fortalecer nuestros propios egos.

Cuando retiro mi inversión en el ego, entonces les estoy dando un mensaje que dice que hice la elección por el Espíritu Santo, y ustedes pueden hacer la misma elección.

No digo eso con palabras, pero la paz dentro de mí de alguna manera llegará a ti, y esa paz lo dice todo.

Dice que hay otra elección que podría hacer.

Sin embargo, cuando te ataco y me uno a ti en la pista de baile de la muerte, estoy diciendo que ambos estamos locos y que ambos estamos condenados a morir.

La única pregunta es ¿quién será visto como la víctima?

 Y cada uno de nosotros, por supuesto, intentará ser visto como la víctima.

Todos nos sentimos justificados al hacer lo que hacemos.

(T-13.IX.5: 2-4) ¿Le enseñarías , entonces, que su desvarío es real?

 La idea de que el inocente Hijo de Dios pueda atacarse a sí mismo y hacerse culpable es una locura. 

No creas esto de nadie, en ninguna forma.

Lo que subyace a toda esta discusión es que Jesús nos dice que tenemos otra opción:

Has elegido la locura, y déjame mostrarte, como lo estoy haciendo ahora, lo loco que es este sistema de pensamiento.

¿Es esto realmente lo que quieres?

¿Posiblemente finges que esta es la Voluntad de Dios?

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte

Déjame mostrarte que todo esto es una defensa contra la verdad que hay en ti, y la forma en que empezaré a mostrarte esto es para ayudarte a aprender a mirar a esta otra persona de manera diferente. .

Eso es lo que termina siendo el eje central del Curso: ayudarnos a ver las relaciones de una manera diferente.

(T-13.IX.5: 5-6) Pues la condenación y el pecado son lo mismo, y creer en uno es fe en el otro, lo cuál invita al castigo en lugar de amor. 

Nada puede justificar la demencia, y pedir que se te castigue,no puede sino ser una locura.

Jesús básicamente está diciendo lo mismo una y otra vez.

La razón por la que el pecado y la condenación son lo mismo es que primero, el pecado por su misma naturaleza es una condenación del Hijo de Dios y de Dios.

 El pecado dice que podemos destruir la unidad y la integridad de Dios, y que podemos crucificar a Su Hijo.

 En segundo lugar, el pecado y la condenación terminan siendo lo mismo porque una vez que creemos en el pecado, nuestra culpa exigirá que lo proyectemos y condenemos a los demás.

Como decía antes, todo el sistema de pensamiento del ego es una pieza.

Si cree en una parte, debe creerlo todo.

Todas las piezas se suceden lógicamente unas a otras.

(T-13.IX.6: 1) Entonces, no veas a nadie como culpable, y te afirmarás la verdad de la inocencia.

La forma en que te veo me muestra la forma en que me veo a mí mismo.

 No entendemos esto, nadie en este mundo lo comprende.

No podemos entenderlo hasta que seamos capaces de decir que hay algo radicalmente incorrecto en la forma en que percibimos y siempre hemos percibido todas nuestras relaciones, desde que éramos niños hasta ahora.

 En todo esto somos miserables y siempre culpamos a la otra persona.

 Y entonces, desesperados, decimos que debe haber otra forma.

La otra forma es mirar la relación no como una prisión de la que ninguna de las partes saldrá o un campo de batalla en el que ambas partes terminarán muertas, sino más bien como un aula.

Ahora tenemos un nuevo maestro con un nuevo par de ojos que nos pide que le dejemos ayudarnos a ver que lo que estamos percibiendo.

Y haciendo real en la otra persona es una proyección de lo que primero hemos elegido y hecho real en nosotros mismos.

 Eso cambia todo.

 Ahora, en lugar de ser un baile de muerte, la relación se convierte en un aula de aprendizaje.

Y ahora tenemos un maestro, Jesús, que nos muestra que la forma en que estamos percibiendo a la otra persona es realmente una percepción errónea, a pesar de lo que esa persona haya hecho.

 Esto no tiene nada que ver con el comportamiento del otro.

 Tiene que ver con nuestra respuesta a lo que se hizo.

 Nuestra respuesta nunca es causada por lo que hacen los demás.

Nuestra respuesta a lo que hacen los demás siempre es causada por la decisión que tomamos en nuestra mente.

Y eso es lo que se nos debe enseñar.

Ahora, en lugar de ser un baile de muerte, la relación se convierte en un aula de aprendizaje.

Y ahora tenemos un maestro, Jesús, que nos muestra que la forma en que estamos percibiendo a la otra persona es realmente una percepción errónea, a pesar de lo que esa persona haya hecho.

Esto no tiene nada que ver con el comportamiento del otro; tiene que ver con nuestra respuesta a lo que se hizo.

Eso es lo que Jesús nos dice en el Curso.

Él está diciendo: “No puedo enseñarte el significado del amor porque no hay forma de que lo entiendas.

Además, no se puede entender; solo se puede experimentar.

Pero puedo enseñarte cómo perdonar, y eso significa que puedo enseñarte cómo deshacer lo que tu ego ha hecho real:

Primero, la culpa en ti mismo, y luego el pecado y la culpa que has hecho realidad en otra persona .

Eso se nos puede enseñar, pero requiere mucha voluntad de nuestra parte. Jesús dice “un poco de voluntad” la mayor parte del tiempo.

Pero cuando comienzas a hacer esto, te das cuenta de que hacer esto correctamente requiere un compromiso, un compromiso de practicar esto tan a menudo como puedas, día tras día.

Eso es lo que Jesús está diciendo en la oración: “Entonces, no veas a nadie como culpable, y te afirmarás la verdad de la inocencia”.

Por lo tanto, primero te hago culpable.

 Me enferma y me canso de lo que te estoy haciendo; y luego pido ayuda.

Entonces Jesús dice que mire a esta persona, que se escuche a sí mismo condenarlo.

Y luego use esas mismas palabras con usted mismo porque eso es lo que realmente está haciendo.

 Eso es lo que significan las líneas en el libro de trabajo que dicen que antes de que sienta la tentación de acusar a alguien de algo.

Primero deténgase y pregúntese si se acusaría a sí mismo de hacer esto (W-pI.134.9).

No siempre tiene la misma forma, pero el contenido siempre sería el mismo.

(T-13.IX.6: 2) En cada condenación que ofreces al Hijo de Dios se encuentra la convicción de tu propia culpa.

Jesús está tratando de tener nosotros reconocemos que cada uno y cada vez que hacemos un juicio de una persona, que van a sufrir por ello.

 No es así como piensa el mundo ni como solemos operar.

 Cada vez que condenamos a alguien, incluso si condenamos levemente a una persona o lo hacemos con ferocidad, lo que realmente estamos haciendo es sellar nuestro propio destino.

Estamos diciendo que yo soy el culpable.

 Me estoy atrapando y tratando de atraparte en esta pista de baile de la muerte.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte
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 Lo único que aún está en juego es quién será la víctima.

Si cada uno de nosotros está tratando desesperadamente de ser la víctima, ambos creemos que somos la víctima.

Jesús está tratando de entrenarnos para que nos demos cuenta de que cada vez que tenemos un pensamiento o una palabra dura sobre alguien, esto no está lastimando a esa persona.

Sino que nos está lastimando a nosotros: voy a sufrir por mis críticas.

 Voy a sufrir por mi especialidad.

Voy a sufrir por mi juicio.

 ¿Y por qué quiero hacer eso continuamente?

 Por lo tanto, está suplicando en nombre de nuestro propio interés que nos sentiremos mejor si podemos comenzar a ver los efectos de lo que estamos haciendo.

Porque es ver los efectos de nuestro hacer lo que finalmente nos motivará a dejarlo ir.

(T-13.IX.6: 3-4) Si quieres que el Espíritu Santo te libere de ella [tu culpa] , acepta Su oferta de expiación por todos tus hermanos. Porque así aprendes que es verdad para ti.

Por supuesto, la palabra clave es “todos”.

No puedes perdonar algunas partes de la Filiación y no todas.

Por eso la separación y las relaciones especiales son tan insidiosas.

 Siempre establecieron, y pusieron en marcha, ciertas partes de la Filiación.

 No estamos hablando de forma; estamos hablando de contenido.

No podemos estar con todos de la misma manera a nivel de forma, pero a nivel de contenido no tenemos que excluir a nadie de nuestro amor.

Ese amor se expresará de muchas formas diferentes, dependiendo de la naturaleza de la relación.

Pero el contenido seguirá siendo el mismo.

Si la gente se tomara esto en serio, no podríamos tener un mundo como es ahora; no podríamos tener un mundo de alianzas.

De hecho, no podríamos tener un mundo de países separados e intereses separados porque el nacionalismo genera intereses especiales.

 Se trata de mi país.

Tengo que proteger mi país.

 Eso tiene mucho sentido históricamente, pero recuerde que todo el curso de la historia es una locura.

 Se trata de justificar y reforzar un sistema de pensamiento de separación y exclusión.

Recuerda cómo empezó la separación: excluimos a Dios.

Entonces, ¿por qué debería sorprendernos que, desde ese momento, hayamos excluido a todos menos a aquellas personas que fortalecen nuestra posición?

 Entonces, ya sea que se encuentre entre personas en una oficina que se unen contra otra persona o grupos de personas.

O si es un jefe de estado que se une a ciertos aliados y se alza contra otros países, siempre está involucrado en lo mismo.

Hay gente “buena” en la familia y gente “mala” en la familia, y cada uno habla del otro grupo.

Este es siempre el caso.

Siempre hay una sensación de exclusión, pero esto no significa forma.

No significa que tengas que estar con todos todo el tiempo, o que todos en una oficina o tu familia tengan que ser tus mejores y más cercanos amigos.

De lo que te proteges, de lo que estás atento, es de tu intento de excluirlos: los pensamientos de exclusión, los pensamientos de especialidad, los pensamientos de ataque, los pensamientos de encontrar fallas.

Eso es lo que miras.

(T-13.IX.6: 5) Recuerde siempre que es imposible condenar al Hijo de Dios en parte.

Este principio es muy, muy difícil.

No tiene la intención de hacernos sentir culpables porque condenemos a algunas personas.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte
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Está destinado a ayudarnos a ver lo que hacemos.

 Si no lo vemos es porque no queremos verlo, lo que significa que la culpa nos está cegando a lo que estamos haciendo.

Es mucho mejor decir:

Por supuesto que no quiero estar con todos.

Por supuesto que no quiero que me gusten todos.

 Por supuesto que me encanta odiar a ciertas personas o ciertos grupos.

 Si pudieras ver eso en ti mismo sin juzgarte, habrás dado un gran paso.

Una muy buena definición operativa del perdón es que perdonar es mirarte a ti mismo sin juzgarte.

Si te miras a ti mismo sin juzgarte, también debes mirar a los demás sin juzgar, porque primero miras hacia adentro y luego hacia afuera.

La proyección genera percepción .

 Primero miras hacia adentro, eliges el ego o el Espíritu Santo, la inocencia o la culpa, y luego proyectas el pensamiento con el que te has identificado.

Esto no quiere decir que tengas que ser perfecto, cariñoso y amable con todos.

 Simplemente no lo justifique cuando no lo esté, eso es todo.

Tenga en cuenta de dónde viene.

Cuanto más puedas ver de dónde viene, más náuseas te dará, hasta que finalmente te cansas tanto de correr al baño que dirás que debe haber otra forma.

(T-13.IX.6: 6-7) Aquellos a quienes veas como culpables se convertirán en testigos de la culpa en ti, y lo verás allí, porque está allí hasta que se deshaga. 

La culpa siempre está en tu mente, que se ha condenado a sí misma.

Esa es una línea maravillosa.

 La culpa no está afuera.

No hay bastardos culpables por ahí.

Los malhechores no están ahí fuera.

El malhechor está en ti.

La culpa está solo en tu mente, y una forma muy útil de recordar eso es recordar la metafísica fundamental subyacente del Curso:

Que no hay nadie ahí fuera.

No hay mundo.

No hay nadie.

Todo es una proyección de pensamientos en la mente.

 Entonces, ¿cómo podría haber culpa ahí fuera?

 ¿Cómo podría haber un enemigo ahí fuera?

 Solo podría haber un enemigo ahí fuera si ponía al enemigo ahí.

Todo el mundo conoce la famosa frase de Pogo:

“Nos hemos encontrado con el enemigo y somos nosotros”.

Es una línea muy astuta.

Imagínense las implicaciones si la gente realmente creyera eso, no solo en la escena mundial, sino en sus vidas personales.

Sea consciente de lo rápido que saltamos al juicio.

 Es habitual, como si estuviera integrado en nuestros genes, y de hecho lo es.

Es el gen de la culpa.

Ese es el componente básico del universo.

No es amor; no es inocencia.

Es culpa.

Por lo tanto, la idea no es sentirme culpable por ser culpable y crítico todo el tiempo, sino mirarlo.

Y decir que esto es lo que he hecho.

Ahora entiendo lo que hago, por qué lo he hecho y que hay una parte de mí al menos que ya no quiere hacerlo.

Ese es un gran, gran paso.

(T-13.IX.6: 7-8) La culpa está siempre en tu mente [de nuevo], que se ha condenado a sí misma.

 No lo proyectes, porque mientras lo haces, no se puede deshacer.

Esa es una línea muy, muy importante.

Mientras proyectes la culpa y veas el problema fuera de ti, la culpa nunca se deshará en tu propia mente, razón por la cual nunca ha habido paz mundial y nunca la habrá.

A menos que la gente empiece a mirar hacia dentro.

No vamos a tener paz mundial hasta que comencemos a tener paz interior.

Jung y Freud, que no estaban de acuerdo en muchas cosas, sí estuvieron de acuerdo en este punto y ambos dijeron lo mismo una y otra vez.

Ambos estaban muy involucrados con lo que estaba sucediendo en el mundo, y ambos vivieron la Primera Guerra Mundial.

Freud murió en 1939, pero vio las semillas del nazismo.

De hecho, tuvo que huir de Viena. Jung, por supuesto, lo vivió.

 Eran personas sabias y ambos escribieron una y otra vez que nunca habría ningún cambio en el mundo a menos que el cambio comenzara con los individuos.

 Ambos vieron los horrores de lo que estaba sucediendo.

 La Primera Guerra Mundial fue probablemente lo más devastador que sucedió porque rompió todas las ilusiones.

La Segunda Guerra Mundial fue terrible, y lo que está sucediendo ahora es terrible, pero la Primera Guerra Mundial hizo añicos todas las ilusiones que alguien había tenido.

Fue una cruel guerra que hizo añicos todas las ilusiones que todos tenían sobre la paz.

Lo que ambos escribieron muy claramente, y obviamente no fueron los únicos en decirlo, es que nada cambiará a menos que las personas cambien de opinión individualmente.

Jung y Freud vieron al psicoanálisis como una de las principales formas de librar a las personas de su culpa y de su odio por su sombra.

 El mundo no se puede cambiar a menos que la gente primero cambie de opinión.

Eso es lo que es tan importante.Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte

 Primero debes mirar hacia adentro y darte cuenta de cómo sigues proyectando y entender por qué lo haces.

 No lo haces porque seas malo; no lo hace porque sea un mal estudiante del Curso de Milagros .

Lo haces porque te aterroriza el amor que se esconde detrás de la culpa, porque en ese amor, ¿adivina qué?

Tú no estás allí.

 Entonces, para mantenerte allí, debes mantener la culpa allí. Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte

Y para evitar el dolor de la culpa, al menos conscientemente, o sus efectos, lo que haces es proyectarla.

Así es como crece el mundo, y por eso están aquí estas líneas.

(T-13.IX.6: 8) Con todo aquel a quien liberas de la culpa, grande es el gozo en el Cielo, donde se regocijan los testigos de tu paternidad.

Obviamente esto es una metáfora.

Los testigos de nuestra paternidad son lo que el Curso llama nuestras creaciones (T-13.VIII.9: 1).Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décimo primera parte

Y básicamente lo que obtienes aquí y en otros lugares es una especie de símbolo lindo de estas pequeñas cosas peludas, cálidas y cursis para animarnos y decir ¡sí, sí!

Pero básicamente lo que hay detrás es la idea de que cada vez que dejamos ir la culpa nos acercamos más a aceptar la luz del cielo.

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Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte.(T-13.IX.1: 1) La culpa sigue siendo lo único que oculta al Padre, porque la culpa es el ataque a Su Hijo.

Decir que la culpa sigue siendo lo único es decir que todo aquí es simplemente una expresión de nuestra culpa.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte

(T-13.IX.1: 2) Los culpables siempre condenan, y habiéndolo hecho, seguirán condenando, vinculando el futuro con el pasado como es la ley del ego.

Esto es lo mismo que decir que la culpa siempre tendrá que proyectarse.

 Eso es solo una obviedad psicológica.

 Al ser juzgado como totalmente inaceptable, la culpa se reprime en el inconsciente y todo lo que se reprime automáticamente se proyecta.

Así es como es, ese es el nombre del juego del ego.

Cuando proyectamos culpa, obviamente estamos atacando:

No soy culpable, tú lo eres.

 Eso es lo que significa esta sentencia, que los culpables condenan y siempre condenarán.

 Vinculan el pasado, que es donde se origina su culpa, con el presente.

 Por lo tanto, mi pecado en el pasado me lleva a experimentar la culpa automáticamente, lo que me lleva a proyectarla.

Otra forma de entender esto sería a través del ciclo de ataque de culpa es:

Cuando negamos nuestra culpa a través de la proyección y atacamos a otras personas, una parte de nosotros se sentirá culpable.

Porque recuerda el ataque original por el que nos sentimos. culpable, así que seguimos dando vueltas y vueltas y vueltas.

(T-13.IX.1: 3) La fidelidad a esta ley no deja entrar la luz, porque exige fidelidad a las tinieblas y prohíbe el despertar.

Eso, por supuesto, es exactamente lo que queremos.

La decisión de ser especial, individual y separado, y continuar de esa manera, es la decisión de vivir una vida en la oscuridad.

Vivir una vida en la oscuridad, un símbolo común en el contexto del Curso.

Y en realidad muchos otros caminos espirituales, significa permanecer dormido.

Al comienzo del texto, Jesús cita el versículo de la Biblia que dice que Adán cayó profundamente dormido, pero nunca dice que Adán se despertó (T-1.I.3: 6).

 Mary Baker Eddy, fundadora de la Ciencia Cristiana, usó eso como una metáfora para enseñar que todo lo que sucedió desde la época del pecado de Adán y Eva es un sueño.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte
Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte

En un curso de milagros, Jesús básicamente diría lo mismo.

 Desde que comenzamos la creencia e invertimos nuestra creencia en la separación, hemos estado dormidos, y todo lo que sigue de eso es un sueño.

Más adelante en el texto del capítulo 27, Jesús habla de dos tipos de sueños (T-27.VII).

Está el sueño secreto ( pecado, la culpa y el miedo del ego).

 Luego está el sueño del mundo, que no es más que la proyección del sueño secreto.

 Ese es el sueño del pecado, la culpa y el miedo en el mundo.

Ambos son el mismo sueño.

Pero nos olvidamos del sueño secreto, así que de lo que somos conscientes es de lo que está “aquí afuera”, y como no sabemos que estamos dormidos, pensamos que todo esto es realidad.

Convenientemente hemos olvidado que el sueño del mundo es simplemente el efecto del sueño dormido, el sueño secreto del pecado, la culpa y el miedo.

(T-13.IX.1: 4) Las leyes del ego son estrictas y las infracciones son severamente castigadas.

Anteriormente en el texto, Jesús dice que cuando comenzamos a tomar como verdadera la evaluación que el Espíritu Santo hace de nosotros como Santos Hijos de Dios, el ego se vuelve vicioso (T-9.VII.4).

 Ahora bien, estrictamente hablando, el ego no se vuelve vicioso.

El ego no es una cosa; no es una persona.

 El ego es un pensamiento, pero es nuestro pensamiento.

Esto es decir que tan pronto como comenzamos a dar pasos hacia la mente recta, hacia el Espíritu Santo.

Y comenzamos a perdonar, a renunciar al juicio y a mirar al ego.

Y esa vocecita comienza a susurrar nuevamente y dice que si Sigan así, seremos destruidos, pero lo que nos salvará es la culpa y el ataque.

 En ese punto empezamos a sentirnos culpables y empezamos a atacar.

Ya sea que lo hagamos de manera abierta, que es lo que es el odio especial, o lo hagamos de manera encubierta, que es lo que es el amor especial.

 Eso es realmente lo que dice esta declaración: que el ego castiga las infracciones de su ley.

El castigo es simplemente lo que hacemos: continuamente proyectamos y proyectamos y proyectamos.

(T-13.IX.1: 5-6) Por tanto, no obedezcas sus leyes, porque son leyes de castigo.

 Y quienes los siguen creen que son culpables, por lo que deben condenar.

Lo que estamos viendo es realmente el mismo principio articulado una y otra vez, comenzando desde el principio del capítulo y aquí nuevamente al final.

El Curso está escrito como una sinfonía y sus temas se repiten continuamente.

Y cada recurrencia ligeramente diferente de la declaración anterior del mismo.

 El mismo material se presenta una y otra vez por nuestra resistencia y nuestro miedo.

Una vez que entendamos cómo funcionan el pecado, la culpa y el miedo.

Todo aquí tendrá perfecto sentido.

 todo en nuestras vidas tendrá perfecto sentido, o tanto sentido como la locura total podría tener.

El simple hecho de estar aquí nos hace culpables, y una vez que somos culpables debemos proyectarnos y buscar castigar a otras personas.

Entonces creeremos que seremos castigados a cambio.

Otro ciclo del que se habla enUn Curso de Milagros , específicamente en el libro de trabajo, es el ciclo de ataque-defensa, que por supuesto a las naciones les encanta jugar todo el tiempo.

Atacamos y luego creemos que nos volverán a atacar, así que tenemos que defendernos.

Nos olvidamos convenientemente que somos los primeros atacantes, porque en nuestra mente siempre somos los primeros atacantes.

Sin embargo, todo lo que sabemos es que otras personas nos van a atacar y nos olvidamos de la causa.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte
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De hecho, todo el Curso puede verse como un intento de ayudarnos a recordar la causa.

 La causa de cada ataque, la causa de cada dolor, cada sufrimiento, cada malestar es una decisión de ser culpable.

(T-13.IX.1: 7) Entre el futuro y el pasado deben intervenir las leyes de Dios, si quieres liberarte.

Estas leyes nos liberan a través del instante santo, del cual no se habla realmente hasta el capítulo quince.

Pero está implícito aquí: que dejar ir el futuro y el pasado significa que vivimos sólo en el presente.

(T-13.IX.1: 8) La expiación se interpone entre ellos, como una lámpara que brilla tan intensamente que la cadena de tinieblas a la que te atascas desaparecerá.

En el instante en que elegimos a Jesús como nuestro maestro, no vemos los intereses de otras personas como algo separado de los nuestros.

No es lo uno ni lo otro; son ambos; esto es todo.

En ese instante, somos libres de la creencia en la separación, y somos nosotros los que nos hemos liberado.

 Si no hay separación no hay pecado, no hay culpa, no hay miedo y no hay nada que defender.

No tenemos que defendernos de la Expiación porque en este instante santo la hemos elegido y todo lo demás simplemente desaparece.

(T-13.IX.2: 1-2) La liberación de la culpa es la ruina total del ego.

 No hagas que nadie tema, porque su culpa es tuya, y al obedecer los duros mandamientos del ego, traes su condenación sobre ti mismo y no escaparás del castigo que ofrece a quienes lo obedecen.

Ahora estamos empezando a ver las aplicaciones prácticas de esto en términos de cómo debemos ser en nuestras relaciones.

La forma en que nos liberamos de la culpa es no proyectarla sobre otras personas; en otras palabras, perdonar.

Específicamente, lo que esto significa no es que no proyectemos, no podemos evitarlo.

Primero proyectamos, luego nos damos cuenta de que algo anda mal y luego invertimos la proyección.

Eso es lo que hace el perdón; eso es lo que hace el milagro. (Imagínese decirle a un jefe de estado ” que nadie tenga miedo.“)

La forma en que hacemos temer a otras personas, por supuesto, es atacarlos.

¿Y por qué los atacamos?

Los atacamos porque no queremos ver nuestra propia culpa, así que negamos nuestra culpa, la proyectamos, y ataque.

Eso refuerza el mismo sistema de pensamiento loco de pecado, culpa y miedo en la otra persona que refuerza en nosotros.

Todos compartimos la misma locura, y todos queremos que la otra persona refuerce nuestro sistema de pensamiento.

Nos encanta involucrar a la gente en esta danza de muerte, ataque, defensa y especialidad.

 Nos encanta y siempre invitamos tácitamente a la gente a unirse a nosotros. Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte

Sabemos cómo ponerlos en marcha.

 Sabemos decir exactamente lo que garantizará una respuesta.

Es como si estuviéramos solos en una pista de baile, por lo que invitamos a todas estas personas como nuestras parejas.

 Por supuesto, ellos también creen que están solos en la pista de baile, así que les gusta que los inviten.

Hacemos lo mismo entre nosotros todo el tiempo.

 De eso se tratan la mayoría de las relaciones.

Son invitaciones al baile.

Algunos de ustedes pueden conocer la pieza de Von Weber, “Invitación al baile”, que es deliciosa y encantadora.

 Esto no es, es una invitación a la danza que es letal, sino una danza en la que todos participamos.

Lo vemos con los estados nacionales: lo hacen todo el tiempo, no solo lo que vemos que está sucediendo en este momento.

Lo hacen todo el tiempo porque sus ciudadanos lo hacen todo el tiempo.

Nos encanta que la gente quede atrapada en esta red de especialidad, esta danza de la muerte, intercambiando la culpa y haciendo que los demás se sientan temerosos.

 Lo interesante de las relaciones especiales es que ambos miembros de la relación se están haciendo exactamente lo mismo, tratando desesperadamente de demostrar que no es así.

 Y sin embargo, todos estamos haciendo lo mismo.

A veces, una persona será la víctima; otras veces la otra persona será la víctima.

 No importa; siempre es el mismo.

El punto que Jesús está haciendo es que cuando haces que otras personas sientan miedo a través de un ataque.

Estás reforzando tu propia culpa, porque si no fueras culpable, no tendrías que atacar a otras personas.

 El mismo hecho de que estés atacando a los demás te dice que hay algo en ti que necesita protección, algo contra lo que hay que defender.

Eso es lo que está detrás de la línea muy importante que viene más adelante en el texto, “defensas hacenlo que defenderían “(T-17.IV.7: 1).

Está en la misma sección de,” Los dos cuadros “.

El propósito de una defensa es protegernos de nuestro miedo , pero el mismo hecho de que estamos defendiendo significa que hay algo en nosotros que debe ser protegido.

Por lo tanto, estamos reforzando el hecho de que tenemos miedo cada vez que buscamos protegerlo y defendernos contra él.

Las defensas están diseñadas para protegernos de nuestro miedo, pero lo único que hacen es reforzarlo.

“Las defensas dan lugar a lo que quieren defender.”

El propósito es defendernos del miedo, pero las defensas solo nos hacen más miedosos.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Décima parte
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Este es un ejemplo de esa dinámica.

Que te ataque, que te juzgue, que te critique, que te condene, es un intento de defenderme del miedo a mirar mi propia culpa.

Sin embargo, todo lo que hago al atacarte es, primero, hacerme aún más culpable porque te estoy atacando.

 En segundo lugar, el mero hecho de que te esté atacando es un testimonio del hecho de que hay algo en mí que debería temer.

 De lo contrario, no estaría involucrado en la defensa.

 Este es un ciclo muy insidioso, y el problema es que no somos conscientes de cómo nos metimos en él.

No somos conscientes de su comienzo.

Es como entrar todo el tiempo al final de la película.

Olvidamos todos los pasos que condujeron a ella, y simplemente recreamos el final de la película, que siempre es ataque, sufrimiento y muerte, sin darnos cuenta de cómo comenzó.

cheerful woman swimming in river

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte.(T-13.II.4: 1-4) Gran parte del comportamiento extraño del ego es directamente atribuible a su definición de culpa. 

Para el ego, los inocentes son culpables.

 Ellos son los que tienen que ser castigados 

 Los que no atacan son sus “enemigos” porque, al no valorar su interpretación de la salvación, están en una excelente posición para dejarla ir.

 Y si lo dejan ir, todo el sistema de pensamiento desaparece.

lo que significa que tu yo individual desaparece, ese es el miedo

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte
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 Se han acercado a la piedra angular más oscura y profunda de la base del ego.

Y aunque el ego puede resistir que eleves todo lo demás a cuestión, guarda este secreto con su vida, porque su existencia depende de mantener este secreto.

En “El miedo a la redención”, dice que el verdadero secreto es que no hay nada allí. 

Lo que el ego nos dice es el secreto que debe mantenerse en secreto: la culpa por creer que hemos crucificado al Hijo de Dios. 

Es por eso que hay esa línea en la siguiente sección que dice que nuestro verdadero temor no es la crucifixión sino la redención:

“Realmente no tienes miedo de la crucifixión. Tu verdadero terror es la redención”

 Cuando finalmente nos adentramos en la mente y miramos, vemos la luz de la Expiación, no el pozo negro de la culpa o el pecado. 

Ese es el miedo: que en algún momento tomemos esa decisión.

Por lo tanto, el ego sigue diciéndonos que somos gente espantosa y miserable.

 Nuestra existencia individual nos dice eso.

Porque ¿cómo llegamos aquí como entidades separadas? 

Ese recuerdo está ahí cada vez que respiramos, así que seguimos presionándolo.

 Y cuando empujamos la culpa hacia abajo.

Esta empuja hacia arriba a través de la proyección y aterriza en otra persona.

 Por eso es tan difícil, casi imposible renunciar al juicio, porque el juicio es lo que mantiene en marcha todo este miserable lío. 

Es por eso que a todos les encanta subirse al carro cuando encuentran al enemigo. 

Una vez más decimos ah, estoy fuera de peligro; el pecado es real, pero no está en mí.

(T-13.II.4: 5) Así que es este secreto el que debemos mirar, porque el ego no puede protegerte contra la verdad, y en su presencia el ego se disipa.

Ese es nuestro gran miedo: en presencia de la verdad el ego desaparece.

 Por eso le tenemos tanto miedo a la verdad.

(T-13.II.5: 1-2) En la tranquila luz de la verdad, reconozcamos que usted cree que ha crucificado al Hijo de Dios. 

No has admitido este secreto “terrible”

 “Terrible” está entre comillas porque para nosotros es terrible, mientras que en realidad no es nada, porque aún desearías crucificarlo si pudieras encontrarlo.

El miedo a la luz

Y Jesús no es la única persona sin ego que ha estado aquí, siempre tiene que ser crucificado. porque el verdadero miedo es la luz de la verdad.

(T-13.II.5: 3) Sin embargo, el deseo lo ha escondido de usted porque es muy temible, y por eso tiene miedo de encontrarlo.

Miedo a que el ego desaparezca

Nunca queremos encontrar a alguien o algo que represente la verdad, porque ese es el final de nuestro ego. 

Todos tenemos mentes divididas, por lo que hay una parte de nosotros que quiere encontrar a esa persona, sistema de pensamiento o enseñanza que lo represente.

Pero debemos ser conscientes de que tenemos una mente dividida. 

Hay una parte de nosotros que quiere esto, que quiere que el Niño pequeño dentro de nosotros crezca, el Niño pequeño del que habla la Lección 182

Sin embargo, existe la otra parte de nosotros que está aterrorizada. 

Esa es la ambivalencia que uno siempre encuentra en el camino espiritual. 

Somos muy ingenuos si pensamos que no vamos a ser parte de esa ambivalencia. 

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte
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Todo el mundo tiene eso.

Todos queremos despertar del sueño e irnos a casa porque, en algún nivel, nos damos cuenta de que esto es una pesadilla y es terrible. 

Por otro lado, hay una parte de nosotros, esa vocecita que susurra:

“Si haces esto, desaparecerás”. 

Esa es la ambivalencia que se construye en cualquier verdadero aspirante espiritual

Hay una parte de nosotros que quiere irse a casa y una parte que está aterrorizada de volver a casa. 

Una parte de nosotros quiere tomar la mano de Jesús y la otra parte quiere matarlo. 

Dado que tenemos una mente dividida, ambos pensamientos coexisten, pero están separados. 

Por lo general, lo que hacemos es separarnos del odio, pero si el odio sigue ahí, entonces el verdadero amor que sentimos por esta figura, quedémonos con Jesús, se contamina rápidamente con el odio.

Y se convierte en un amor especial. 

Voila, tenemos la Biblia y el cristianismo.

Una persona que representa solo el amor se convierte en alguien que representa un amor especial.

Y la razón por la que sucede es que no tomamos ese amor genuino.

Y lo usamos como el faro de luz que nos acompañaría a la oscuridad del ego y brillaría su luz. en la oscuridad.

 La razón por la que necesitamos a alguien como Jesús, ya no una persona o un cuerpo.

Sino una presencia o símbolo de amor en nuestra mente, es que necesitamos una presencia llena de luz que vaya a la oscuridad con nosotros y la haga brillar. 

Pero debemos mirar la oscuridad. 

Eso es lo que Jesús está diciendo aquí. 

Si no hacemos esto, y en cambio usamos a Jesús de alguna otra manera.

Lo convertiríamos en una figura mágica más, un símbolo más de amor especial. 

Haremos lo mismo que todos los demás han hecho, y una vez más nos acusaremos de haber crucificado al Hijo de Dios.

Es por eso que la crucifixión de Jesús, tal como se la trata en los evangelios.

Ha sido un símbolo tan importante: recrea para todos nosotros lo que todos hemos hecho. 

Al adorarlo y convertirlo en un acto de salvación, el mundo hizo exactamente lo que el ego quiere. 

Trajo la verdad a la ilusión y luego la ilusión se traga la verdad.

 Esto no tiene ningún efecto sobre la verdad que nunca está en la ilusión de todos modos. 

Pero el mundo ahora creerá que ha afirmado la verdad y la conoce.

Pero todo lo que ha hecho es vestirse con la ropa de la ilusión. 

Luego adoramos la ropa y pensamos que es la verdad, pero no lo es, porque no hay amor allí. 

No puede haber amor allí hasta que se exponga la culpa en la mente. 

Debemos mirar hacia adentro.

Una vez más, el propósito de un maestro espiritual o un símbolo espiritual es ayudarnos a ir hacia adentro y mirar nuestro ego sin juzgar, sin miedo y sin culpa, pero debemos mirarlo. 

Solo entonces su apariencia de granito sólido cambia a un velo frágil y la luz brilla a través.

(T-13.II.5: 3-6) Sin embargo, el deseo lo ha ocultado de usted porque es muy temible, y por eso tiene miedo de encontrarlo.

 Has manejado este deseo de matarte al no saber quién eres e identificarte con otra cosa [el ego] 

Ha proyectado la culpa ciega e indiscriminadamente, pero no ha descubierto su origen

Porque el ego quiere matarte, y si te identificas con él, debes creer que su objetivo es tuyo.

El ego quiere matarnos, es decir, matar a nuestro verdadero Ser, el Cristo en nosotros, el Hijo de Dios.

 Y si nos identificamos con ese pensamiento del ego, que obviamente todos hemos hecho.

Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte
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Entonces siempre buscaremos matar al Hijo de Dios en todos. 

Cada vez que los juzgo, cada vez que trato de tejer una red y atraparlos en esa red de especialidad, lo que estoy haciendo es crucificar al Hijo de Dios. 

Digo que no eres inocente; no eres parte de la Filiación.

 Tu eres culpable.

 Así es como recreamos el momento de la separación una y otra y otra vez. 

Cada vez que hacemos un juicio, estamos crucificando al Hijo de Dios.

Y quiero crucificar al Hijo de Dios en ti porque no quiero mirar lo que creo haber hecho en mi realidad. 

Quiero verte como el malo. 

Entonces siempre trato de justificar mi crucifixión hacia ti, mi odio hacia ti.

 Intento justificar mi especial amor por ti. 

Eso no hace ninguna diferencia

Trato de justificarlo y luego conseguir que tantas personas como puedo estén de acuerdo conmigo para evitar la verdadera culpa interior, que es que soy yo quien le hizo esto al Hijo de Dios. 

Trato de tomar esa culpa y arrojarla sobre ti.

Y como creo que soy un estudiante sincero de una espiritualidad, Un Curso de Milagroso cualquier otro camino, no seré consciente de lo que estoy haciendo realmente.

 Pensaré que mi juicio sobre ti está justificado.

Creeré que mi amor especial por ti está justificado; mi odio especial por ti está justificado. 

Y nunca me daré cuenta de que lo que realmente estoy haciendo es tratar de escapar del castigo de mi propio pecado.

Es por eso que necesitamos personas en el mundo, para poder tener objetos sobre los que proyectarnos. 

No hay forma de salir de esto hasta que finalmente reconozcamos que hay algo muy mal en esta imagen.

 Eso es lo que Jesús quiere decir en la sección “Los dos cuadros” (T-17.IV).

Cuando nos dice que no miremos el marco, que es la relación especial, sino que miremos el marco. imagen.

 La imagen en el contexto de esta sección es la imagen de la muerte. 

Para nuestros propósitos en esta discusión diremos que la imagen es culpa. 

Jesús nos está diciendo que miremos el propósito del ego para la relación.

Que sería cualquier cosa que nos impida ir hacia adentro para descubrir la culpa.

Y detrás de la culpa para ver la luz de Cristo que está en nosotros. 

No necesitamos nada fuera de nosotros para eso; todo está dentro de nosotros. 

El ego compone todos estos cuerpos separados y dice que necesitamos cuerpos: hay algo que falta, algo que nos falta, y por eso existe esta otra persona.

Esta otra cosa o esta otra sustancia que nos traerá paz y nos hará sentir bien,adentro. 

Una vez más, esto no significa que no debamos tener relaciones.

 Sólo significa que tenemos que mirar el propósito, la imagen.

Y luego pedirle ayuda a nuestro Maestro para cambiar la imagen.

 No tenemos que cambiar el marco (la forma ), solo la imagen (el contenido ). 

Cuando cambiamos la imagen, el marco cambiará automáticamente. 

En lugar de tener como finalidad ser oscura e imponente, atraernos para que el cuadro se mantenga oculto, el marco ahora se volverá muy claro para dejar brillar el cuadro, ahora de luz.Las relaciones especiales-Un curso de milagros-Novena parte

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