Qué buscas realmente-Séptima parte

Qué buscas realmente-Séptima parte.¿Quién está sólo? Yo mismo.
¿Está este “yo mismo” ahí cuando tú no estás pensando en él? En tanto sigas pensando que eres alguien, sentirás aislamiento.

El asunto de la identificación

La única diferencia entre tú y los demás es que ellos son tomados por su actividad y su entorno, y tú lo eres por tu carencia de entorno. En ambos casos hay identificación con el objeto. Es exactamente lo mismo.


La próxima vez que te sientas solo, pregúntate: “¿Quién está solo?” Busca este “quien”. Nunca lo encontrarás. Cuando sientes carencia, es un don de Dios. Es la mayor oportunidad que puedas tener en tu vida. Puede que no lo sientas así pero, si nunca sintieras carencia, jamás te sentirías empujado a investigar.

Mientras sigas creyendo en la imagen que tienes de ti mismo, habrá culpa. Has de ver que esta imagen no es más que una proyección en el espacio y el tiempo.

Qué buscas realmente-Séptima parte
Qué buscas realmente-Séptima parte

Tú no eres la película, tú eres la luz que te permite ver la película.

Libérate de pensar que tú eres la película. La película es fracción y la fracción sólo puede ver fracción.

Qué buscas realmente-Séptima parte
Qué buscas realmente-Séptima parte

Por consiguiente, una fracción es conflicto.

En tanto no vivas el todo, habrá conflicto.

Vive en vacuidad, libre de imágenes, y llegarás a sentir plenitud. mientras haya objetivación no podrás vivir en plenitud. Es hermoso vivir en la nada, ser nada.

Vivir en vacuidad significa vivir libre de toda imagen, libre de todo punto de vista, libre incluso de la idea de la nada.


¿Las emociones y sentimientos,siguen surgiendo cuando uno vive en la vacuidad?

La emoción, es un estado emocional, eso es en realidad emotividad. Es reacción; te ata a la imagen de “yo” a través de la memoria y el hábito. La emotividad es repetición, como cuando sientes que ya te has sentido así de un cierto modo con anterioridad.

Mana del deseo de seguridad. Es un movimiento de tomar.

Muchas personas viven en continua emotividad sin haberlo cuestionado jamás.


Las emociones, por otra parte, son siempre nuevas. Son flexibles. La emoción pertenece a la vacuidad. Disuelve el ego. En la emoción, la dualidad sujeto-objeto se elimina. Es belleza.

Cuando te encuentras libre de estados e imágenes y ves una obra de escultura, una pintura, u oyes música, o lees un poema, o contemplas el sol poniente, o tocas a tu amada, no hay sujeto ninguno. Sólo está la acción de ver, oír, tocar.

En esta acción libre de sujeto surge la emoción.

La emoción integra mientras que la emotividad aísla.

Así pues, libérate de la afectividad. En esta ausencia de emotividad, tal vez tengas la impresión, al principio, de que te estás volviendo indiferente. Pero muy pronto verás que realmente hay afecto por todo lo que te rodea. La emoción, el afecto, es dar.

Cuando estás identificado con la existencia y vives en la cadena de la reacción, causa y efecto, entonces la vida sí es sufrimiento.

Pero, cuando por un momento estás completamente fuera de esta identificación, entonces el sufrimiento aparece en forma distinta.

En este caso aparece porque has probado la libertad pero aún no estás completamente armonizado con ella. En este sufrimiento hay vida.

Es la gran duda que te hace estar insatisfecho con cuanto sea menos que el todo.

Te trae confirmación de lo que tú eres. ¡Otro sufrimiento únicamente conduce a la quiebra!La causa original del sufrimiento es un sentimiento de aislamiento, de no estar relacionado con el todo.

Esto trae conflicto a tu vida. Generalmente tú sólo ves el conflicto, el sufrimiento superficial; pero, cuando el sufrimiento se contempla profundamente más allá del nivel del conflicto, la causa original aflora.

Debes afrontar los orígenes del sufrimiento y no dejarte distraer por los efectos secundarios.

Es el ego el que sufre.

Cuando el sufridor fraccionario desaparece, el sufrimiento entonces apunta a la unidad.Actúa en la vida diaria de acuerdo con tu entendimiento. Esto es muy importante.

Toma nota después de si has actuado de un modo mecánico. Después de que hayas notado varias veces que has reaccionado de cierta manera, comenzarás a sorprenderte a ti mismo en medio de la reacción y un día llegará, puedes estar seguro, en que estarás alerta antes de que reacciones.

De modo que no califiques tu acción ni te condenes a ti mismo. Basta con que simplemente la veas.

Cuando la hayas visto, habrás sacado el carbón del fuego. Habrás retirado la energía fija que sostiene tu esquema de comportamiento. Si simplemente estás alerta y abierto, ya estás viviendo en tu plenitud.

Qué buscas realmente-Séptima parte
Qué buscas realmente-Séptima parte

¿Cómo podemos reconocer una maduración en nuestro modo de vida?


La reconocerás ,porque te sentirás cada vez más libre de antagonismo y contradicción. Si sientes una contradicción en tu vida diaria y permaneces atascado en ella, puedes llamar a eso falta de madurez.

Pero la crisis es una cosa hermosa cuando te deja sin referencia, incapaz de moverte a izquierda o derecha. Sientes que todo lo que has hecho en tu vida es inútil, que no puede ocurrir nada. Esto te lleva a la desesperación.

Entonces tienes que afrontarlo de verdad. Al afrontarlo, llegas a esperar en actitud abierta. En otras palabras, lo importante ya no será la crisis sino el modo de afrontarla. Vives en la inmovilidad misma.

Este es un nuevo nivel de entendimiento, un salto en la madurez. Sólo cuando tiene lugar este desplazamiento del objeto, de la situación, al sujeto, la aceptación o bienvenida a la misma, es posible esa verdadera madurez.

La madurez no llega a través de la acumulación de aprendizaje, experiencias, sistemas, ideas o conceptos. Llega cuando no puedes caminar y tienes que saltar.

Todo tu ser es alcanzado en este salto y la claridad aflora. Puede que haya muchos saltos así, pero tú no necesitas muchos, ¡tal vez sólo uno!

Vivir este momento

Si realmente vives este momento, te encontrarás en una nueva dimensión en la que el énfasis recae más en la quietud que en la propia actividad.

El gozo reside entonces “detrás” de la acción y no inmerso en ella.

Pero naturalmente, como digo muy a menudo, esta expresión de “sensibilidad posterior” no es exacta por que implica una actitud de observación desapegada que no es en absoluto lo que se quiere decir con ello.

El desapego o distanciamiento es una actividad mental, mientras que en la calma que se da en medio de la actividad no hay lugar para una laguna psicológica.


Es vital que vivas de acuerdo con tu entendimiento.

Una vez hayas visto los esquemas, mantente alerta y no entres en ellos.Este observar en ausencia de pensamientos es todavía una función mental, si bien de la índole más sutil.

El reflejo de identificarse con fenómenos continúa. El no-estado que constituye tu verdadera naturaleza no tiene nada que ver con la ausencia o presencia de fenómenos

Cuando ya has tenido una vez la no-experiencia, puedes tenerla también ahora, pero nada tiene que ver con la memoria.
No puedes repetirla.

Todo lo que puedes hacer es ser consciente de que hay momentos en la vida diaria en que no estás experimentando como, por ejemplo, cuando estás atónito, cuando obtienes un deseo, cuando se lleva a cabo una acción o un pensamiento toca su fin.

También, en el momento antes de que el cuerpo se despierte o se duerma. Basta que conozcas estos momentos para que seas espontáneamente solicitado por ellos.


Puede suceder que uno se vea inesperadamente alcanzado en todo su ser. Cuando el cuerpo-mente no está preparado, él mismo hace una experiencia de la no-experiencia.

El ego, sintiendo su existencia amenazada, hace un estado del momento.

Por esta razón la mente debe estar informada y el cuerpo listo. De otro modo, no haces más que poner el momento intemporal en el marco de la memoria y después tratar de repetirlo.

Una vez conoces tu no-estado, observa solamente cómo vuelves a los viejos esquemas.Todo aparece en la consciencia, que no se ve afectada por el nacimiento o la muerte.

No hay ni un sólo momento sin consciencia; de modo que, después de la muerte del cuerpo, la consciencia sigue estando allí como siempre.Todo está en la consciencia pero, como hemos dicho, uno puede estar despierto en la consciencia o no.

Para la mayoría, después de la muerte, ser consciente es algo pasivo. De lo que se trata es de ser consciencia consciente: consciencia consciente de sí misma.

Esto sólo puede tener lugar antes de que el cuerpo muera.

Dado que la mayoría de las personas sólo se conocen a sí mismas como objetos y no se conocen como consciencia, pocos, después de la muerte, se disuelven en la consciencia que se conoce a sí misma. La consciencia que se conoce a sí misma está realizada y no busca mayor expresión.

Qué buscas realmente-Séptima parte
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El mundo como manifestación es la expresión de una consciencia que todavía no se conoce a sí misma.


Tu verdadera naturaleza es ser consciencia consciente.

Es suprema suficiencia.La consciencia, la presencia de la vida, está ahí antes de que el cuerpo se despierte. Es anterior al pensamiento y la acción de pensar. Es lo que eres eternamente.

Es consciencia silenciosa, sin nombre, sin atributo, pero expresándose en todos los nombres y formas. Muchos de los cambios que el cuerpo y la vitalidad experimentan como expresiones temporales de consciencia son hipotéticos.

Pero nada hay hipotético respecto a lo que tú realmente eres, lo cual es continuo. La consciencia es su propia prueba, sin objeto y sin testigo.

Cuando vives conscientemente no hay muerte.

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El pensar no esta basado en los pensamientos


Nuestra verdadera naturaleza es quietud más allá de toda complementaridad. Es presencia sin devenir. En la ausencia de devenir hay integridad y absoluta tranquilidad.

Esta tranquilidad es el terreno propio de toda actividad. La actividad de pensar, como toda actividad, está fundada en la totalidad. La tranquilidad es el continuo en el que el pensar aparece y desaparece. Lo que aparece y desaparece está en movimiento.

Es energía extendida en el espacio y el tiempo. El pensar, la energía, se representa a sí mismo en discontinuidad pero, dado que surge y muere en la quietud, fundamentalmente no es otra cosa que esta presencia más allá del pasado, presente y futuro.


Lo que generalmente llamamos “pensar” es un proceso de la memoria.

Es proyección construida sobre lo ya conocido. Todo cuanto existe, todo cuanto se percibe, es representación para la mente. El pensar secuencial, el pensar racional o científico, por tanto, comienza con una fracción, una representación.

Este pensar fraccionario nace de la idea condicionada de que somos entidades independientes, “yos”, “personas”.

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La noción de ser alguien condiciona todo otro pensar porque la persona sólo puede existir en la repetición de la representación, en la confirmación de lo ya conocido. El cerebro tiende aquí hacia la constante representación.

La memoria es la originadora de la idea de ser una entidad continua.

En última instancia, pensar es defensa contra la muerte del ego. ¿Quién eres tú cuando no piensas? ¿Dónde estás, cuando apartas tu mirada del pensar? Pensar es generalmente un modo de escapar de tu totalidad, en la que no hay ningún sujeto pensador.

Cuando la profundamente arraigada idea de una entidad personal, un pensador, alguien que intenta o hace, está ausente, el pensar tiene lugar todavía, como antes, en sucesión utilizando la memoria, pero ahora este funcionamiento está firmemente arraigado en el fondo global: totalidad, esencia, no dualidad.

En la ausencia de un pensador, el pensar se libera de todo lo que es personal.

No hay objetivo, ni motivo, ni anticipación, ni intención, ni voluntad ni deseo de concluir, etc. No hay interferencia psicológica alguna ni referencia a un centro.

El pensar liberado de esta memoria surge del momento mismo; es siempre nuevo, siempre original. El pensar aquí no provoca la situación; la situación provoca el pensar y aporta su propia conclusión.

Todo movimiento intencional, fragmentario, debe cesar antes de que el todo pueda operar. En tanto que haya movimiento en una dirección, la totalidad no podrá encontrar su propio camino.

Cuando el pensamiento científico o racional está fundado en la presencia, tiene un resultado completamente distinto. Nunca puede ser monstruoso

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