Qué buscas realmente-Cuarta parte

Qué buscas realmente-Cuarta parte.¿Por qué nos identificamos continuamente con conceptos?
Si suprimimos el por qué,nos daremos cuenta de que el por qué es un escape. Observemos en el mecanismo.

El por qué no aporta ninguna solución. Preguntas como “¿Por qué existe el mundo? o” ¿Por qué existo yo? jamás se pueden responder. Cuando el por qué llega a su fin, te encuentras fuera del círculo de la memoria.

Qué buscas realmente-Cuarta parte
Qué buscas realmente-Cuarta parte

¿Por qué nos resistimos a la libertad?


¿Quién se resiste? Observemos el mecanismo. En tanto vivamos en el gusto y disgusto, en la estructura dolor-placer, hallaremos resistencia. La satisfacción esencial llega cuando el perceptor pierde toda volición.

Cuando la atención pierde su captación, su carácter volitivo, lo percibido queda liberado y disuelto en el perceptor. Pero el perceptor debe primero estar libre de toda voluntad con el fin de que lo percibido se libere.

Qué buscas realmente-Cuarta parte
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En la tradición cachemir, el perceptor es Shiva y lo percibido es Parvati, o Shakta y Shakti. Cuando Shakta retiene todavía residuos de voluntad y Shakti no está aún completamente liberado, tenemos ese momento que puede compararse con la “Noche Oscura del Alma” de San Juan de la Cruz, donde el objeto deja de interesarte pero todavía no está completamente desplegado.

La energía no está fluyendo libremente.Es un período terrible en el que la volición ha perdido su dinamismo, el mundo ha perdido su encanto, pero la energía no está plenamente integrada.

Es importante comprender que la resistencia es tan sólo una idea, la imagen de ser alguien está muy profundamente arraigada. Es la imagen la que se niega.

Observar el mecanismo

Cuando llegamos a ver el mecanismo, brota la energía liberada que nos lleva a ver las cosas con mayor claridad todavía y a vivir esta claridad.

Llegará un momento en el que sentiremos que todas las direcciones que hemos tomado para buscar la libertad, paz y felicidad nos han decepcionado. Entonces, el dinamismo de esfuerzo llega a un punto muerto y hay un pre-sentimiento de tu naturaleza real. Este pre-sentimiento procede directamente de lo que se presiente.


Con dicho pre-sentimiento, nos hallaremos espontáneamente orientados.

Toda la energía anteriormente gastada en buscar fuera por diferentes caminos será reorquestada.

Naturalmente, esto exige una cierta madurez. Pero una investigación con el más profundo interés nos llevará a dicha madurez. Esta aparece cuando nos cuestionamos la vida y vivimos con la pregunta sin interpretación ni conclusión.

Al llegar a cierto punto, la pregunta se disuelve en la respuesta de la que procede. En la pregunta está el pre-sentimiento de la respuesta.

Qué buscas realmente-Cuarta parte
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Debemos explorar.

Explorar significa que lo ya conocido debe terminar. Debemos ser tan nuevos para la vida como un niño. Debemos acostumbrarnos a escucharnos a nosotros mismos y a cuanto nos rodea.

Interesarnos profundamente por nuestra propia historia. Afrontar nuestras reacciones. Cada vez que afrontamos nuestras reacciones, dejamos de ser cómplices de ellas y, sin combustible, éstas se desvanecen.

Generalmente, cuando dices “Conozco a esta persona, este poema o esta pintura”, lo que conocemos es sólo una reacción de algún tipo respecto a ella.

Pero, cuando vivimos libres de toda reacción, ¡nos encontramos a nosotros mismos en una nueva dimensión que siempre es interesante! Debemos hacer una elección en la vida, y esta elección debería ser vivir en la belleza.

Qué buscas realmente-Cuarta parte
Qué buscas realmente-Cuarta parte

La verdadera observación está completamente desprovista de ideales e ideas. Estar libre de intención es estar libre de dirección. Es ser multidimensional. No tiene nada que ver con la concentración que busca un resultado.

En la observación real, funcionamos como el científico que toma notas sin interferencia psicológica.

El científico como persona, como actitud, se halla completamente ausente y, en este vacío, la atención pura es como un imán al que las observaciones, a, b y c se ven, en cierto momento, atraídas como pedazos de metal. Del mismo modo, si tomamos nota sin análisis ni crítica, habrá una súbita toma de conciencia.

Al principio la sentiremos durante una reacción, después antes de la reacción y más tarde en el momento del impulso a reaccionar. Entonces llegará un momento en que nos veremos libres incluso del impulso a reaccionar.La observación sin reacción no puede jamás ser un pensamiento, una actitud que uno aprende.

No tiene nada que ver con el proceso analítico. Discurre por un canal completamente nuevo y la conclusión es instantánea.

Tal vez quieras decir: “Sé que yo no soy el cuerpo, los sentidos y la mente”; pero, antes de que realmente puedas decir esto, debes ver con claridad qué es lo que no eres.

A medida que escuchas más y más a tu cuerpo-mente llega una sensación de distanciamiento que nada tiene que ver con el desapego psicológico. En este espacio surge el pre-sentimiento de tu autonomía, de tu estar consciente.

Cuando haces de tu estructura psicosomática un objeto de observación, existe al principio una relación entre el hecho de observar y lo observado. Sin embargo, llega un momento en que el objeto de observación, tu estructura psicosomática, deja de recibir énfasis y entonces encuentras el énfasis en el propio hecho de escuchar.

Tú, no eres el cuerpo

Con ello surge el entendimiento de que tú no eres el cuerpo sino que el cuerpo, el objeto, vive en ti, en tu ser consciente. A esto me refiero cuando digo que lo observado está en el observador pero el observador no está en lo observado.

La creación está en Dios, pero Dios no está en la creación.

Cuando contemples un objeto, vuelve la cabeza y ve la fuente de la contemplación. Sé consciente de que tú eres la luz de toda percepción.

Esta fuente que uno se vuelve para ver, el sujeto último, ¿es la verdadera naturaleza de uno? El sujeto que se puede ver no . Lo que a veces llamamos el sujeto último no es otra cosa que silencio, sunyata, vacío de imágenes. Esta es la consciencia, la luz que brilla tras toda percepción.

Si vivimos superficialmente y nos damos cuenta de ello, podemos tomar conciencia de una profunda falta o incomodidad, de un malestar, al que llamamos aburrimiento.

Qué buscas realmente-Cuarta parte
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Liberarse de las garras del ego

En lugar de afrontar estos momentos de aburrimiento, vamos de una compensación a otra en un intento de llenar el hueco. Pero, si afrontamos realmente estos momentos, si los percibimos de verdad sin justificarlos, conceptualizarlos o analizarlos, entonces, tiene lugar una transformación.

Debemos dejar que el aburrimiento continúe siendo pura percepción, sentimiento, sensación. La percepción es real y, si dejamos que se despliegue, florecerá en forma de quietud y apuntará a la consciencia.


Demasiado a menudo interferimos en la percepción y la calificamos, haciendo en seguida de ella un concepto. Un concepto no es algo real sino un producto de la mente y, como tal, no se puede enseñar nada ni apuntar a otra cosa que viejos esquemas mentales y memoria.

Si liberas la percepción de las garras del ego, descubrirás que la energía que estaba bloqueada, localizada en esquemas fijos, se libera y se reordena. Cada circunstancia es nueva cuando la mente no impone lo viejo sobre ella.

Cada situación, por tanto, requiere una reorquestación de la energía que sea perfectamente apropiada para la situación. En esta reorquestación, toda la energía que previamente se hallaba dispersa en la memoria, los hábitos y el tiempo psicológico se disuelve en nuestra presencia intemporal.

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