PERDONAR AL CUERPO.

PERDONAR AL CUERPO.
¿Realmente amo y acepto mi cuerpo?
Para sanar y poner paz en la relación con nuestro cuerpo,es necesario que nos perdonemos por ser humanos,porque ser humano,es tener un cuerpo.PERDONAR AL CUERPO.
Rara vez,nuestro cuerpo es como nos gustaría que fuera.Tenemos necesidades muy poderosas.No siempre nos sentimos cómodos con nuestro cuerpo,y es cierto que envejecerá y morirá.
Perdonarnos por ser humanos significa aceptar que eso es así.
Al aceptar,al dejar marchar la crítica y la resistencia crónica con respecto al propio cuerpo,lo aceptaremos “tal como es”.
Parece ser que a todos se nos han inculcado imágenes concretas de cómo deberían ser “el cuerpo y la cara aceptables”.
Con esos modelos son con los que nos comparamos y nos medimos .
El gran debate del peso.
Este es el tema de nuestra vida.Somos especialmente crueles en lo que se refiere al peso y la forma de nuestro cuerpo.Tal como se me ve,no soy aceptable,ni merezco que me amen.Realmente las causas más profundas que han llevado a comer en exceso,a vivir haciendo dieta y a acumular grasa corporal,están totalmente reprimidas o desatendidas.
Tenemos hambre de lo único que nos saciará,nuestra propia aceptación,nuestro amor hacia nosotros mismos.
Si queremos cambiar movidos por la adicción a una imagen que creemos que nos va a hacer aceptables y dignos de amor,y no porque realmente lo deseamos,vamos a estar inmersos en una lucha eterna.
Amar,no significa entregarse a los excesos egoístas,ni ser narcisista,sino que es una actitud de aceptación,respeto y valoración de las funciones que cumple el cuerpo y de las relaciones con la vida

Perdonar al cuerpo
Perdonar al cuerpo

PERDONAR AL CUERPO: EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD
Al principio puede parecerte extraño el concepto de perdonar a tu cuerpo; sin embargo, dedica unos
momentos a considerar lo siguiente: ¿Conoces a alguna persona que realmente ame y acepte su cuerpo? ¿Tú
amas y aceptas el tuyo?
Para la mayor parte de la gente, el cuerpo es objeto de ridículo, rechazo, negligencia, odio y maltrato. Si eres
como la mayoría, probablemente tus creencias desafían las inclinaciones naturales de tu cuerpo, único y
especial. Los rasgos faciales, la forma del cuerpo, la textura o el color de los cabellos, son sólo algunos de los
aspectos de tu apariencia que tal vez te hacen infeliz. Quizá rechazas algunas partes de tu cuerpo simplemente
porque existen. ¿Te enseñaron, por ejemplo, que los genitales son algo «feo» o «sucio»? ¿Te avergüenzas de
ciertas partes de tu cuerpo, o las ignoras, considerándolas objeto de desprecio?
El primer paso.
Para sanar y poner paz en la relación con nuestro cuerpo, antes que nada es necesario que nos perdonemos
por ser humanos, porque ser humano es tener un cuerpo. Y rara vez nuestro cuerpo es como nos gustaría que
fuera. Tenemos necesidades muy poderosas, como el impulso sexual, por ejemplo, que a veces puede ser
molesto, confuso y exigente. No siempre nos sentimos cómodos en nuestro cuerpo, y es cierto que envejece y
muere. Perdonarnos por ser humanos significa aceptar que eso es así. Lo repito, la aceptación no supone
derrota ni resignación. Es la elección de no rechazar ni resistirnos a las cosas tal como son, lo que no podemos
cambiar inmediatamente o lo que no cambia con la rapidez que querríamos. La aceptación tampoco significa
que haya que ser pasivo y descuidar el cuerpo. Supone más bien que, al dejar marchar la crítica y la
resistencia crónicas con respecto al propio cuerpo «tal como es», uno libera energía que contribuirá a que se
produzca la curación, con lo cual sin duda se va a sentir más a gusto consigo mismo.

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