PERDONAR

PERDONAR A LA PAREJA
El perdón enciende la disposición a comprometerse y a trabajar con lo que surja en la relación,porque nos capacita para relacionarnos con una persona y no con un ideal romántico.
Mientras no sanemos nuestra relación con nuestros padres y nuestros hermanos,seremos propensos a reactivar en nuestras relaciones al menos algunos de los problemas de nuestra familia de origen.
En toda pareja hay dos niños interiores,además de los adultos,y es tarea de cada miembro de la pareja amar al niño asustado del otro,para que así ambos puedan sanar y crecer.
Muchas veces son las necesidades del niño interior las que se exige satisfacer en una relación.¡Ocúpate de mi!.¡Haz lo que necesito!.

¡Se el padre o la madre que nunca tuve!
Además de preocuparse por el niño interior del otro,cada uno habrá de responsabilizarse de sanar el suyo.
Si en la relación de pareja hay rabia y rencor,es posible:
-Aferrarse a estos sentimientos y ser desdichado.

-Perdonar,y se tendrá paz.Se verán más claros los verdaderos problemas y se podrá fomentar un cambio positivo.

En este caso la relación de pareja podría ser:
-Abandonar el temor y bajar las defensas.Esto permitirá reestablecer la intimidad.
-Aparentemente no reaccionar ante el perdón por estar bajo el completo dominio del miedo y a la defensiva.
En este caso,es posible continuar con la relación con paz o elegir perdonar pero decidiendo a la vez no seguir manteniendo la relación.
 

 

PERDONAR

PERDONAR

Modelos de relaciones: imágenes del amor.
Son relativamente escasos los modelos de relaciones íntimas felices, sanas y satisfactorias. Hasta la
generación de nuestros abuelos, o la de nuestros padres, sin ir más lejos, el matrimonio no era necesariamente
una relación en la que uno entrara con un alto grado de conciencia y capacidad de elección. Muchas personas
se casaban porque eso era lo que les tocaba hacer llegadas a cierta edad: casarse, tener hijos y adaptarse a
cumplir las funciones y los papeles considerados propios de su sexo. Para muchos era suficiente con mantener
intacto el matrimonio. Posiblemente se consideraba que el desarrollo y la realización personal de cada cónyuge
y la profundización de la relación en el amor y la intimidad emocional no tenían mucho que ver con la función y
el éxito del matrimonio.
Además de los modelos de matrimonio con que crecimos muchos de nosotros, la imagen que tenemos del
amor es lamentable. Está atascada en la adolescencia. Las telenovelas, las revistas del corazón, la prensa
sensacionalista, las novelas de intriga y pasión y las películas de Hollywood rara vez describen el «verdadero
amor» como algo más que conseguir la pareja perfecta y satisfacer el deseo sexual.
El perdón nos ofrece la oportunidad de hacernos adultos y de ver más allá de los arquetipos románticos que
nos limitan y mediante los cuales finalmente lo único que conseguimos es sentirnos solos y traicionados. El
perdón nos ofrece maneras de ser y de relacionarnos que quitan los obstáculos a la presencia del amor, la
ternura, la amistad y el compromiso. El perdón enciende la disposición a comprometerse y a trabajar con lo que
surja en la relación, porque nos capacita para relacionarnos con una persona, no con un ideal romántico. El
perdón es el material de que están hechas las grandes relaciones.
Así describía una clienta su matrimonio y su curación mediante el perdón: «Los primeros diez años de mi
matrimonio los pasé intentando que Steven se ajustara a mi imagen de marido. Me pasaba la vida enfadada
con él por no corresponder a mis ideales. Los últimos años de matrimonio los he pasado descubriendo quién es
en realidad y enamorándome de él otra vez»

Curación del pasado: preparación del escenario para una relación amorosa en el presente.

Mientras no sanemos nuestra relación con nuestros padres y nuestros hermanos, seremos propensos a

reactivar en nuestras relaciones al menos algunos de los problemas de nuestra «familia de origen». Los

teóricos y terapeutas matrimoniales saben muy bien que los adultos tienden a repetir en sus relaciones íntimas

los temas de su primera infancia o de las generaciones anteriores. Por ejemplo, es posible que una mujer cuyo

padre la maltrataba físicamente se case con un hombre que la maltrate; o que un hombre cuya madre era muy

dominante se case con una mujer mandona. Los adultos que fueron maltratados en su infancia son más

propensos a maltratar a sus hijos que aquellos que no lo fueron. Es importante que comprendamos la dinámica

familiar y reconozcamos con compasión nuestras heridas para así tener la seguridad de que no vamos a

reactivar esas actitudes en nuestra vida adulta. Es probable que no podamos tener relaciones sanas con los

demás mientras no sanemos nuestras relaciones familiares.

Si estamos resentidos o enfadados, o queda todavía algún otro conflicto pendiente con nuestra familia de

origen, es necesario dar prioridad a la curación de esas relaciones. Cuando el trabajo de perdonar a los padres

y hermanos se ha completado o es un tema en lo que se está trabajando, esto influirá positivamente en la

relación con la pareja (y con todas las demás personas).

En todo matrimonio hay dos niños interiores además de los dos adultos, y es tarea de cada miembro de la

pareja amar al niño asustado del otro, para que así ambos puedan sanar y crecer. Muchas veces son las

necesidades del niño interior las que se exige satisfacer en una relación: «¡Ocúpate de mí! Haz lo que necesito

cuando te lo pido (aunque tengas que dejar de lado tus propias necesidades para hacerlo). Sé la mamá o el

papá que nunca tuve». Además de preocuparse del niño interior del otro, cada uno habrá de responsabilizarse

de sanar al suyo. Si se desea que la relación prospere y crezca, esta responsabilidad y esta autocuración son

necesarias.

Cada persona lleva a la relación el amor y los obstáculos al amor que ha aprendido. Las formas de amar se

aprenden y se eligen. Algunas personas se han sentido tan alejadas del amor, tan heridas por aquello que se

llama «amor» paternal y maternal, que cuando son adultas han de aprender a sentirse dignas de verdadero

amor y aprender a ofrecerlo a los demás. Cuando curamos las viejas heridas y aprendemos a amarnos y

aceptarnos a nosotros mismos, llevamos de forma natural la luz del amor a nuestras relaciones.

3 pensamientos sobre “PERDONAR”

  1. Aparentemente,pues quizá por dentro tú sientes miedo,pero continúas en la relación y practicas el perdón en tu mente si ya eres consciente de que el otro te está mostrando todo aquello por lo cuál tú te sientes culpable.El perdón que explica Robin Carsajian es el perdón no-ual de Un curso de milagros.Si te interes puedes mirar los videos del curso que hicimos online,quizá te resulte más sencillo pues ahí dimos ejemplos y respondimos dudas.Un abrazo.Y me pone muy felizz que te guste este blog.Perdona que recién te respondo,pero a veces no me alcanza el tiempo. https://www.youtube.com/watch?v=Eq0vKkvdUyg&t=3511s pincha en este link

  2. Hola, muy bueno todo lo que publica, gracias
    Me gustaría también saber que quiere decir la parte última del texto, a partir de "Aparentemente", no lo entiendo bien. Y sobre mis intereses y contenido que me guste esta, la bioneuroemoción, biodescodificación, transgeneracional, etc. aunque bueno, me doy cuenta que todo lo que publica guarda relación con estos temas, asi que está genial, gracias 🙏🏼❤

  3. Hola, muy bueno todo lo que publica, gracias
    Me gustaría también saber que quiere decir la parte última del texto, a partir de "Aparentemente", no lo entiendo bien. Y sobre mis intereses y contenido que me guste esta, la bioneuroemoción, biodescodificación, transgeneracional, etc. aunque bueno, me doy cuenta que todo lo que publica guarda relación con estos temas, asi que está genial, gracias 🙏🏼❤

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