No te olvides de reir-Tercera parte

  • silvina 

No te olvides de reir-Tercera parte.Bill trabajó como terapeuta rogeriano a tiempo parcial por alrededor de un año, pero no se sintió llamado a ello. Investigar la ciencia que proporcionaba la base para la terapia era más de su gusto. Esta tendencia a examinar las bases terapéuticas a través de la investigación sobre el desarrollo de la personalidad dominaría su trabajo durante décadas. Sin embargo, dentro de este marco de énfasis en las relaciones, Bill recibió su Ph.D. En psicología en la primavera de 1949; su investigación se centró en los cambios psicofisiológicos en la respuesta cutánea galvánica, la frecuencia cardíaca y la respiración en los pacientes antes y después de la psicoterapia de Rogers en comparación con un grupo de control. En pocas palabras, su investigación demostró que ser amado, apreciado y escuchado afecta positivamente a la mente y al cuerpo. Aunque ahora, sesenta años después esa es información anticuada, en su momento fue revolucionaria. Todo el mundo que conoció a Bill recuerda que él dijo lo extraño que le resultaba haberse involucrado, aunque sin saberlo, primero con un proyecto que resultó en una devastación despiadada, y luego con uno que abrazó la práctica del «respeto incondicional positivo».

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Como parte de un currículo estándar de psicología, Bill había estado familiarizado con el trabajo del Dr. Gardner Murphy, un pionero en el campo. En su libro Personalidad-Un Enfoque Biosocial de Orígenes y Estructura, publicado en 1947, Murphy da una visión excelente y completa del mundo de la investigación de la personalidad en el momento en que Bill entró en ese tema. En el prólogo escribe: "Pero para que el lector no pierda tiempo en lo que no quiere, hay que subrayar que no se trata de un libro sobre el diagnóstico o la terapia de los problemas de la personalidad ni sobre ningún tipo de enfoque clínico. Es simplemente un intento de evaluación de datos sobre cómo crece la personalidad”. Es afortunado para los lectores que haya limitado su tema a este único asunto, ya que 927 páginas más adelante, tenemos un repaso de las áreas principales de investigación a las cuales Bill contribuiría significativamente.Desde el punto de vista actual, la información que el Dr. Murphy proporciona, actual en ese momento, parece limitada. Le falta el alto nivel de sofisticación tecnológica que ha hecho posibles avances sorprendentes en neurociencia. Se sabía mucho menos sobre la función cerebral, la genética y la epigenética, y la conexión cuerpo-mente, específicamente en lo que se refiere al desarrollo de la personalidad. Tampoco el interés en las filosofías orientales era tan amplio como ahora. Debido a estas limitaciones, Bill se sintió muy atraído por cualquier enfoque nuevo y diferente, particularmente cualquiera relacionado con la influencia de las relaciones positivas.
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Murphy defendía la idea de que las personas ya están muy formadas al nacer, con predisposiciones fundamentalmente diferentes y únicas. Primero expresado por Hipócrates en 370 a. C., la idea fue predominante durante siglos. Solo a principios del siglo XX, los investigadores de la época, forzados por modelos del siglo xix tanto del universo como del individuo, formulan el conductismo, la noción de que la gente nace sin predisposiciones y puede tener su comportamiento moldeado a voluntad. Hacia mediados de siglo, cuando Bill estaba entrando en el campo de la psicología, ese retroceso temporal de la teoría psicológica estaba llegando a su fin, y la premisa anterior de que nacemos inherentemente únicos con patrones de energía distintivos estaba siendo redescubierta y recientemente investigada. Murphy también lamentaba el fracaso de los investigadores occidentales al examinar el enfoque oriental de la psicología del hombre, que incluía las dimensiones espirituales de la vida.
En una futura psicología de la personalidad, seguramente habrá un lugar para luchar directamente con la cuestión de la respuesta del hombre al cosmos, su sentido de unidad con él,la naturaleza de sus demandas estéticas sobre él, y sus sentimientos de soledad o de consumación en su contemplación… Es muy probable que la individualidad se entienda mejor cuando se hace referencia a la matriz no-ser primordial de la cual surge, y que la síntesis, la capacidad de la naturaleza humana de funcionar a nivel de sí mismo y de no-yo al mismo tiempo, o alternarse cuando así lo desee, puede resultar ser un enriquecimiento de personalidad mucho mayor que el que el culto de la individualidad auto contenida y autodefinida puede otorgar.

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