Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario

  • silvina 

Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario.He inventado el mundo que veo.No soy una víctima del mundo que veo porque soy la víctima de mis pensamientos, lo cuales han fabricado este mundo.

Desde un punto de vista metafísico, mi vida entera – desde el nacimiento hasta la muerte, es mi sueño; el guion de victimización que escribí para cumplir el propósito del ego.

Soy el soñador del sueño

Como ya hemos visto, este propósito es mantener mi existencia individual, pero separarme de mi creencia en el pecado al proyectarla sobre otros.

Si mi vida es mi sueño, mi obra de teatro, mi guion, entonces obviamente soy su autor. Así soy una víctima de mi propia obra de teatro.

El tomador de decisiones está identificado con el ego

En verdad, el tomador de decisiones que se identifica con el ego – la parte de mi mente dividida que se identifica con la separación – escribió este guion para enseñar que el mundo es una prisión y que todos en ella son mi carcelero.

Cuando lo invito a entrar, el Espíritu Santo se une a mí allí para enseñarme que este mundo ahora puede convertirse en un aula de aprendizaje en la que aprendo que lo he fabricado.

Él me enseña todavía más, me enseña «por qué» lo he fabricado: para proteger mi individualidad y especialismo. Por lo tanto, debido a que lo he fabricado y debido a que yo he inventado el mundo que veo, puedo cambiarlo.

Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario
Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario

Mi vida es toda una invención

Esta Lección se refiere se refiere a la idea de que mi vida es toda una invención, y se basa en la premisa irreal de que he sido injustamente tratado como un pequeño niño y, por lo tanto, que necesita defensas.

Así, yo, como un ego en plena forma, literalmente invento el mundo que siempre demostrará que estoy en lo correcto y que todos los demás están equivocados, por lo que mis pensamientos de ataque y mi comportamiento están justificados.

El principio reinante del sistema de pensamiento del ego, para establecer este punto sumamente importante de nuevo, es la preservación de la separación y de la individualidad, pero sin conservar el pecado que ello conlleva.

Por lo tanto, en el mundo de los específicos yo proyecto mi pecado sobre ti y te declaro ser el victimario pecador, no yo. De esta manera tengo el pastel de mi ego y también lo como. Tengo mi individualidad y mi especialismo – mi yo – «pero no soy responsable de ellos»: alguien más ha hecho de mí lo que soy yo.

Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario.He inventado el mundo que veo
Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario.He inventado el mundo que veo

«Sin embargo, puesto que los consideras diferentes, las sesiones de práctica de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. Trata de introducir en los ejercicios de hoy el pensamiento de que ambos se encuentran en tu propia imaginación.»

Un pasaje como este es crucial porque Jesús está explicando por qué usa el lenguaje de la dualidad.

La mayoría de las veces nos habla como si hubiera un mundo allá afuera; personas que tienen que ser perdonadas; un mundo de tiempo y espacio en el que todo esto ocurre; un Espíritu Santo y un Jesús que deambulan en nuestras mentes tratando de ayudarnos.

Además, Jesús habla de Dios como si él también fuera una persona con diferentes partes corporales: brazos, manos, pies, voz, labios, etc.

Los términos de la dualidad.

Así nos dice aquí que usa los términos de dualidad porque «nosotros» vemos el mundo interno y el externo como diferentes; y, por lo tanto, construirá períodos de práctica tomando en cuenta esta dualidad.

No porque lo interno y lo externo sean realmente diferentes, sino porque esa es nuestra experiencia, y él vendrá a nuestro encuentro en las condiciones en las cuales pensamos que nos encontramos (T25.I.7:4).

Los estudiantes de Un Curso de Milagros se quedan atrapados repetidamente en este tipo de trampas dualistas cuando pasan por alto líneas como esta y toman sus palabras literalmente, cuando Jesús está diciendo que no es así en absoluto.

Por eso dice que tratará al mundo externo como si estuviera separado de lo interno; de hecho, como si hubiera incluso un mundo externo. Un pasaje en el texto proporciona quizás la mejor explicación de este estilo dualista de Un Curso de Milagros al presentar el mensaje de enseñanza de Jesús.

Su importancia es tal que se repetirá a menudo en estos volúmenes, lo que ayudará a evitar que los estudiantes confundan la forma del curso con su contenido.

¿Qué ideas está reforzando Jesús?

“He inventado el mundo que veo” se refiere a la idea de que mi vida es toda una invención
“He inventado el mundo que veo” se refiere a la idea de que mi vida es toda una invención

Jesús está reforzando lo que nos ha estado enseñando: estos pensamientos son una fabricación – los pensamientos de ira, especialismo, autoodio, ansiedad y terror existen únicamente en nuestra imaginación; no importa si vienen en forma de pensamientos de placer o pensamientos de dolor. Porque estamos hablando acerca de pensamientos imaginarios, también estamos hablando acerca de mundos imaginarios. No hay diferencia.

Es importante lo que pensamos

Pensamos que elegir entre nuestro mundo interno o externo hace una diferencia. Esto sería evidente, por ejemplo, cuando concluimos que lo que pensamos no importa mientras no lo digamos o actuemos en consecuencia.

Sin embargo, Jesús está explicando que no hay diferencia si expresamos nuestros pensamientos o si los pensamos en silencio. Nuestros juicios tienen tanto efecto sobre nosotros y sobre la mente de la Filiación como nuestras acciones.

Está bien no actuar sobre ellos – una vez le dijo a Helen que no estaba en contra de una cierta y razonable cantidad de disciplina – pero que si nosotros en realidad no cambiamos el pensamiento subyacente, estos pensamientos simplemente van a permanecer en nuestras mentes, aguardando su inevitable destino que es la proyección.

La batalla se está librando en nuestras mentes

Las consecuencias son que siempre estaremos luchando la batalla perdida de tratar de restringir nuestra agresión: la hostilidad y especialismo de la mente.

Por lo tanto, lo que necesitamos hacer es poder llegar a la fuente del problema – nuestros pensamientos – los cuales no han sido otra cosa que dejar a Jesús a un lado, diciendo: “Tú estás errado y yo estoy en lo cierto”.

Deshacer esa fuente es poder llegar a decirle: “Gracias a Dios que tú estabas en lo cierto y que yo estaba errado. Gracias porque «existe» otra manera de mirar el mundo “.Leción 32 de Un curso de milagros-Comentario

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