Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario

Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario.Mi santidad envuelve todo lo que veo.En la lección anterior: “Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo ”, habíamos discutido la relación entre nuestro mundo interior y lo que percibimos que está afuera. La lección ahora cambia el enfoque del perceptor, es decir, nuestros pensamientos, a lo que percibimos afuera.

Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario
Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario

Esto no es realmente un cambio, porque lo interno y lo externo son lo mismo. Lo que vemos dentro, que realmente significa lo que «pensamos» sobre nosotros mismos, es exactamente lo que creemos que estamos viendo afuera. Como ya hemos discutido, nuestra «percepción» no significa simplemente lo «que» vemos (o escuchamos, etc.), sino nuestra «interpretación» de lo que percibimos. Como siempre, el enfoque está en el «contenido» – lo que está en la mente – y nunca en la «forma» – parte del mundo físico.

Si somos conscientes de nuestros pensamientos acerca de las personas que están «afuera» de nosotros, nos revelarán los pensamientos con los que nos hemos identificado «dentro»; nuestras relaciones especiales son, por lo tanto, el núcleo de la curación de nuestras mentes a través del perdón. Si deseas saber qué hay en la cámara después de haberla utilizado, revela la película y mira las fotos.

Eso te dirá si tomaste o no una buena foto. El propósito de Un Curso de Milagros, por lo tanto, puede verse, en este contexto, como ayudarnos a reconocer que nuestras percepciones reflejan directamente lo que hemos elegido dentro. Sólo entonces, podemos elegir de nuevo.

Desde el punto de vista de Un Curso de Milagros, no puede haber mal. Puede haber percepciones, creencias y sueños acerca del mal; pero no el mal como algo objetivo. Si lo hubiera, significaría que una parte de Dios tiene también que ser el mal. Este es otro ejemplo de la radical postura metafísica del Curso.

Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario
Lección 36 de Un curso de milagros-Comentario

Proteger la protección” requiere que estemos vigilantes a lo que estamos pensando, lo que hacemos al estar atentos a lo que estamos percibiendo. Si quiero saber lo que pienso acerca de mí mismo y de Dios, todo lo que necesito hacer es dedicar un momento a observar lo que yo pienso acerca de «ti». Esto se debe a que mis pensamientos acerca de ti – quien sea el objeto de mi especialismo en un momento dado – reflejarán directamente cómo pienso acerca de Dios y de mí mismo. Ese es el significado de “proteger la protección”, llevado a cabo bajo la guía del Espíritu Santo.

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