Lección 31 de Un curso de milagros

Lección 31 de Un curso de milagros.NO SOY VÍCTIMA DEL MUNDO QUE VEO.Esta lección no deja a nadie indiferente, o bien es la favorita de muchos, o bien es la que muchos detestan.La vida de todos se ha desarrollado como una defensa contra el dolor de la victimización infantil, que nuestra sociedad considera sacrosanta.

Nos sentimos víctimas

Por lo tanto, tomar esta lección seriamente socava la existencia física y psicológica de todos. Si no eres la víctima del mundo que ves, entonces no necesitas ninguna defensa. ¡Imagina tu vida sin defensas!

En la psicología tradicional, si estás sin defensas, se piensa que eres psicótico, lo cual es cierto desde el punto de vista del mundo. Identificarse con el Amor de Dios es, de hecho, una forma de psicosis tal como lo ve el mundo, porque va en contra de todo el mundo juzga como real, comenzando con este desinterés del otro mundo el cual «es» nuestro verdadero Ser. Lección 31 de Un curso de milagros.

Por lo tanto, si la afirmación “No soy víctima del mundo que veo” es verdadera, tu vida es una mentira – carente de significado y de propósito, que ha sido el tema principal de estas primeras lecciones.

Por lo tanto, puedes comprender por qué Un Curso de Milagros debe generar ansiedad, y por qué siempre tendrías que atacarlo de una forma u otra, o atacar a quienes lo representan para ti. Estas enseñanzas socavan todo lo que crees sobre ti mismo, creencias que han dado a tu vida su significado.Lección 31 de Un curso de milagros

Si, contrariamente a lo que Jesús ha estado diciendo, creemos que la forma en que nos sentimos es el resultado de la forma en que las personas nos han tratado, estamos diciendo que la causa está fuera de nosotros – lo externo es la causa de lo interno-

Nos sentimos vulnerables

Este enfoque nos hace absolutamente indefensos en este mundo, porque aunque tengamos la ilusión de poder controlar algunas cosas, es muy poco lo que podemos hacer para controlar todo lo que nos afecta en el mundo.

Después de todo, nuestros cuerpos fueron fabricados para ser frágiles y vulnerables, y de hecho lo son.
Si, por otro lado, invertimos esto y vemos que la causa está dentro, no importa lo que pase afuera, porque ahora estamos en control de lo que sentimos: nuestras «reacciones» a los acontecimientos externos.

Hemos aprendido que lo que sentimos y experimentamos proviene de una elección que hemos hecho. Mucho más adelante en el libro de ejercicios, Jesús dice que estamos en control del universo (por ejemplo, la Lección 253).

La decisión de cambiar de maestro

Como ya hemos discutido, si elegimos al ego como nuestro maestro, percibimos y experimentamos el mundo de una manera. Si tomamos a Jesús como nuestro maestro, percibiremos y experimentaremos el mundo de otra manera. «Nosotros», por lo tanto, somos los determinantes de nuestras experiencias.

Esa es la importancia de esta lección, una importancia que no se debe subestimar, ya que contiene el núcleo de las enseñanzas de Jesús en Un Curso de Milagros.

Observación sin juicio

La idea es simplemente observar los pensamientos en tu mente. Si los estás observando, ¿quién es el «tú» que los observa? Esta es la clave.

Terminarás dándote cuenta de que el «tú» que está observando los pensamientos en tu mente, además de observar tus percepciones externas, se trata del «tomador de decisiones», la parte de tu mente que elige entre el ego y el Espíritu Santo, entre las ilusiones y la verdad.

Le está hablando al tomador de decisiones

No se trata del «tú» que tú normalmente piensas que eres, porque algunos de los pensamientos que estarás observando van a ser pensamientos acerca de ti mismo.

Jesús está de esta forma comenzando el proceso de nuestro entrenamiento para que lleguemos a disociarnos, en el sentido positivo del término, de la identificación que hemos hecho real con nuestro ego.

Si yo puedo observar a mis pensamientos y lo que estaré observando es a mi ego en acción, no importa si se trata de aspectos positivos o negativos, el «yo» que observa no es el «yo» que yo pienso ser. Este, de nuevo, es el «tomador de decisiones.

Soy libre

En mi libertad “radica la libertad del mundo” porque el mundo es parte de mí. Yo he fabricado este mundo, que es un producto de mis pensamientos. Si estos cambian, mi mundo tiene que cambiar.

Jesús no está hablando acerca de liberar el mundo, ni de liberarlo de su sufrimiento; ni tampoco significa hacer nada con el mundo que se encuentra afuera. Él está hablando solamente de nuestra percepción del mundo; el único mundo que realmente existe.

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