Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario

Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario.LECCIÓN 30. DIOS ESTÁ EN TODO LO QUE VEO PORQUE DIOS ESTÁ EN MI MENTE.

Esta lección también es extremadamente importante, explicando «por qué» Dios está en todo lo que veo: Él está en mi mente. El contexto, nuevamente, no es lo que percibimos afuera, sino lo que está en nuestras mentes.

Por lo tanto, «pensar» puede sustituirse por «ver», porque nuestros ojos nos informan nada más que el reflejo de lo que hemos estado pensando: «la proyección da lugar a la percepción».

De hecho, esta lección hace avanzar nuestra comprensión y experiencia de la proyección, la defensa por excelencia del ego para conservar nuestra culpa con el pretexto de deshacernos de ella.

Nuestros juicios contra los demás y contra nosotros mismos, nuestras extrañas formas de entender los acontecimientos – todo desaparecerá.

Los juicios son defensas

A medida que reforzamos esta nueva forma de pensar y de ver, esos juicios, que son defensas contra la verdad de nuestra realidad y la de nuestros hermanos, se desvanecerán gradualmente hasta que desaparezcan por completo. Esto es lo que Jesús nos está diciendo aquí.

Es fácil ver por qué estas ideas nos pueden asustar. No son solo nuestros juicios, percepciones distorsionadas y pensamientos lo que desaparecerá; «nosotros», como siempre nos hemos conocido a nosotros mismos, también desapareceremos.

Este es el verdadero significado de la indefensión: estar «sin» defensas.Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario

La dinámica del ego,debe ser comprendida

Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario
Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario
La psicología - el estudio del ego - nos ayuda a comprender cómo la vida de todos - sin duda en la edad adulta - ha sido construida como una defensa contra el dolor y el sufrimiento de la infancia. 
Vinimos a este mundo para sentirnos victimizados como niños; ese es el punto de nacer en este mundo, como lo discutí en el Preludio. 
En la vida de todos, estas conclusiones están perfectamente justificadas, porque nuestros guiones, como ya hemos visto, fueron escritos específicamente para justificar nuestros sentimientos de ser injustamente tratados.

(2:4-5) «Así pues, estamos tratando de unirnos a lo que vemos, en vez de mantenerlo separado de nosotros. Ésa es la diferencia fundamental entre la visión y tu manera de ver.»

Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario
Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario

La manera en que vemos, de nuevo, es ver problemas u objetos de placer fuera de nosotros.Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario

Siempre queremos mantener separados de nosotros lo que está afuera. Incluso cuando parece que queremos unirnos a otros, realmente estamos tratando de tener la ilusión de unirnos para poder proteger nuestro especialismo.

La separación no existe

En la visión, sin embargo, ya no nos vemos como separados de nadie. Al principio del manual, Jesús hace una declaración importante que ya he citado: “Sus atributos consisten únicamente en esto: de alguna manera y en algún lugar ha elegido deliberadamente no ver sus propios intereses como algo aparte de los intereses de los demás.” (M-1.1:2).

Todo es lo mismo

Esa visión sólo puede comenzar al no ver nuestros intereses como separados de los del Espíritu Santo o los de Jesús. Al principio, nuestros intereses están bastante separados, porque si nos unimos a Ellos (Jesús o el Espíritu Santo), la individualidad y el especialismo de nuestros egos desaparecen.

La Visión de Cristo

Por lo tanto, «debemos» mantenerlos (a Jesús o el Espíritu Santo) separados de nosotros, tal como lo hemos hecho con Dios. Es sobre esta dinámica de la separación como nos podemos disociar de nuestra culpa, proyectándola en otros que ahora vemos como separados de nosotros.

La visión es exactamente lo opuesto, viendo a todas las personas como lo mismo, reflejando nuestra unicidad inherente como Cristo.Lección 30 de Un curso de milagros-Comentario

Soltar mi pequeño punto de vista

Toda nuestra vida, desde el punto de vista del ego, está formada por defensas para protegernos de lo que hemos llegado a aceptar como verdades innegables sobre el mundo.






Especialmente sobre nuestros mundos personales: no puedo confiar en mi madre, no puedo confiar en mi padre, no puedo confiar en las mujeres, no puedo confiar en los hombres, no puedo confiar en mi cuerpo, no puedo confiar en las autoridades, y así sucesivamente.

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