LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS.COMENTARIOS

  • silvina 
«En esta lección, Jesús nos dice que la idea del día «expresa algo más fuerte que una simple resolución. Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos.» Por eso es una práctica tan poderosa el que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. Querer ver es querer la Verdad más que cualquier otra cosa. ¿Qué deseos podrían bloquear mi vista? Bueno, todos ellos. Por ejemplo, mi deseo de ser tratado con respeto, de ser escuchado cuando hablo o de ser visto como conocedor son todos deseos que refuerzan la idea de mí mismo como un individuo separado con necesidades que vienen de la perspectiva del individuo.
La lección afirma que «Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.» Asumir que tengo necesidades que se anteponen a la verdad es asumir que de alguna manera soy carente. Es esta «amenaza» la que implica un sentido de sacrificio cuando se nos llama a afirmar y reafirmar nuestro verdadero deseo. ¿Quieres decir que debería querer ver más de lo que quiero ser amado? ¿Más de lo que quiero estar seguro? ¿Más de lo que quiero…?
Jesús también advierte: «Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres.» Es la creencia de que debemos comenzar a protegernos para no estar solos, no amados e inseguros lo que podría hacernos cuestionar nuestra honestidad al repetir la lección de hoy. Lo que en realidad se requiere es la voluntad de recordar que nuestros patrones habituales de prestar atención no nos han traído la felicidad, la seguridad y la paz mental que parecen prometer. Esta lección nos pide que abandonemos nuestra lealtad a esas viejas formas de ser y nos enfoquemos en nuestro verdadero deseo. Nos está pidiendo que nos tomemos un descanso de creer en nuestras interpretaciones – que salgamos del bucle de «Lo que creo, lo veo; lo que veo, lo experimento; lo que experimento, lo creo». NTI Lucas 6 aconseja:
“Cuando observes que tienes una interpretación, tómate un respiro de lo que ves. Busca un tiempo de tranquilidad Conmigo y comparte tu interpretación Conmigo. No compartas tu interpretación como si tuvieras que estar en lo cierto, esperando que Yo te apoye y te lleve a la justificación de tu camino. Comparte tu interpretación esperando que estés equivocado, porque has visto y creído sin saber. En tal humildad, puedes dejar de lado tu interpretación; verás que ello no tiene ningún valor para ti. Y lo que recibas en su lugar lo extenderás, y lo que compartas será paz y descanso.”
Esta paz y descanso es el resultado de tu deseo de ver por encima de todo. Esta lección parece requerir fe en que la verdad es verdadera: estoy seguro, soy amado, no puedo sufrir. Tu verdadero deseo ES la fe requerida para hacer la lección. Como nos dice el Espíritu Santo en Lucas 6, «Escucharme y practicar lo que digo es encontrar la verdadera paz que no puede ser perturbada, porque es conocimiento». Y (saltando a Lucas 7), «Cuando busques, encontrarás. No puedes dejar de encontrar lo que buscas en la honestidad de la fe».
Nuestro verdadero deseo es el deseo de ir más allá del modo autoprotector al que nos hemos acostumbrado. Recuerdo la escena de «Hermano Sol, Hermana Luna» en la que Santa Clara suplica a San Francisco que la deje unirse a su grupo y le dice «Ya no busco ser comprendida, quiero comprender. No estoy pidiendo ser amada, quiero amar. Donde hay tristeza, por favor, por favor ayúdame a encontrar la alegría». Es esta re-priorización de los deseos lo que esta lección nos pide. Intercambiamos el deseo de estar satisfechos como la persona por el deseo de entrar en la Verdad. A medida que continuemos en nuestra práctica, cada uno de nosotros llegará a reconocer esto como nuestro verdadero deseo y la única fuente de paz y alegría duraderas.POR ENCIMA DE TODO QUIERO VER.
(Lección 27)
«Esta lección y la siguiente forman un dúo: «Por encima de todo quiero ver» y «Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera», y seguir avanzando en nuestro aprendizaje, volviendo al tema de la motivación. Los maestros reconocen que el rasgo más importante que desean ver en sus alumnos es el «deseo» de aprender. Sin esa motivación, «nada» ocurrirá en el aula. Del mismo modo, los terapeutas no pueden ayudar a sus pacientes a menos que estén motivados a cambiar. Por lo tanto, tenemos que «desear» aprender lo que Un Curso de Milagros nos está enseñando, de lo contrario, incluso el mejor maestro del mundo fracasará. Deseamos aprender el curso de Jesús porque ello nos hará felices. Para hacer esto, Jesús primero tiene que convencernos de que no somos felices ahora. Su necesidad se expresa muy bien en la apertura de «El alumno feliz» en el texto:
“El Espíritu Santo necesita un alumno feliz en quien Su misión pueda llevarse a cabo felizmente. Tú que eres tan partidario de la aflicción, debes reconocer en primer lugar que eres infeliz y desdichado. El Espíritu Santo no puede enseñar sin este contraste, pues tú crees que la aflicción es felicidad. Esto te ha confundido tanto, que te has empeñado en aprender a hacer lo que nunca podrás hacer, creyendo que si no aprendes a hacerlo no serás feliz.” (T-14.II.1:1-4)
Ahora a la lección en sí:
📘(1:1-4) «La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución. Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. Eso no importa.»
Jesús no espera que nadie realmente diga de corazón estas palabras. Si renunciamos al juicio y elegimos la visión, es porque hemos optado por abandonar nuestra inversión en el especialismo, lo que para el ego significa que nos estamos dejando desprotegidos y abriendo nuestros flancos para el ataque. El ego nos advierte que sin el especialismo no podremos tener defensa alguna en contra de nuestro vacío y carencia interno, y que nos volveríamos vulnerables al mundo hostil a nuestro alrededor, empecinado en nuestra destrucción.
📘(1:5) «El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.»
Jesús está dejando en claro, como lo hace a lo largo de Un Curso de Milagros, que esto es un proceso. Por lo tanto, no espera que repentinamente soltemos la mano del ego y que tomemos la suya. Pero él quiere que lleguemos a entender lo que esta elección implica, y así sepamos en lo que estamos madurando.
(2:1) «Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.»
El tema del sacrificio aparecerá más adelante en las lecciones. Para el ego, ver a través de la visión de Cristo es sacrificar nuestra identidad personal, que se basa en la separación y el juicio, el miedo y el odio. Desde el punto de vista del ego, el sacrificio está definitivamente involucrado si hemos de sobrevivir: o sacrificamos nuestra felicidad y placer para expiar por los pecados del pasado, o sacrificamos a otros para que seamos felices y estemos en paz. De cualquier manera, alguien tiene que perder para que otro gane, el principio del ego de «uno o el otro». Las siguientes líneas proporcionan la respuesta del Espíritu Santo a este principio de sacrificio:
📘(2:2-5) «Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:
La visión no le cuesta nada a nadie.
Si el temor a perder algo aún persiste, di además:
Tan sólo puede bendecir.»
Jesús nos está instando a que reflejemos nuestra motivación más profunda de aprender intentando recordar la lección con la mayor frecuencia posible a lo largo del día. Tiene que ser observado aquí, y repetido una y otra vez, que no es un pecado si nos olvidamos. De hecho, tal olvido nos proporciona información muy útil sobre nosotros mismos. Si realmente queremos aprender este curso, primero debemos entender la enorme «resistencia» que tenemos a aprenderlo. A menos que podamos deshacer esta resistencia, en última instancia, nacida de nuestro miedo a perder nuestro yo, vamos a estar constantemente fallando en nuestro proceso de aprendizaje. El primer paso en este proceso del deshacimiento es tomar conciencia del problema. Sólo entonces puede el problema ser verdaderamente atendido y superado.
📘(3) «Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que, trates de adherirte a él durante todo el día. No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.»
Pero Jesús conoce muy bien a su audiencia, y por eso nos habla gentilmente. Por un lado, él hace un llamado a nuestra motivación de aprendizaje, expresado en la recomendación de que incrementemos la práctica; y, por otro lado, nos recuerda que «no» nos sintamos culpables cuando tengamos resistencia, como leemos ahora:
📘(4:1-5) «Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar [de la lección del día]? ¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante.»
Así, Jesús nos está diciendo que no nos sintamos culpables cuando nos olvidemos. Él sabe que nos olvidaremos. Pero nos está diciendo que cuando recordemos que hemos olvidado, al menos intentemos entender el «por qué» olvidamos: no estamos completamente seguros de desear aprender este curso. Una parte de nosotros por supuesto que sí, de lo contrario no lo estaríamos haciendo. Sin embargo, hay otra parte que tiene serias reservas acerca de continuar en este camino. Nuestra identificación con el ego y su sistema de pensamiento de separación y juicio es aún sumamente fuerte.
📘(4:6) «Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.»
En el texto, Jesús hace referencia a ahorrarnos miles de años (por ejemplo, T-1.II.6: 7). Incluso si sólo puedes ser sincero una vez durante el día, eso ya ha logrado mucho. Es útil recordar que el tiempo lineal es una ilusión, y dado que nuestra existencia misma se encuentra predicada sobre la realidad del tiempo y el espacio, es imposible que entendamos la verdad de esta última declaración. Afortunadamente, nuestro entendimiento no es necesario, únicamente lo es nuestra pequeña dosis de buena voluntad (T-18.IV.7: 5-6).- Lección 27: “Por encima de todo quiero ver.” ~
«En la lección 20 proclamamos: 🔸“Estoy decidido a ver.” (W.20)

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Hoy, estamos expresando algo más fuerte.
🔹“Por encima de todo quiero ver.” (W.27)
Con esto estamos diciendo que tener la visión es más importante que nuestros apegos mundanos. Hace que despertar de este sueño y recordar Quiénes somos sean nuestro principal objetivo. Significa reconocer que ya no deseamos poner al ego a cargo de nuestras vidas. Pone nuestro deseo de despertar de este sueño en el primer lugar. 🔹“Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos.” (W.27.1.2)
Es evidente que todavía tenemos otros deseos, y Jesús no tiene ninguna intención de hacernos sentir culpables por ellos. De hecho, él dice que no importa si esto no es la verdad absoluta para nosotros. Él reconoce que no espera que seamos totalmente sinceros todavía en la afirmación de nuestro deseo de visión.
🔹 “El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.” (W.27.1.5)
Nuestra motivación no es lo suficientemente fuerte aún. Todavía nos estamos defendiendo contra la verdad.
🔹“Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.” (W.27.2.1)
Todavía creemos que tenemos que pagar por nuestros pecados, expiar por nuestros errores, renunciar a algo que valoramos, y convertirnos en tales estudiantes serios que renunciemos a nuestra felicidad y a lo que consideramos como nuestros mejores intereses. Realmente creemos que Dios exige algo de nosotros, por lo que Le mantenemos fuera de nuestras vidas, incluso si eso trae más sufrimiento. Hasta que veamos que la Voluntad de Dios para nosotros es únicamente felicidad, y reconozcamos que el ego está apegado al sufrimiento, nos resistiremos a estas Lecciones. Jesús quiere nuestra felicidad.
Él está tratando de animarnos a ver que nuestra felicidad depende de la visión, no de la confianza en el ego. La felicidad es mencionada en el Curso casi tantas veces como lo es el perdón, por lo que son literalmente sinónimos. Es nuestra propia manera de pensar y analizar lo que nos mantiene atrapados en el ego. Hacer estas Lecciones es sobre renunciar a nuestras ideas y permitir que los pensamientos presentados aquí nos purifiquen. Tiene que ver con abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la verdad que ya está en nosotros. No hay nada que buscar, sólo permitir.
Como dice Jesús, en la introducción al Libro de Ejercicios, que no importa si en estos momentos no creemos en estos pensamientos. No necesitamos creer las ideas ni aceptarlas o darles la bienvenida para que tengan valor para nosotros. De hecho, él dice que incluso podemos resistirnos a ellas, pero él nos dice que eso no disminuirá su eficacia. Practicarlas y aplicarlas nos acercará al día en que esto sea completamente cierto para nosotros.
El propósito de esta Lección es fortalecer nuestra motivación y nuestro deseo de la verdad. Tenemos que desear aprender lo que Jesús nos está enseñando, al menos en cierta medida, o sus esfuerzos fracasarán. Es todo acerca de la disposición y la voluntad de aprender. Jesús nos está ayudando con esto mostrándonos que nuestra manera de hacer las cosas no nos ha traído la felicidad que hemos estado anhelando. Cuando vemos que nuestras propias estrategias no funcionan para traernos la paz y la alegría que esperábamos, entonces nos volvemos más motivados para aprender las Lecciones que Jesús nos ofrece. Sin embargo, él sabe que tenemos resistencia a su enseñanza, por lo que nos sigue recordando que la razón para aprender lo que él está enseñándonos es que ello nos hará completamente felices.
Jesús nos dice:
📘 “El Espíritu Santo necesita un alumno feliz en quien Su misión pueda llevarse a cabo felizmente. Tú que eres tan partidario de la aflicción, debes reconocer en primer lugar que eres infeliz y desdichado. El Espíritu Santo no puede enseñar sin este contraste, pues tú crees que la aflicción es felicidad. Esto te ha confundido tanto, que te has empeñado en aprender a hacer lo que nunca podrás hacer, creyendo que si no aprendes a hacerlo no serás feliz.” (T.14.II.1.1-4) (ACIM OE T.13.VII.54)
Es un proceso. No nos tomaremos en serio esto de inmediato. Seguimos pensando que estaremos sacrificando lo que más nos conviene, tal y como lo definimos, y todavía necesitamos estar convencidos de que este camino implica únicamente ganancias, no pérdidas, para nosotros.
Todavía experimentamos miedo en la creencia de que si aprendemos sus Lecciones, entonces tendremos que renunciar a algo que valoramos. Todavía no reconocemos que no hay nada de valor en la ilusión, ya que no es nada.
📘“Nada real puede ser amenazado.” (T.IN.2.2-3) (ACIM OE T.IN.4)
Si el miedo aparece y la resistencia es fuerte, no luches contra ti mismo. Simplemente podemos recordarnos a nosotros mismos que:
🔹 “La visión no le cuesta nada a nadie.” (W.27.2.3)
Y si eso no es suficiente para disipar nuestros temores, se nos recuerda que:
🔹“Tan sólo puede bendecir.” (W.27.2.5)
Hoy, afirmamos que la visión es un regalo que nos permitirá ver más allá de las formas de este mundo a la santidad que está por siempre allí, brillando como un reflejo de la santidad que está en nuestras mentes.
📘“Desearlo y estar dispuesto a que llegue precede su llegada. Preparas tu mente para él en la medida en que reconoces que lo deseas por encima de todas las cosas. No es necesario que hagas nada más; de hecho, es necesario que comprendas que no puedes hacer nada más.” (T.18.IV.1.3-5) (ACIM OE T.18.V.32)
Todo lo que se nos pide es que practiquemos la Lección con cierto grado de disposición y tanta sinceridad como sea posible, al menos cada media hora.
Establece tu intención sobre la frecuencia de la práctica por ti mismo de modo que las presiones y exigencias del día simplemente no eliminen la Lección de tu conciencia. Queremos hacer la práctica en la medida en que queremos la visión. Establece tu objetivo para que tengas una manera de evaluar cuánto has recordado hacer la Lección durante el día. Jesús sabe que probablemente no permaneceremos fieles por completo a nuestra intención y él no quiere que nos sintamos culpables por eso. Él no nos castigará por olvidarlo ya que sabe que probablemente lo haremos. Castigarnos a nosotros mismos no es útil y probablemente resultará en que renunciemos al Curso. También puede servir sólo para aumentar nuestra culpa, que es la última cosa que necesitamos. Sé amable, pero firme contigo mismo en la práctica. Considerar cuánto nos quedamos con nuestra intención es provechoso para evaluar nuestro nivel de resistencia. “Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar? ¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? ” (W.27.4.1-2)

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