LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS

LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS.”En esta lección, Jesús nos dice que la idea del día “expresa algo más fuerte que una simple resolución. Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos.” Por eso es una práctica tan poderosa el que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver.

Querer ver es querer la Verdad más que cualquier otra cosa. ¿Qué deseos podrían bloquear mi vista? Bueno, todos ellos.

Por ejemplo, mi deseo de ser tratado con respeto, de ser escuchado cuando hablo o de ser visto como conocedor son todos deseos que refuerzan la idea de mí mismo como un individuo separado con necesidades que vienen de la perspectiva del individuo.

La lección afirma que “Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver.” Asumir que tengo necesidades que se anteponen a la verdad es asumir que de alguna manera soy carente. LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS

Es esta “amenaza” la que implica un sentido de sacrificio cuando se nos llama a afirmar y reafirmar nuestro verdadero deseo. ¿Quieres decir que debería querer ver más de lo que quiero ser amado? ¿Más de lo que quiero estar seguro? ¿Más de lo que quiero…?

LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS

Observar nuestros patrones mentales

Es la creencia de que debemos comenzar a protegernos para no estar solos, no amados e inseguros lo que podría hacernos cuestionar nuestra honestidad al repetir la lección de hoy.

Lo que en realidad se requiere es la voluntad de recordar que nuestros patrones habituales de prestar atención no nos han traído la felicidad, la seguridad y la paz mental que parecen prometer.

Esta lección nos pide que abandonemos nuestra lealtad a esas viejas formas de ser y nos enfoquemos en nuestro verdadero deseo. Nos está pidiendo que nos tomemos un descanso de creer en nuestras interpretaciones – que salgamos del bucle de “Lo que creo, lo veo; lo que veo, lo experimento; lo que experimento, lo creo”

Nuestro verdadero deseo es el deseo de ir más allá del modo autoprotector al que nos hemos acostumbrado

Recuerdo la escena de “Hermano Sol, Hermana Luna” en la que Santa Clara suplica a San Francisco que la deje unirse a su grupo y le dice “Ya no busco ser comprendida, quiero comprender. No estoy pidiendo ser amada, quiero amar. Donde hay tristeza, por favor, por favor ayúdame a encontrar la alegría“.

Es esta re-priorización de los deseos lo que esta lección nos pide. Intercambiamos el deseo de estar satisfechos como la persona por el deseo de entrar en la Verdad.

A medida que continuemos en nuestra práctica, cada uno de nosotros llegará a reconocer esto como nuestro verdadero deseo y la única fuente de paz y alegría duraderas.POR ENCIMA DE TODO QUIERO VER.

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LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS

“Esta lección y la siguiente forman un dúo: “Por encima de todo quiero ver” y “Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera”, y seguir avanzando en nuestro aprendizaje, volviendo al tema de la motivación. LECCIÓN 27 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIOS

Los maestros reconocen que el rasgo más importante que desean ver en sus alumnos es el «deseo» de aprender. Sin esa motivación, «nada» ocurrirá en el aula. Del mismo modo, los terapeutas no pueden ayudar a sus pacientes a menos que estén motivados a cambiar.

Por lo tanto, tenemos que «desear» aprender lo que Un Curso de Milagros nos está enseñando, de lo contrario, incluso el mejor maestro del mundo fracasará.

Deseamos aprender el curso de Jesús porque ello nos hará felices.

Para hacer esto, Jesús primero tiene que convencernos de que no somos felices ahora. Su necesidad se expresa muy bien en la apertura de “El alumno feliz” en el texto: “El Espíritu Santo necesita un alumno feliz en quien Su misión pueda llevarse a cabo felizmente.

Tú que eres tan partidario de la aflicción, debes reconocer en primer lugar que eres infeliz y desdichado. El Espíritu Santo no puede enseñar sin este contraste, pues tú crees que la aflicción es felicidad.

Esto te ha confundido tanto, que te has empeñado en aprender a hacer lo que nunca podrás hacer, creyendo que si no aprendes a hacerlo no serás feliz.” (T-14.II.1:1-4)

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