LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO

►No percibo lo que más me conviene.◄ ~LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO
«Cuando era pequeña, me preguntaban con frecuencia: “¿Qué quieres ser cuando seas grande? ¿Qué quieres hacer con tu vida?” Me dieron la impresión de que necesitaba decidir y que era mi trabajo decidir lo que me gustaba y lo que no, donde viviría o con quien viviría, o lo que haría con mi tiempo. He pensado que esta vida individual que aparento estar llevando dependía de mí y que podía encontrar la felicidad decidiendo por mi cuenta. Ahora me estoy encontrando con que es todo lo contrario.
Ahora estoy aprendiendo que no es mi trabajo decidir por mi cuenta porque no percibo lo que más me conviene. Estoy aprendiendo que mi trabajo es dar un paso atrás e ir a un lugar de quietud y pedir al Espíritu de la Totalidad en mi mente por dirección. Estoy aprendiendo a practicar recordando que por mi cuenta no sé lo que más me conviene. Pero la buena noticia es que hay una Fuente de Sabiduría y Amor en mi mente que sí lo sabe.
A medida que aprendo a practicar el hacerme a un lado cada vez más, estoy encontrando que esta Fuente de Sabiduría interior sabe lo que más me conviene y me guiará momento a momento para lograr mi verdadero propósito en esta ‘vida’. Estoy aprendiendo que mi verdadera Vida está en ser el Amor que soy y esta verdadera Vida nunca cambia y es eterna.
En el mundo de la percepción, las circunstancias de mi servicio cambian. La forma puede cambiar, pero el Amor permanece constante. Eliminar los obstáculos al recuerdo de mi verdadera Identidad es mi propósito fundamental en este momento. Comienza con recordar que no percibo lo que más me conviene.
Esta lección me ayuda a reconocer que no sé tanto como creo saber. Me está ayudando a abrir mi mente para ser enseñable. Todos hemos visto a los niños pequeños decidir que quieren algo y demandarlo, aunque podemos ver que no es en el mejor interés del niño. El niño piensa claramente que lo es. Lo que no está tan claro es que la mayoría de las veces somos como ese niño pequeño, exigiendo que las circunstancias de nuestras vidas sean de cierta manera para que nos hagan felices. Al igual que el niño que no conoce el cuadro completo y todos los efectos de tener lo que exige, tenemos una percepción limitada y no conocemos todos los efectos que tendría sobre nosotros tener lo que creemos que queremos. Al considerar la experiencia de mi vida, puedo ver muchos ejemplos de cuando insistí en que las cosas fuesen de cierta manera, sólo para descubrir que no era feliz cuando las tenía. Ha habido momentos en los que he tenido lo que creía que quería, y parecía que me lo quitaban. Ello me molestaba.
Pero aprendí a hacer una afirmación años atrás que utilizo muchas veces en situaciones como esas. Era: “Apenas puedo esperar para ver lo bueno que sale de esto.” Para mí esto es otra manera de decir que no percibo lo que más me conviene. Es reconocer que mi percepción es limitada y que si estoy dispuesta a escuchar a mi Maestro interior, recibiré lo que es útil y aprenderé lo que es útil. En toda situación en la que percibía pérdida, cuando utilicé esta afirmación o algo por el estilo, un gran bien venía de la experiencia – algunos de los puntos de inflexión más importantes en mi vida.
La lección de hoy es una gran herramienta a utilizar cada vez que creo que sé lo que más me conviene. Es útil cuando he creído que he perdido. También es útil para utilizarla cuando creo que tengo lo que quiero para que me ayude a abrir mi mente a una percepción mayor, con la ayuda del Espíritu Santo. Es un gran recordatorio de los límites de mi percepción y una apertura para permitir que el Espíritu Santo me dé Su perspectiva más amplia. Cuanto más pueda hacer esto, más paz y felicidad permitiré en mi vida.
¿Cómo puedo ver qué es lo que más me conviene con mis ojos de ego? No puedo. Lo que más me conviene es lo que más le conviene al Ser Uno. Eso está mucho más allá de la comprensión del ego, incluso si deseara comprender lo que más le conviene a mi Ser Verdadero, no lo haría. Mis expectativas de ego corren fuera de control, de aquí para allá y hacia todas partes como criaturas salvajes, indómitas e indisciplinadas. Los pensamientos van en todas direcciones a la vez, cada uno exigiendo ser atendido.
Lo que más me conviene es lo que le conviene a mi verdadero Ser. Necesito que el Espíritu Santo me muestre lo que es esto en cada momento. Ya no puedo seguir pretendiendo que sé lo que significa cualquier cosa. Entrego hoy todas las expectativas y todas las voces que compiten (por mi atención) al Espíritu Santo. Hoy estoy dispuesta a decir que no sé nada y estoy dispuesta a seguir la guía del Espíritu Santo. Sólo entonces lo que más me conviene será puesto de manifiesto. Sólo entonces estoy en el amor y la paz, y sin duda el amor y la paz son lo que más me conviene  .»Cuando estaba creciendo, a menudo me preguntaban: “¿Qué quieres ser cuando seas grande? ¿Qué quieres hacer con tu vida? Me dieron la impresión de que tenía que decidir y que era mi trabajo decidir lo que me gustaba o no, dónde vivía o con quién vivía, o qué hacía con mi tiempo. . He pensado que esta vida individual que parezco llevar depende de mí y que podría encontrar la felicidad decidiéndome por mi cuenta. Ahora estoy descubriendo que lo contrario es cierto.
Ahora estoy aprendiendo que no es mi trabajo decidir por mi cuenta porque no percibo mis mejores intereses. Estoy aprendiendo que mi trabajo es dar un paso atrás e ir a un lugar tranquilo y pedirle al Espíritu de totalidad en mi mente dirección. Estoy aprendiendo a practicar recordando que por mi cuenta no sé cuáles son mis mejores intereses. Pero la buena noticia es que hay una Fuente de Sabiduría y Amor en mi mente que lo hace.
A medida que aprendo a dar un paso atrás cada vez más, descubro que esta Fuente de Sabiduría interna sabe cuáles son mis mejores intereses y me llevará, de momento en momento, a lograr mi verdadero propósito en esta ‘vida’. Estoy aprendiendo que mi vida real es ser el amor que soy y que esta vida real nunca cambia y es eterna.
En el mundo de la percepción, las circunstancias de mi servicio cambian. La forma puede cambiar, pero el Amor se mantiene constante. Eliminar las barreras para recordar mi verdadera identidad es mi propósito fundamental en este momento. Comienza recordando que no percibo mis propios intereses.
Esta lección me está ayudando a reconocer que no sé tanto como creo que sé. Me está ayudando a abrir mi mente para ser enseñable. Todos hemos visto niños pequeños que deciden que quieren algo y lo demandan, aunque podemos ver que no es lo mejor para ese niño. El niño claramente piensa que sí. Lo que no está tan claro es que la mayoría de las veces somos como ese niño pequeño, exigiendo que las circunstancias de nuestras vidas sean una cierta manera de hacernos felices. Al igual que el niño que no conoce la imagen completa y todos los efectos de tener lo que exige, tenemos una percepción limitada y no sabemos todos los efectos de tener lo que creemos que queremos tener en nosotros. Al mirar mi experiencia de vida , Puedo ver muchos ejemplos de cuando insistí en que las cosas fueran de cierta manera, solo para descubrir que no era feliz cuando lo tenía. Hubo momentos en que tuve lo que pensé que quería, y parecía que me lo habían quitado. Me molestó mucho.
Pero aprendí una afirmación hace años que uso muchas veces en situaciones como esas. Fue: «No puedo esperar a ver lo bueno que viene de esto». Para mí, esta es otra forma de decir que no percibo mis propios intereses. Es reconocer que mi percepción es limitada y que si estoy dispuesto a escuchar a mi Maestro interno, recibiré lo que es útil y aprenderé lo que es útil. En cada situación en la que percibí la pérdida, cuando utilicé esta afirmación o algo así, la experiencia me proporcionó un gran bien, a veces puntos de inflexión importantes en mi vida.

LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO
LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO
La lección de hoy es una gran herramienta para usar cuando creo que sé cuáles son mis mejores intereses. Es útil cuando he creído que he perdido. También es útil usar cuando creo que tengo lo que quiero para ayudarme a abrir mi mente a una mayor percepción, con la ayuda del Espíritu Santo. Es un gran recordatorio de los límites de mi percepción y una oportunidad para que el Espíritu Santo me dé su visión más amplia. Cuanto más pueda hacer esto, más paz y felicidad permitiré en mi vida.
¿Cómo puedo ver lo que más me conviene con mis ojos de ego? No puedo. Mi mejor interés es el interés del Sí Mismo. Eso está mucho más allá de la comprensión del ego, incluso si deseaba comprender el mejor interés de mi Verdadero Ser, lo cual no es así. Mis expectativas de ego se vuelven locas, aquí, allá y en todas partes como criaturas salvajes, indómitas e indisciplinadas. Pensamientos que van en todas las direcciones a la vez, y cada uno exige atención.
Mi mejor interés es el interés de mi verdadero Ser. Necesito el Espíritu Santo para mostrar qué es esto en cada momento. Ya no puedo fingir que sé lo que significa algo. Doy todas las expectativas y todas las voces en competencia al Espíritu Santo en este día. Hoy estoy dispuesto a decir que no sé nada y estoy dispuesto a seguir la guía del Espíritu Santo. Solo ces se manifiesta mi mejor interés. Solo entonces estoy enamorado y en paz, y seguramente amo una paz en mi mejor interés.«No percibo lo que más me conviene. (Lección 24)LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO
«Esta lección introduce el tema de la humildad. Estamos completamente seguros de saber qué es lo mejor para nosotros, y no sólo eso sino que también estamos seguros de saber qué es lo mejor para los demás. En cierto sentido, como esta lección deja en claro, es comprensible que pensemos de esa manera. De una forma u otra, se nos ha enseñado que si no cuidamos de nosotros mismos, ¿quién lo hará? Aprendemos que no podemos confiar en el mundo; no está configurado para satisfacer nuestras necesidades de forma instantánea – física o emocionalmente. Tampoco podemos confiar completamente en nuestros padres, ya que incluso los mejores de ellos, según el juicio del mundo, nunca estarían allí para nosotros «todo» el tiempo. Una parte de nosotros aprende así que debemos cuidarnos a nosotros mismos: no podemos confiar plenamente en nadie. El contexto de esta lección, por lo tanto, es la corrección de la convicción de que sabemos lo que más nos conviene.
El razonamiento detrás de esta enseñanza es obvio, una vez que pensamos en ello. Saber qué es lo que más nos conviene presupone que realmente conozcamos nuestras necesidades, problemas y deseos. Solo entonces, no hace falta decirlo, podríamos saber cómo satisfacer nuestras necesidades, resolver nuestros problemas y cumplir nuestros deseos. Y, sin embargo, como ya hemos visto y se nos ha enseñado claramente en el texto, el mundo y el cuerpo fueron «literalmente» fabricados para mantener el problema real de la separación – en nuestras mentes – oculto de nosotros. Por lo tanto, nuestra experiencia de nuestras necesidades y problemas no es más que una cortina de humo, cuyo propósito es arraigar nuestra atención en nuestros «cuerpos» – tanto de manera física como psicológica – lo que nos distrae de la «mente», donde se encuentra el problema y la respuesta.
Además, un resultado inevitable de nuestra arrogancia inicial lo complica aún más al pedirle a Jesús o al Espíritu Santo que nos ayuden con un problema cuya necesidad de que sea resuelto ha sido determinada por «nosotros». Por lo tanto, esperamos que Ellos compartan nuestra necesidad demente de proteger nuestra separación para que nunca sea deshecha.LECCIÓN 24 DE UN CURSO DE MILAGROS-COMENTARIO
La humildad requerida es admitir que no sabes qué es lo mejor para ti, y que hay Alguien dentro de ti que sí lo sabe, y a Quien tienes que ir a pedirle ayuda. El siguiente paso es darte cuenta de lo mucho que no deseas Su ayuda, y cuando la solicitas, con frecuencia lo haces para recibirla en tus propios términos, en cuyo caso no estás renunciando a tu inversión en creer que tú sabes cuál es el problema «y» cuál es la solución.
Más aún, ¿por qué vas a aprender algo cuando ya crees que tienes la respuesta? Entonces, ¿cómo puede ayudarte si ya crees que sabes la respuesta a tu pregunta o la solución a tu problema? Por eso, en Un curso de Milagros, Jesús necesita que entiendas que «tú no sabes». Por lo tanto, él te enseña que el verdadero aprendizaje es un desaprendizaje: tú no puedes aprender la verdad hasta que primero entiendas que no la conoces. Es por eso que Jesús siempre está haciendo la impronta a todos sus estudiantes de que su corrección siempre conlleva el aspecto del «deshacimiento» (ver, por ejemplo, T-1.I.26: 2-3; T-28.I.1: 1-4; W-pII.2.3: 1-3; M-4.X.3: 6-7).
Al expresarse de esta manera, Jesús nos está diciendo que hasta ahora no hemos sido del todo honestos. Es por esto que hay un énfasis repetido en los procesos de indagación o búsqueda mental. Parte del problema inherente en nuestra búsqueda mental es que pensamos que estamos buscando en nuestros cerebros. En este punto, realmente no entendemos la distinción en Un Curso de Milagros entre el cerebro y la mente, un error comprensible cuando consideramos nuestra identificación casi completa con el cuerpo. Así nos olvidamos que nuestro cerebro es una defensa. Si el mundo fue fabricado como un ataque a Dios, ciertamente, el cuerpo también fue fabricado como un ataque a Dios, y el cerebro es el órgano principal del cuerpo: gobierna lo que piensa, percibe, dice y hace.
Jesús nos está pidiendo que podamos acercarnos a él y decirle: “Yo no entiendo nada. Por favor, enséñame”. Necesitamos ponernos en contacto con lo difícil que nos resulta esto. Ya que hay una parte de nosotros que verdaderamente cree que ya sabe lo que más nos conviene.
El mensaje de esta lección, por lo tanto, es que si somos verdaderamente honestos, reconoceremos la naturaleza contradictoria de muchos de nuestros deseos y objetivos. Esto es inevitable cuando se considera la imposibilidad de tener objetivos no conflictivos cuando no reconocemos lo que más nos conviene. Para nuestros egos, este interés es la autopreservación, pero dado que este yo conflictivo de ego se encuentra lleno de culpa y miedo, ¿cómo podría entonces la satisfacción de nuestros objetivos ser otra cosa que algo tenso y conflictivo que no es sino a lo que la culpa y el miedo siempre nos llevan? El párrafo final de la lección enfatiza una vez más el punto esencial que tenemos que aprender si es que vamos a completar con éxito nuestro estudio de Un Curso de Milagros:
Jesús desea que generalicemos esta lección a todas las situaciones en nuestras vidas. Para estar seguros de que no perdimos el punto, ni lo olvidamos, él continúa esta enseñanza en la Lección 25.»

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