Las dos emociones-Un curso de milagros

  • silvina 

Las dos emociones-Un curso de milagros.Hay una sección en el Texto,que se llama «Las dos emociones» que dice: «una la inventaste tú y la otra se te dio». Obviamente,las dos emociones son el amor y el miedo. El amor, por supuesto, es lo que Dios nos dio cuando nos creó,y el miedo es lo que fabricamos como un sustituto de ese amor.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

En dicha sección,es obvio que Jesús no está hablando de emociones como normalmente las concebimos,sino de dos pensamientos o sistemas de pensamiento. El término «emociones» se utiliza allí porque Helen anotó esto en los años sesenta cuando los psicólogos hablaban mucho de las emociones,de una jerarquía de emociones y de todo tipo de emociones diferentes. Fue en ese contexto que Jesús dijo: «…sí, pero solo hay dos emociones: el amor y el miedo». Aunque,no se refería a las emociones como normalmente las concebimos, porque cuando pensamos en emociones y en la forma que las concebimos, nos referimos al cuerpo.

Me enojo y tengo una reacción visceral, y yo, como persona, como cuerpo,estoy enojado o siento amor por ti, o estoy ansioso, estoy temeroso, estoy feliz o estoy alegre.Todos estos son diversos tipos de sentimientos y emociones que tienen que ver con el cuerpo.

Todos tienen que ver conmigo como una persona, mientras que las dos emociones a las que se refiere Jesús en esa sección son las dos emociones que están en la mente. Por lo tanto, en realidad, hablamos de la distinción importante que el Curso hace entre la mente y el cuerpo, siendo la mente la causa de todo lo que sucede, haya sucedido o vaya a suceder alguna vez en el mundo,y siendo el cuerpo el efecto. Como «las ideas no abandonan su Fuente»,el cuerpo nunca ha abandonado la mente.

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Figuras en el sueño

Cuando hablamos de sentimientos y emociones corporales,trátese de algo que sentimos visceralmente desde el punto de vista del cuerpo —placer o dolor, por ejemplo— o de algo que sentimos psicológicamente, aún se trata del cuerpo y de nosotros como persona, como una figura en un sueño dualista.

No confíes en tus sentimientos

Por lo tanto, sería perfectamente apropiado decir que no confíes en tus sentimientos.Asimismo, Jesús nos dice que no confíes en tus percepciones porque «nada es tan cegador como la percepción de la forma»,pues nuestros órganos sensoriales mienten. Todos los datos sensoriales que importamos del mundo, para que los interprete el cerebro, forman parte de la ilusión.

Recordemos, si el mundo es un «sistema delirante de aquellos que la culpabilidad ha enloquecido», entonces aquí todo forma parte de ese mismo sistema delirante que está cimentada en la culpabilidad, que dice que la separación de nuestra Fuente realmente sucedió. Por eso no debemos confiar en nuestras percepciones, porque nos traen información que dice que aquí afuera hay un mundo;y el ego, por supuesto, lo interpreta de forma aún más precisa: hay un mundo exterior que es pecaminoso y aterrador, y yo soy la víctima inocente de lo que otros en el mundo—o el mundo mismo— me han hecho.

Las dos emociones-Un curso de milagros
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Nuestros sentimientos se vuelven parte integral de eso, porque los sentimientos dicen que me afecta lo que el mundo ha hecho. Si recibo un golpe con un objeto punzante,siento dolor. Si pongo la mano sobre una estufa candente, siento dolor. Y digo que mi dolor es debido al golpe del objeto o a que la estufa candente me chamuscó la piel. O bien me siento infeliz porque hoy no me dijiste que me amabas, o se te olvidó mi cumpleaños,o no fuiste amable conmigo, o no me diste la promoción que siento que merezco. 
Pero los llamados sentimientos están directamente conectados con el mundo exterior que nos afecta;y ese mundo exterior que nos afecta, por supuesto, también incluye nuestros propios cuerpos. Si como algo que digo que me cae mal, digo que mi dolor de estómago se debe a este alimento que comí; tengo esta sensación desagradable en el estómago que atribuyo a algo que metí en mi estómago.

Las ideas no abandonan su fuente

Aunque todo esto sea verdad en el nivel del cuerpo o del mundo, no estamos viviendo en el nivel del cuerpo o del mundo. Solo creemos que así es. «Las ideas no abandonan su fuente», y seguimos en la mente que ha concebido la imposibilidad de que alguna vez sucediese una separación de Dios. Así que construimos todo nuestro mundo sobre esta irrealidad fundamental, que se convierte en una defensa contra nuestra verdadera realidad como Cristo, el verdadero Hijo de Dios.

No debemos confiar, pues, en nuestros sentimientos, a menos que la sensación de paz esté tan profundamente arraigada en nosotros, que es totalmente inamovible, inalterada e inmune a todo lo que sucede a nuestro alrededor; y que esa paz acompañada del amor que sentiríamos incluya a todo el mundo sin excepción. Si eso es lo que sentimos, ese amor y esa dicha tranquila que proviene de saber que hemos sido perdonados, debemos confiar en ese sentimiento, pero debemos confiar en él porque no excluye a nadie; lo incluye todo.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

Ese es el criterio para evaluar si debería o no confiar en un sentimiento.Si todo lo incluye, si abarca a todas las personas sin excepción todo el tiempo,si esa dicha tranquila que sentimos está presente todo el tiempo, independientemente de las circunstancias a nuestro alrededor, sabemos que esa dicha, esa sensación tranquila y esa paz provienen de la mente, que es totalmente inmune a lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
Esos son los sentimientos en los que debemos confiar porque estos son los que nos conducirán a casa.

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