LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE

LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE.Se le llama disonancia a la percepción de dos cosas diferentes.

Hay un poema de Helen Shucman,que representa la parte del Evangelio de Lucas,cuando Jesús se aparece a los dos discípulos que iban camino de Emmaús,después de la crucifixión y el entierro.

En este poema los dos personajes son Jesús y Helen.

En el camino Helen se encuentra con Jesús,y se siente muy alterada porque se suponía que Jesús estaba muerto.

LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE
LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE

La primera respuesta de ella hacia esto es contradecir lo que estaba viendo.la realidad es que esta persona que está en el camino es Jesús,lo que significa que no lo mataron,esto significa que el sistema de pensamiento del ego estaba equivocado,o que significa que el yo surgido de este sistema de pensamiento también está equivocado.

Entonces Helen en el poema ,le implora a Jesús:¡No me hagas esto!¡Estás destruyendo mi sistema de pensamiento!No hay tiempo, lugar ni estado del que Dios esté ausente. No hay nada que temer.

LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE
LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE

Es imposible que se pudiese concebir una brecha en la Plenitud de Dios. La transigencia que la más insignificante y diminuta de las brechas representaría en Su Amor eterno es completamente imposible.

Pues ello querría decir que Su Amor puede albergar una sombra de odio, que Su bondad puede a veces trocarse en ataque y que en ocasiones Él podría perder Su infinita paciencia.

Esto es lo que crees cuando percibes una brecha entre tu hermano y tú. ¿Cómo ibas a poder, entonces, confiar en Dios?

Pues Su Amor debe ser un engaño. Sé precavido entonces: no dejes que se te acerque demasiado y mantén una brecha entre Su Amor y tú a través de la cual te puedas escapar en caso de que tengas necesidad de huir.

LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE
LA SANACIÓN DE LA MENTE-SEGUNDA PARTE

Aquí es donde más claramente se puede ver el temor a Dios. Pues el amor es traicionero para aquellos que tienen miedo, ya que el miedo y el odio siempre van de la mano.

Todo aquel que odia tiene miedo del amor y, por lo tanto, no puede sino tener miedo de Dios. Es indudable que no conoce el significado del amor.

Teme amar y ama odiar, y así, piensa que el amor es temible y que el odio es amor. Esto es lo que inevitablemente les sucede a todos aquellos que tienen en gran estima a esta pequeña brecha, creyendo que es su salvación y esperanza.

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