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La nube del “no saber”-Segunda parte

La nube del “no saber”-Segunda parte.No debes, pues, descuidar esta obra de contemplación. Procura también apreciar sus maravillosos efectos en tu propio espíritu.

La nube del "no saber"-Segunda parte
La nube del “no saber”-Segunda parte

Cuando es genuina, es un simple y espontáneo deseo que salta de repente hacia Dios como la chispa del fuego.

Es asombroso ver cuántos bellos deseos surgen del espíritu de una persona que está acostumbrada a esta actividad. Y sin embargo, quizá sólo una de ellas se vea completamente libre de apego a alguna cosa creada.

Puede suceder también que tan pronto un hombre se haya vuelto hacia Dios, llevado de su fragilidad humana, se
encuentre distraído por el recuerdo de alguna cosa creada o de algún cuidado diario.

Pero no importa.

Nada malo ha ocurrido: esta persona volverá pronto a un recogimiento profundo.


Pasamos ahora a la diferencia entre la obra contemplativa y sus falsificaciones tales como los ensueños, las fantasías o los razonamientos sutiles.

Estos se originan en un espíritu presuntuoso,curioso o romántico, mientras que el puro impulso de amor nace de un corazón sincero y humilde.


El orgullo, la curiosidad y las fantasías o ensueños han de ser controlados con firmeza si es que la obra contemplativa se ha de alumbrar auténticamente en la intimidad del corazón.

Probablemente,algunos dirán sobre esta obra y supondrán que pueden llevarla a efecto mediante ingeniosos esfuerzos.

Probablemente forzarán su mente e imaginación de un modo no natural y sólo para producir un falso trabajo que no es ni humano ni divino.

La verdad es que esta persona está peligrosamente engañada.

Y temo que, a no ser que Dios intervenga con un milagro que la lleve a abandonar tales prácticas y a buscar humildemente una orientación segura, caerá en aberraciones mentales o en cualquier otro mal espiritual del demonio engañador.

Corre, pues, el riesgo de perder cuerpo y alma para siempre. Por amor de Dios, pon todo tu empeño en esta obra y no
fuerces nunca tu mente ni imaginación, ya que por este camino no llegarás a ninguna parte.

Deja estas facultades en paz.


No creas que porque he hablado de la oscuridad y de una nube pienso en las nubes que ves en un cielo encapotado o en la oscuridad de tu casa cuando tu candil se apaga.

La nube del "no saber"-Segunda parte
La nube del “no saber”-Segunda parte

Si así fuera, con un poco de fantasía podrías imaginar el cielo de verano que rompe a través de las nubes o en una luz clara que ilumina el oscuro invierno.

No es esto lo que estoy pensando; olvídate, pues, de tal despropósito.

Cuando hablo de oscuridad, entiendo la falta o ausencia de conocimiento.

Si eres incapaz de entender algo o si lo has olvidado, ¿no estás acaso en la oscuridad con respecto a esta cosa?


No la puedes ver con los ojos de tu mente.

Pues bien, en el mismo sentido, yo no he dicho «nube», sino «nube del no-saber».

Pues es una oscuridad del no-saber que está entre ti y tu Dios.

Que durante la oración contemplativa todas las cosas creadas y sus obras han de ser sepultadas bajo la nube del olvido.


Si deseas entrar en esta nube, permanecer en ella y proseguir la obra de amor de la contemplación,a la cual te estoy urgiendo, tienes que hacer otra cosa.

Así como la nube del no-saber está sobre ti, entre ti y tu Dios, de la misma manera debes extender una nube del olvido por debajo de ti, entre ti y todo lo creado.

La nube del no-saber te dejará quizá con la sensación de que estás lejos de Dios.

Pero no, si es auténtica, sólo la ausencia de una nube del olvido te mantiene ahora alejado de él.

Siempre que digo «todas las criaturas», me refiero no sólo a todo lo creado, sino a todas sus circunstancias y actividades: No hago excepción alguna.

Tu obligación es no vincularte a criatura alguna, sea material o espiritual, ni a su situación ni hechos, sean buenos o malos.

Para expresarlo brevemente, durante este trabajo has de abandonarlos a todos ellos bajo la nube del olvido.


Pues aunque en ciertos momentos y circunstancias es necesario y útil detenerse en situaciones y actividades concretas que atañen a personas y cosas, durante esta actividad es casi inútil.

El pensamiento y el recuerdo son formas de comprensión espiritual en las que el ojo del espíritu se abre y se cierra sobre las cosas como el ojo del tirador sobre su objetivo.

Pero te insisto en que todo aquello en lo que te detienes durante esta actividad resulta un obstáculo a la unión con Dios.


Pues si tu mente está bloqueada con estas preocupaciones, no hay lugar para él.


Y con toda la debida reverencia, llego hasta a afirmar que es completamente inútil pensar que puedes alimentar tu obra contemplativa considerando los atributos de Dios, su bondad o su dignidad;o pensando en nuestra Señora, los ángeles o los santos; o en los goces del cielo, por maravillosos que sean.

Creo que este tipo de actividad ya no te sirve para nada. Desde luego, es laudable reflexionar sobre la bondad y el amor de Dios y alabarle por ello.

Sin embargo, es mucho mejor que tu mente descanse en la conciencia de él mismo, en su existencia desnuda y le ame y
le alabe por lo que es en si mismo.

La nube del "no saber"-Segunda parte
La nube del “no saber”-Segunda parte

Breve explicación de la contemplación en la forma de un diálogo.


Pero tú dices: «¿Cómo puedo hacer para pensar en Dios tal cual es en si mismo?». A esto sólo puedo responder: «No lo sé».
Con esta pregunta me llevas a la misma oscuridad y nube del no-saber a la que quiero que entres.

El hombre puede conocer totalmente y ponderar todo lo creado y sus obras, y también las obras de Dios, pero no a Dios mismo.

El pensamiento no puede comprender a Dios.

Por eso,prefiero abandonar todo lo que puedo conocer, optando más bien por amar a aquel a quien no puedo conocer.

Aunque no podemos conocerle, sí que podemos amarle.

Por el amor puede ser alcanzado y abrazado, pero nunca por el pensamiento.

Por supuesto, que hacemos bien a veces en ponderar la majestad de Dios o su bondad por la comprensión que estas meditaciones pueden proporcionar.

Pero en la verdadera actividad contemplativa has de dejar todo esto aparte y cubrirlo con una nube del olvido.

Deja, pues, que tu devoto, gracioso y amoroso deseo avance, decidida y alegremente, más allá de esto, llegue a penetrar la oscuridad que está encima. La nube del “no saber”-Segunda parte

Si,golpea esa densa nube del no-saber con el dardo de tu amoroso deseo y no ceses, suceda lo que suceda.

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