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La nube del no saber-Quinta parte

La nube del no saber-Quinta parte.Que el hombre ha de valorar con precisión sus pensamientos e inclinaciones
y evitar una actitud de descuido con respecto al pecado venial.


No digo esto porque me preocupe el que tú o cualquier otra persona de oración se halle realmente bajo el peso de la culpa de pecados como estos.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

Mi intención es poner de relieve la importancia que tiene para ti el percatarte de tus pensamientos y deseos.

Y hacerlo tan pronto como surgen, ya que has de aprender a rechazar el más mínimo de ellos que pudiera conducirte al pecado.

Te prevengo que una persona que no vigila y controla sus pensamientos, aun cuando no sean pecaminosos en sus primeros movimientos, terminará por no dar importancia a los pecados leves.

Es imposible evitar todas las faltas y caídas en esta vida, pero la falta de cuidado en torno a pequeños pecados deliberados es algo intolerable para quien busca verdaderamente la perfección.

Pues normalmente la negligencia en los pecados leves abre la puerta a la probabilidad del pecado mortal.

Que en la contemplación queda destruido el pecado y se fomenta toda clase de bien.


Así, pues, para mantenerte firme y evitar las trampas, mantente en la senda en que estás.

Deja que tu incesante deseo golpee en la nube del no-saber que se interpone entre ti y tu Dios.

Penetra esa nube con el agudo dardo de tu amor, rechaza el pensamiento de todo lo que sea inferior a Dios y no dejes esta obra por nada.

La misma obra contemplativa del amor llegará a curarte de todas las raíces del pecado.

Ayuna cuanto quieras, mantente en vigilia hasta bien entrada la noche,levántate antes de la aurora, disciplina tu cuerpo.

Y, si te es permitido -que no lo es-, sácate los ojos, arráncate la lengua, tapa tus oídos y nariz.

Y prescinde de tus miembros; si, castiga tu cuerpo con toda clase de disciplina y seguirás sin conseguir nada.

El deseo y la tendencia hacia el pecado permanecerían en tu corazón.


Todavía más, si lloraras en perpetuo llanto tus pecados y la Pasión de Cristo y ponderaras incesantemente los goces del cielo, ¿crees que te haría algún bien?

Mucho bien, no me cabe la menor duda.

Estoy seguro de que aprovecharías y crecerías en la gracia, pero en comparación con el ciego impulso del amor, todo esto es muy poco.

Pues la obra contemplativa del amor es la mejor parte y pertenece a María.

Es totalmente completa en si misma, mientras que todas las demás disciplinas y ejercicios son de poco valor sin ella.


La obra del amor no sólo cura las raíces del pecado, sino que fomenta la bondad práctica.


Cuando es auténtica verás que eres sensible a toda necesidad y que respondes con una generosidad desprovista de toda intención egoísta.

Todo lo que trates de hacer sin este amor será ciertamente imperfecto, pues es seguro que se echará a perder por ulteriores motivos.


La bondad auténtica se manifiesta en una manera habitual de obrar bien.

Y de responder adecuadamente en cada situación, según se presenta; está movida siempre por el deseo de agradar a Dios.

Solo él es la fuente pura de todo bien, y si alguna persona se ve motivada por algo distinto de Dios, aun cuando Dios sea el primero, entonces su virtud es imperfecta.

Esto es evidente en el caso de dos virtudes en particular, la humildad y el amor fraterno.

Quien adquiere estos hábitos y actitudes no necesita otros, pues en ellos poseerá todos los demás.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

De la naturaleza de la humildad; cuándo es perfecta y cuándo es imperfecta.


Consideremos, pues, la virtud de la humildad de forma que puedas entender por qué es perfecta cuando Dios solo es su fuente y por qué es imperfecta cuando surge de otra fuente aun cuando Dios pudiera ser la principal.

Trataré de explicar primero lo que es la humildad en si misma y después será más fácil captar la diferencia.


Un hombre es humilde cuando permanece en la verdad con un conocimiento y apreciación de sí mismo tal cual es.

Y de hecho, cualquiera que se vea y experimente tal como real y verdaderamente es, no tendrá dificultad alguna en ser humilde, pues dos cosas le aparecerán muy claras.


En primer lugar, verá claramente la degradación, miseria y flaqueza de la condición humana,fruto del pecado original.

De estos efectos del pecado original el hombre nunca se verá totalmente libre en esta vida, por santo que llegue a ser.

En segundo lugar, tendrá que reconocer la bondad trascendente de Dios tal como es en sí mismo y en su rebosante y superabundante amor hacia el hombre.

Ante tan gran bondad y amor la naturaleza tiembla, los sabios tartamudean como locos, y los ángeles y santos quedan cegados por su gloria.

Tan abrumadora es la revelación de la naturaleza de Dios, que si su poder no los sostuviera, no me atrevo a pensar qué sucedería.


La humildad engendrada por este conocimiento experimental de la bondad y del amor de Dios la llamo perfecta, porque es una actitud que el hombre mantendrá incluso en la eternidad.

Pero la humildad que surge de una comprensión realista de la condición humana la considero imperfecta.

Porque no sólo desaparecerá en la muerte juntamente con su causa, sino que en esta misma vida no siempre será operativa.

Pues a veces las personas muy avanzadas en la vida contemplativa pueden recibir de Dios tal gracia que de repente se sientan totalmente fuera de si mismas y sin pensar o preocuparse por si son santas o pecadoras.

Los contemplativos ya adelantados pueden experimentar esto con mayor o menor frecuencia.

Según la sabiduría de Dios, pero en cualquier caso, a mi juicio, es un fenómeno pasajero.

Durante este tiempo, sin embargo, aunque pueden perder todo interés o preocupación por sus pecados o virtudes, no pierden el sentido del inmenso amor y bondad de Dios y por tanto, tienen humildad perfecta.

La nube del no saber-Quinta parte
La nube del no saber-Quinta parte

Por otra parte, sí el primer motivo es operativo, aunque sea de modo secundario, sólo tienen humildad imperfecta.

No estoy sugiriendo,sin embargo, que se dé de lado el primer motivo.

No quiera Dios que me entiendas mal,pues estoy convencido de que las dos cosas son provechosas y necesarias en esta vida.

Que en esta vida la humildad imperfecta ha de preceder a la perfecta.


Si hablo de la humildad imperfecta no lo hago porque dé poca importancia al verdadero autoconocimiento.


Aunque se juntaran todos los ángeles y santos del cielo con todos los miembros de la Iglesia en la tierra, situados en todos los grados de la santidad cristiana.

Y rogaran por mi crecimiento en la humildad, estoy cierto que no me aprovecharía tanto ni me llevaría tan rápido a la perfección de esta virtud, como un poco de autoconocimiento.

Ciertamente, es imposible llegar a la perfecta humildad sin él.


Por tanto, no huyas del sudor y de la fatiga que supone el conseguir un verdadero autoconocimiento,pues estoy seguro de que cuando lo hayas adquirido llegarás muy pronto al conocimiento experiencial de la bondad y del amor de Dios.

No un conocimiento completo, naturalmente.

Pues eso no es posible al hombre; ni siquiera tan completo al que poseerás en la alegría de la eternidad,pero si un conocimiento tan completo como es posible al hombre en esta vida.


Mi propósito al explicar los dos tipos de humildad no es ponerte en seguimiento de la perfecta con desprecio de la imperfecta. No, y confío en que nunca harás esto.

Mi intención es simplemente ayudarte a apreciar la excelsa dignidad de la obra contemplativa del amor, en comparación con cualquier otra posible con la ayuda de la gracia.

Pues el amor secreto de un corazón puro que presiona sobre esa nube oscura del no-saber que está entre ti y tu Dios de una manera oculta pero cierta incluye en si mismo la perfecta humildad sin ayuda de ideas concretas o claras.

Quería además que apreciaras la excelencia de la humildad perfecta de forma que la mantuvieras ante tu
corazón como un acicate a tu amor.

Esto es importante para nosotros dos.

Y finalmente, me he esforzado por explicar todo esto porque creo que un conocimiento pleno sobre la perfecta humildad por si mismo te hará más humilde.

Pues pienso a menudo que la ignorancia de los dos grados de humildad ocasiona una buena dosis de orgullo. La nube del no saber-Quinta parte

Es muy posible que un poco de gusto de lo que he llamado humildad imperfecta pudiera llevarte a creer que ya eres humilde a la perfección.

Te engañarías a ti mismo y lo que es más, habrías caído en el fétido cieno de la presunción.

Esfuérzate, pues, por conseguir esta virtud en toda su perfección.

Cuando una persona la experimenta no pecará ni entonces ni durante mucho tiempo.La nube del no saber-Quinta parte

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