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La nube del «no saber»-Primera parte

La nube del «no saber»-Primera parte.Libro de la contemplación llamado «La nube del no-saber» que trata de esa nube en la que el alma se une a Dios.

De los cuatro grados de la vida cristiana; del desarrollo de la vocación de aquel para quien he escrito este libro.

La nube del "no saber"-Primera parte

La nube del «no saber»-Primera parte


Mi querido amigo: quisiera comunicarte cuanto he observado sobre la vida cristiana.

En general,esta parece avanzar a través de cuatro etapas de crecimiento que yo llamo la común, la especial,la singular y la perfecta.

Las tres primeras pueden iniciarse y mantenerse en esta vida mortal,pero la cuarta, aunque iniciada aquí, continuará sin fin hasta la alegría de la eternidad.

¿Te das cuenta de que he colocado estas etapas dentro de un orden concreto?

Lo he hecho porque creo que nuestro Señor en su gran misericordia te está llamando a avanzar siguiendo sus pasos.


Descubro la llamada que te hace en el deseo hacia él, que arde en tu corazón.


Tú sabes que durante un tiempo vivías la forma común de la vida cristiana en una existencia mundana y rutinaria con tus amigos.

Pero creo que el amor eterno de Dios, que te creó de la nada y te redimió de la maldición de Adán por medio del sacrificio de su sangre, no podía consentir que vivieras una vida tan común alejada de él.

La nube del "no saber"-Primera parte

La nube del «no saber»-Primera parte

De este modo, con delicadeza exquisita, despertó el deseo dentro de ti y, atándolo rápidamente con la rienda del ansia amorosa, te atrajo más cerca de él, con esa manera de vivir que he llamado especial.

Te llamó a ser su amigo y, en compañía de sus amigos, aprendiste a vivir la vida interior con más perfección de lo que era posible en la vida común u ordinaria.


¿Hay algo más? Sí, pues creo que, desde el principio, el amor de Dios por ti fue tan grande que su corazón no pudo quedar ni tan siquiera satisfecho con esto. La nube del «no saber»-Primera parte

¿Qué hizo?

¿No ves con qué amabilidad y suavidad te ha traído a la tercera vía, la vida singular?

Sí, ahora vives en el centro más profundo y solitario de tu ser aprendiendo a dirigir tu ardiente deseo hacia la forma más alta y definitiva de amor que he llamado perfecta.

Breve exhortación a la humildad y a la actividad contemplativa


Anímate, pues, y frágil mortal como eres, trata de entenderte a ti mismo.

¿Piensas que eres alguien especial o que has merecido el favor del Señor?

¿Cómo puede ser tu corazón tan pesado y tan falto de espíritu que no se levante continuamente por la atracción del amor del Señor y el sonido de su voz?

Tu enemigo te sugerirá que descanses en tus laureles.

Pero estate alerta frente a su perfidia. No te engañes pensando que eres mejor y más santo porque fuiste llamado o porque has avanzado en la vía singular de la vida.

Por el contrario, serás un desgraciado, culpable y digno de lástima, a menos que con la ayuda de Dios y de su dirección hagas todo lo que está en tu mano para vivir tu vocación.

Lejos de engreírte, deberás ser cada vez más humilde y entregado a tu Señor al considerar lo mucho que se ha abajado hasta llamarte aquel que es el Dios todopoderoso,Rey de reyes y Señor de los señores.

Pues de todo su rebaño te ha elegido amorosamente para ser uno de sus amigos especiales.

La nube del "no saber"-Primera parte
La nube del «no saber»-Primera parte


Te ha conducido a suaves praderas y te ha alimentado con su amor, forzándote a tomar posesión de tu herencia en su reino.

Te pido, pues, que sigas tu curso sin desmayo. Espera el mañana y deja el ayer. No te importe lo que hayas conseguido.

Trata más bien de alcanzar lo que tienes delante. Si haces esto, permanecerás en la verdad.

Por el momento, si quieres crecer has de alimentar en tu corazón el ansia viva de Dios.

Si bien este deseo vivo es un don de Dios, a ti corresponde el alimentarlo. Ten en cuenta esto: Dios es un amante celoso.

Está actuando en tu espíritu y no tolerará sucedáneos. Tú eres el único a quien necesita. Todo lo que pide de ti es que pongas su amor en él y que le dejes a él solo.

Cierra las puertas y ventanas de tu espíritu contra la invasión de pestes y enemigos y busca suplicante su fuerza; si así lo haces te verás a salvo de ellos. Insiste, pues.La nube del «no saber»-Primera parte

Quiero ver cómo caminas. Nuestro Señor está siempre dispuesto. Él sólo espera tu cooperación.


Pero, me preguntas, ¿cómo seguir? ¿Qué he de hacer a continuación?

Cómo se ha de hacer la contemplación; de su excelencia sobre las demás actividades.


He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor,deseándole por si mismo y no por sus dones.

Centra tu atención y deseo en él y deja que sea esta la única preocupación de tu mente y tu corazón.

La nube del "no saber"-Primera parte
La nube del «no saber»-Primera parte

Haz todo lo que esté en tu mano para olvidar todo lo demás, procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a las criaturas del Señor o a sus asuntos tanto en general como en particular.

Quizá pueda parecer una actitud irresponsable, pero, créeme, déjate guiar; no les prestes atención.


Lo que estoy describiendo es la obra contemplativa del espíritu. Es la que más agrada a Dios.


Pues cuando pones tu amor en él y te olvidas de todo lo demás, los santos y los ángeles se regocijan y se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y conspiren sin cesar para perderte.

Los hombres, tus semejantes, se enriquecen de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien cómo.

Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por esta actividad contemplativa más que por todas las
demás juntas.

En compensación, cuando la gracia de Dios llegue a entusiasmarte, se convierte en la actividad más liviana y una de las que se hacen con más agrado.

Sin su gracia, en cambio, es muy difícil y, casi diría yo, fuera de tu alcance.

Persevera, pues, hasta que sientas gozo en ella.

Es natural que al comienzo no sientas más que una especie de oscuridad sobre tu mente o, si se quiere, una nube del no-saber.

Te parecerá que no conoces ni sientes nada a excepción de un puro impulso hacia Dios en las profundidades de tu
ser.

Hagas lo que hagas, esta oscuridad y esta nube se interpondrán entre ti y tu Dios. Te sentirás frustrado, ya que tu mente será incapaz de captarlo y tu corazón no disfrutará las delicias de su amor.


Pero aprende a permanecer en esa oscuridad.

Vuelve a ella tantas veces como puedas, dejando que tu espíritu grite en aquel a quien amas.

Pues si en esta vida esperas sentir y ver a Dios tal como es, ha de ser dentro de esta oscuridad y de esta nube.

Pero si te esfuerzas en fijar tu amor en él olvidando todo lo demás -y en esto consiste la obra de contemplación que te insto a que emprendas-, tengo la confianza de que Dios en su bondad te dará una experiencia profunda de si mismo.

Confía en Dios
Confía en Dios

De la simplicidad de la contemplación; que no se ha de adquirir por el conocimiento o la imaginación


Acabo de describir un poco de lo que supone la actividad contemplativa. Ahora quiero estudiarla con más detenimiento, tal como yo la entiendo; a fin de que puedas proceder en ella con seguridad y sin errores.

Esta actividad no lleva tiempo aun cuando algunas personas crean lo contrario.

En realidad es la más breve que puedes imaginar; tan breve como un átomo, que a decir de los filósofos es la
división más pequeña del tiempo.

El átomo es un momento tan breve e integral que la mente apenas si puede concebirlo.

No obstante, es de suma importancia, pues de esta medida mínima de tiempo se ha escrito: «Habréis de responder de todo el tiempo que os he dado.

Y esto es totalmente exacto, pues tu principal facultad espiritual, la voluntad, sólo necesita esta breve fracción
de un momento para dirigirse hacia el objeto de su deseo.


Si por la gracia fueras restablecido a la integridad que el hombre poseía antes de pecar, serías dueño total de estos impulsos.

Ninguno de ellos se extraviaría, sino que volaría al único bien,meta de todo deseo,Dios mismo.

Pues Dios nos creó a su imagen y semejanza, haciéndonos iguales a él, y en la Encarnación se yació de su divinidad, haciéndose hombre como nosotros.

Es Dios, y sólo él,quien puede satisfacer plenamente el hambre y el ansia de nuestro espíritu, que, transformado
por su gracia redentora, es capaz de abrazarlo por el amor.

El, a quien ni hombre ni ángeles pueden captar por el conocimiento, puede ser abrazado por el amor.

El intelecto de los hombres y de los ángeles es demasiado pequeño para comprender a Dios tal cual es en si mismo.

El, a quien ni hombre ni ángeles pueden captar
El, a quien ni hombre ni ángeles pueden captar


Intenta comprender este punto.

Las criaturas racionales, como los hombres y los ángeles,poseen dos facultades principales: la facultad de conocer y la facultad de amar.


Nadie puede comprender totalmente al Dios increado con su entendimiento; pero cada uno, de maneras diferentes, puede captarlo plenamente por el amor.

Tal es el incesante milagro del amor:una persona que ama, a través de su amor, puede abrazar a Dios, cuyo ser llena y trasciende la creación entera.

Y esta maravillosa obra del amor dura para siempre, pues aquel a quien amamos es eterno.

Cualquiera que tenga la gracia de apreciar la verdad de lo que estoy diciendo, que se tome a pecho mis palabras, pues experimentar este amor es la alegría de la vida eterna y perderlo es el tormento eterno.

Quien, con la ayuda de la gracia de Dios, se da cuenta de los movimientos constantes de la voluntad y aprende a dirigirlos hacia Dios, nunca dejará de gustar algo del gozo del cielo, incluso en esta vida.

Y en el futuro, ciertamente lo saboreará plenamente. ¿Ves ahora por qué te incito a esta obra espiritual?

Si el hombre no hubiera pecado, te habrías aficionado a ella espontáneamente, pues el hombre fue creado para amar y todo lo demás fue creado para hacer posible el amor.


A pesar de todo, el hombre quedará sanado por la obra del amor contemplativo.

Al fallar en esta obra se hunde más a fondo en el pecado y se aleja más de Dios. Pero, perseverando en ella, surge
gradualmente del pecado y se adentra en la intimidad divina.


Por tanto, está atento al tiempo y a la manera de emplearlo. Nada hay más precioso. Esto es evidente si te das cuenta de que en un breve momento se puede ganar o perder el cielo.

Dios,dueño del tiempo, nunca da el futuro.

Sólo da el presente, momento a momento, pues esta es la ley del orden creado.

Y Dios no se contradice a sí mismo en su creación. El tiempo es para el hombre, no el hombre para el tiempo. Dios, el Señor de la naturaleza, nunca anticipará las decisiones del hombre que se suceden una tras otra en el tiempo.

El hombre no tendrá excusa posible en el juicio final diciendo a Dios: «Me abrumaste con el futuro cuando yo sólo era capaz de vivir en el presente».

Veo que ahora estás desanimado y te dices a ti mismo:

«¿Qué he de hacer? Si todo lo que dice es verdad, ¿cómo justificaré mi pecado?

Tengo 24 años y hasta este momento apenas si me he dado cuenta del tiempo.

Y lo que es peor, no podría reparar el pasado aunque quisiera, pues según lo que me acaba de enseñar, esa tarea es imposible por naturaleza, incluso con la ayuda de la gracia ordinaria.

Sé muy bien, además, que en el futuro probablemente no estaré más atento al momento presente de lo que lo he estado en el pasado. Estoy completamente desanimado. La nube del «no saber»-Primera parte

Ayúdame por el amor de Jesús».


Bien has dicho «por el amor de Jesús. Pues sólo en su amor encontrarás ayuda. En el amor se comparten todas las cosas, y si amas a Jesús, todo lo suyo es tuyo.

Como Dios, es el creador y dispensador del tiempo.

Como hombre, aprovechó el tiempo de una manera consciente; como Dios y hombre es el justo juez de los hombres y de su uso del tiempo.

Únete, pues, a Jesús, en fe y en amor de manera que perteneciéndole puedas compartir todo lo que tiene y entrar en la amistad de los que le aman.

Esta es la comunión de los santos y estos serán tus amigos: nuestra Señora,santa María, que estuvo llena de gracia en todo momento; los ángeles, que son incapaces de perder tiempo, y todos los santos del cielo y de la tierra, que por la gracia de Jesús emplean todo su tiempo en amar.La nube del «no saber»-Primera parte

Fíjate bien, aquí está tu fuerza.

Comprende lo que digo y anímate. Pero recuerda, te prevengo de una cosa por encima de todo.

Nadie puede exigir la verdadera amistad con Jesús, su madre, los ángeles y los santos, a menos que haga todo lo que está en su mano con la gracia de Dios para aprovechar el tiempo.

Ha de poner su parte, por pequeña que sea, para fortalecer la amistad, de la misma manera que esta le fortalece a él.

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