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La nube del «no saber»-Cuarta parte

La nube del «no saber»-Cuarta parte.Las actividades del grado inferior de la vida activa dejan gran parte del potencial humano natural del hombre sin explotar.

En esta etapa vive, como si dijéramos, fuera de si mismo o por debajo de si mismo.

A medida que avanza hacia el grado superior de la vida activa (que se funde con el grado inferior de la vida contemplativa) se va haciendo más interior, viviendo más desde las profundidades de si mismo y haciéndose más verdaderamente humano.

La nube del "no saber"-Cuarta parte
La nube del «no saber»-Cuarta parte

Pero en el grado superior de la vida contemplativa se trasciende a si mismo porque consigue por la gracia lo que
por naturaleza está por encima de él.

Pues ahora se encuentra unido a Dios espiritualmente en una comunión de amor y de deseo.

La experiencia enseña que es necesario dejar a un lado por un tiempo las obras del grado inferior de la vida activa, a fin de adentrarse en el grado superior de la vida activa, que, como dijimos, se funde en el grado inferior de la vida contemplativa.

De la misma manera, llega un momento en que es necesario dar de lado estas obras también a fin de avanzar hacia el grado superior de la vida contemplativa.

Y así como es error que una persona que se sienta a meditar piense en las cosas que ha hecho o que hará sin mirar si son buenas y dignas en si mismas.

De la misma manera no está bien que una persona que debiera estar ocupada en la obra de la contemplación en la oscuridad de la nube del no-saber deje que las ideas sobre Dios, sus dones maravillosos, su bondad o sus obras le distraigan de la atención a Dios mismo.


Es esta una cuestión distinta del hecho de que se trate de pensamientos buenos que reportan confort y gozo. No tienen lugar aquí!


Por ello te apremio a que deseches todo pensamiento sabio o sutil por santo o valioso que sea.


Cúbrelo con la espesa nube del olvido porque en esta vida sólo el amor puede alcanzar a Dios,tal cual es en sí mismo, nunca el conocimiento.

Mientras vivimos en estos cuerpos mortales, la agudeza de nuestro entendimiento permanece embotada por limitaciones materiales siempre que trata con las realidades espirituales y más especialmente con Dios.

Nuestro razonamiento, pues,no es jamás puro pensamiento, y sin la asistencia de la misericordia divina nos llevaría muy
pronto al error.

Que los pensamientos más sublimes son más obstáculo que ayuda durante el tiempo de la oración contemplativa.


Así, pues, has de rechazar toda conceptualización clara tan pronto como surja, ya que surgirá inevitablemente, durante la actividad ciega del amor contemplativo.

Si no las vences, ellas ciertamente te dominarán a ti.

Pues cuando más desees estar solo con Dios, más se deslizarán a tu mente con tal cautela que sólo una constante vigilancia las podrá detectar.

Puedes estar seguro de que si estás ocupado con algo inferior a Dios, lo colocas por encima de ti mientras piensas en
ello y creas una barrera entre ti y Dios.

Has de rechazar, por tanto, con firmeza todas las ideas claras por piadosas o placenteras que sean.

Créeme lo que te digo: un amoroso y ciego deseo hacia Dios sólo es más valioso en si mismo, más grato a Dios y a los santos, más provechoso a tu crecimiento y de más ayuda a tus amigos, tanto vivos como difuntos, que cualquier otra cosa que pudieras hacer.

Y resulta mayor bendición para ti experimentar el movimiento interior de este amor dentro de la oscuridad de la nube del no-saber que contemplar a los ángeles y santos u oír el regocijo y la melodía de su fiesta en el cielo.


¿Te sorprende esto? Se debe solamente a que no lo has experimentado por ti mismo.

Pero cuando lo experimentes, como creo firmemente que lo harás con la gracia de Dios, entonces podrás entenderlo.

Por supuesto que en esta vida es imposible ver y poseer plenamente a Dios;pero, con su gracia y a su tiempo, es posible gustar algo de él tal como es en si mismo.

La nube del "no saber"-Cuarta parte
La nube del «no saber»-Cuarta parte

Así, pues,entra en esta nube con una gran ansia de él.

Que más bien, diría yo, deja que Dios despierte en ti esta ansia y arrójate a él en esta nube, mientras con la ayuda de su gracia te esfuerzas por olvidar todo lo demás.


Recuerda que si las ideas claras que surgen sin querer y que tú rechazas pueden molestarte y apartarte del Señor, privándote de la experiencia de su amor, mucho más lo harán aquellas que tú cultivas voluntariamente.

Y si el pensamiento de un santo particular o de alguna realidad puramente espiritual crea un obstáculo a esta actividad, cuánto más el pensamiento del hombre mortal o de cualquier otro interés material o mundano.

No digo que estos pensamientos, deliberados o indeliberados, sean malos en si mismos.

Dios me libre de que me entiendas mal. No, lo que he querido decir es que son un obstáculo más que una ayuda.

Pues si buscas de verdad a Dios solo, nunca encontrarás descanso ni contento en algo inferior a Dios.

De la manera que tiene el hombre de conocer cuándo sus pensamientos son pecaminosos; de la diferencia entre pecados mortales y veniales.


Otra cosa son los pensamientos sobre los hombres mortales y sobre las cosas materiales o mundanas.

Es posible que aparezcan en tu mente sin tu consentimiento pensamientos relativos a estas cosas.

No hay pecado en ello, pues no es culpa tuya ya que todo esto sucede como resultado del pecado original.

Aunque quedaste limpio del pecado original en el bautismo, sigues cargado con sus consecuencias.

Por lo mismo, estás obligado a rechazar estos pensamientos inmediatamente,pues tu naturaleza es débil.

Si no lo haces, te puedes ver arrastrado a amar u odiar según las reacciones que susciten.

Si es un pensamiento agradable o te recuerda algún placer pasado,podrías sorprenderte consintiendo al goce del mismo.

Y si se trata de un pensamiento desagradable o te trae a la memoria algún recuerdo doloroso, podrías ceder a un sentimiento de rencor.

Un consentimiento tal puede llegar a convertirse en pecado grave en el caso de una persona que vive alejada de Dios y que ha hecho una elección fundamental en contra del bien.

Pero en el caso tuyo como de cualquier otra persona que sinceramente ha renunciado a las ataduras mundanas, sólo
seria un pecado leve.

Al haber elegido tu modo de vida actual, hiciste una opción radical por Dios, y esto queda en pie, aunque tengas algún fallo pasajero.

No hay un consentimiento pleno y por esto, para ti, seria un pecado más leve.

A pesar de todo esto, si permites que tus pensamientos,faltos de control, lleguen al punto en que consciente y voluntariamente tú te instalas en ellos,con pleno consentimiento, caerías en un pecado grave.

Pues es siempre pecado grave, si con plena conciencia y asentimiento te mantienes pensando en alguna persona o cosa que incitan tu corazón a uno de los siete pecados capitales.


Si le das vueltas a alguna injusticia pasada o presente, pronto te torturarán deseos de venganza e ira.

Y la ira es pecado. Si engendras desprecio profundo por otra persona y una especie de odio lleno de rencor y de juicios prematuros, has sucumbido a la envidia.

La nube del "no saber"-Cuarta parte
La nube del «no saber»-Cuarta parte

Si cedes a la comodidad y a la desgana de hacer el bien, esto se llama pereza.

Si el pensamiento que te viene (o suscitas) está cargado de engreimiento y te hace presumir de tu honor, inteligencia, los dones recibidos de la gracia, de tu estado social, tus talentos o tu belleza, y si voluntariamente te regocijas en ello,
estás cayendo en el pecado del orgullo.

Si se trata de un pensamiento referido a cosas materiales,es decir, bienestar, posesiones u otros bienes terrenales que la gente se afana en conseguir y llamar suyos, y si te mantienes en este pensamiento suscitando el deseo, esto es codicia. La nube del «no saber»-Cuarta parte

Si sucumbes al deseo desordenado de comidas y bebidas refinadas o en cualquier otro de los goces del gusto, el pecado se llama gula.

Y finalmente, el deseo ilícito del goce carnal o de las caricias y los halagos de otros, esto se llama lujuria.


Si tus errantes pensamientos evocan cualquier placer, pasado o presente, y si te detienes en él,dejándole que eche raíces en tu corazón y que alimente tu deseo carnal, corres el peligro de verte vencido por el deleite de la pasión.

Entonces pensarás que estás en posesión de todo lo que pudieras desear y que este placer puede satisfacerte a la perfección.La nube del «no saber»-Cuarta parte

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