Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM

Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM-Lo fundamental de Un curso de milagros es que no importa lo bien que se entienda su teoría, el alarde con el que se pueda desembuchar su metafísica.

Lo que importa en realidad es cómo lo vivimos, cómo lo vivimos día tras día en todas las situaciones prácticas que todos experimentamos.

Aplicarlo en nuestras experiencias con el propio cuerpo, conviviendo con los cuerpos de otros, trabajando con cuerpos, mirando cuerpos en las noticias, lidiando con toda clase de situaciones con las que se enfrenta toda la gente normal.

Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM
Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM

La idea es hacerlo de modo diferente.

Y esta lección señala —de hecho, en cierto sentido, se puede considerar que todo el Curso es un comentario al respecto—, que no nos damos cuenta de cómo nos hacemos daño.Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM

No nos referimos a hacernos daño cuando, por ejemplo, nos cortamos el dedo al rebanar un pan o nos quemamos al tocar una estufa o algo caliente. La Lección 330 se refiere realmente a cómo nos hacemos daño al elegir al maestro del daño, porque el maestro del daño,por supuesto, es el ego, que cree que dañó a Dios, para que no fuésemos dañados nosotros. En otras palabras,que nos hacía daño seguir siendo parte de Su perfecta Unidad. Así que, para establecer nuestra separación de la perfecta Unidad y ser un individuo, y ser único, y ser especial, y ser autónomo, se tuvo que dañar a Dios.

Creemos haber pecado

Para eso, por supuesto, hay una palabra que es «pecado»; que pecamos contra nuestro Creador y nuestra Fuente, separándonos de Él.

Y, por supuesto, de eso enseguida surge nuestra culpabilidad: me siento terriblemente culpable por lo que he hecho. Por puro egoísmo e interés propio, sacrifiqué a Dios, crucifiqué a Su Hijo para que yo pudiese existir.

Inventé un mundo opuesto al Cielo, donde existo como un individuo, un cuerpo claramente separado y distinto de todos los demás cuerpos.Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM

Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM
Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM
Es imposible, pues, no sentirnos culpables y esta culpabilidad está entretejida en nuestro ADN; es parte integral del tejido mismo de nuestra existencia, así como el amor (para usar el mismo término) es el tejido de nuestro ser. El Curso contrasta «ser» y «existencia»; el espíritu es el estado de ser, y la existencia es el estado del ego.

En lugar de que el tejido mismo de nuestro ser sea el amor, el tejido mismo de nuestraexistencia es la culpabilidad, y es imposible estar en este mundo como cuerpo sin sentir culpa. Así es como nos hacemos daño, porque la culpa exige castigo. Se nos dice, pues, en el Capítulo 27 que, entre las numerosas causas de nuestro sufrimiento, nunca creímos que la culpabilidad fuese una de ellas.

La única causa de todo sufrimiento

La culpabilidad es la causa de nuestro sufrimiento, y más preciso aun,la decisión de la mente de optar por la culpabilidad es la causa de nuestro sufrimiento porque, como la culpa no existe, ¿cómo podría lo que no existe causar dolor?

Nuestra creencia de que somos culpables es la causa de nuestro dolor, no importa si se trata de dolor físico o psicológico o, de ambos. Así que decir «Hoy no volveré a hacerme daño» es ser consciente de lo mucho que sí me hago daño.

Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM¿cÓMO ME SEPAR
Hoy no volveré a hacerme daño-UCDM

¿Cómo me separo de otros?

Y esto ¿qué significa en un nivel práctico?

Pues, si la causa de mi culpabilidad es mi creencia de que me he separado de mi Fuente y esa creencia se refleja en mi vida aquí en el mundo, entonces, la fuente de mi culpa aquí en este mundo, que es la sombra de mi culpabilidad ontológica, es que me estoy separando de otras personas. Y ¿cómo me separo de otros?

Los juzgo; los utilizo como un medio para sustentar mi propio estado de necesidad. Eso es lo que el Curso llama amor especial, y entonces, me vuelvo dependiente de ellos. O los utilizo para sustentar mi constante necesidad de deshacerme de mi culpabilidad, y los odio.

El Curso así habla del odio especial y del amor especial. El odio especial son todos los objetivos de nuestros agravios, de nuestro enojo, de nuestros pensamientos descontentos que atribuimos a lo que otras personas nos hacen, y el amor especial es cuando el mundo y la gente en el mundo nos dan lo que creemos querer. Pero en ambas condiciones (amor especial y odio especial), estamos viendo a otras personas como diferentes de nosotros; ese es el daño. Esa es la fuente de nuestro dolor

La creencia en la separación

La separación o la creencia en la separación es la fuente de nuestro dolor porque eso es lo que conduce a nuestra culpabilidad.

Una vez que eso nos queda bien claro, decir «Hoy no volveré a hacerme daño» significa que no elegiré a mi ego —al maestro del daño— ni escucharé sus consejos que dicen que me conviene atacar a otras personas, cuando juzgo a otros, cuando logro enfurecerme contra otros y, luego, que todos los demás concuerden conmigo; cuando digo que mis intereses están separados y apartados de los de alguien más;tengo aquello de lo que me he apropiado.

No nos sentimos plenos

Quiero tu inocencia y me la apropio, al hacerte sentir culpable;te ataco y te juzgo, y repito, logro que otras personas concuerden conmigo.

 De modo que decir la Lección 330, y decirlo de corazón, «Hoy no volveré a hacerme daño», es una promesa que me hago a mí mismo de que, desde el momento de despertar hasta la hora de acostarme por la noche, elegiré al Maestro del Amor; no, al maestro del daño; elegiré al Maestro de la sanación; no, al maestro del dolor.

 Y eso significa que debo reconocer que juzgar a otras personas, verlas como diferentes de mí, ver sus intereses como apartados de mí, es la fuente de mi descontento,de mi depresión, de mi ansiedad, de mi descontento y sensación general de malestar.

Y sentir verdaderamente la paz de Dios, es decir quererla, significa que debo estar dispuesto a renunciar a mis juicios.

Así que eso es lo que significa pedir ayuda al Espíritu Santo o a Jesús.Acudo a ellos con mis juicios y pido que me recuerden que eso no es lo que quiero porque me hace daño, y hoy elijo no volver a hacerme daño.

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