El miedo a unirse-Un curso de milagros

  • silvina 

El miedo a unirse-Un curso de milagros-En el pasaje,«La inminencia de la salvación»,dice: «No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. Lo que te aterroriza es unirte en el presente». «No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. Lo que te aterroriza es unirte en el presente».

Esta línea va de la mano con otra muy importante en el capítulo 13, bajo «El miedo de la redención»,donde Jesús dice que no tienes miedo de la crucifixión. «Lo que verdaderamente te aterra es la redención».
En otras palabras, no nos da miedo el sistema de pensamiento del ego ni lo que nos dice: que seremos castigados en el futuro por nuestros pecados del pasado. No nos da miedo que nos diga que nuestros pecados y nuestra culpa exigen un castigo que —repito— siempre sería venidero en el futuro, ya sea este dentro de un minuto, de un año, de una década o cuando me muera.

El futuro no es lo que nos aterra. El castigo no nos da miedo. Lo que es más, inconscientemente,pues por lo general conscientemente no lo experimentamos así, pero inconscientemente acogemos el castigo, acogemos nuestros miedos, acogemos nuestro pasado pecaminoso y culpable que sienta las bases para un futuro temible. Hacemos todo esto porque establece, por lo menos en nuestras mentes torturadas y delirantes, la realidad de que el ego está vivo y bien. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

El problema es que nos sentimos culpables

Todo su sistema de pensamiento de separación, de pecado, culpa y miedo, que culmina con el castigo y finalmente con el castigo de nuestra muerte, queda corroborado, confirmado y reforzado por creer a nivel personal que somos personas malas o que hay personas malas a nuestro alrededor, que si nos ocurren cosas terribles por un lado no es culpa nuestra pues fue obra de todos los pecadores externos a nosotros.

Pero nuestro sueño secreto es que nos lo merecemos. Nuestro verdadero miedo es que en algún momento nuestra mente decisoria despierte, reconozca que eligió al maestro equivocado y en su lugar elija de maestro al Espíritu Santo o a Jesús, acepte la Expiación que dice que la separación nunca ocurrió y entonces despertemos de este sueño de morir a la realidad de ser hijos del amor. Ese es nuestro miedo.

Una unidad,unida cuál Una sola

Es la realidad fundamental de que somos «una Unidad unida cual Una sola», como dice el Texto, de que formamos parte tan intrínseca de Dios que no hay ningún lugar donde Él acabe y nosotros comencemos «como algo separado», de que formamos parte de esa unidad indiferenciada de la que hablan los místicos, de que al decir que la realidad es no dual, estamos diciendo que hay Dios y no hay nada más.Dios es el Primero en la Santísima Trinidad y no hay ni segundo ni tercero.

En este mundo el reflejo de esta perfecta Unidad es nuestro interés compartido: el hecho de que todos somos iguales, todos tenemos el mismo ego de la mente escindida, el mismo Espíritu Santo de la mente escindida y el mismo poder del tomador de decisiones para elegir entre ellos. Por lo tanto todos somos iguales, y todas las diferencias que parecen tan notables, cuando no dramáticas, están basadas en la forma y son en esencia —o mejor dicho totalmente— irrelevantes ante el hecho de que todas nuestras mentes son iguales. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
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¿Qué significa unirse?

Aquí «unirnos» realmente significa soltar la creencia de que estamos separados, porque, cuando el Curso habla de unirnos a nuestros hermanos o de unirnos el uno al otro, Jesús en realidad no quiere decir unirnos, sino aceptar el hecho de que ya estamos unidos, porque las mentes están unidas, se nos dice. Los cuerpos no.Las mentes están unidas, y lo estamos porque todos provenimos de la misma mente escindida que se fragmentó en miles de millones de pedazos.

Toda esta creencia, este sueño desquiciado es una defensa contra la realidad de que todos somos uno, de que todos somos uno en Dios, uno en Cristo,de que somos en efecto esta «Unidad unida cual Una sola». Nuestro miedo no es del futuro pues nuestro futuro temible está basado en nuestro pasado pecaminoso, y el tiempo lineal no es ni más ni menos que una proyección de la trinidad no santa en la mente de pecado, culpa y miedo.Hay una parte de nosotros que siempre quiere probar que el ego tiene razón y que Jesús y su curso están equivocados.

¿Cuál es nuestro miedo?

Y claro que detrás de Jesús está Dios con Su realidad de perfecta Unidad y perfecto Amor. Mientras podamos probar que estamos separados, que somos pecadores,que somos «la morada del mal, de las tinieblas y del pecado» como dice la Lección 93,mientras podamos probar eso y hacer que otros sean responsables de ello, nuestros egos están fuera de peligro, lo cual significa que nuestra identidad individual se preserva para siempre.Nuestro miedo es que todo esto sea inventado, y si este sistema de pensamiento lo es, también yo soy inventado.

Así que para preservar mi identidad especial, única e individual,tanto yo como todos los demás nos suscribimos a este horrendo sistema de pensamiento del ego,que inconscientemente, en la perversidad de nuestra demencia, acogemos, valoramos, codiciamos y por el cual mataríamos, antes que soltarlo. Todo esto se deshace tranquilamente al reconocer que la persona que creíamos que era distinta a nosotros es igual. Volvemos a la idea de que todos compartimos el mismo propósito, la misma necesidad, el mismo deseo ferviente de despertar de este sueño, sabiendo que o volvemos a casa todos juntos o no volvemos en absoluto. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

Así que unirnos en el presente ya no es lo que nos aterra. Unirnos en el presente es nuestra máxima dicha porque mediante el perdón y nuestra elección del milagro, retornamos a casa y por fin despertamos de esta pesadilla de pecado, culpa y miedo.

Sentirme separado,es sentirme culpable


Cuando realmente entiendes lo que se nos enseña en el Curso con respecto al sistema de pensamiento del ego, entendemos que es un paquete completo.Mencionaba hoy que es lógica e internamente congruente,creer… aceptar una parte del sistema de pensamiento del ego como la verdad significa que debes aceptarlo todo, porque todas las partes están lógicamente interconectadas entre sí.Es imposible creer que nos separamos de Dios y lo atacamos, sin que nos sintamos culpables,sin luego proyectar eso hacia fuera y creer que Él a Su vez nos va a atacar,y sin, por consiguiente, odiarlo.A eso añádase la idea que también cité antes.

Cuando le pedimos un favor especial a Dios y Él no nos lo concedió,lo convertimos en un Padre no amoroso, y en pocas palabras, inventamos este mundo.Así que, en esencia, también odiamos a Dios porque Él no nos dio lo que queríamos,y como no nos lo dio, nos forzó a hacer lo que hicimos:erigir un sistema de pensamiento de odio y culpabilidad y miedo,y luego un mundo que se deriva de eso, en el que todos nos sentimos desdichados.Y, desde el punto de vista del ego, es imposible no odiar a Dios por ello, porque es culpa Suya;siempre estamos culpando a Dios o quien sea.

El deseo de ser especial

Si Él tan solo hubiese hecho lo que le pedí: fijarse en mí;no dije que tenía que amarme, solo que reparara en mí.Con un pequeño gesto de la mano me hubiera conformado.Ni siquiera eso pude sacarle.Y porque no pude sacarle eso, me vi obligado a fabricar un sistema de pensamiento de especialismo y luego un mundo de especialismo y un cuerpo que me ha ocasionado muchísimo dolor y sufrimiento.

De ahí que sea imposible creer en el sistema de pensamiento del ego sin que eso también implique odiar a Dios.Cuando Jesús nos dice dos veces: «Necesito que me perdones»,es lo mismo. ¿Qué quiere decir?¿Qué le tengo que perdonar? Lo odio porque me está pidiendo ser lo que no quiero ser.Me pide que sea —de hecho, me dice que soy— como él.Yo no quiero ser como Jesús. Yo no quiero ser perfecto amor.Yo quiero ser el amor especial.Pues, si tenemos que perdonar a Jesús y lo odiamos a él,adivinen quién está directamente detrás de él.

Si Jesús es el mayor símbolo del Amor de Dios en nuestro mundo occidental,y odiamos a Jesús, también tenemos que odiar a Aquel a Quien representa.Ahí es donde dice que tienes que mirar tu odio,porque debajo del odio está el amor.Y no llegarás al amor sin mirar el odio.Pues, es lo mismo con Dios. Todo es de una sola pieza.No puedes odiar una parte de la Filiación sin odiarla toda,por no mencionar al Creador de la Filiación.Este es un curso «todo o nada». ¡O todo o nada!Hay un lugar donde Jesús dice que este curso o bien se creerá enteramente o no se creerá en absoluto, porque es de una sola pieza.

El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

Uno de los argumentos que Jesús expone en su curso es que el ego es un sistema de pensamiento perfectamente lógico e internamente congruente.Comienza con una premisa demente, pero de esa premisa se deriva lógicamente todo su sistema de pensamiento: separación, pecado, culpabilidad, miedo,proyección, ataque, muerte, el universo físico, un cuerpo y todo lo que el cuerpo hace, todas las relaciones especiales que tenemos aquí.

La interpretación del ego de la separación


Todos estos se derivan lógicamente de la premisa inicial de que nos hemos separado de nuestra fuente.Una vez que creemos que nos hemos separado de nuestra fuente y tenemos una existencia independiente de esta,ya no queda esperanza alguna.El ego interpreta esa separación como un pecado;la culpabilidad por el pecado exige que seamos castigados.Creemos, pues, que ahora Dios responderá del mismo modo—un modo nada amable— que respondimos nosotros,y ahora Él nos va a destruir.

Ese es el Dios bíblico, que evidentemente es una proyección,una clara proyección del ego.En la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, Dios responde como todo ego sano lo haría.Tiene Sus días buenos cuando nos quiere, nos perdona y es misericordioso.Tiene Sus días malos cuando nos destruye y pone el grito en el cielo.Pero, detrás de todo el amor especial y el odio especial,está Su creencia de que el pecado es real y que requiere expiarse.Y, puesto que el pecado fue asesinar, hay que asesinar para expiarlo.

Sólo me importo «yo»


¿Y cuál es el meollo del pecado que nos produce tanta culpa?El egoísmo. No tienes que conectar con la creencia de que asesinaste a Dios —ese no es requisito de este curso—,que destruimos el amor,que crucificamos al Hijo de Dios,que usurpamos el papel de Dios en el trono de la creación.No tenemos que conectar con eso, porque ese pensamiento,esa fuente se expresa a todo lo largo de nuestras vidas diarias.Pero el meollo de ese pensamiento es la idea egoísta que dice:«No me importa el amor. Solo me importo yo.No me importa Dios. No me importa Su Hijo, Cristo.No me importa nadie ni nada excepto mi propio deseo de existir.

Y, si ese deseo significa que alguien o algo deba destruirse,deba sacrificarse, para que yo pueda vivir y tener el especialismo que anhelo, que así sea».No tienes que dedicar mucho tiempo a escudriñar la mente,como nos pide el Libro de ejercicios, no requieres mucho examen de conciencia para dar con todas las múltiples maneras en las que expresamos este egoísmo.Lo único que realmente nos importa somos nosotros.Todo el meollo del nacionalismo,que es una de las grandes plagas de nuestra civilización,es que solo nos importa nuestro país.

Mientras no me pase nada a mí

No nos importan otros países.Solo nos importa si matan a nuestra gente, no si matan a otros pueblos.Y lo mismo puede decirse de todos los grupos: los raciales, los políticos,los religiosos, los sociales, los deportivos.No nos importa si el otro equipo pierde, solo si gana el nuestro.No nos importa si a cierto grupo lo condenan al ostracismo, si abusan de él o lo victimizan,con tal de que no le pase nada al nuestro.


En realidad, no me importa tu familia. Solo quiero que la mía esté feliz.No me importa si falta el pan en la mesa de tu familia,con tal de que mi familia tenga todo lo que necesita.Nadie en este mundo está exento de ese egoísmo.Por eso se hicieron los cuerpos.Porque los cuerpos siempre están gritando: «¡Hazme caso!¡Dame de comer! ¡Dame de respirar! ¡Dame de beber! ¡Dame! ¡Necesito!».Y aparte de estas evidentes cosas físicas—oxígeno, agua, nutrición—, todos necesitamos amor,todos necesitamos atención, la exigimos.Si por prestarme atención a mí, le prestas menos atención a algún otro, ¡qué le hacemos!.

Proyectamos el miedo

Si mi éxito en el trabajo significa que a algún otro lo bajan de categoría al yo ascender de cargo, que así sea.Si Dios tiene que ser excluido de mi mundo,para que yo tenga mi mundo, así tiene que ser.Eso es aterrador. Obviamente, lo que hacemos con ese miedo es que lo proyectamos.De ahí que esté aterrado por causa de Dios.Nos sentimos muy a gusto con el Dios que quiere castigarnos.Por eso, repito, la Biblia ha sido el libro predilecto de Occidente durante 2,500 años,porque nos da un Dios, nos da un salvador,nos da una teología, que nos refuerza el sistema de pensamiento del ego.¿Quién no amaría a un Dios así?

Estamos muy a gusto con un Dios que quiere crucificarnos,porque eso significa que Él está enojado conmigo, porque significa que le hice algo,que significa que realmente lo hice, que significa que estoy aquí. Yo existo.Y mientras pensemos que somos cuerpos,organismos físicos y psicológicos que están separados de todos estos otros organismos físicos y psicológicos,tenemos que ver a Dios de la misma manera,porque la proyección da lugar a la percepción.Lo que yo crea que soy determinará lo que yo perciba, incluyendo a Dios.

De modo que ahora, Dios será un cuerpo; quizá no un cuerpo físico como yo,pero será una entidad.Tiene una personalidad. Es un individuo. Es una persona.Aún cuando en el Curso, se habla de Dios como una persona,se le llama Padre, se alude a «Él»,Dios no es una persona. Es el lenguaje de la individualidad personal,el lenguaje de la Biblia, de la tradición judeocristiana,pero no es Dios. Dios no es un cuerpo.Así que es muy útil conectar con eso.Ahora bien, no quiere decir que debas entrar en tu mente con una torre de perforación, para en cierto modo extraerlo a presión. No hagas eso.Aflorará en su momento, pero no te sorprendas cuando lo haga.

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