El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

  • silvina 

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros.Una vez que descubrimos cuál es el primer paso del perdón, podemos pasar al segundo,que básicamente está implícito en el primero porque una vez que retiramos la proyección y decimos que la culpa no está en esta persona que he atacado y juzgado, sino que la culpa,más bien, está en mí, ahora puedo mirar esa culpa con la misma mirada impasible de la que me valí ,cuando miré la culpa en otra persona y puedo entender que, así como atacarte al otro,representó una decisión, la culpa en mi mente también refleja una decisión: la decisión de escuchar al ego en vez de escuchar al Espíritu Santo.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

 En otras palabras, así como mi enojo contra ti fue inventado, también lo es la culpa en mi mente, que es la fuente de mi enojo contra ti.Este segundo paso puede ser muy difícil. Aunque Jesús no habla de pasos, describe cómo es el proceso. Lo que pasa en este segundo paso es que, cuando de pronto te das cuenta de que la pistola que apuntaba a tu cabeza no la sostiene tu hermano, sino que la sostienes tú mismo, ese momento, Jesús dice que puede ser terrible,y se queda corto. 

En cierto sentido, eso es lo que nos impulsa a decir:«Prefiero simplemente morir» o «La vida es realmente aburrida. Este rollo del perdón en realidad no es tan divertido como ese otro del especialismo que me he permitido toda mi vida», nociones estas que son realmente defensas para no mirar el segundo paso.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

Este segundo paso, que es reconocer la culpa en nosotros mismos, es la corrección para el segundo paso del ego, que dice que la culpa es real. El haber aceptado que mi culpa es real fue lo que literalmente, literalmente, dio origen a la falsa creación del universo físico. Se trata, pues, de un pensamiento bastante poderoso, por lo menos, dentro del sueño, porque he pecado contra Dios y tras esa culpa, por supuesto, está este pensamiento de la Presencia iracunda de Dios, Quien me destruirá. 

El miedo a mirar esa culpa «inventada»

Ese pensamiento dio impulso a que yo,como parte del Hijo único y separado, proyectara ese pensamiento hacia fuera y literalmente inventara un universo físico y lo sustentara. Así que mi existencia misma como un yo con que me defino está supeditada a que nunca mire esa culpa. De cierto modo, se podría decir que el pensamiento que precedió la proyección de la culpa que inventó este mundo, fue el ego diciéndonos: «Nunca mires esta culpa porque si la miras serás destruido».

El ego hizo los ojos para que no miremos

Eso es lo que yace tras la afirmación de Jesús en la sección titulada «El miedo a mirar adentro». Dice que el ego te aconseja que «no mires dentro de ti, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará», que es una manera eufemística de decir que Dios te destruirá.Eso es lo que oímos. No mires la culpa dentro de ti porque si lo haces, tus ojos se posarán sobre el pecado y «Dios te cegará». Así que, a partir de entonces, dejamos de ver, y el ego hizo los ojos del cuerpo para que no viésemos.

El Curso dice que los ojos no ven, los oídos no oyen, simplemente traducen. Traducen los deseos de la mente. Por eso mi mente quiere que vea un mundo afuera, un mundo de separación afuera.Especialmente,quiere que vea un mundo de culpa afuera, así que inventa un mundo e inventa unos ojos para verlo. Pero no hay nada allí. Sin embargo, como nuestros ojos lo ven y nuestro cerebro lo interpreta,y todas estas otras personas concuerdan con nosotros en que lo que estamos viendo es correcto, entonces,estamos seguros de que es correcto.

La visión de Cristo

Pero todo esto se hizo para que no viésemos. Cuando el Curso habla de la visión, un tema importante en el Curso, la visión de Cristo o la percepción del Espíritu Santo, o la visión o percepción verdadera, Jesús se refiere a no mirar a través de los ojos del cuepo, sino de los de la mente, que es un pensamiento.

De modo que todo este mundo surgió a consecuencia de que el ego nos dijera que no mirásemos hacia dentro,y toda nuestra existencia como esta criatura física, psicológica que llamamos nuestra persona está basada en que no miremos hacia dentro. De ahí lo difícil que es este curso, de ahí lo difícil que es cualquier espiritualidad verdadera. Es muy fácil que una religión o una espiritualidad empiece a un nivel muy elevado, dada la inspiración del fundador o el profeta, que es una persona muy avanzada, y luego rápidamente se vuelve un rito. ¿Por qué? Porque el rito se puede ver. Pero no se ve con los ojos de la mente.Se ve con los ojos del cuerpo.

Lo que dicen los mitos

Cuando vemos las grandes mitologías del mundo,el héroe debe atravesar un círculo de fuego o debe matar al dragón. Todos estos son símbolos de lograr traspasar las barreras que ha levantado el ego que dice: «No entres,no encuentres el tesoro». El ego dice que si encuentras el tesoro, no va a ser un tesoro. Te matará. Lo que el ego no nos dice, por supuesto, es que es el verdadero tesoro,porque ahí está el recuerdo del Amor de Dios.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

Enfrentarse al inconsciente

Pero se tiene que pasar por lo que el ego ha dicho que es toda una serie de dragones, el círculo de fuego, todas estas tremendas tareas que el héroe debe realizar. A veces pienso que ayuda estar familiarizado con algunas de las grandes mitologías del mundo y con las grandes historias porque reflejan todo esto.Este no es un camino fácil. Ahora bien, el Curso diría que no es el único camino, pero, sin lugar a dudas, es un camino maravilloso y uno de los muy pocos que se centran en este aspecto del viaje. No se necesita un doctorado en psicología para entenderlo, pero ciertamente se necesita algún entendimiento y valoración del proceso de enfrentarse al propio inconsciente o a la propia psique, porque ahí es donde están todos los problemas.

No solo la culpa es inconsciente, también lo es el Espíritu Santo porque no tenemos conciencia de la mente. Este segundo paso es muy difícil tan solo porque hay mucho miedo asociado con él.Lo que nos permite atravesarlo, atravesar el «círculo del miedo», este pavor, es entender…haber tenido suficientes experiencias para saber que hay otra cosa, que realmente hay algo tras la culpa. Hay que ir muy despacio y a cada paso del recorrido… Recuerden:los tres pasos del perdón no son toda la escalera. Son en cierto sentido los tres grupos. Hay muchos pequeños pasos que constituyen todas nuestras experiencias y lecciones en la vida. Estos pequeños pasos deben estar «fuertemente reforzados», como dice un pasaje del Curso, para que yo aprenda que realmente me conviene más escuchar a Jesús en vez de escuchar a mi ego.

Realmente me conviene más cuestionar mis juicios en vez de insistir terca y rotundamente que tengo razón. Tengo que tener detrás toda una serie de experiencias que me permitan tomar este siguiente paso. Hacia el final del capítulo 18, Jesús habla de cómo el Espíritu Santo nos conducirá a través del «círculo de temor» y Dios está al otro lado, que no puedes llegar de la oscuridad a la luz sin haber pasado por las tinieblas, sin haber atravesado este valle de desolación, sin haber mirado la creencia que nos dice que somos «la morada del mal, de las tinieblas y del pecado».

Estar levemente dispuesto a mirar adentro

Lo único que se necesita para que esto ocurra es que estemos «levemente dispuestos» a pedir ayuda para mirar el mundo de otro modo y verlo entonces como el aula de clases o la exteriorización del mundo interior. La comprensión intelectual de la teoría del Curso es importante porque me permite entender el propósito. El Texto me ayuda a entender por qué lo hago.De otro modo, no tiene sentido. Lo hago porque eso mantiene alejado el temor de Dios, que sustenta el temor del ego de que yo elija a Dios. Entiendo el propósito. Ya no me azoto cuando no hago el Libro de ejercicios como creo que debiera o cuando no perdono como creo que debiera, porque ahora entiendo. Entiendo lo que es la resistencia.Entiendo de dónde proviene.

Entiendo todo el concepto de propósito y sé que hay un método en cuanto a todas las locuras que he cometido y sigo cometiendo. Pero si puedo mirar eso sin juzgar, estoy haciendo exactamente lo que el Curso me pide.La «leve disposición» puede definirse como estar levemente dispuesto a mirar a mi ego sin juzgar.

No lo defiendo. No lo racionalizo. No lo espiritualizo. No lo niego. Lo miro, pero lo miro sin juzgarme. Y si puedo mirar a mi ego sin juzgarlo, sin duda miraré a los egos de otras personas sin juzgarlos.Todos los que nos rodean estarán muy contentos y agradecidos. Dirán: «¡Cielos, ¿qué te pasó?!»Y si somos prudentes, simplemente sonreiremos con dulzura. Seremos como Cordelia:amaremos y no diremos nada.

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