El mensaje de Un curso de milagros 13

El mensaje de Un curso de milagros 13.Ahora, Platón interpreta la metáfora para nosotros, refiriéndose nuevamente a lo que había escrito acerca del sol,y lo cuál constituye la contraparte de lo que se describe en Un curso de milagros como la mentalidad correcta, y finalmente el mundo real.(el reflejo de la verdad del Cielo)

Somos prisioneros

El antro subterráneo, la prisión, es este mundo visible, el fuego que lo ilumina, la luz del sol, el cautivo, que sube a la región superior y la contempla, es el alma que se eleva hasta la esfera inteligible (la mentalidad correcta)

En los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que se percibe con trabajo,pero que no pueden ser percibida sin concluir que ella es la causa primera de cuanto hay de bueno y de bello en el universo.

Que ella, en este mundo visible, produce la luz y el astro de quién la luz viene directamente, que en el mundo invisible engendra la verdad y la inteligencia.

Que es preciso en fin, tener puesto los ojos en esa idea,si queremos conducirnos cuerdamente en la vida pública y privada.

Mucho antes en la República Platón hace una analogía del ver indistintamente de noche, sin la luz del sol, y el tratar de entender sin el beneficio de la realidad del bien.

El mensaje de Un curso de milagros 13

El mensaje de Un curso de milagros 13

Cuando esta, el alma o la mente, fija sus miradas en objetos alumbrados por la verdad y por el Ser, los ve claramente,los conoce y muestra, está dotada de inteligencia.

El mensaje de Un curso de milagros 13

El mensaje de Un curso de milagros 13

Aprender a mirar

Más cuando vuelve su mirada a lo que está mezclado con tiniebla,sa lo que nace y perece, turbase su vista,se oscurece y solo tiene opiniones que cambian a cada paso en una palabra, que parece por completo desprovista de inteligencia.

La tarea del filósofo liberado, ahora el filósofo rey, es la de educar a sus compañeros prisioneros.

Este ,por supuesto, era uno de los propósitos de la Academia de Platón, y uno de los mensajes de la República, como desarrollar un programa educativo de adiestramiento para la sociedad, así como para los filósofos reyes, incluso ayudarnos a reconocer sus responsabilidades de retornar al mundo inferior, a enseñar a los otros.

El papel de la mente

Pero nos estamos adelantando en nuestro relato, de modo que ahora, dejamos a Platón, para volver a su filosofía del filósofo rey en el capítulo 7 cuando discutamos el papel de la mente sana en el plan para la salvación del mundo.

Retornando ahora,a Un curso de milagros,podemos entender mejor, a través de metáforas, la astucia de la estrategia del ego de apartar el problema de la culpa de la respuesta del perdón.

No solo removerlo de la mente, sino el remover todo vestigio de que haya un problema,porque ya ni siquiera existe una mente

Al proyectar la culpa de la mente sobre el cuerpo el nuestro o el de otro, el ego ha fabricado un mundo extraño de sombras,que efectivamente ocultan la verdadera fuente de nuestra desdicha y miseria “la decisión de nuestra mente de ser un individuo, autónomo e independiente de Nuestro Creador y Fuente.

De ese modo nos mantenemos prisioneros de un carcelero invisible,” la decisión de la mente de ser el YO “A” de cuya existencia ni siquiera nos hacemos conscientes.

El mensaje de Un curso de milagros 13

El mensaje de Un curso de milagros 13

Una definición del golf, proviene de una fuente anónima según la descripción divertida de la sandez inherente, al no muy divertido sistema de pensamiento del ego.

Un infructuoso intento de colocar una esfera incontrolable dentro de uno hoyo inaccesible o de un instrumento mal adaptado para el propósito.

Un único problema

De modo que los llamados problemas del mundo y sus soluciones, son sencillos una vez los redefinimos.

El único problema del mundo es la creencia de nuestras mentes en el mundo, en la realidad de la separación y de nuestra culpa,la única solución al problema es aceptar la Expiación.

Cambiar de mentalidad a través del proceso del perdón .

Si la persona “A” siente ira, resentimiento, odio, etc., hacia la persona “B”, es probable que la persona “B” aprenda estos sentimientos como parte de sí misma, y sintiéndolos, ¿los proyecte de nuevo en la persona ‘A’ de forma pasiva o agresiva?

Entonces ahora la persona ‘B’ verá estos mismos rasgos o similares en la persona ‘A’. Si esto es así, ¿es esto ahora un círculo de destrucción?

Y si la persona ‘B’ no los proyecta de nuevo en la persona ‘A’, ¿es probable que la persona ‘B’ (si cree que es verdad) los proyecte sobre su propio cuerpo?

Si lo hace, ¿puede manifestarse esto a través de la enfermedad?

¿Puede la enfermedad ser entonces una forma de ataque tanto contra nosotros mismos como contra aquellos con los que estamos involucrados en relaciones especiales?”

“A pesar de lo que nuestra experiencia en el mundo parece decirnos, ninguno de nosotros tiene el poder de hacer que alguien más se sienta culpable, odiado o atacado.

Estas percepciones de nosotros mismos son inherentes a nuestra propia experiencia cada vez que elegimos identificarnos con el ego, que parece ser nuestro estado “natural” hasta que recordemos lo contrario.

Así que nadie más nos enseña esas percepciones, sin importar cómo actúen hacia nosotros — las hemos aprendido «por nuestra cuenta» (la condición básica del ego).

Esto se debe a que el sistema de pensamiento del ego se basa en la creencia en nuestro propio pecado y culpa, de los cuales tratamos de protegernos a nosotros mismos al proyectarlos fuera de nosotros mismos en los demás.

El mensaje de Un curso de milagros 13

El mensaje de Un curso de milagros 13

El único efecto que podemos tener en los demás es recordarles lo que ya está presente en su propia mente.

Así que puedo recordarte tu propio pecado, culpa y miedo cuando elijo al ego como mi maestro, o puedo recordarte el amor y el perdón que están presentes en ambos cuando elijo al Espíritu Santo como mi maestro.

Pero primero debes elegir el sistema de pensamiento con el que te identificarás y luego mi elección solo puede reforzar la elección que ya has hecho.

Pero si has elegido al ego y he recordado al Espíritu Santo, entonces puedo servirte de recordatorio de que también hay otra opción presente en tu mente.

Al comienzo del texto, Jesús explica que “…Al proyectar eso sobre otros los aprisionas, pero solo en la medida en que refuerzas los errores que ellos ya han cometido.

Eso [sus errores] los hace vulnerables a las distorsiones de los demás, ya que la percepción que tienen de sí mismos esta distorsionada.” (T.1.III.5: 9,10). Entonces, en ese sentido, establecemos un círculo vicioso de ataque y contraataque entre nosotros — el “círculo de destrucción”, como usted lo llama — que refuerza la percepción de culpa en nosotros mismos y entre nosotros.

Pero, una vez más, el origen de la culpa y sus ramificaciones en mi propia mente nunca proviene de alguien o algo en el mundo fuera de mí, sino solo de mi propia decisión.

De hecho, el único propósito del mundo y todas sus figuras es servir como una cortina de humo para ocultarnos ese hecho.

Y entonces parece que, de hecho, otros son la causa de mi concepto de mí mismo (T.31.V.5).


En cuanto a la segunda parte de su pregunta, la culpa por la separación en mi propia mente — que he elegido, es intolerable y debe ser proyectada para que la vea como tuya y no mía.

Y puedo proyectarla mediante un ataque directo hacia ti con quien tengo una relación especial o mediante un ataque hacia mi propio cuerpo, expresado como alguna forma de enfermedad.

Y sí, esto último representa un ataque no solo a mí mismo, sino también a ti, como lo describe Jesús gráficamente en “El cuadro de la crucifixión” (T.27.I) – “Tu sufrimiento y tus enfermedades no reflejan otra cosa que la culpabilidad de tu hermano, y son los testigos que le presentas no sea que se olvide del daño que te ocasionó, del que juras jamás escapará.

Aceptas esta lamentable y enfermiza imagen siempre que sirva para castigarlo.” (T.27.I.4: 3 , 4).

¿Cómo podemos salir del círculo interminable de ataque y contraataque? La solución no tiene nada que ver con la otra persona y todo que ver con un cambio en nuestra percepción de nosotros mismos, dentro de nuestra propia mente, con la ayuda del Espíritu Santo.

Tenemos que reconocer que el pecado y la culpa que hemos hecho realidad en nuestra propia mente como un ataque a nosotros mismos por nuestra creencia de que pudimos separarnos de Dios nunca ha sucedido realmente.

Como dice el Curso, “No podrás darte cuenta de cuán inútil es el ataque hasta que no reconozcas que «los ataques que lanzas contra ti mismo no tienen efectos».

Pues otros ciertamente reaccionan ante el ataque si lo perciben, y, si estás tratando de atacarles, no podrás sino interpretar su reacción como un refuerzo de tu creencia en el ataque. El único lugar donde puedes cancelar todo refuerzo es en ti mismo.

Pues tú eres siempre el primer blanco de tus ataques, y si éstos nunca han tenido lugar, tampoco pudieron haber tenido consecuencias.” (T.12.V. 3; cursiva agregada). “

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: