El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar

  • silvina 

El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar.

Imágenes en la imaginación.
Sea cual sea el tema que se discuta en una sesión, Maharaj parece procurar que
el análisis siga la línea de argumentación correcta. Y siempre que alguien
plantea una pregunta que no viene al caso, Maharaj la desecha de manera firme
pero amable y lleva la discusión al tema original. En ocasiones, sin embargo, ha
tenido que dejar la habitación por un momento a causa de algún recado, y durante
uno de estos breves intervalos, alguien comenzó en cierta ocasión a hablar sobre
un político cuya aparición en la prensa de esa mañana había sido muy destacada.
Dijo conocer personalmente a este individuo y que era vanidoso en sumo grado.
Alguien más contradijo de inmediato al que así hablaba, diciendo que el hombre
en cuestión era un perfecto caballero y que era calumnioso hablar mal de él.
Otro argumento, que mediaba entre los anteriores, estaba a punto de ser expuesto
cuando regresó Maharaj, y todos guardaron silencio.
Con todo, Maharaj se dio cuenta del silencio repentino que se había hecho y
preguntó qué estaba pasando. Cuando se le refirieron las opiniones
contradictorias, se mostró muy divertido.El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar

El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar
El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar

Se sentó en silencio durante unos cuantos minutos y dio comienzo entonces a su
plática. «¿Por qué esta discrepancia de opiniones?», preguntó. Porque la opinión
se formó a partir de un punto de vista individual y no con base en una
percepción integral.
Ambas imágenes de una misma persona surgieron de la imaginación de los
participantes, y no son más que sus propias creaciones mentales, las cuales nada
tienen que ver con el objeto, es decir, con la persona de la que se supone son
imágenes. La creación de imágenes de este tipo, dijo entonces Maharaj, es
producto del funcionamiento de una discriminación dualista, el «yo» y el «otro».
Esto es de hecho lo que puede denominarse el pecado original, esta dualidad «yo»
y el «otro» es esclavitud. Y si en verdad existe una liberación (en esencia no
hay ningún individuo que esté esclavizado), ésta no puede ser sino la liberación
del concepto de «yo» y del concepto de «otro». Es necesario, dijo Maharaj, dejar
de hacer juicios conceptuales apresurados con respecto a las cosas consideradas
como objetos y volver nuestra atención hacia la fuente subjetiva. Y nos pidió
que «revirtiéramos» nuestra atención volviendo al estado de la infancia y
reflexionando en lo que éramos antes de que naciera este complejo cuerpo-mente,
para así dejar de conceptualizar todo el tiempo sobre otros y de enredarnos en
simples imágenes mentales.El buscador es lo buscado-Ramesh Balsekar

Imágenes en la imaginación
Imágenes en la imaginación
Al llegar a este punto, un visitante dijo: "Sí, Maharaj, puedo ver con claridad
lo que quieres decir. Pero, ¿cómo puede uno escapar de esta conceptualización
continua que parece ser la trama misma de nuestra vida conciente?" Maharaj fijó
su mirada en el consultante y, antes de que fuese terminada la traducción al
marati de su pregunta, Maharaj comentó: "¡Tonterías! No puedes haber comprendido
lo que dije; si lo hubieras entendido, no habrías hecho esta pregunta".
Y pasó entonces a explicar el proceso de objetivación. "Siempre que tus sentidos
perciben algo y tu mente lo interpreta, se trata de una apariencia en la
conciencia, la cual se manifiesta en el tiempo y el espacio y se objetiva en un
mundo que el objeto cognoscente (es decir, tú) considera como algo independiente
de sí mismo. Y es aquí donde radica todo el error: en este proceso la percepción
no es total; es necesario verde manera total, mirar no con la mente individual,
que es una mente dividida, sino ver desde dentro, mirar a partir del origen;
ver, no a partir de la manifestación en tanto fenómeno, sino desde la fuente misma de toda visión. Entonces, y sólo entonces, puede haber una percepción
total y una visión y aprehensión correctas.
Maharaj concluyó diciendo que lo que había expuesto era de vital importancia y
era necesario reflexionar y meditar al respecto (Mañana), no sólo discutir sobre
ello.

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