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Darme cuenta de que me doy cuenta

Darme cuenta de que me doy cuenta. La conciencia es pura capacidad de darse cuenta. Tiene la capacidad de “enfocarse”.

Puede enfocarse completamente en un único objeto hasta el punto de que deja de ser consciente de todo lo demás.

Darme cuenta de que me doy cuenta
Darme cuenta de que me doy cuenta


Si es atraído lo suficiente por algún objeto, el darse cuenta se absorbe en la contemplación del objeto.

En ese momento la conciencia ya no se da cuenta de que se da cuenta del objeto.

Simplemente está absorta en el objeto.

El centro de conciencia deja de darse cuenta de sí mismo para extraviarse en los objetos.

A menos que estés plenamente asentado en la conciencia del testigo, te resultará imposible estar presente en tu experiencia siendo consciente de que eres tú quien está contemplando
todo esto.


La diferencia entre ser consciente y centrado y no serlo, es el enfoque de la conciencia.


No se diferencia la conciencia, sino el enfoque de la conciencia.


Cuando la conciencia se enfoca sobre sí misma, lo que sucede es que en lugar de darse meramente cuenta de sus pensamientos.

Se da cuenta de los pensamientos y además, se da cuenta de que se da cuenta de los pensamientos.

Darme cuenta de que me doy cuenta
Darme cuenta de que me doy cuenta


Instalado en el centro de conciencia, empiezas a tener experiencias profundas e intuitivas de la naturaleza de Ti mismo.

EVITA CERRARTE


Nuestro carácter psicológico se basa en una cierta protección.

Estamos programados para abrirnos o cerrarnos en función de nuestras experiencias pasadas.

Nuestras experiencias del pasado, pueden hacer que nos abrimos o cerramos.

Ante temas dolorosos, bloqueas la energía.

Bloqueas la Energía cerrando tu corazón, cerrando tu mente, y conteniéndote en un espacio interno limitado.


Cerrar el corazón no te protege realmente de nada.

Solo te cercena de tu fuente de energía.

A la postre solo sirve para bloquearte interiormente.

Mantente abierto y no te cierres.

Lo único que tienes que hacer es decidir si estás dispuesto a mantenerte abierto.

Simplemente es cuestión de si quieres abrirte o cerrarte.

En última instancia es algo que depende de ti, está bajo tu control.

Cuanto más abierto te mantengas, más aumenta el flujo de energía en tu interior.


Afirma: “No, no voy a cerrarme. Me voy a relajar. Voy a dejar que esta situación tenga
lugar y voy a estar aquí presente con ella.”

Darme cuenta de que me doy cuenta
Darme cuenta de que me doy cuenta

Honra y respeta cada situación. Y afróntala.

Sea como sea, afróntala.

Actúa del mejor modo que puedas, pero afróntala con apertura.

Mientras sigas dependiendo de lo que te gusta y no te gusta, seguirás abriéndote y cerrándote.

Recuerda, si amas la vida, no hay nada ante lo que merezca la pena cerrarse.

Si estás dispuesto a experimentar el don de la vida, en lugar de luchar contra él, la vida te conmoverá en lo más profundo.


Normalmente te escondes dentro de ti, te retiras, te cierras y te refugias en un escudo
protector.

Cuando te cierras para protegerte, estás poniendo un caparazón protector alrededor de tu parte débil.

Estás protegiendo tu ego, tu concepto de ti mismo.

La parte de ti que se altera tanto, está desequilibrada.

Es tan sensible, que reacciona desproporcionadamente ante la menor cosa.

Si te proteges a tal extremo, nunca serás libre.

Cuando dedicas tus energías a proteger los problemas que vas almacenando, te estancas.

Ves la vida como una amenaza y te encierras en ti mismo.


Cuando tienes la energía bloqueada, no puede ascender y alimentar tu corazón y en
consecuencia, tu corazón se debilita.

Cuando te pones a la defensiva, estás construyendo tus muros.


Deja que la psique aflore a la superficie y pase a través de ti.

Observa la parte de tu ser que está tratando de protegerse.

Si realmente quieres liberarte de esa parte sensible, deja de protegerla.


La conciencia tiende a enfocarse en las alteraciones.

Cuando las energías internas empiezan a moverse no debes ir con ellas.

Llegará un momento en que serás lo suficientemente consciente como para hacer una pausa tan pronto empieces a notar que tu energía interna se vuelve un tanto extraña.

Y en ese instante dejarás de involucrarte con ella.


Deja “soltar”, desapegarte, permite que las cosas sean tal como son, da un paso atrás de la energía que está tratando de arrastrarte.

Cuando afloren tus pensamientos, no tienes que acompañarlos.

De este modo si surge un pensamiento o una emoción, simplemente te das cuenta de ellos.

Y entonces el pensamiento o la emoción se va, porque tú permites que se vaya.


Abre tu corazón ante cualquier cosa y permite que se produzca el proceso de purificación.

Ese estado te da la oportunidad de soltar.

Si no sueltas y te pierdes en los pensamientos y sentimientos agitados, esas energías te absorberán.

Si no sueltas inmediatamente, el poder perturbador de la energía activada absorbe la atención de tu conciencia.

Pierdes el asiento del testigo y la conciencia de las múltiples energías que te rodean y te centras en una sola.

La conciencia resulta absorbida por el objeto más llamativo.

Cuando la incomodidad disminuye y te suelta, la conciencia regresa de nuevo a su asiento superior.

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