Cómo lidiar con nuestros pensamientos de ataque

Realmente no importa qué forma específica tomen nuestros pensamientos de ataque. Es su propósito, o meta, lo que SI importa, y ese propósito siempre es reforzar nuestra propia culpa y sentido de separación.

Entonces, es “el propósito en nuestra mente” y “no los pensamientos, palabras y acciones particulares que hemos empleado para ese propósito”.

ES con ese próposito con lo que TENEMOS que estar en contacto.

El ataque es posible sólo en la fantasía o en un estado delirante. Dios no puede ser atacado en realidad.

La separación debería ser un hecho para que la mente pueda atacar. Por eso hay tanto énfasis en el Curso de llevar la ilusión a la verdad y llevar la oscuridad a la luz.

Llevamos nuestros pensamientos de ataque a Jesús o al Espíritu Santo en nuestras mentes.

Allí es donde podemos aprender que provienen de un sistema de pensamiento ilusorio y no tienen ningún efecto fuera de este sistema de pensamiento ilusorio.

Cómo lidiar con nuestros pensamientos de ataque
Cómo lidiar con nuestros pensamientos de ataque

Cuestionar nuestras creencias

Las creencias que albergamos sobre nosotros mismos como separados, pecaminosos y culpables, y nuestros pensamientos de ataque que son proyecciones de nuestra culpa sobre otros, mantienen bloqueada la conciencia del Amor de Dios.

Han sido elegidos a propósito en defensa de la decisión de estar separados, y deben ser reconocidos como la causa de todos los efectos devastadores que experimentamos en la pesadilla del ego.

El valor que le damos a nuestras creencias

Mirar de esta manera nos lleva a cuestionar el valor que le damos a nuestras creencias: “Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje.

Ninguna creencia es neutra. Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas.” (T.24.in.2: 1,2,3,4). Eventualmente aprenderemos que nuestras creencias no tienen valor; sólo entonces seremos libres de dejarlas ir para que puedan ser reemplazadas por los pensamientos del Espíritu Santo, Quien trae curación a nuestras mentes.

Esta mente curada es la mente serena donde el recuerdo de Dios vuelve a la conciencia.”

Cómo lidiar con nuestros pensamientos de ataque
Cómo lidiar con nuestros pensamientos de ataque

Todas son expresiones

El problema nunca es la expresión específica sino su propósito. Y las expresiones de negatividad reflejan el deseo de proyectar la culpa dentro de nuestras mentes sobre otra persona.

Lo que hay que cambiar no son las expresiones externas de negatividad, sino la decisión interna de mantener la propia culpa real pero oculta al proyectarla sobre los demás.

Detener la expresión externa de ataque, o evitar exponerse a las expresiones negativas de los demás, no logrará nada si la culpa interna que motiva la proyección no es reconocida y liberada al Espíritu Santo.

Cambiar la forma externa sin reconocer lo que hay detrás sólo empuja la culpa más profundamente en el inconsciente, donde continúa teniendo efectos inconscientes, tal vez en forma de enfermedad o rabia extrema cuando finalmente se proyecta, como debe ser mientras sea negada.

La negatividad existe en la mente y el evento externo simplemente la saca de debajo de los velos de la negación. Puede ser útil recordar que una mente sanada no tiene ninguna reacción a la llamada negatividad del mundo, cualquiera que sea la forma que adopte, porque no tiene ninguna culpa en su interior que necesite proyectar.

 mirar honestamente nuestros pensamientos de ataque
mirar honestamente nuestros pensamientos de ataque

Antes de la comunión,debemos confesarnos

Elegir el Espíritu Santo es estar dispuestos a mirar honestamente nuestros pensamientos de ataque y juicios, con la voluntad de permitir que Él los transforme.

Esto requiere que reconozcamos las defensas que empleamos para mantener nuestro apego feroz a nuestra creencia en la separación y la realidad del mundo y el cuerpo.

Aunque el Curso nos dice que realmente no sabemos lo que significa algo, creemos que sí lo sabemos. Hemos acordado con el ego que nuestros ataques, junto con nuestros sentimientos de ira, resentimiento y victimización están justificados. Creemos en nuestra identidad como cuerpos.

Nada puede quitarme la paz

Creemos que las situaciones externas a la mente pueden tener un efecto en nosotros al quitarnos la paz. Cuestionar estas creencias y nuestra interpretación de nuestras experiencias, admitiendo que quizás estemos equivocados, invita al Espíritu Santo a ofrecer Su interpretación.

Esta nueva interpretación es el proceso de perdón. Aceptamos Su enseñanza con cada aplicación de perdón en nuestras relaciones y los eventos de nuestras vidas.


¿Cómo me siento?

El primer paso es prestar atención a cualquier sentimiento desagradable, reconociendo que su verdadera fuente es una elección en la mente de estar separado, y no cualquier situación externa que «parezca» haber causado el malestar. Debido a que estamos tan fieramente apegados a nuestras creencias, no es fácil hacer esto.

Afortunadamente, Jesús nos dice que no tenemos que hacerlo a la perfección: “No es necesario que estés enteramente dispuesto a ello porque Él [Espíritu Santo] lo está.” (T.11.II.6: 6).

No obstante, por muy vacilante que sea al dar el primer paso al cuestionar su interpretación de sus relaciones y experiencias, es suficiente para permitir que entre el Espíritu Santo. Sólo se nos pide que hagamos nuestra parte: “No acudas al ego para nada. Eso es lo único que necesitas hacer.

El Espíritu Santo, por Su Propia iniciativa, ocupará toda mente que, de esta manera, le haga sitio.” (T.14. XI.13: 5,6).”

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