Clase 40 de Un Curso de milagros

Clase 40 de Un Curso de milagros.El pedir para destruir frente al verdadero pedir, la oración.

No hay un error más insidioso y que refuerce más al ego,que el de hacer especial al Espíritu Santo buscándolo en el mundo y pidiendo su ayuda para nuestros problemas corporales y mundanos.

Clase 40 de Un Curso de milagros
Clase 40 de Un Curso de milagros

El pedir para destruir es la oración que pide cosas que resulten para nuestro personaje.

Esta oración se basa en la presunción de que hay un problema real aquí que necesito deshacerlo aquí.

Es decir se basa en la idea de un Dios que de algún modo satisfará nuestras necesidades mágicamente. 
En este sentido Freud tenía razón cuando decía que nuestra creencia en Dios es una proyección de la experiencia que hemos tenido con tus propios padres positiva o negativamente .

Podríamos invertir lo que decía Freud que todas nuestras relaciones son proyecciones de nuestra propia profundamente reprimida creencia en la imagen colectiva que el ego tiene de dios. La verdadera oración debe ser únicamente por ayuda para aceptar la verdad que ya está ahí.

La oración por lo tanto es una actitud de perdón al pedir ayuda al Espíritu Santo para unirnos con otro en una relación santa,la cual existe en nuestras mentes .

Y corregir la relación especial que es la morada de la culpa del ego.


Jesús,simboliza la oración como una escalera,cuyo peldaño más bajo sería nuestra experiencia como un cuerpo específico .

Y el peldaño más alto representa el mundo real y más allá de la escalera se encuentra la unión con Dios.

Clase 40 de Un Curso de milagros
Clase 40 de Un Curso de milagros


La experiencia de la presencia abstracta del Amor de Dios en nuestras mentes divididas deshace el guión de miedo y angustia del plan del ego.

Una vez que nuestra mente descansa en el Amor del Espíritu Santo .

Lo que ocurre no tiene importancia porque todo se experimentará como una oportunidad para aprender a perdonar.

Pedirle al Espíritu Santo que arregle lo que está mal en nuestra vida física/psicológica es abdicar de nuestra responsabilidad por nuestra infelicidad y, por lo tanto, privarnos del único medio que tenemos para deshacer nuestro error y reunirnos con el glorioso Ser de Cristo que todos somos.

La única ayuda significativa, en consecuencia, sería la que nos llevaría a casa y nos restauraría a nuestra verdadera Identidad tal como Dios nos creó. Jesús nos instruye que “el Espíritu Santo conoce la verdad acerca de ti. La imagen que tú has forjado, no…

Pedirle al Espíritu Santo que decida por ti es simplemente aceptar tu verdadera herencia.” (M.29.4: 6,7; 5: 4).

Por lo tanto, nuestro estado natural mientras viajamos a casa debe estar unido al Espíritu Santo, lo que significa que nunca estamos solos.

De hecho, pensar que estamos solos y que necesitamos tomar nuestras propias decisiones es el error fundamental que Jesús nos está ayudando a reconocer y corregir, como subraya la sección final del manual.

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