Clase 37 de Un curso de milagros

  • silvina 

Clase 37 de Un curso de milagros-La idea de sacrificio.El sacrificio es la idea subyacente en todas nuestras relaciones especiales.

Clase 37 de Un curso de milagros
Clase 37 de Un curso de milagros

Detrás de todas nuestras relaciones especiales en nuestro mundo,percibimos que están tratando de privarnos de lo que creemos que es justamente nuestro.

En las leyes del caos Jesús dice:»La perla de inestimable y valor». Necesito que tú seas culpable para yo poder ser inocente,porque inconscientemente creo que culpando a otros por mi sufrimiento me salvaré,ya que he sido injustamente tratado por Dios.

Es como si le dijeramos a Dios:»Fíjate tú,te estás equivocando de persona mira toda esa gente que me ha maltratado me ha engañado,me rechazaron,me abandonaron ,me traicionaron y mira yo tan bueno que he sido siempre perdone a todos a pesar de lo que me han hecho.Mira a cuántos he ayudado ,todo lo que hice y mira cómo me han pagado».

Clase 37 de Un curso de milagros
Clase 37 de Un curso de milagros

Creemos que podemos engañar a Dios

Creemos que así vamos a engañar a Diós,que Él va a hacer justicia,ellos irán al infierno y nosotros al cielo.

En el sueño de individualidad adoptamos una cara de inocencia mediante la cual procuramos evadir nuestra propia responsabilidad por el odio al culpar a otros por habernos esforzado por ellos.

Pensamos que las acciones que realizamos en la forma:ser bueno ,decir todo que sí a todos,ayudar a los demás.

Suponemos que esos comportamientos ese sacrificio que realizamos nos hará mejores ante Dios y olvidamos que el único cambio sólo puede tener lugar en la mente ,el contenido.

Clase 37 de Un curso de milagros
Clase 37 de Un curso de milagros

Sólo así, desde ese lugar haremos cosas en el mundo pero sin sacrificio las haremos desde el amor que nos une a todos como mente.Así ,iremos deshaciendo la idea de que amar es sacrificarse por otros.

El ego, tal como lo experimenta por ud. mismo, nos dice que debemos expiar por nuestros pecados mediante el sufrimiento y el sacrificio. Pero eso sólo refuerza nuestra creencia de que nuestra culpa es real y que Dios es un Dios castigador que busca venganza por nuestros pecados muy reales.

Nuestros intentos de obtener la liberación

Y todos nuestros intentos de obtener la liberación a través de la expiación son sólo formas de magia que no abordan el problema real en la mente. Necesitamos entender que el problema no es la culpa que creemos que estamos experimentando por nuestras transgresiones aquí en el mundo.

Buscamos soluciones mágicas

Esos «pecados» son realmente distracciones deliberadas, sirviendo el propósito de mantener nuestro enfoque aquí en el mundo, buscando soluciones mágicas para liberar nuestra culpa (por ejemplo, hacer enmiendas) o para evitar experimentarla (por ejemplo, adicciones).

Mirar adentro

Pero esto sólo nos impide mirar más profundamente en nuestra mente a la fuente real de todo nuestro dolor y culpabilidad (y la de todos los demás) – la creencia de que no sólo nos hemos separado de nuestra Fuente amorosa, sino que hemos estado dispuestos a matarla, a destruir el Amor, a estar por nuestra cuenta.

Sin embargo, si podemos unirnos con un reflejo de ese Amor, como Jesús o el Espíritu Santo, y ver nuestras autoacusaciones con su amorosa presencia a nuestro lado, tendremos que darnos cuenta en algún nivel de que no hemos destruido el amor.

Y en ese reconocimiento, el verdadero perdón — por lo que nunca ha ocurrido — es posible, disolviendo toda culpa y liberándonos de nuestra prisión autoimpuesta

Y luego, cualquier acción o comportamiento, si lo hay, puede ser más útil y curativo en respuesta a nuestras supuestas transgresiones contra otros en el mundo, simplemente fluirá a través de nosotros.

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