Clase 31 de Un curso de milagros

  • silvina 

Clase 31 de Un curso de milagros-El cambio interno.El Espíritu Santo no es una persona sino que es la memoria del Amor de Dios en nuestras mentes.Este amor está en nuestras mentes esperando nuestro cambio de mentalidad.

Clase 31 de Un curso de milagros
Clase 31 de Un curso de milagros
El perdón es un proceso interno,parece ser algo que hacemos pero en verdad, es un proceso de deshacer.El milagro hace que la mente se dé cuenta de que ella es la que sueña y de que no es víctima de nada.

La salvación en Un Curso de milagros se refiere al proceso por el cual la mente retorna al punto en el cual se hizo la elección original de separarse y la capacita para que elija otra vez.Esto es un proceso porque es una decisión constante reflejada en lo que parecen ser nuestras decisiones actuales el tiempo no existe por lo tanto todo está ocurriendo ahora.

Es decir que la decisión de perdonar a otro en el presente es la expresión externa de un cambio interno por el cual utilizamos el tiempo para permitir que se disipe el miedo que tenemos el castigo de Dios, que es ilusorio.
Un curso de milagros.El cambio interno
Un curso de milagros.El cambio interno

Si en verdad hubiese algo que perdonar,sanar ,deshacer ,o de lo cual salvarse,entonces la separación habría sido un suceso real y verdadero .El verdadero perdón sería imposible no hay manera de llegar Allá desde Aquí .Al darnos cuenta de que jamás hemos estado Aquí es que podemos recordar así que siempre hemos estado Allá.

Para lograr atravesar la barrera entre el Aquí y Allá,debemos soltar todo control de nuestras vidas al deshacer nuestros pensamientos y planes conscientes,es decir ,mirar internamente al ego junto al Espíritu y darnos cuenta de la realidad del pecado, esto es sanación.

Clase 31 de Un curso de milagros
Clase 31 de Un curso de milagros
Cuando nos liberamos de los dictados del ego y nos abrimos a la guía de la Voz de Dios, podemos experimentar cambios en nuestro mundo externo, como menciona, aunque este no siempre sea el caso. Estos cambios se producen no porque Dios o el Espíritu Santo hayan intervenido literalmente, sino porque hemos estado dispuestos a tomar decisiones internas (a menudo inconscientes), alineadas con el amor en lugar de con el odio.

Las proyecciones externas de nuestra culpa pueden entonces muy bien cambiar, aunque este nunca es el propósito, desde la perspectiva del Curso, de cambiar a nuestro maestro. Eso se convierte en una trampa, volviendo a centrar nuestro enfoque en el mundo mientras buscamos cambios externos para validar nuestro cambio interno.

Una vez que la culpa detrás de una forma específica de victimización haya sido descubierta y liberada, ya no tendremos que proyectarla fuera de nuestra mente. Podemos o no ser conscientes de este cambio interno tal como se refleja en nuestras relaciones externas, aunque en algún punto podemos darnos cuenta de que ya no estamos siendo provocados por los acontecimientos externos de la manera en que lo habíamos sido en el pasado. Ciertamente, ya no habría ninguna motivación basada en el ego para seleccionar tales guiones específicos de víctimas para ocultar nuestra culpa.

Deja un comentario