Clase 22 de Un curso de milagros

  • silvina 

Clase 22 de Un curso de milagros.EMPRENDERÁS UN VIAJE DE REGRESO ,PUES NO ESTÁS EN TU HOGAR.No te sientes en Casa en este mundo.

Lo que nos arraiga en este mundo es la culpa inconsciente y el miedo,no nuestro comportamiento.Nos sentimos atrapados en un mundo extraño,que es el reflejo de la mente de estar apartada de Dios.

Un curso de milagros dice:»Eres un forastero en Tierra extraña».Nos dice,que no nos damos cuenta de que nos hemos olvidado de dónde vinimos,adónde vamos y de quiénes somos en realidad.

Clase 22 de Un curso de milagros
Clase 22 de Un curso de milagros

Este mundo en el que pareces vivir no es tu Hogar,y en algún recodo de tu mente sabes que es así.

En Dios estás en tu Hogar soñando con el exilio.

Mientras creamos que nuestros problemas están en el universo físico,también buscaremos soluciones allí.

El Curso habla en todo momento de la voluntad. Afirma que la voluntad no está involucrada en la percepción (C.1.7: 2); que he aprisionado mi voluntad (T.9.I: 4.1); y que si no tuviera una mente dividida, reconocería que ejercer la voluntad es la salvación (T.9.I.5: 4). ¿Qué es la voluntad tal como está relacionada en el Curso, y qué propósito, si lo hay, sirve en el sueño?

Cuando el Curso habla de «voluntad», siempre se refiere a la Voluntad de Dios; “La Voluntad de Dios es lo único que existe.” (C.3.6: 1). Está hablando sobre el nivel de la Mente donde nuestra voluntad es una con la de Dios, donde la verdad es verdadera y todo lo demás es falso (T.31.I.1: 7). Este es un ejemplo del no-dualismo del Curso; no puede haber una voluntad aparte de la de Dios, Su Voluntad es nuestra salvación, nuestra verdadera voluntad es una con la suya. Estamos «dispuestos», es decir, ejerciendo el poder de nuestra voluntad, sólo cuando elegimos aceptar la verdad acerca de nosotros mismos, y esta es nuestra salvación. El Curso distingue entre disposición y querer. Cuando elegimos hacer que el pecado sea real, creer la mentira del ego sobre quiénes somos en el sueño, estamos «queriendo» hacer una alternativa ilusoria a la Voluntad de Dios y defender este yo

inventado. Este es el aprisionamiento de nuestra verdadera voluntad; así es como la negamos, y este es el origen de la percepción — vemos lo que queremos ver.
Para ayudarnos en nuestro aprendizaje, el Curso utiliza un término relacionado, «la pequeña dosis de buena voluntad», en referencia a nuestra experiencia en el sueño. Estar dispuesto, en este sentido, es estar de acuerdo en elegir ver de otra manera; aceptar una interpretación diferente; para cuestionar el significado y el valor que asignamos a todas nuestras relaciones y toda nuestra experiencia en este sueño; para ver los efectos de las elecciones de ego que hemos hecho, y considerar su costo. Esto es suficiente, nos dice el Curso, para darnos la vuelta en nuestro viaje, volviendo a la dirección de nuestro hogar en Dios y la única Voluntad que compartimos con Él; Él es nuestro Padre, nosotros somos Su inocente Hijo. De esta manera podemos tomar decisiones en el sueño, en la práctica y la aplicación del Curso que nos pone en sintonía con la Voluntad que compartimos con Dios.

Jesús le llama magia,al buscar afuera,y le llama milagro al buscar adentro.
Clase 22 de Un curso de milagros
Clase 22 de Un curso de milagros

Cualquier cosa que intente resolver un problema en el nivel del mundo, en lugar de abordar la causa subyacente del problema en la mente, es lo que el Curso llama magia. La mayoría de nosotros vivimos nuestras vidas usando magia mucho, si no todo el tiempo, para lidiar con lo que vemos como nuestros problemas. Las intervenciones para los problemas médicos y las adicciones descritas anteriormente se considerarían magia, desde la perspectiva del Curso. Aunque el Curso enseña que la magia no cura (T.2.IV.4: 3) — la verdadera curación viene solo de liberar la culpa de la autocondena en nuestra propia mente — el Curso nunca debe ser interpretado como tomar una posición en contra de la magia. De hecho, Jesús reconoce que, si bien nuestro miedo es aún demasiado grande, “tal vez sea prudente usar un enfoque conciliatorio entre el cuerpo y la mente en el que a algo externo se le adjudica temporalmente la creencia de que puede curar.” (4: 6).

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