Clase 20 de Un curso de milagros

Clase 20 de Un curso de milagros.LA DINÁMICA DEL EGO.La totalidad del sistema de pensamiento del ego,de pecado,culpa y miedo,y la corrección mediante el perdón,se encuentra en todas y en cada una de las partes de la mente dividida,en que se fragmentó la totalidad.

Todos los que creemos estar aquí,venimos con el sistema de pensamiento intacto.

Sólo varían las formas,pero su contenido siempre es el mismo:PECADO-CULPA-MIEDO

Clase 20 de Un curso de milagros
PECADO:es nuestra creencia en la separación.Es la interpretación que hace el ego de "la diminuta y alocada idea",como algo serio y que no debe tomarse a la ligera.

CULPA:Como creemos haber pecado,sentimos culpa.Es el sentimiento de ser erróneos.Esta culpa se rerpresenta en nuestra vidas como creencias y experiencias negativas sobre nosotros mismos.Podríamos llamarle "odio hacia nosotros mismos".Se puede exeririzar como sentimientos de insatisfacción con el cuerpo,o con la personalidad de uno,preocupaciones acerca de la edad,la muerte accidental,etc.

MIEDO:todos nuestros miedo,adopten la forma que adopten en este mundo,tienen su origen en el mido original al castigo ilusorio por parte de Dios.Por haber pecado,inconscientemente,creemos que merecemos castigo.Este castigo que creemos merecer,lo proyectamos aquí en alguna figura que nos "castiga",un padre,una madre,un vecino,etc. Clase 20 de Un curso de milagros
Clase 20 de Un curso de milagros

Transitamos este mundo con “ese miedo inconsciente“,por eso siempre tenemos miedo” a que algo malo nos vaya a suceder”.

Esta dinámica de pecado,culpa,miedo es lo que experimentamos a diario,pues esta creencia en nuestra “maldad”,o “pecaminosidad”,nos produce culpa,y esta culpa nos lleva a temerle al castigo que creemos merecer.

Este es el “yo separado”,con el que nos identificamos,y en el cuál se basan todas nuestras creencias y juicios.Clase 20 de Un curso de milagros

Debido a la disocación,le tenemos miedo al poder de nuestra mente

Jesús explica que cuando nos sentimos impotentes o indefensos, estamos dando testimonio de nuestra negación de nuestra verdadera identidad como Hijo de Dios, que nunca podría ser impotente.

Una vez que se ha efectuado esta disociación, el auténtico poder de nuestras mentes se teme como el “enemigo”, y surge un “ejército de impotentes” para luchar contra esta amenaza mortal. Jesús, por supuesto, está describiendo el campo de batalla en nuestras mentes, del cual no somos conscientes debido a la dinámica del ego de negación y proyección.

El odio arde dentro de nosotros, pero siempre se atribuye a alguna forma de maldad externa, que luego nos sentimos justificados para atacar y destruir.

Jesús también se está refiriendo a la inutilidad y la tontería de los ejércitos aparentemente poderosos del mundo. Debemos perpetuar este sistema para evitar un destino aún peor, que es reconocer que no hay enemigos afuera, y que nos volvemos impotentes al elegir creer en el sistema de pensamiento de separación y pecado.

La razón nos diría eso, si tan sólo eligiéramos consultarla (consultar nuestras mentes correctas).

Parece que hay fuerzas fuera de nuestro control

Las tres preguntas formuladas en el párrafo 5 tienen que ver con nuestra elección de existir en este mundo en el que parecemos ser víctimas inocentes de fuerzas fuera de nuestro control.

Nuestro sentimiento de impotencia para hacer algo sobre las condiciones en nuestras vidas tiene un propósito. Nos impide experimentar el verdadero poder de nuestras mentes para tomar otra decisión y negar nuestra negación de la verdad.

Por lo tanto, la cuarta pregunta — La última pregunta que queda por contestar — es: “¿deseo ver aquello que negué «porque» es la verdad?” (T.21.VII.5). Cuando respondemos afirmativamente a las tres primeras preguntas, estamos diciendo que hemos cambiado de mentalidad y que realmente ya no queremos ser víctimas del mundo.

Pero la última pregunta nos hace enfrentar nuestra decisión en favor de la culpabilidad y la razón por la que la defendemos. A menos que revoquemos esa decisión en favor de la culpa, continuaremos negando la presencia del amor, y proyectaremos continuamente esa culpa.

Hemos negado al Ser

Además de decir que nuestra falta de paz o felicidad no es culpa del mundo – es nuestro error – debemos darnos cuenta de que la culpa dentro de nosotros es una elección deliberada para negar la verdad de la Expiación y luego elegir en contra de ella. Hasta que tomemos esa decisión, vacilaremos todo el tiempo.

Responder sí a la última pregunta “tiene que significar ‘que no has dicho no’ “; es decidir que ya no quiero ser quien creo que soy: separado, único, autónomo, independiente, libre y especial. Ya no quiero verme a mí mismo como distinto del Amor de Dios.”
~ Dr. Kenneth Wapnick

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