Clase 19 de Un curso de milagros

  • silvina 

Clase 19 de Un curso de milagros.El desarrollo del concepto del yo.Nuestro verdadero Ser(Cristo),es parte de la realidad,y está más allá de todos los conceptos.No hay concepto que pueda representar LO QUE ERES.

Clase 19 de Un curso de milagros
Clase 19 de Un curso de milagros

Cuando ocurrió la separación,la mente quedó dividida en dos partes.mente errada y mente correcta.

La mente es gobernada por un conceepto del yo que tiene un tomador de decisiones.El poder del Hijo de Dios para elegir entre el ego,y el Espíritu Santo.Esa es la única libertad que nos queda en este mundo.

Clase 19 de Un curso de milagros
Clase 19 de Un curso de milagros

«En el Capítulo 31 de Un Curso de Milagros, Sección V, «El concepto del yo frente al verdadero Ser», Jesús dice: “El papel de acusador se presentará en muchos sitios y de muchas maneras. Y en cada caso parecerá acusarte.” (T.31.V.16: 5,6)

Como en partes anteriores de esta sección lo dejan claro, cada juicio que albergamos contra otro es realmente una autoacusación profundamente enterrada.

El dedo siempre apunta hacia tí.

Quizás la más gráfica sea la siguiente; “No importa ya lo que él haga, pues tu dedo acusador apunta hacia él sin vacilación y con mortal puntería.

Apunta también hacia ti, pero este hecho se mantiene aún más oculto entre las brumas que se encuentran tras la cara de inocencia.

Creerse una víctima

Luego, la sección continúa (T.31.V.15, 16) para discutir cómo asumiremos varios conceptos o roles para nuestra propia identidad a lo largo del tiempo (por ejemplo, hijo, hermano, jefe, ect.) .

Todo el tiempo creyendo que somos una víctima en estas diversas relaciones, tratados injustamente por un mundo de maldad que existe fuera de nosotros mismos.

Clase 19 de Un curso de milagros
Clase 19 de Un curso de milagros

Pero todas las acusaciones que albergamos contra otros cuando asumimos los diversos roles de nuestras vidas (es decir, «el papel de acusador… en muchos sitios y de muchas maneras») .

Es de lo que me acuso a mi mismo

Realmente representan las acusaciones ocultas de culpa y pecado por el pensamiento original de separación y todas sus aparentes ramificaciones que albergamos contra nosotros mismos.

Y así, a medida que aceptamos y ponemos en práctica las enseñanzas del Curso sobre la proyección, ahora parecerá que el dedo con el que hemos señalado a los demás está, en cada caso, ahora apuntando hacia nosotros mismos.

Nuestro Ser,no puede ser afectado

Pero la realidad de nuestro verdadero Ser está más allá de todos estos roles y conceptos. Y así, Jesús nos reafirma: «Mas no temas que [cada rol] no vaya a ser erradicado» (T.31.V.16: 7).

Porque ninguna de las imágenes de bien o mal que hemos hecho de nuestro hermano y de nosotros mismos son reales. Y cuando ya no querramos ninguna de ellas, sabremos quiénes somos realmente (T.31.V.17)Clase 19 de Un curso de milagros

En «El soñador del sueño» (T.27.VII), Jesús describe primero cómo nos vemos como víctimas inocentes del mundo.

Luego nos muestra que podemos escapar de nuestro sufrimiento simplemente mirando el problema tal como es.

Una elección que hemos hecho en nuestra propia mente en favor del pecado y la culpa — y no como lo hemos urdido, de modo que parezca que nosotros no somos una mente sino un cuerpo a merced de un mundo externo a sí mismo.

Eres el soñador del mundo de los sueños

Hacia el final de la sección, Jesús afirma: “«Tú» eres el soñador del mundo de los sueños. Éste no tiene ninguna otra causa, ni la tendrá jamás.” (T.27.VII.13: 1,2).

Él nos anima a comprender que nuestras percepciones de la victimización son un intento deliberado de vernos a nosotros mismos como un cuerpo y no como una mente.

La decisión en nuestra mente detrás de nuestras experiencias permanece para siempre oculta y, por lo tanto, más allá del examen o el cambio.

El héroe del sueño

La siguiente sección, «El héroe del sueño» (T.27.VIII), profundiza en este truco autoimpuesto y autoengañador, mientras revela que “el secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo.”

Esta invitación a mirar honestamente lo que realmente estamos haciendo con nuestro ego requiere a menudo una auto-observación dolorosa de nuestra propia culpa internalizada, que deseamos ver en todos y en todo menos en nosotros mismos.

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