Clase 16 de Un curso de milagros

Clase 16 de Un curso de milagros.El tiempo y el espacio.

El propósito del tiempo y el espacio.

El tiempo es uno de los más grandes aliados del ego,en la obra de teattro llevada a cabo en la mente.UCDM,ve al tiempo holográficamente.

Es decir,que la totalidad del tiempo puede encontrarse en ese instante ontológico original,en el que se cometió el primer error,en el cuál todos los demás errores están contenidos.

Clase 16 de Un curso de milagros.El tiempo y el espacio.

El tiempo sirve para que no recordemos nuestra Identidad espiritual,para que no retornemos a nuestra conciencia abstracta.

El tiempo es el gran truco del ego para hacernos creer que la realidad es lo que las apariencias nos dicen que es.

UCDM,nos dice que en el mismo instante en que surgió el ego,el Espíritu Santo fue creado como la Respuesta,y así el error se deshizo,en el mismo instante en el que pareció comenzar.

Este instante vertical,fue aplanado horizontalmente por el ego,hasta convertirlo en lo que experiementamos como el tiempo.

Ahora,parece que estamos viviendo en el tiempo y tomando decisiones,pero de hecho todo ha ocurrido ya.

Ambos sitemas de pensamiento,el del ego,y el del Espíritu Santo,están presentes en cada aspecto de la mente fragmentada.

Nuestra única elección es, cuál aspecto fragmentario de la mente queremos experimentar.¿Amor o miedo?

¿Perdón o ataque?

Es como si tuvieramos diferentes D.V.DS,y estuviéramos frente a la pantalla de la T.V,y eligiéramos que D.V.D,queremos experimentar.

Una vez que elegimos el D.V.D,y está reproduciéndose,nos parece que está sucediendo a lo largo del tiempo,que nosotros llamamos nuestra vida.

“La clave está en entender que el ego y el Espíritu Santo perciben el propósito del tiempo ilusorio exactamente al revés (T.13.IV.7:1,2) y así cada uno se centra en diferentes aspectos del tiempo: el ego en el pasado y el futuro; el Espíritu Santo en el presente.

El ego quiere mantenernos atrapados en la ilusión del tiempo porque eso mantiene vivo al ego.

Y así, intenta establecer una continuidad artificial o un vínculo entre el pasado ilusorio y el futuro ilusorio a través de la culpa y el miedo, lo que hace que el tiempo sea real en nuestra experiencia.

El ego literalmente ignora el presente, excepto como un momento fugaz en el tiempo que vincula el pasado y el futuro, con el futuro una continuación temerosa e inevitable del pasado pecaminoso y culpable, sin esperanza de escapar (T.5.VI.2: 1,2,3,4; T.13.I.8; T.13.IV.8).

El Espíritu Santo, en cambio, busca ayudarnos a ir más allá de la ilusión del tiempo y, por lo tanto, utiliza el presente, el único aspecto del tiempo que se aproxima a la eternidad, para extenderse al infinito (T.13.IV.7: 3,4, 5,6,7; T.13.VI.6).

El único valor del pasado es que se puede deshacer mediante el perdón, transformándolo y purificándolo para que ya no entre en conflicto con el presente (T.17.III.5).

Para el Espíritu Santo, el instante santo, el momento presente, es un instante continuo sin interrupción ni fin, que es el puente entre el tiempo y la intemporalidad.

Si no experimentamos su continuidad, es solo porque hemos aceptado la interpretación del tiempo del ego, que intenta imponer una continuidad artificial entre un pasado pecaminoso que nunca ha sucedido y un futuro de castigo y dolor que no es más que una fantasía enfermiza (W.pI.135.16).”

Dr. Kenneth Wapnick

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