Estudiando Un curso de milagros

Lo estaré haciendo bien-Un curso de milagros

Lo estaré haciendo bien-Un curso de milagros-La pregunta es: ¿Cómo juzgo mi progreso con el Curso?
¿Cómo sé si estoy haciendo esto bien?¿y si otra persona lo está haciendo bien?

¿ Estoy haciendo el Curso mejor que otra persona o si lo estoy haciendo peor que otra persona?¿Cómo podría saber eso? ¿Cómo podría juzgar eso?¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

Estas son preguntas falaces y son realmente preguntas que haría el ego en un intento de conseguir que evaluemos nuestro progreso,lo cual nos haría especiales… especialmente santos porque lo estamos haciendo muy bien, o especialmente impíos porque estamos fracasando.

Por supuesto que el ego bendice todos estos pensamientos.

¿Cuál es el criterio?

No obstante, siempre hay una manera,un criterio que uno puede utilizar para evaluar su progreso en el Curso,el cual consiste en reconocer, conforme uno avanza en este viaje con este curso, de no tener mente a tener plena conciencia de la mente…¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

Conforme avanzamos en este viaje,en algún momento, debemos caer en la cuenta,no solo desde un punto de vista intelectual ,sino desde el punto de vista vivencial, que el «tú»,al que se dirige el Curso no es el «tú»que creemos ser

El «tú» al que Jesús se dirige es la mente tomadora de decisiones.Cuando uno reflexiona al respecto,sobre todo a la luz del sistema de pensamiento intelectual del Curso en su totalidad, forzosamente ha de ser así.

No es el «tú» que identificamos con nuestra personalidad,con el cuerpo.No es el «tú» que hace las lecciones del Libro de ejercicios.No es el «tú» que intenta poner en práctica los principios del Curso.¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

Repetidas veces, se nos dice que el cuerpo no hace nada.Puesto que las ideas no abandonan su fuente, la idea de la separación jamás ha abandonado la mente.

¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
Por lo tanto, no hay un mundo separado,lo cual significa que no hay una criatura,una persona separada que podamos considerar nosotros mismos.
¿Cómo podría Jesús dirigirse pues a alguien o a algo que no existe?

Fuera del Cielo no hay vida

Nos dice que fuera del Cielo no hay vida.Nos dice que no podemos pintarle los labios color de rosa a un esqueleto(es decir, al cuerpo), acariciarlo y mimarlo y creer que vive.¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

Nos dice que el cuerpo no elige.El cuerpo no vive, no muere, no sigue instrucciones.Literalmente, no hace nada.

Así que ¿a quién se dirige Jesús?Ha de dirigirse a la mente que puede elegir de nuevo.Una y otra vez se nos dice en Un curso de milagros que hagamos una elección distinta.

Al final del Texto está la sección «Elige de nuevo».Se nos dice que a cada momento elegimos identificarnos ya sea con la hora en que el terror ocupó el lugar del amor,o el amor ocupó el lugar del terror.
Lo estaré haciendo bien-Un curso de milagros
Lo estaré haciendo bien-Un curso de milagros

Una y otra vez en este curso, todo gira alrededor de la decisión.
Jesús ha de dirigirse pues a la parte de nuestras mentes,que llamamos «el tomador de decisiones»,que es simplemente un término que se usa para denotar la decisión…el proceso decisorio en que está implicada la mente.

Una imagen externa de una condición interna

Cuando el Curso nos dice que el mundo que vemos es una imagen externa de una condición interna,la condición interna es que la mente está eligiendo ya sea al ego de maestro, o a Jesús de maestro.

Así que uno casi podría trazar sus avances en este curso basado en ese solo criterio,repito, que es cuando realmente sabemos que Jesús no se dirige a nosotros como a una persona,sino como a una mente,suplicándonos que elijamos de nuevo,que lo elijamos a él de maestro, en vez de elegir al ego,que elijamos un milagro en vez de un agravio.



¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros
 Mirar nuestros juicios sin tratar de justificarlos,sin sentirnos culpables,pero reconociendo que, al elegir creeren el sistema de pensamiento del ego y seguir su ejemplo de solo juzgar y juzgar y juzgar y hacer diferenciaciones y distinciones que creemos válidas,reconociendo que hacer esto nos lastima,que nos arraiga aún más en el sueño

Nos arraiga aún más en la creencia y en la realidad de nuestra propia condición de persona… que existo… que soy una persona,que soy yo quien debe perdonar a esta otra persona.
¿Cómo podría ser, si no hay ninguna persona allí afuera?¿Cómo podría ser, si no hay ninguna persona aquí adentro?No hay ninguna persona que perdone.


Al final del segundo capítulo sobre el perdón, en «El canto de la oración»,
Jesús dice: No coloques el perdón en un marco terrenal.

El cuadro correcto en el marco equivocado

En «Los dos cuadros», en el capítulo 17 del Texto, dice:Has puesto el cuadro correcto en el marco equivocado.El cuadro correcto es el perdón. El marco equivocado es el cuerpo.Ese es el marco terrenal.Jesús parece dirigirse a una persona porque ni siquiera podemos pensar en Dios sin cuerpo, eso nos dice.

Ni siquiera podemos pensar en Un curso de milagros sin cuerpo.Ni siquiera podemos pensar en Jesús sin cuerpo.Ni siquiera podemos pensar en nosotros mismos sin cuerpo.Por lo tanto, cuando pensemos en el perdón, evidentemente,pensaremos en perdonar a otra persona.El lenguaje del Curso, desde luego, está formulado en esos términos,pero solo son símbolos que nos llegan en la condición en que creemos estar,que es una condición separada y dualista.

Nuestro verdadero progreso


Nuestro verdadero progreso en este curso,viene cuando cruzamos esa línea y de pronto nos damos cuenta de que Jesús nos está hablando como a una mente.El día feliz que eso ocurra,nuestras vidas nunca volverán a ser las mismas,porque jamás nos afectará nada en este mundo.

No nos alegrará, ni nos entristecerá.No reforzará el conflicto ni nos brindará paz.Todo en este mundo se verá igual:como una manera de ayudarnos a regresar a nuestras mentes,para que podamos elegir de nuevo.¿Lo estaré haciendo bien?-Un curso de milagros

El milagros es un sendero

Ese es el proceso de Un curso de milagros,y por eso se llama Un curso de milagros porque el milagro, es ese sendero que nos conduce, guiados por Jesús,del mundo sin mente —el mundo de cuerpos—al mundo de tomar decisiones con plena conciencia de la mente.
Y esa es nuestra única esperanza.

Beethoven y la no-dualidad-UCDM

Beethoven y la no-dualidad-UCDM.Ken Wapnick afirmó que Beethoven se libró del ego hacia el final de su vida, y que su música fue una gran inspiración para Ken, pues su propio proceso de iluminación fue hecho en gran parte en base a unirse con la esencia de la música de Beethoven. Ken dice que Beethoven fue su gran maestro espiritual.

Beethoven y la no-dualidad-UCDM
Beethoven y la no-dualidad-UCDM

Mi gran maestro espiritual fue Beethoven. Empecé a escuchar su música en la escuela secundaria y ese fue mi maestro. Yo sentía algo en su música, dentro de lo cual yo estuve creciendo durante cierto tiempo.

Esto era muy claro para mí desde la escuela secundaria, la universidad, el posgrado y más allá. Lo que era más importante para mí que ninguna otra cosa en mi vida —mi educación, mi trabajo, mi primer matrimonio— era acercarme más y más a lo que yo sentía que era el corazón real de su música. Estaba muy claro que era un proceso de escuchar su música una y otra vez y escuchar su proceso.
Beethoven y la no-dualidad-UCDM
Beethoven y la no-dualidad-UCDM

El ego se fue justo al final de su vida: tú no podrías saberlo por su vida pero puedes escucharlo especialmente en los últimos cuartetos. Así que en ese punto vi mi vida por completo como un proceso de crecer en esa música hasta que me sentí uno con ésta. 

Cuando la escuché por primera vez en la escuela secundaria yo sabía que todavía no estaba ahí, así que ese era el viaje. Así que esa parte del viaje fue completada para el tiempo en que vi el Curso por primera vez. Después de esto fue como una especie de cristalización de todo lo que yo sabía que era cierto.

Escuchar los últimos cuartetos de Beethoven fue mi entrada a comenzar a experimentar realmente lo que en realidad somos. Pero eso fue para mi un proceso, también, durante una década . Era consciente de la interferencia, de los bloqueos dentro de mi mismo para unirme completamente con esa música. Esa música es en lo que tenía que transformarme, y transformarme en ella es lo que me permitía tener el tipo de relación que más tarde tuve con el Curso, con Helen y con Gloria.

Beethoven y la no-dualidad-UCDM
Beethoven y la no-dualidad-UCDM

Yo nunca analicé el bloqueo. Cuando empecé a escuchar los últimos cuartetos estaba aún en la universidad y me dije: "Todavía no estoy listo para esto". Pero seguí volviendo a ellos, y esto no lo habría dicho entonces, pero, en retrospectiva, era una manera de trazar mi propio progreso espiritual. Pero nunca lo analicé. No soy así. No creo que sea muy útil hacer eso. Sencillamente siempre supe que llegaría el día en el que me sentiría totalmente uno con esa música. Y sabía que cuando eso sucediera, eso sería todo, que no había nada más allá de eso. Y después, ocurrió.

Sí, yo no me estaba esforzando. En aquella época trabajaba en una clínica de salud mental cerca del mar en la costa sur de Long Island y desde allí se tardaba unos diez minutos en llegar en coche a la playa. A la hora de comer me gustaba ir a pasear por la playa con la música de los cuartetos, escuchando la melodía en mi cabeza. Eso siempre estaba conmigo. Era más importante para mí que cualquier otra cosa, más que mi matrimonio (lo cual pudo ser el motivo por el que mi matrimonio se vino abajo) y que mi carrera profesional.

Que yo supiera, no había nada en este mundo que fuera más importante, y simplemente sabía que ocurriría. En cierto sentido mi interés por el mundo disminuía y esto crecía y crecía y crecía.

No sabía cómo ,pero sabía dónde

Era como si de alguna manera hubiera un programa, una tabla de tiempos, un horario que simplemente yo estaba siguiendo. Era casi como si yo estuviera esperando el momento, pero sabía que todo se uniría algún día. No sabía de qué forma acabaría eso, pero sabía dónde acabaría. Eso no era un trabajo (no había esfuerzo), pero yo era consciente de eso como un proceso.

No soy un gran junguiano, pero he leído todo de Jung y recuerdo haber leído su autobiografía, con sus memorias, recuerdos, sueños, reflexiones, comentarios, aunque ese material termina no siendo tan honesto, pero él habló de que —he olvidado las palabras exactas que él usó—, pero esencialmente él decía que vivimos nuestras vidas en dos niveles. 
Beethoven y la no-dualidad-UCDM
Beethoven y la no-dualidad-UCDM

Y yo pude identificarme con eso. Yo era consciente de vivir mi vida en dos niveles; por un lado en la pista externa, en la cual yo estaba en la universidad, en mi vida profesional, en mi vida personal. Y luego, por otro lado, había la pista interna de Beethoven, ese proceso de unirme con la música de Beethoven.

Y ambos niveles eran (en aquel entonces) totalmente independientes uno del otro. Y yo sabía que eso no era correcto, pero así es como era. Con el tiempo, la pista externa se volvió menos y menos importante y la pista interna se volvió todo: era lo único que importaba realmente. Siempre fui bueno con mi desempeño en el mundo, pero escuchar esa música y llegar a ser uno con ella siempre fue la cosa más importante.

Conocer su obra,para conocerlo

Yo iría tan lejos como para decir que no solo no conocemos a Beethoven, o incluso la música, hasta que no conocemos esta obra (Grosse fugue) ,sino que no entendemos la vida ni la humanidad. Si esta parece una afirmación extravagante para que yo la haga, voy a pedir al lector que tenga en cuenta que la fuga, para mí, ha iluminado todo lo que yo jamás he conocido o pensado de las cosas de la belleza, del carácter, o del significado de cualquier arte o en cualquier rama de la existencia.

(…) El siglo XIX escuchó discordancia y sucios tintineos en esta Gran Fuga. Eso dijo. Y lo dijo con el asombro de que el amado Beethoven pudiera haber perpetrado semejante «monstruo» (uno de los términos preferidos para expresar condenación). El siglo XIX debería haber sido más modesto; debería haber permanecido en pie ante la fuga, como Blake se puso en pie ante la creación y sus misterios, y debería haberse hecho esta única pregunta: ¿Sonrió él al contemplar su obra?»

Sydney Grew (organista, escritor y experto en la música de Bach), 1931. 

Sólo los genios,comprenden otros genios

Por lo tanto, no todos han comprendido esta difícil pieza. Sin embargo, los genios sí comprenden a otros genios, de modo que pongamos una última opinión, del genial Stravinsky:

«A mis 80 años de edad, he encontrado una nueva alegría en Beethoven, y la Gran Fuga [Op. 133] ahora me parece… —no siempre fue así—… un perfecto milagro… una pieza de música absolutamente contemporánea y que será contemporánea para siempre… Apenas señalada por su edad, la Gran Fuga es, solo como ritmo, más sutil que cualquier música compuesta en mi propio siglo… Esta pura música de intervalo, esta fuga, me encanta más que cualquier otra»

 Igor Stravinsky, 1963.

El intento del ego de reconciliar lo irreconciliable-UCDM

El intento del ego de reconciliar lo irreconciliable-UCDM-Este pensamiento, de hecho, se encuentra muy claramente enunciado en el folleto de Psicoterapia.

Allí Jesús habla del lugar de la religión en la psicoterapia y dice que la religión formal no ocupa ningún lugar en la psicoterapia.

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Y añade que tampoco ocupa ningún lugar en la religión,lo cual significa que, una vez que se formaliza una creencia religiosa,esta deja de ser lo que verdaderamente es.Muy similar es la famosa afirmación atribuida al Buda,cuando dice que lo que se conoce como la enseñanza del Buda,no es la enseñanza del Buda.Una vez que se da forma a algo,deja de ser lo que verdaderamente es.

Más allá de la forma


El mensaje de Un curso de milagros,se halla pues más allá de la forma. Por eso siempre es bueno leer el Curso, como leeríamos un gran poema épico,dejando que las palabras, los símbolos y las metáforas les hablen,en vez de tratar de imponer el intelecto.

Pero en ese pasaje, en ese lugar del folleto de Psicoterapia,donde Jesús habla de la religión, dice que el intento de formalizar la religión es un intento de reconciliar lo que no se puede reconciliar.


En otras palabras, es un intento de desplazar el contenido y sobreponérselo a la forma.Eso es lo que todos tratamos de hacer. Por ejemplo,uno podría decir como estudiante del Curso:«Soy muy buen estudiante porque hago mis lecciones con ahínco»,o decir,«Ah, yo conozco Un curso de milagros. Lo hice el año pasado».

A lo que se referían, por supuesto, es que habían hecho el Libro de ejercicios.

Les parecía que, como habían completado el Libro de ejercicios,eso significaba que habían hecho el Curso.

El intento del ego de reconciliar lo irreconciliable-UCDM
El intento del ego de reconciliar lo irreconciliable-UCDM

Ese sería otro ejemplo de confundir la forma con el contenido.De hecho, si uno de verdad hubiese hecho el Libro de ejercicios,uno recordaría que justamente al final, Jesús dice:«Este curso es un comienzo, no un final».

Una vez que entendemos lo que el Curso enseña y terminamos el programa de entrenamiento de un año , pasamos el resto de la vida con nuestro maestro .

Ponemos en práctica día tras día lo que nos muestran las lecciones,lo que nos muestra la enseñanza del Texto.

Practicar el perdón desde el momento en que despertamos hasta el momento en que nos dormimos y en realidad también mientras dormimos.

El intento del ego de reconciliar lo irreconciliable-UCDM

Pero cuando, damos forma a algo y luego nos enfrascamos en su forma,es un intento de reconciliar lo irreconciliableLa forma y el contenido no combinan.


En el Texto está un verdadero intento de corregir lo que, desde el punto de vista del Curso,es una malentendido fundamental de la línea en el Evangelio de Juan: «En el principio era el Verbo…y el Verbo era Dios… y aquel Verbo fue hecho carne,y habita entre nosotros», aludiendo por supuesto a Jesús.En el Curso, Jesús dice que eso es imposible.

¿Espíritu o cuerpo?

El verbo o, en ese contexto, el espíritu o Cristo,no puede hacerse carne porque los dos son irreconciliables.

El espíritu y la carne, como dice Jesús hacia el final del Texto,no van unidos.O conocemos el espíritu o reconocemos la carne, pero no podemos hacer ambas cosas.

Esa mentalidad de todos o ninguno, de uno o el otro, la utiliza para ayudarnos a reconocer la diferencia entre la verdad y la ilusión.

Jesús nos da a escoger entre la visión o el juicio,pero no podemos escoger ambos.

O somos mentes o somos cuerpos.

O vemos a través de los ojos del juicio del ego o a través de los ojos de la visión del Espíritu Santo.

Pero no podemos hacer ambas cosas.Cuando tratamos de hacer ambas cosas, tratamos de reconciliar lo irreconciliable.

Todo en este mundo es un mito

Es entonces cuando decimos o pensamos, por ejemplo, que Un curso de milagros es un libro,de hecho, que es una serie de tres libros.

Y luego se relata la historia de cómo se escribió el Curso,de cómo Helen fue la escriba del Curso, y aquello se vuelve verídico.

Pues no es verídico. Es un mito.porque cualquier cosa en este mundo es un mito.

Se nos dice que no confundamos el símbolo con la fuente.

Cuando hablamos pues de cómo se escribió el Curso,cuando hablamos de Un curso de milagros como una serie de libros,hablamos de símbolos.

La fuente ,es el mensaje,y este precede a las palabras.El mensaje es el amor, que es la verdadera fuente del Curso y constituye lo que es el Curso.

Pero cuando nos dejamos atrapar en la forma y sentimos que hay ciertas cosas que hay que hacer con el Curso.Cuando nos dejamos atrapar en ritos, trátese de los ritos de las religiones con las que crecimos o de los ritos que ya han empezado a darse con el propio Curso,estamos confundiendo la forma con el contenido.

No es que tenga nada de malo hacer cosas a nivel del comportamiento porque como cuerpos es inevitable hacer cosas,pero no queremos dejarnos engañar por lo que hacemos.

Utilizar los símbolos,pero no dejarse engañar por ellos

Así que, cuando Jesús nos dice en la Lección 184, que utilicemos los símbolos del mundo,está diciendo: utiliza los símbolos, utiliza Un curso de milagros dado forma,pero que no te dejes engañar creyendo que el Curso es la forma.

Cómo vivimos nuestras vidas, cómo demostramos los principios del Curso:no los principios de por sí.Recuerden: «Las palabras no son más que símbolos de símbolos.

Por lo tanto están doblemente alejadas de la realidad», como dice el Manual.Así que queremos utilizar las palabras del Curso para llegar a esa realidad que está más allá de las palabras.


De esa manera, no intentamos reconciliar la forma y el contenido,o el cuerpo y la mente.

Utilizamos el cuerpo, utilizamos la forma como una manera de remontarnos a la mente.

Utilizamos los símbolos para remontarnos a la fuente y con esta es con la que nos identificamos.

Eso es lo que nos hará verdaderos estudiantes de Un curso de milagros.

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros-Hay una línea hacia el final de la sección «La «dinámica» del ego» en el capítulo 11,que dice: «Si no te habla de Cristo, es que tú no le hablaste de Cristo a él». Esta línea es de suma importancia cuando se entiende cabalmente, porque sortea el aferramiento del ego al enojo,sus intentos de justificarlo y sus reacciones basadas en ese enojo.

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Si acusas a alguien de no ser como Cristo contigo, de no ser bondadoso, no ser amoroso, no ser generoso, no ser sensible, si de eso lo acusas,solo podría ser que primero tú no fuiste como Cristo con él. No nos referimos a la conducta, a la forma,sino a los pensamientos en tu mente.
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Es muy importante recordar que, cuando se usa la palabra «percepción» (o se habla del concepto),siempre es interpretación. En otras palabras, percepción nunca es lo que ven los ojos del cuerpo ni lo que oyen los oídos. Siempre es lo que la mente indica al cerebro que haga con los datos sensoriales que se importan al cuerpo. La percepción nunca es un hecho.Siempre es una interpretación. Mis ojos podrán ver que me atacas físicamente a mí o a alguien con quien me identifico, o que me dices algo sin bondad.

Víctima y victimario

Pero, si estoy en mi mente correcta,lo interpretaría como nos instruye el Curso, sobre todo en el capítulo 12, que veamos que tu aparente ataque es en realidad una expresión de tu temor, que es una petición del amor que has negado, y podríamos agregar: un amor que no crees merecer. Si estoy en mi mente errónea, sin embargo, aprovecharé tu aparente ataque y diré: «Sí, es un ataque.Tú eres el pecador. Yo soy la víctima del pecado, lo cual significa que no hay pecado en mí».

Pues, según la lógica del ego, siempre es uno o el otro. Si tú eres el pecador, yo he de estar libre de pecado. Dios te castigará a ti por ser el culpable, y no a mí. Mis pensamientos culpables, basados en la pecaminosidad que percibo en mí, pasarán inadvertidos por Dios;no habrá constancia de ellos, y quedarán impunes, pues Él ya encontró al pecador (que eres tú).Tú eres el pecador, en vez de que yo lo sea.

Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Si me dices algo sin bondad, y respondo de forma defensiva, sin bondad, es solo porque primero me acusé yo de no ser bondadoso con Dios(originalmente, en aquel instante ontológico) y, por lo tanto, me he acusado de no serlo contigo y con todos los demás. Otro aspecto importante de toda la teoría del Curso es que el tiempo no es lineal. No hay pasado, presente y futuro. Todo está sucediendo a la vez.

¿Qué estoy eligiendo en este preciso instante?

Nuestro pensamiento original de atacar a Dios se está eligiendo ahora mismo. Ese pensamiento original que fabricó todo el universo físico se está eligiendo ahora mismo, y cualquier ira—y luego culpabilidad y miedo consecuentes— que todos experimentamos como un solo Hijo en ese momento ontológico original, continúa aún ahora. Si en este preciso instante he elegido al ego, en vez de elegir a Jesús o al Espíritu Santo de maestro, he de sentirme culpable porque,una vez más, le he dicho a Dios que se vaya al cuerno, que Su Amor no me basta.

Adopto al ego y su sistema de pensamiento. Parte de mí siente culpa porque me recuerda la culpabilidad original que, repito, es continua. Esa culpa se vuelve tan intolerable que debo proyectarla hacia fuera,con la mágica esperanza de que las ideas abandonen su fuente y de que el pecado no esté en mí,pues ahora está en ti. Siempre estamos al acecho, con la mirada circulando a todas horas,a la espera de que alguien cruce la línea que siempre trazamos en la arena, esperando contra toda esperanza encontrar a alguien. 

Se trata de una decisión

Y en nuestro mundo, claro que no es difícil encontrar a alguien que haga algo que podamos juzgar, ya sea algún conductor en la carretera,alguien que se nos cuele en la cola del supermercado, alguien que nos diga algo desprovisto de bondad, etc. Siempre habrá alguien o algo que podamos culpar de lo infelices que nos sentimos. Y nunca reconocemos (porque no queremos recordarlo)que la única causa de nuestra infelicidad, de sentir una inquietud interna, de no sentir el Amor y la paz de Dios por dentro, la única causa es la decisión de nuestra mente a favor del ego.

Esa es la causa. Y una vez que hemos tomado esa decisión, hemos de sentir culpa.Y una vez que sentimos culpa, debemos negarla y proyectarla hacia fuera. Así que, cuando te acuso de no ser como Cristo conmigo («si no te habla de Cristo»), si de eso te acuso, que —repito—es independiente de lo que tú digas o de lo que tus acciones expresen, si de eso te acuso,y hago que tú seas el pecador, en lugar de ver que estás pidiendo amor, solo ha de ser porque primero yo no fui como Cristo contigo y con todos los demás.
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros
Si no te habla de Cristo-Un curso de milagros

Ir a la causa

Igual que, con todo en Un curso de milagros, nuestro propósito siempre es traer nuestras percepciones del exterior y retornarlas al interior. Se nos dice que la proyección da lugar a la percepción.Se nos dice dos veces en el Texto, que lo que percibo afuera es una proyección de lo que primero hice real en mi interior. Si percibo culpa y pecado en ti, ha de ser porque los proyecté de la decisión de mi mente de hacerme pecador y culpable.

Por lo tanto, lo que tú me hayas hecho, el aparente ataque que hayas perpetrado, ahora se convierte en un aula de clases para mí, en el que aprendo que lo que percibo afuera es una proyección de lo que está adentro,y esto me remite a mi mente tomadora de decisiones, para que pueda elegir otra opción.

El miedo a unirse-Un curso de milagros

El miedo a unirse-Un curso de milagros-En el pasaje,«La inminencia de la salvación»,dice: «No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. Lo que te aterroriza es unirte en el presente». «No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. Lo que te aterroriza es unirte en el presente».

Esta línea va de la mano con otra muy importante : «El miedo de la redención»,donde dice que no tenemos miedo a la crucifixión

«Lo que verdaderamente te aterra es la redención».
En otras palabras, no nos da miedo el sistema de pensamiento del ego ni lo que nos dice: que seremos castigados en el futuro por nuestros pecados del pasado.

No nos da miedo que nos diga que nuestros pecados y nuestra culpa exigen un castigo que —repito— siempre sería venidero en el futuro, ya sea este dentro de un minuto, de un año, de una década o cuando me muera.

El futuro no es lo que nos aterra. El castigo no nos da miedo. Lo que es más, inconscientemente,pues por lo general conscientemente no lo experimentamos así, pero inconscientemente acogemos el castigo, acogemos nuestros miedos, acogemos nuestro pasado pecaminoso y culpable que sienta las bases para un futuro temible. Hacemos todo esto porque establece, por lo menos en nuestras mentes torturadas y delirantes, la realidad de que el ego está vivo y bien. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

El problema es que nos sentimos culpables

Todo su sistema de pensamiento de separación, de pecado, culpa y miedo, que culmina con el castigo y finalmente con el castigo de nuestra muerte, queda corroborado, confirmado y reforzado por creer a nivel personal que somos personas malas o que hay personas malas a nuestro alrededor.

Que si nos ocurren cosas terribles por un lado no es culpa nuestra pues fue obra de todos los pecadores externos a nosotros.

Pero nuestro sueño secreto es que nos lo merecemos.

Nuestro verdadero miedo es que en algún momento nuestra mente decisoria despierte, reconozca que eligió al maestro equivocado.

Y que elija de maestro al Espíritu Santo o a Jesús, acepte la Expiación que dice que la separación nunca ocurrió y entonces despertemos de este sueño de morir a la realidad de ser hijos del amor.

Ese es nuestro miedo.

Una unidad,unida cuál Una sola

Es la realidad fundamental de que somos «una Unidad unida cual Una sola», de que formamos parte tan intrínseca de Dios que no hay ningún lugar donde Él acabe y nosotros comencemos «como algo separado».

Formamos parte de esa unidad indiferenciada de la que hablan los místicos, de que al decir que la realidad es no dual, estamos diciendo que hay Dios y no hay nada más.

Dios es el Primero en la Santísima Trinidad y no hay ni segundo ni tercero.

En este mundo el reflejo de esta perfecta Unidad es nuestro interés compartido: el hecho de que todos somos iguales, todos tenemos el mismo ego de la mente escindida, el mismo Espíritu Santo de la mente escindida y el mismo poder del tomador de decisiones para elegir entre ellos. Por lo tanto todos somos iguales, y todas las diferencias que parecen tan notables, cuando no dramáticas, están basadas en la forma y son en esencia —o mejor dicho totalmente— irrelevantes ante el hecho de que todas nuestras mentes son iguales. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

¿Qué significa unirse?

Aquí «unirnos» realmente significa soltar la creencia de que estamos separados, porque, cuando el Curso habla de unirnos a nuestros hermanos o de unirnos el uno al otro,.

Jesús en realidad no quiere decir unirnos, sino aceptar el hecho de que ya estamos unidos, porque las mentes están unidas, se nos dice.

Los cuerpos no.Las mentes están unidas, y lo estamos porque todos provenimos de la misma mente escindida que se fragmentó en miles de millones de pedazos.

Toda esta creencia, este sueño desquiciado es una defensa contra la realidad de que todos somos uno, de que todos somos uno en Dios, uno en Cristo,de que somos en efecto esta «Unidad unida cual Una sola». Nuestro miedo no es del futuro pues nuestro futuro temible está basado en nuestro pasado pecaminoso, y el tiempo lineal no es ni más ni menos que una proyección de la trinidad no santa en la mente de pecado, culpa y miedo.Hay una parte de nosotros que siempre quiere probar que el ego tiene razón y que Jesús y su curso están equivocados.

¿Cuál es nuestro miedo?

Y claro que detrás de Jesús está Dios con Su realidad de perfecta Unidad y perfecto Amor.

Mientras podamos probar que estamos separados, que somos pecadores,que somos «la morada del mal, de las tinieblas y del pecado» como dice la Lección 93,mientras podamos probar eso y hacer que otros sean responsables de ello, nuestros egos están fuera de peligro, lo cual significa que nuestra identidad individual se preserva para siempre.Nuestro miedo es que todo esto sea inventado, y si este sistema de pensamiento lo es, también yo soy inventado.

Así que para preservar mi identidad especial, única e individual,tanto yo como todos los demás nos suscribimos a este horrendo sistema de pensamiento del ego,que inconscientemente, en la perversidad de nuestra demencia, acogemos, valoramos, codiciamos y por el cual mataríamos, antes que soltarlo. Todo esto se deshace tranquilamente al reconocer que la persona que creíamos que era distinta a nosotros es igual. Volvemos a la idea de que todos compartimos el mismo propósito, la misma necesidad, el mismo deseo ferviente de despertar de este sueño, sabiendo que o volvemos a casa todos juntos o no volvemos en absoluto. 
El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

Así que unirnos en el presente ya no es lo que nos aterra.

Unirnos en el presente es nuestra máxima dicha porque mediante el perdón y nuestra elección del milagro, retornamos a casa y por fin despertamos de esta pesadilla de pecado, culpa y miedo.

Sentirme separado,es sentirme culpable


Cuando realmente entiendes lo que se nos enseña en el Curso con respecto al sistema de pensamiento del ego, entendemos que es un paquete completo.

Mencionaba hoy que es lógica e internamente congruente,creer… aceptar una parte del sistema de pensamiento del ego como la verdad significa que debes aceptarlo todo, porque todas las partes están lógicamente interconectadas entre sí.

Es imposible creer que nos separamos de Dios y lo atacamos, sin que nos sintamos culpables,sin luego proyectar eso hacia fuera y creer que Él a Su vez nos va a atacar,y sin, por consiguiente, odiarlo.A eso añádase la idea que también cité antes.

Cuando le pedimos un favor especial a Dios y Él no nos lo concedió,lo convertimos en un Padre no amoroso, y en pocas palabras, inventamos este mundo.Así que, en esencia, también odiamos a Dios porque Él no nos dio lo que queríamos,y como no nos lo dio, nos forzó a hacer lo que hicimos:erigir un sistema de pensamiento de odio y culpabilidad y miedo,y luego un mundo que se deriva de eso, en el que todos nos sentimos desdichados.Y, desde el punto de vista del ego, es imposible no odiar a Dios por ello, porque es culpa Suya;siempre estamos culpando a Dios o quien sea.

El deseo de ser especial

Si Él tan solo hubiese hecho lo que le pedí: fijarse en mí;no dije que tenía que amarme, solo que reparara en mí.

Con un pequeño gesto de la mano me hubiera conformado.Ni siquiera eso pude sacarle.Y porque no pude sacarle eso, me vi obligado a fabricar un sistema de pensamiento de especialismo y luego un mundo de especialismo y un cuerpo que me ha ocasionado muchísimo dolor y sufrimiento.

De ahí que sea imposible creer en el sistema de pensamiento del ego sin que eso también implique odiar a Dios.Cuando Jesús nos dice dos veces: «Necesito que me perdones»,es lo mismo. ¿Qué quiere decir?¿Qué le tengo que perdonar? Lo odio porque me está pidiendo ser lo que no quiero ser.Me pide que sea —de hecho, me dice que soy— como él.Yo no quiero ser como Jesús. Yo no quiero ser perfecto amor.Yo quiero ser el amor especial.Pues, si tenemos que perdonar a Jesús y lo odiamos a él,adivinen quién está directamente detrás de él.

Si Jesús es el mayor símbolo del Amor de Dios ,y si lo odiamos , también tenemos que odiar a Aquel a Quien representa.

Ahí es donde dice que tienes que mirar tu odio,porque debajo del odio está el amor.

Y no llegarás al amor sin mirar el odio.Pues, es lo mismo con Dios. Todo es de una sola pieza.

No puedes odiar una parte de la Filiación sin odiarla toda,por no mencionar al Creador de la Filiación.Este es un curso «todo o nada». ¡O todo o nada!

Hay un lugar donde Jesús dice que este curso o bien se creerá enteramente o no se creerá en absoluto. .

El miedo a unirse-Un curso de milagros
El miedo a unirse-Un curso de milagros

Uno de los argumentos que Jesús expone en su curso es que el ego es un sistema de pensamiento perfectamente lógico e internamente congruente.

Comienza con una premisa demente: separación, pecado, culpabilidad, miedo,proyección, ataque, muerte, el universo físico, un cuerpo y todo lo que el cuerpo hace, todas las relaciones especiales que tenemos aquí.

La interpretación del ego de la separación


Todos estos se derivan lógicamente de la premisa inicial de que nos hemos separado de nuestra fuente.

Una vez que creemos que nos hemos separado de nuestra fuente y tenemos una existencia independiente de esta,ya no queda esperanza alguna.

El ego interpreta esa separación como un pecado;la culpabilidad por el pecado exige que seamos castigados.

Creemos, pues, que ahora Dios responderá del mismo modo—un modo nada amable— que respondimos nosotros,y ahora Él nos va a destruir.

Ese es el Dios bíblico, que evidentemente es una proyección,una clara proyección del ego.

En la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, Dios responde como todo ego sano lo haría.

Tiene Sus días buenos cuando nos quiere, nos perdona y es misericordioso.

Tiene Sus días malos cuando nos destruye y pone el grito en el cielo.

Pero, detrás de todo el amor especial y el odio especial,está Su creencia de que el pecado es real y que requiere expiarse.

Y, puesto que el pecado fue asesinar, hay que asesinar para expiarlo.

Sólo me importo «yo»


¿Y cuál es el meollo del pecado que nos produce tanta culpa?El egoísmo.

No tienes que conectar con la creencia de que asesinaste a Dios —ese no es requisito de este curso—,que destruimos el amor,que crucificamos al Hijo de Dios,que usurpamos el papel de Dios en el trono de la creación.

No tenemos que conectar con eso, porque ese pensamiento,esa fuente se expresa a todo lo largo de nuestras vidas diarias.

Pero el meollo de ese pensamiento es la idea egoísta que dice:«No me importa el amor. Solo me importo yo.No me importa Dios. No me importa Su Hijo, Cristo.No me importa nadie ni nada excepto mi propio deseo de existir.

Y, si ese deseo significa que alguien o algo deba destruirse,deba sacrificarse, para que yo pueda vivir y tener el especialismo que anhelo.

No tienes que dedicar mucho tiempo a escudriñar la mente, no requieres mucho examen de conciencia para dar con todas las múltiples maneras en las que expresamos este egoísmo.

Lo único que realmente nos importa somos nosotros.

Todo el meollo del nacionalismo,que es una de las grandes plagas de nuestra civilización,es que solo nos importa nuestro país.

Mientras no me pase nada a mí

No nos importan otros países.

Solo nos importa si matan a nuestra gente, no si matan a otros pueblos.

Y lo mismo puede decirse de todos los grupos: los raciales, los políticos,los religiosos, los sociales, los deportivos.No nos importa si el otro equipo pierde, solo si gana el nuestro.

No nos importa si a cierto grupo lo condenan al ostracismo, si abusan de él o lo victimizan.

Lo importante es que no le pase nada al nuestro.


En realidad, no me importa tu familia.

Solo quiero que la mía esté feliz.

No me importa si falta el pan en la mesa de tu familia,con tal de que mi familia tenga todo lo que necesita.

Nadie en este mundo está exento de ese egoísmo.

Por eso se hicieron los cuerpos.Porque los cuerpos siempre están gritando: «¡Hazme caso!¡Dame de comer! ¡Dame! ¡Necesito!».

Y aparte de estas evidentes cosas físicas—oxígeno, agua, nutrición—, todos necesitamos amor,todos necesitamos atención, la exigimos.

Si por prestarme atención a mí, le prestas menos atención a algún otro, ¡qué le hacemos!.

Proyectamos el miedo

Si mi éxito en el trabajo significa que a algún otro lo bajan de categoría al yo ascender de cargo, que así sea.

Si Dios tiene que ser excluido de mi mundo,para que yo tenga mi mundo, así tiene que ser.Eso es aterrador. Obviamente, lo que hacemos con ese miedo es que lo proyectamos.

De ahí que esté aterrado por causa de Dios.Nos sentimos muy a gusto con el Dios que quiere castigarnos.Por eso, repito, la Biblia ha sido el libro predilecto de Occidente durante 2,500 años,porque nos da un Dios, nos da un salvador,nos da una teología, que nos refuerza el sistema de pensamiento del ego.¿Quién no amaría a un Dios así?

Estamos muy a gusto con un Dios que quiere crucificarnos,porque eso significa que Él está enojado conmigo, porque significa que le hice algo,que significa que realmente lo hice, que significa que estoy aquí. Yo existo.Y mientras pensemos que somos cuerpos,organismos físicos y psicológicos que están separados de todos estos otros organismos físicos y psicológicos,tenemos que ver a Dios de la misma manera,porque la proyección da lugar a la percepción.Lo que yo crea que soy determinará lo que yo perciba, incluyendo a Dios.

De modo que ahora, Dios será un cuerpo; quizá no un cuerpo físico como yo,pero será una entidad.Tiene una personalidad. Es un individuo. Es una persona.Aún cuando en el Curso, se habla de Dios como una persona,se le llama Padre, se alude a «Él»,Dios no es una persona. Es el lenguaje de la individualidad personal,el lenguaje de la Biblia, de la tradición judeocristiana,pero no es Dios. Dios no es un cuerpo.Así que es muy útil conectar con eso.Ahora bien, no quiere decir que debas entrar en tu mente con una torre de perforación, para en cierto modo extraerlo a presión. No hagas eso.Aflorará en su momento, pero no te sorprendas cuando lo haga.

Las dos emociones-Un curso de milagros

Las dos emociones-Un curso de milagros.Hay una sección en el Texto,que se llama «Las dos emociones» que dice: «una la inventaste tú y la otra se te dio». Obviamente,las dos emociones son el amor y el miedo. El amor, por supuesto, es lo que Dios nos dio cuando nos creó,y el miedo es lo que fabricamos como un sustituto de ese amor.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

En dicha sección,es obvio que Jesús no está hablando de emociones como normalmente las concebimos,sino de dos pensamientos o sistemas de pensamiento. El término «emociones» se utiliza allí porque Helen anotó esto en los años sesenta cuando los psicólogos hablaban mucho de las emociones,de una jerarquía de emociones y de todo tipo de emociones diferentes. Fue en ese contexto que Jesús dijo: «…sí, pero solo hay dos emociones: el amor y el miedo». Aunque,no se refería a las emociones como normalmente las concebimos, porque cuando pensamos en emociones y en la forma que las concebimos, nos referimos al cuerpo.

Me enojo y tengo una reacción visceral, y yo, como persona, como cuerpo,estoy enojado o siento amor por ti, o estoy ansioso, estoy temeroso, estoy feliz o estoy alegre.Todos estos son diversos tipos de sentimientos y emociones que tienen que ver con el cuerpo.

Todos tienen que ver conmigo como una persona, mientras que las dos emociones a las que se refiere Jesús en esa sección son las dos emociones que están en la mente. Por lo tanto, en realidad, hablamos de la distinción importante que el Curso hace entre la mente y el cuerpo, siendo la mente la causa de todo lo que sucede, haya sucedido o vaya a suceder alguna vez en el mundo,y siendo el cuerpo el efecto. Como «las ideas no abandonan su Fuente»,el cuerpo nunca ha abandonado la mente.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

Figuras en el sueño

Cuando hablamos de sentimientos y emociones corporales,trátese de algo que sentimos visceralmente desde el punto de vista del cuerpo —placer o dolor, por ejemplo— o de algo que sentimos psicológicamente, aún se trata del cuerpo y de nosotros como persona, como una figura en un sueño dualista.

No confíes en tus sentimientos

Por lo tanto, sería perfectamente apropiado decir que no confíes en tus sentimientos.Asimismo, Jesús nos dice que no confíes en tus percepciones porque «nada es tan cegador como la percepción de la forma»,pues nuestros órganos sensoriales mienten. Todos los datos sensoriales que importamos del mundo, para que los interprete el cerebro, forman parte de la ilusión.

Recordemos, si el mundo es un «sistema delirante de aquellos que la culpabilidad ha enloquecido», entonces aquí todo forma parte de ese mismo sistema delirante que está cimentada en la culpabilidad, que dice que la separación de nuestra Fuente realmente sucedió. Por eso no debemos confiar en nuestras percepciones, porque nos traen información que dice que aquí afuera hay un mundo;y el ego, por supuesto, lo interpreta de forma aún más precisa: hay un mundo exterior que es pecaminoso y aterrador, y yo soy la víctima inocente de lo que otros en el mundo—o el mundo mismo— me han hecho.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

Nuestros sentimientos se vuelven parte integral de eso, porque los sentimientos dicen que me afecta lo que el mundo ha hecho. Si recibo un golpe con un objeto punzante,siento dolor. Si pongo la mano sobre una estufa candente, siento dolor. Y digo que mi dolor es debido al golpe del objeto o a que la estufa candente me chamuscó la piel. O bien me siento infeliz porque hoy no me dijiste que me amabas, o se te olvidó mi cumpleaños,o no fuiste amable conmigo, o no me diste la promoción que siento que merezco. 
Pero los llamados sentimientos están directamente conectados con el mundo exterior que nos afecta;y ese mundo exterior que nos afecta, por supuesto, también incluye nuestros propios cuerpos. Si como algo que digo que me cae mal, digo que mi dolor de estómago se debe a este alimento que comí; tengo esta sensación desagradable en el estómago que atribuyo a algo que metí en mi estómago.

Las ideas no abandonan su fuente

Aunque todo esto sea verdad en el nivel del cuerpo o del mundo, no estamos viviendo en el nivel del cuerpo o del mundo. Solo creemos que así es. «Las ideas no abandonan su fuente», y seguimos en la mente que ha concebido la imposibilidad de que alguna vez sucediese una separación de Dios. Así que construimos todo nuestro mundo sobre esta irrealidad fundamental, que se convierte en una defensa contra nuestra verdadera realidad como Cristo, el verdadero Hijo de Dios.

No debemos confiar, pues, en nuestros sentimientos, a menos que la sensación de paz esté tan profundamente arraigada en nosotros, que es totalmente inamovible, inalterada e inmune a todo lo que sucede a nuestro alrededor; y que esa paz acompañada del amor que sentiríamos incluya a todo el mundo sin excepción. Si eso es lo que sentimos, ese amor y esa dicha tranquila que proviene de saber que hemos sido perdonados, debemos confiar en ese sentimiento, pero debemos confiar en él porque no excluye a nadie; lo incluye todo.

Las dos emociones-Un curso de milagros
Las dos emociones-Un curso de milagros

Ese es el criterio para evaluar si debería o no confiar en un sentimiento.Si todo lo incluye, si abarca a todas las personas sin excepción todo el tiempo,si esa dicha tranquila que sentimos está presente todo el tiempo, independientemente de las circunstancias a nuestro alrededor, sabemos que esa dicha, esa sensación tranquila y esa paz provienen de la mente, que es totalmente inmune a lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
Esos son los sentimientos en los que debemos confiar porque estos son los que nos conducirán a casa.

El amor no hace comparaciones-UCDM

El amor no hace comparaciones-UCDM.Este es un concepto muy importante y esto, como tantas otras declaraciones en el Curso, va bien al núcleo de toda la teoría del Curso.
El amor no hace comparaciones-UCDM
El amor no hace comparaciones-UCDM
Siempre tienes que recordar que la subyacente metafísica de "Un curso de milagros" es que es no dualista, que es lo que caracteriza,el estado del Cielo, el estado perfecto de Unidad indiferenciada.

El reflejo de eso en la Tierra es ver a todos como iguales, y que no tanto en términos de cómo nuestra vida física ve a las personas porque, obviamente, a nivel del cuerpo todos somos muy, muy diferentes.

Pero en términos de nuestra reacción, vemos a todos como lo mismo porque nuestras reacciones (si estamos en nuestro sano juicio) siempre sería el mismo.

Cuando estás en tu sano juicio significa que estás mirando al mundo a través los ojos de Jesús o la visión de Cristo o la percepción del Espíritu Santo en la que hay — en el que todas las distinciones que nuestros ojos nos dicen que son vistos como meramente superficiales,estado de amor en la mente (en nuestro sano juicio),que se rige por el principio de la Expiación dice que la separación nunca sucedió,lo que significa que tú y yo somos iguales.Significa que Dios y yo somos lo mismo.El amor es amor y la perfecta unidad es perfecta Unidad.
El amor no hace comparaciones-UCDM
El amor no hace comparaciones-UCDM

Especialismo=ego

Sin embargo, cuando ponemos nuestras mentes en el servicio del ego y seguimos el principio de especialidad, entonces todos son vistos como diferentes y eso es lo que justifica las comparaciones."Te amo, pero no te amo.Amo esta parte de ti.No amo esa parte de ti.Te amo los lunes, miércoles y viernes pero no me gustas los martes, jueves,y el sábado, y el domingo no te aguanto en absoluto; " que siempre hacemos comparaciones,fui feliz una vez en mi vida pero luego viniste y en mi vida todo cambió ".

Todo en este mundo se rige por este principio de comparaciones, pero el amor no hace comparaciones porque el amor ve a todos comolo mismo.Cuando se nos dice que debemos seguir el juicio del Espíritu Santo, que o bien ver llamados de amor o expresiones de amor,en qué se traduce en términos de nuestro comportamiento diario y la forma en que nos relacionamos con la gente es si estas pidiendo amor,y las llamadas al amor llegan en todo tipo de formas dispares.

El amor no hace comparaciones-UCDM
El amor no hace comparaciones-UCDM

Viene en forma de ansiedad,tener miedo, estar enfermo, estar enojado, estar atacando,de ser dependiente, esto se entiende como que (siguiendo la guía del Espíritu Santo)todo es solo un llamado al amor, luego si estoy en mi mente recta en este instante santo podría solo ser amoroso.

Estás pidiendo amor y el amor me llama y respondo al llamado del amor en ti.

Si, por otro lado, estás expresando amor (siendo usted mismo de la mente recta) entonces el el amor en mi simplemente se siente atraído por el amor en ti y el amor se encuentra a sí mismo.

Entonces de cualquier manera, ya sea que expreses amor o estés pidiendo amor, mi reacción es la misma,y el amor no hace comparaciones.

El amor,simplemente,ama

Para que no importe en términos de mi reacción de cómo eres, si estás en un estado de mente recta o equivocada, no compara cómo estás hoy con cómo eras ayer, como deberías estar mañana.

Simplemente amo, y el amor tomará lo que sea, será la forma que sea más útil.


Pero la clave de todo esto es no ver diferencias.Cuando el amor especial hace comparaciones es siempre diferenciando y juzgando las diferencias, y el juicio y el ataque son realmente sinónimos; van de la mano.No puedes juzgar sin atacar, y si estás atacando, obviamente has hecho un juicio y todo esto, por supuesto, depende del nivel anterior de haber creído las mentiras de separación del ego.
El amor no hace comparaciones-UCDM
El amor no hace comparaciones-UCDM

No te olvides de reir.

Eso es lo que sucedió cuando tomamos el pequeña idea loca y olvidamos reír y en cambio nos lo tomamos muy en serio.

«Tomárselo en serio» significa decir que estoy haciendo una comparación: «Dios es unidireccional,y no me gusta cómo es.

Él está siendo perfectamente, Su perfecta Unidad,significa que yo, como individuo separado, no existo «.

Entonces hago una comparación con cómo es Dios y no me gusta como quiero que sea Dios .

Por eso inventamos a Dios a nuestra propia imagen y semejanza, siendo la Biblia quizás el mejor ejemplo de eso.


Entonces el truco en todo esto, o el desafío en todo esto es estar consciente de como hacemos comparaciones, y para descubrir este tan rápido como podamos para que pidamos corrección y escuchar a Jesús decirnos, “El amor no hace comparaciones.»

El encuentro santo-Un curso de milagros

El Curso dice en el Capítulo 8 del texto:»Recuerda que cuando te encuentras con cualquier persona siempre se trata de un encuentro santo«.

El encuentro santo-UCDM
El encuentro santo-UCDM
¿Qué significa un encuentro santo,y por qué dice Jesús: Cuando te encuentras con cualquier persona?Esta oración, como tantas otras en el Curso,va directo al corazón de su mensaje,que nos pide tratar a todos de la misma manera.Hay que ver a todos a través de los ojos de Cristo.Hay que ver a todos a través de la visión que nos ofrece Jesús.Hay que ver a todos a través de la percepción verdadera del Espíritu Santo.

Todos estos términos describen el proceso de mirar de otro modo a la gente:no verlos como diferentes de nosotros,ni como si tuviesen algo que queremos,ni como pecadores.

Sino como hermanos en Cristo,que están recorriendo el mismo camino que nosotros.

El encuentro santo-UCDM
El encuentro santo-UCDM

Otro tema clave en el Curso es que, dentro del sueño,dentro de la ilusión de la separación y de la fragmentación,todos somos iguales. No somos diferentes.

El ego siempre hace que veamos diferencias.

En ese sentido, acentúa las diferencias y la diferencia medular que sustenta toda percepción de diferencias.

Con esto me refiero a toda percepción en que vemos en este mundo algo donde las diferencias entre nosotros son significativas.

En el universo perceptual, es obvio que todos somos diferentes en el nivel de la forma, pero en el nivel del contenido,todos somos iguales. Así que siempre que nos vemos tentados de ver a alguien como diferente, estamos diciendo realmente…la esencia de ello es que tú eres pecador y yo soy inocente.

Uno u el otro

El principio básico que rige todo en el sistema de pensamiento del ego es uno o el otro. Si tú eres pecador, necesariamente yo estoy libre de pecado.Si yo soy pecador, tú estás libre de pecado.

El encuentro santo-Un curso de milagros
El encuentro santo-Un curso de milagros
Tal como justo al principio: o está Dios o está el ego.Y si está el ego, no puede haber Dios.Si hay Dios, no puede haber ego.Como dice la Lección 190: Si hay dolor, no hay Dios.Si hay Dios, no hay dolor; es uno o el otro.Cada vez que vemos que las diferencias entre nosotros son significativas,que tienen algún tipo de efecto sobre nosotros,en el fondo, estamos diciendo: Tú eres el pecador y yo soy inocente.Y así consigo mi inocencia a costa tuya,para que Dios vea tu pecado y te castigue a ti en vez de castigarme a mí.


La «visión» del ego

En esencia, esta es la simiente de cómo determina el ego nuestra vida diaria.

Para el ego, pues, todo encuentro es un encuentro no santo,en que vemos la falta de santidad del Hijo de Dios.

Pero la falta de santidad reside en ti; no, en mí,y demuestro que no reside en mí porque puedo demostrar que reside en ti.

Entonces, llamo en mi defensa a todos los testigos que demuestran que tú eres la persona mala, tú eres el pecador,tú eres el agresor, el victimario, el opresor.

Para demostrar que yo soy la víctima inocente,o lo son aquellas personas con las que me identifico.

El encuentro santo-Un curso de milagros
El encuentro santo-Un curso de milagros

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros.Una vez que descubrimos cuál es el primer paso del perdón, podemos pasar al segundo.

Una vez que retiramos la proyección y decimos que la culpa no está en esta persona que he atacado y juzgado.

Reconozco que la culpa, está en mí, ahora puedo mirar esa culpa.

Así puedo entender que, ataqué ,debido a , la culpa en mi mente.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

En otras palabras, así como mi enojo contra ti fue inventado, también lo es la culpa en mi mente, que es la fuente de mi enojo contra ti.

Este segundo paso puede ser muy difícil.

Aunque Jesús no habla de pasos, describe cómo es el proceso.

Te das cuenta de que la pistola que apuntaba a tu cabeza no la sostiene tu hermano…

Sino que la sostienes tú mismo, ese momento, Jesús dice que puede ser terrible,y se queda corto.

En cierto sentido, eso es lo que nos impulsa a decir:«Prefiero simplemente morir» o «La vida es realmente aburrida. Este rollo del perdón en realidad no es tan divertido como ese otro del especialismo que me he permitido toda mi vida».

Estas nociones son realmente defensas para no mirar el segundo paso.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

Este segundo paso, que es reconocer la culpa en nosotros mismos, es la corrección para el segundo paso del ego, que dice que la culpa es real. El haber aceptado que mi culpa es real fue lo que literalmente, literalmente, dio origen a la falsa creación del universo físico. Se trata, pues, de un pensamiento bastante poderoso, por lo menos, dentro del sueño, porque he pecado contra Dios y tras esa culpa, por supuesto, está este pensamiento de la Presencia iracunda de Dios, Quien me destruirá. 

El miedo a mirar esa culpa «inventada»

Ese pensamiento dio impulso a que yo,como parte del Hijo único y separado, proyectara ese pensamiento hacia fuera y literalmente inventara un universo físico y lo sustentara.

Así que mi existencia misma como un yo con que me defino está supeditada a que nunca mire esa culpa. De cierto modo, se podría decir que el pensamiento que precedió la proyección de la culpa que inventó este mundo, fue el ego diciéndonos: «Nunca mires esta culpa porque si la miras serás destruido».

El ego hizo los ojos para que no miremos

Eso es lo que yace tras la afirmación de Jesús en la sección titulada «El miedo a mirar adentro».

Dice que el ego te aconseja que «no mires dentro de ti, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará», que es una manera eufemística de decir que Dios te destruirá.

Eso es lo que oímos. No mires la culpa dentro de ti porque si lo haces, tus ojos se posarán sobre el pecado y «Dios te cegará». Así que, a partir de entonces, dejamos de ver, y el ego hizo los ojos del cuerpo para que no viésemos.

El Curso dice que los ojos no ven, los oídos no oyen, simplemente traducen. Traducen los deseos de la mente. Por eso mi mente quiere que vea un mundo afuera, un mundo de separación afuera.Especialmente,quiere que vea un mundo de culpa afuera, así que inventa un mundo e inventa unos ojos para verlo. Pero no hay nada allí. Sin embargo, como nuestros ojos lo ven y nuestro cerebro lo interpreta,y todas estas otras personas concuerdan con nosotros en que lo que estamos viendo es correcto, entonces,estamos seguros de que es correcto.

La visión de Cristo

Pero todo esto se hizo para que no viésemos. Cuando el Curso habla de la visión, un tema importante en el Curso, la visión de Cristo o la percepción del Espíritu Santo, o la visión o percepción verdadera,.

Jesús se refiere a no mirar a través de los ojos del cuepo, sino de los de la mente, que es un pensamiento.

De modo que todo este mundo surgió a consecuencia de que el ego nos dijera que no mirásemos hacia dentro.

Toda nuestra existencia como esta criatura física, psicológica que llamamos nuestra persona está basada en que no miremos hacia dentro.

De ahí lo difícil que es este curso, de ahí lo difícil que es cualquier espiritualidad verdadera.

Es muy fácil que una religión o una espiritualidad empiece a un nivel muy elevado, dada la inspiración del fundador o el profeta, que es una persona muy avanzada, y luego rápidamente se vuelve un rito.

¿Por qué? Porque el rito se puede ver. Pero no se ve con los ojos de la mente.Se ve con los ojos del cuerpo.

Lo que dicen los mitos

Cuando vemos las grandes mitologías del mundo,el héroe debe atravesar un círculo de fuego o debe matar al dragón. Todos estos son símbolos de lograr traspasar las barreras que ha levantado el ego que dice: «No entres,no encuentres el tesoro». El ego dice que si encuentras el tesoro, no va a ser un tesoro. Te matará. Lo que el ego no nos dice, por supuesto, es que es el verdadero tesoro,porque ahí está el recuerdo del Amor de Dios.

El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros
El miedo a mirar adentro-Un curso de milagros

Enfrentarse al inconsciente

Pero se tiene que pasar por lo que el ego ha dicho que es toda una serie de dragones, el círculo de fuego, todas estas tremendas tareas que el héroe debe realizar.

A veces pienso que ayuda estar familiarizado con algunas de las grandes mitologías del mundo y con las grandes historias porque reflejan todo esto.

Este no es un camino fácil. Ahora bien, el Curso diría que no es el único camino, pero, sin lugar a dudas, es un camino maravilloso y uno de los muy pocos que se centran en este aspecto del viaje.

Enfrentarse a nuestra propia psique

No se necesita un doctorado en psicología para entenderlo, pero ciertamente se necesita algún entendimiento y valoración del proceso de enfrentarse al propio inconsciente o a la propia psique

Ahí es donde están todos los problemas.

No solo la culpa es inconsciente, también lo es el Espíritu Santo porque no tenemos conciencia de la mente. Este segundo paso es muy difícil tan solo porque hay mucho miedo asociado con él.Lo que nos permite atravesarlo, atravesar el «círculo del miedo», este pavor, es entender…haber tenido suficientes experiencias para saber que hay otra cosa, que realmente hay algo tras la culpa. Hay que ir muy despacio y a cada paso del recorrido… Recuerden:los tres pasos del perdón no son toda la escalera. Son en cierto sentido los tres grupos. Hay muchos pequeños pasos que constituyen todas nuestras experiencias y lecciones en la vida. Estos pequeños pasos deben estar «fuertemente reforzados», como dice un pasaje del Curso, para que yo aprenda que realmente me conviene más escuchar a Jesús en vez de escuchar a mi ego.

Realmente me conviene más cuestionar mis juicios en vez de insistir terca y rotundamente que tengo razón. Tengo que tener detrás toda una serie de experiencias que me permitan tomar este siguiente paso.

Hacia el final del capítulo 18, Jesús habla de cómo el Espíritu Santo nos conducirá a través del «círculo de temor» .

Dios está al otro lado, que no puedes llegar de la oscuridad a la luz sin haber pasado por las tinieblas.

Sin haber atravesado este valle de desolación, sin haber mirado la creencia que nos dice que somos «la morada del mal, de las tinieblas y del pecado».

Estar levemente dispuesto a mirar adentro

Lo único que se necesita para que esto ocurra es que estemos «levemente dispuestos» a pedir ayuda para mirar el mundo de otro modo y verlo entonces como el aula de clases o la exteriorización del mundo interior.

La comprensión intelectual de la teoría del Curso es importante porque me permite entender el propósito. El Texto me ayuda a entender por qué lo hago.De otro modo, no tiene sentido. Lo hago porque eso mantiene alejado el temor de Dios, que sustenta el temor del ego de que yo elija a Dios. Entiendo el propósito.

Ya no me azoto cuando no hago el Libro de ejercicios como creo que debiera o cuando no perdono como creo que debiera, porque ahora entiendo. Entiendo lo que es la resistencia.Entiendo de dónde proviene.

Entiendo todo el concepto de propósito y sé que hay un método en cuanto a todas las locuras que he cometido y sigo cometiendo. Pero si puedo mirar eso sin juzgar, estoy haciendo exactamente lo que el Curso me pide.La «leve disposición» puede definirse como estar levemente dispuesto a mirar a mi ego sin juzgar.

No lo defiendo,ni lo racionalizo,tampoco lo espiritualizo. No lo niego. Lo miro, pero lo miro sin juzgarme.

Y si puedo mirar a mi ego sin juzgarlo, sin duda miraré a los egos de otras personas sin juzgarlos.Todos los que nos rodean estarán muy contentos y agradecidos. Dirán: «¡Cielos, ¿qué te pasó?!»Y si somos prudentes, simplemente sonreiremos con dulzura. Seremos como Cordelia:amaremos y no diremos nada.

Confío en mis hermanos-Un curso de milagros

Confío en mis hermanos-Un curso de milagros.La Lección 181 dice, «Confío en mis hermanos, que son uno conmigo».Este es uno de esos lugares en el Curso que se han prestado a tantos malentendidos,por parte de estudiantes del Curso.

Se refiere a la mente

Aquí, como siempre, Jesús no se refiere a comportamiento,ni a forma, sino a la mente. En otras palabras, en lo que confiamos es en que nuestros hermanos,tienen una mente correcta.

Esto no significa que confiamos en su ego. En la sección«La corrección del error» en el Capítulo 9 del Texto, Jesús dice que el ego de tu hermano siempre está equivocado, pero sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios.Confío en mis hermanos-Un curso de milagros

Confío en mis hermanos-Un curso de milagros
Confío en mis hermanos-Un curso de milagros

Siempre debemos ser normales. Por ejemplo, si tienen hijos o niños pequeños y van a salir de casa por la noche, no es normal que contraten a un pedófilo para que cuide de las criaturas; o que le encarguen la casa a un cleptómano si piensan salir de viaje.

Si saben que una persona malversa el dinero o no es de fiar en asuntos financieros,no es alguien con quien deban entablar un contrato. Simplemente por sentido común.

En el «ego» de tus hermanos no tienes que confiar

Cuando Jesús dice que confiamos en nuestro hermano, no significa que confiamos en su ego.La distinción es sumamente importante. 


Confío en mis hermanos-Un curso de milagros
Confío en mis hermanos-Un curso de milagros
No ayuda poner a alguien en una situación que tan solo le hará exteriorizar aún más su ego. A una persona alcohólica, no se le pone en frente una botella de vino.Eso no es útil porque el alcohólico se encuentra en ese estado del miedo,en que no podría abstenerse de tomar un trago.

Dejar de crear falsamente

Se nos dice que Dios nos puso en la mente al Espíritu Santo,para limitar nuestra capacidad de crear falsamente, poniéndonos así una Voz de cordura en la mente,podemos tomar ese principio pues y decir que suele ser muy útil poner límite a la capacidad de nuestro hermano de crear falsamente.

Sé amble contigo mismo

Aquí como siempre sería cuestión de hacerlo sin afán,de castigar ni de criticar.Confío en mis hermanos-Un curso de milagros

Quizá restrinja o ponga límites al comportamiento de alguien porque el no hacerlo no sería útil ni amoroso, así como no lo es dejar que una criatura se atraviese la calle solo.

Simplemente no es útil.Se le pone un límite y se le dice: «No te atravieses sin tomarme de la mano»;«no toques una estufa caliente»; o «este cuchillo no es un juguete».

A los niños, les ponemos límites,sin pensarlo dos veces. ¿Por qué no lo haríamos con niños adultos que,al igual que los chiquillos, no tienen la capacidad de contenerse.

Es cuestión, repito,de que lo hagamos con amor, cuidado y bondad, con la motivación de ser útiles, no de castigar.

Confiamos en que mediante nuestra indefensión, nuestro amor y nuestra bondad,eso ayudará a reforzar en alguien su creencia de que tiene una mente correcta.

En eso confiamos. Confiamos en que todos tenemos en la mente el mismo poder de decisión para elegir la mente correcta en lugar de la mente errónea, de elegir al Maestro de paz y perdón, en vez del maestro de conflicto, culpa y miedo.

Confío en mis hermanos-Un curso de milagros
Confío en mis hermanos-Un curso de milagros

Confío en que «elegirás de nuevo»

Muy a menudo, al poner límite a la capacidad de alguien de crear falsamente, en realidad le estamos diciendo:«Voy a impedir que te lastimes porque te quiero y me importas.

No lo hago por estar enojado ni por juzgar tu conducta o juzgarte a ti por la conducta,sino porque te quiero y me importas.

El que me importes y mi bondad para contigo,te recordarán que tienes una mente correcta, y “algún día” —como dice el Libro de ejercicios—“tal vez hoy, tal vez mañana”, quizá dentro de cinco segundos o de cinco años,elegirás esa mente correcta.En eso confío».

Demuéstrame que tengo una mente correcta

Con la ayuda de este Curso podemos reconocer que,hagamos lo que hagamos —piensen en el mayor pecador del mundo, en el mayor pecador de su mundo personal—, podemos reconocer que todo eso no proviene del mal.

Nadie es la morada del mal, de las tinieblas y del pecado; que en todos nosotros mora esa luz, esa paz y esa dicha de la mente correcta.

Tras todas las expresiones de ofensa y dolor,infligidas sobre uno mismo o sobre otros, está esa ferviente petición de ayuda que dice:«Por favor demuéstrame mediante tu ausencia de juicios y tu bondad que tengo una mente correcta.No refuerces mi ego.

Más bien refuerza mi deseo de retornar a casa». Eso quiere decir Jesús cuando nos pide que confiemos en nuestros hermanos, que son uno con nosotros.

Todos compartimos el mismo ego,de la mentalidad errónea, nacido con miedo y sostenido por el miedo, la misma corrección bondadosa de la mentalidad correcta,y el mismo poder de elegir correctamente.