Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte

Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte.La herida del abandono.Todos los niños necesitan padres que lo provean de todo lo necesario para crecer.alimentos,cariño,atención,etc.

Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte
Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte

Cuando no se le ofrecen estas condiciones para que el niño se sienta protegido ,lo estamos abandonando.

Hay padres que juegan el rol de padres-niños,no dando así protección y estructura a sus hijos. No juegan con ellos,ni los acarician,ni los miran a los ojos.

Distintas maneras de abandono

También se abandona a un niño cuando no se le ponen límites ni estructura y se los deja crecer sin estos.

Un adulto que vivió en el abandono crece físicamente pero en lo emocional queda atado a un sentimiento de soledad y vacío. La ausencia de los padres y siembra un vacío muy fuerte en su interior y una posición de víctima.

Es un niño de mirada triste, desprotegido e incapaz de hacerse cargo de sí.

El niño se quedó atrapado en su cuerpo de adulto, con todas las necesidades inconclusas. Hoy se ve claramente en su mirada, en sus sentimientos de tristeza y en su visión de víctima de la vida.

La persona que tiene herida de abandono considera que los demás no la quieren, padece el síndrome del malquerido, en el que todo es interpretado y traducido desde la óptica de ese niño solo, que no fue valorado ni importante para sus padres.

Tiene un sentimiento de tristeza permanente y suele establecer relaciones de apego y dependencia, siente que debe complacer, ser
lo que esperan los otros, no decir lo que piensa, ni poner límites, hace todo menos caer en el riesgo de ser abandonado de nuevo.

Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte
Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte

Presenta dificultades para sentirse cómodo con la autoridad.

Las personas que representan una autoridad como jefe, líder, sacerdote, etcétera, lo hacen temeroso, con dificultad para relacionarse como adulto.


Suele depender mucho de sus relaciones, no sabe cerrar ciclos. Terminar y despedir son actos que lo conducen a un dolor primario que vive como niño,no como adulto.

Estas son experiencias de mucho dolor porque siente que pierde toda la fuerza y depende profundamente de sus apegos.

Entonces, cuando las relaciones terminan, pasa por periodos de muchísimo dolor, no sabe salir de los duelos. Prefiere humillarse, evadir los finales antes de volver a experimentar el dolor del niño interior abandonado.

Las personas que sienten abandono tienen problemas de pérdida de identidad, se acoplan al otro, son lo que el otro espera, se fusionan con sus hábitos,gustos y ambientes.

De esta manera, toda su identidad está en relación con el otro, y cuando eso ya no funciona, no pueden poner punto final y retirarse
dignamente.

No saben quiénes son, ni cómo vivir la vida sin el otro del cual son parte.


Muchas personas con esta herida se victimizan, es algo muy adictivo: el drama de sufrir, llorar por amor, sentirse abandonado y triste.

Creen que tienen derecho a sufrir y sentir que los demás deben ayudarlo, darle y protegerlos.


Demandandan y después se enojan con la vida porque se sienten continamente abandonados.

Salir de la posición de víctima es una de las tareas más difíciles de sanar, porque la persona víctima creó supuestos derechos sobre los otros, sus hijos y la vida. Todos tienen una deuda.


La falta de estructura es otro de los grandes retos de esta herida. Una persona que no tuvo límites, disciplina, deberes y obligaciones, fue abandonada.

Entre las obligaciones de un padre está lograr que su hijo tenga un sistema de disciplina y autoridad que, cuando crezca, le permita respetar a la autoridad y, a veces, ser su propia autoridad.


Los padres-niños suelen no tener autoridad o una autoridad muy rígida.

En términos de crecimiento, es mejor tener un padre con autoridad rígida, porque la disciplina desarrolla una personalidad con capacidad de empezar, terminar,ordenar, tener metas y cumplirlas, permanecer, perseverar.

Siempre están a expensas del dinero de los padres, sintiendo que lo merecen todo, pero no tienen la capacidad y la estructura. Crecen con todo resuelto y, al final, están abandonados. Hay dolor y ausencia.

Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte
Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte


Vivieron el abandono de sus padres como una realidad injusta y adoptaron una personalidad de injusticia y no de abandono. Esta es una actitud autoexigente y rígida, que puedo ser la forma de salir y adaptarse a su realidad.

La tristeza es la emoción más frecuente.

El síndrome del malquerido lo hace sentirse solo, desprotegido, molesto con la vida que no le dio lo que a todos los demás.

Es una persona enojada por ese sentimiento de deuda, por ese supuesto derecho de que la vida le debe porque nunca tuvo lo que
necesitaba, fue abandonado.

Eso lo hace colérico e irascible, una persona que reacciona con actitudes fuera de control, como los celos frecuentes, los berrinches o modos de ver la vida como problema muy complicado e irresoluble.


Es manipuladora y experta en hacer sentir a los otros responsables de ella. Suele pasar facturas inconscientes por todo lo que hace, generando deudas en las personas a su alrededor y asegurándose de que dependan de ella lo más posible porque también así controla.

Le cuesta mucho ver su responsabilidad y las realidades como adulto. Cree que todos son responsables menos él, que la vida le debe amor, protección y le debe pagar.

Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte
Al rescate de tu Niño Interior-Cuarta parte

Necesita a otros para sobrevivir y no logra nada.

Piensa que las cosas son difíciles de cambiar y debe aguantar aunque ya esté
harto.

Cree que debe mutilarse para ser amado porque todos lo van a abandonar, que no es valioso ni capaz. Piensa que amar significa perder la identidad y fusionarse con el ser amado.

Una persona que piensa que es poco valiosa, que no merece ser querida y se rechaza, aunque llegue alguien que la ame, ella
tendrá actitudes negativas que enseñarán al otro cómo debe ser tratada.

El antídoto es sentirte el/la mejor madre-padre para ti, desarrollar la capacidad de respetarte, comprometerte contigo y amarte.

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