person on a bridge near a lake

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte.La herida de la humillación.Esta herida está muy relacionada con la vergüenza de la familia en la que vivimos.

Sentir vergüenza es sentir que soy una persona poco digna, que algo está disminuido en mí y debo hacer algo para cubrir esa falta de valor.

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte
Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte

La vergüenza

Las situaciones típicas de vergüenza son el color de piel, la pobreza, el alcoholismo, el abuso, la disfuncionalidad en las familias; los secretos que no se expresan de la familia, como el hermano gay, la hermana que se droga, la tía que se suicidó, las peleas de nuestros padres, las deudas.

Todos esos secretos forman una personalidad que te hace sentir inadecuada, no digna,que algo está mal en tí.


Esta manera de verse uno a si mismo así,se copia casi siempre de la madre. Ella transmite la vergüenza por lo que somos.

Quizá sea una herida que no tenga el sistema, por alguna experiencia de abuso sexual, algo típico en esta herida.

El silencio


El silencio en torno a la experiencia de abuso y la vergüenza que genera en la víctima provocan una herida a nivel individual y no de sistema. Todo lo innombrable,lo secreto, lo no expresado, lo oculto de la realidad que vivimos, genera vergüenza, porque lo hacemos todos, o la mayoría de los familiares, o porque lo mantenemos en secreto, sintiéndonos poco dignos.


El silencio es el peor de los venenos, siempre va envuelto en dolor, enojo, tristeza, y se queda atrapado en el cuerpo y la mente. El problema es que el secreto está alojado en la psique y nosotros debemos darle salida.

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte
Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte

Al no encontrar cómo sacarlo, elaboramos conductas compulsivas que nos hacen sentir alivio o nos dan protección ante eso que tragamos y sabemos desahogar.

El silencio siempre consume energía, la vergüenza siempre debe ser encubierta.

La persona que la desarrolla, por un lado siempre encubre algo y, por el otro,se siente una mala persona por lo que oculta. Tiene una personalidad complaciente, generosa y busca ser aceptada y agradable a toda costa.

Es como una mamá o un papá protector con sus amigos y familiares.

Resuelve problemas, escucha a los demás, pone su atención en todo lo que los demás necesitan y es capaz de hacer cualquier cosa por sus amigos, aunque esto le genere un conflicto de valores, de tiempo, dinero y esfuerzo para ella.

Es una persona con actitudes compulsivas de complacencia para ocultar el sentimiento de falta de valor de sí o la vergüenza de ser ella. Es el precio que cree que tiene que pagar para ser aceptada por todos, porque ella se rechaza.


Vive en un estrés constante por resolver, cuidar y cargar los problemas de todos, a la manera de una ambulancia. Si alguien tiene algún problema,aunque no se lo pidan, buscará cómo resolverlo.

De manera automática, su mente, como cazadora de problemas, no se cuestiona sino que centra toda su atención en los otros, está dispuesta a resolver y así ganar aprecio.

Estas personas sufren un abandono muy significativo, por lo que desarrollan una herida conjunta que es la de abandono.

La persona que tiene la herida de humillación también presenta la de abandono por el sentimiento de poca valía personal por la humillación.


Desarrollan hábitos masoquistas., se desconectan de sus necesidades y encuentran una forma de infligirse un dolor que les da cierto placer,se sienten indignos y culpables,y tienden hacia la actitud de pagar un precio.

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte
Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte

Sienten placer al castigarse y creen que lo merecen por ser una persona indigna.

El autocastigo puede estar detrás de hábitos como fumar, aguantarse para tomar agua para hacer pipí, no ir al doctor, soportar relaciones de abuso,pagar las cuentas de otro, comer como desesperado, tener sexo doloroso, ser el payasito de la fiesta.

La relación con su madre suele ser de atadura y poca libertad.

La sienten como un peso, una responsabilidad, alguien que condiciona su ser y a la cual debe complacer, cumplir sus expectativas.

Cuando una madre tiene mucha vergüenza, transmite esa información a sus hijos por medio de hábitos de alimentación poco sanos, define poco valiosos a sus hijos, siente vergüenza por ellos.

Esa información llega a ellos, quienes, inevitablemente, se enfermarán de vergüenza.

Pueden encontrarse en una típica familia de obesos, solitarios, solteros y controlados unos por otros, sintiéndose poco dignos, como su madre los veía desde su vergüenza.

Se responsabilizan de las personas y viven mucho en la culpa,no saben ser libres y estar a cargo de sí mismos y de su felicidad, porque hay una vergüenza de ser muy profunda,

Se sienten en deuda con los demás, lo que no les permite sentirse en paz si alguien tiene alguna necesidad.


Los que se mueven desde la culpa, tienen mucho enojo, mucha necesidad de castigarte o sacrificarse.

Viven hábitos autorrestrictivos, como por ejemplo, nunca tener tiempo para descansar, para darse el gusto de algo, para hacer lo que les hace feliz.

Viven siempre en el deber, resolviendo cosas de quien las necesita.

Experimentan mucho abuso por todo lo que permiten, lo cual también los hace vivir en la tristeza y el desamor.

Suelen tener vínculos con mujeres, a las que atraen de manera inconsciente, como una forma de control.

Odian el control, pero al final lo propician por falta de límites,actitudes pasivas y relación no resuelta con la madre, quien también los controlaba.

Mientras más grande sea tu herida, más vives con el niño a flor de piel.

Cuando vives así, se nota mucho en tu mirada, presentas un semblante de soledad y anhelo de afecto.

Las creencias detrás de estas actitudes son: no merezco, no tengo derecho a ser libre, a ser yo misma. Puedo ser valiosa en todo lo que hago pero no lo permito. Mis necesidades no son importantes. No merezco ser respetada.

Cuando establecemos alianzas con el sistema familiar, salir de esos hábitos es un gran reto.

Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte
Al rescate de tu Niño/a Interior-Quinta parte

Es muy importante tener paciencia, salir de la posición de víctima y construir poco a poco, en la relación contigo mismo y el trato con los demás, el respeto y el valor.


No tengas miedo a no pertenecer a tu sistema. Salir del patrón a veces nos hace sentir que ya no somos parte de ellos pero hazlo por ti y por todo tu sistema, porque en la medida que salgas de ese patrón, cambiarás los modelos de todos los que vienen detrás de ti.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: